Hubo un tiempo en el que las familias gozaban de plena tranquilidad y felicidad.
Tal era el caso de las familias Nara y Uzumaki.
Los primeros, compuestas por Shikamaru Nara, su esposa Temari y su único hijo Shikadai.
Un matrimonio firme y leal, siempre acompañando la formación de su primogénito.
—Shikadai, con la edad que tenés, podrías pensar en formar una familia. Es muy triste llegar a la vejez en soledad—sugirió su madre.
Ella soñaba con ver a su hijo enamorado y que le otorgara la dicha de convertirse en abuela.
—Con tenerlos a ustedes me basta y sobra. No necesito una esposa que me esté fastidiando con sus reclamos, ni un niño que corra por ahí y me haga moverme de mi sitio—respondió y dio su primer bocado. La carne asada era su preferida.
Shikadai se divertía molestando a Temari. Sabía que ella comenzaba a enfadarse cuando él imitaba a su padre.
—Sonás igual a tu papá cuando lo conocí —masculló y miró de soslayo a su marido, quien no paraba de reírse ante la escena.
Había pocos momentos en los que podían pasar juntos. Eso sucedía durante el almuerzo o cena.
El resto del día, Shikadai se dedicaba a estudiar para ser contador y en otros momentos, trabajaba junto a Shikamaru en UzuNara.
Esta empresa, nacida gracias a la sociedad de ambas familias, se dedicaba al chequeo de productos provenientes de países extranjeros.
Sus presidentes fueron pasando de generación en generación, siendo Shikadai un potencial heredero de dicha empresa.
—Es hora de irnos—exclamó el padre de familia, secando sus labios con una servilleta que le había acercado Temari.
Shikadai ayudó a su mamá a limpiar la mesa y se dirigió rápidamente a su habitación para cambiarse.
—Con 26 años, él sólo piensa en salir adelante para trabajar y ser exitoso—musitó Temari, pensando orgullosamente en su hijo.
—No te estreses, amor—Shikamaru la abrazó por detrás y besó su mejilla—. Estoy seguro que encontrará una mujer ideal. No lo atosigues.
—Eso espero…
La familia Uzumaki eran extrañamente diferentes a los Nara.
Naruto Uzumaki, el padre de familia, pasaba tanto tiempo fuera de su hogar que, prácticamente, no veía a su esposa Hinata ni a su hija menor Himawari.
Aquellos momentos en que los tres estaban reunidos, se preguntaban si era posible que su hijo mayor estuviera dispuesto a compartir un almuerzo a su lado.
Sin embargo, esto resultaba muy difícil porque la relación entre el Uzumaki menor y su padre era tensa debido a su labor.
—¿Acaso no te ponés en lugar de mi mamá o de mi hermana? Ellas te extrañan. Todo no es trabajar, papá—le reclamaba Boruto tantas veces, que Naruto se lo había aprendido de memoria.
—Quiero que tengan lo mejor y nunca les falte nada—se justificaba el rubio mayor—. No te das una idea de lo horrible que es sentir hambre o frío durante el invierno.
—Pero les das todo lo material… ¿Y lo afectivo?
Ese mediodía, Boruto estaba junto a su familia.
Después del almuerzo, el Uzumaki menor no podía guardarse lo que pensaba. Tenía la esperanza de que Naruto entrara en razón.
—Lo siento, Boruto—exclamó. Se levantó de la mesa en silencio, mientras su hijo seguía recriminándole sus actos.
—¡Sos un egoísta, papá! —golpeó la mesa y exclamó: — Volveré a mi casa. Mamá, Hima, estaré allí cuando quieran verme.
Las dos mujeres lo observaban con tristeza. El trato de Boruto hacia Naruto era un conflicto inevitable cuando se topaban.
Boruto buscó su abrigo y besó en la mejilla a su madre y hermana. Por dentro, detestaba tener que irse con ese sabor amargo, arruinando la tranquilidad de la familia.
—Cuidate mucho, hijo—exclamó su madre con dulzura.
Él le sonrió y cerró con cuidado la puerta.
—¡Mandale saludos a tu novia!—gritó su hermana.
Al llegar a su departamento, notó que había demasiado silencio.
Boruto sonrió y se dirigió directamente a la habitación.
Allí, durmiendo boca abajo, abrazando su almohada, se encontraba su novia.
El rubio se quitó los zapatos y el jean. Destapó lentamente a la joven y se acostó a su lado.
Ella notó el movimiento y abrió sus ojos, percatándose de la presencia del Uzumaki.
—Te ves tan hermosa cuando dormís, que no pude evitar acompañarte—susurró en su oído mientras besaba su hombro.
—Boruto… —sonrió.
Su cabello negro estaba despeinado. Sus ojos veían borrosos. Su vista no era su mejor sentido.
—Aquí están… —el rubio le acercó sus lentes y se los colocó.
—Gracias.
Mientras cenaban, Boruto tomó la palabra.
—Mi familia viajará mañana por la noche. Por eso almorcé con ellos—se levantó y se sirvió otro plato de fideos al pesto.
—¿Irán todos? —inquirió, sorprendida.
—Si. Esta vez, mi papá no quiere dejarlos tanto tiempo solos. Además, quiere arreglar nuestra relación.
—¿Cómo…?
—Alquiló la casa que está frente a la playa. Por eso, mañana temprano saldremos hacia allí.
—¿Qué hay de tu trabajo? —exclamó con alegría.
—Puedo confiar en el hijo del socio de mi papá. Estoy seguro de que podrá hacerlo de maravilla.
Boruto, a diferencia de Shikadai, trabajaba como asistente de Naruto.
No le interesaba formarse ni tomar el lugar de su padre en el futuro. Él sólo quería casarse y dedicarse al fútbol, tal como lo hacía a escondidas de su familia.
—¡Qué buena noticia!
Al día siguiente, la cabaña los había recibido cálidamente.
El sonido de las olas eran placenteras al momento de dormir.
Sarada salió a correr por la arena, hundiéndose lentamente. Jugaba con Boruto, su novio de hacía muchos años.
Reían. Eran felices.
El atardecer los había sorprendido.
El rubio tomó las manos de Sarada y, con una sonrisa sincera, exclamó:
—¿Te gustaría casarte conmigo?
El ocaso fue testigo de aquella magnífica propuesta. Sarada la esperó por mucho tiempo.
—¡Por supuesto!—se abrazaron y giraron. La alegría los envolvía.
Querían festejar, deseaban hacerlo.
Quitaron sus ropas y se besaron apasionadamente.
No había tregua en el juego del amor.
Sus caricias se intensificaron. Sus miradas, sus gestos, sus jadeos…
Todo formaba parte de su celebración.
Envueltos en las redes de la pasión, sus cuerpos fusionados decidieron darle un descanso.
Ambos sonreían.
—Te amo, Sarada. Gracias por estar a mi lado…
Sin embargo…
Aquellas dulces palabras se transformarían en el trago más ácido que habían probado.
Sus ojos no brillarían. Su cabello se apagaría.
Sarada sentía que su mente se había bloqueado, al igual que su respiración.
En sus manos, sostenía a Boruto, quién ya no podía hablarle ni escucharla.
Él se había alejado, dejándola en ese sitio solitario y lúgubre.
Sólo pudo comprender lo que había sucedido cuando una linterna apuntó directamente a su rostro.
—Él… él —titubeaba.
—Agentes, arréstenla—exclamó el que estaba delante.
Una mujer se encargó de colocarle las esposas y llevarla lejos de su novio.
O de lo que quedaba de él…
Sarada lo miraba con tristeza. Estaba destrozada por dentro.
El infierno había abierto sus puertas, obligándola a ingresar.
Por otro lado, Shikadai sentía la presión de reemplazar unos días a su padre.
—No te preocupes, lo harás bien—exclamó Shikamaru antes de subir al avión.
No obstante, el menor de los Nara temía equivocarse. Pese a que sabía cómo debía actuar, se sentía como un novato.
Cuando estaba en la empresa, miles de planillas pasaron por sus manos. Debía firmar el pase para que los productos se distribuyeran en la ciudad.
Así, todo parecía marchar bien.
—Señor Nara—un grupo de hombres con vestimenta negra se presentaron ante él.
Los que se encontraban más atrás, llevaban revólveres en sus manos, listos para disparar.
—¿Qué significa esto? —inquirió. Se mostraba desconcertado.
—Usted dio permiso para dejar pasar un container proveniente de Iwa, el cual contenía estupefacientes y algunos productos de contrabando. Por ese motivo, tiene que acompañarnos.
Enfurecido, decidió enfrentarlos.
—¡ESO ES IMPOSIBLE! YO CHEQUEO TODO ANTES DE FIRMAR…
—¿Y cómo justifica esto? —el hombre expuso una planilla en el cual la firma se asemejaba a la suya.
—Esa… —observó con detenimiento, pero el agente lo guardó rápidamente— ¡ESA NO ES MI MALDITA FIRMA!
—Lo siento, pero usted es el encargado de permitir el paso de los productos y deberá rendir cuentas ante la ley por esto–caminaba hacia Shikadai mientras intentaba persuadirlo. Los demás seguían firmes en su posición—. No complique su situación…
¿Cómo podía ser posible que hayan organizado tal atropello, cuando sólo hacía muy poquito que asumía su cargo como reemplazo de su padre?
Ese fue el primer cuestionamiento que formuló Shikadai para tomar la decisión que cambiaría su vida.
—¡Jamás! —arrojó unas pilas de pequeñas cajas que esperaban ser chequeadas.
Éstas se abrieron y esparcieron diferentes paquetes con pegamento industrial. El olor era penetrante e irritante, lo cual detuvo a un buen número de hombres.
Shikadai corría y se escondía entre los grandes contenedores. Respiraba con dificultad y su corazón latía muy rápido.
Sus perseguidores se habían dividido, pero no conocían tan bien las instalaciones como sí sabía Shikadai.
Los empleados habían sido demorados dentro de la empresa, dejando solo al Nara.
Cuando encontró un recipiente semiabierto, ingresó sin dudar.
El calor era agobiante y faltaba el aire.
Sacó su celular y buscó el número de su padre.
Sus manos temblaban tanto, que acabó llamando a su primo Shinki.
—¿Shikadai? —el aludido se sorprendió al notar que se había equivocado al marcar, ya que a su padre lo tenía agendado como Shikamaru.
—Shinki… —estaba agitado y mareado—Estoy en problemas. Necesito ayuda…
—¿Dónde estás?
—En el área de chequeo de productos. La policía está persiguiéndome.
—Enseguida iré. Esperame allí—la tranquilidad se hizo presente en el Nara, quien cortó la llamada y dejó caer su cuerpo contra una de las paredes del recipiente.
¿Por qué tuvo que afrontar un problema de esa magnitud?
Desde ese momento, las vidas de Sarada y Shikadai cambiaron.
Shikadai corrió con un poco más de suerte. Mas no podremos decir lo mismo de Sarada.
Así, sin preámbulos, comienza "Prófugos".
Bienvenidos nuevamente a esta historia!!!
Resubí por segunda vez esta maravillosa obra y espero no molestar con esto!!
Es mi primer songfic en honor a mi banda de rock nacional favorita Soda stereo.
Espero poder darles lo mejor y que siempre la apoyen️️
Quiero dedicarlo a trilextl17
natyguzlop Bianca_Uchihx_ ChrisCayasso TemariNara377 MaybeRuiZz shaosaku@ EverlyElliana Akobere carmen_tz
IvethCornejoG
Gracias totales️
