Shinki se encontraba en la cocina preparando café.

Sabía que Shikadai había entrado en crisis nuevamente y eso ya era costumbre.

Su primo era una persona muy sensible y poco demostrativo, motivo por el cual se desanimaba fácilmente cuando de su familia se trataba.

Cuando estaba sirviendo las tazas, su novia se dirigió rápidamente a él.

-¡¡Chouchou!! -exclamó sobresaltado. La morena se había aferrado a él desde atrás y comenzó a reír con disimulo-¿Qué te sucede? ¿Dónde está Dai? -inquirió con preocupación y dejó la cafetera en su sitio.

La chica soltó al joven médico y sonrió. Extrañado, Shinki mostraba inquietud por la reacción repentina de Chouchou.

-Fue la mejor idea... -musitó la joven y tomó las manos de su novio, mostrando su gran sonrisa triunfante- Ellos están aclarando sus sentimientos.

Chouchou tenía un perfil sentimental. Era romántica y soñadora, todo lo contrario a Shinki. Él era realista y jamás había pensado en el compromiso. Sin embargo, la avasallante personalidad y la delicada forma de amar de Chouchou, hicieron que Shinki viera con otros ojos a la chica, impidiéndole pensar en otra cosa que no sea ella.

En ese momento, su novia mostraba la misma expresión que la vez que él le pidió que fuera su novia.

-¿Pero...? ¿Pero qué rayos decís? -abrió sus ojos, sorprendido ante las palabras de Chouchou.

-No soy ciega ni tonta, Shinki-la morena cambió su tono de voz eufórico y se tomó las cosas con calma-. Sé que no estuvo bien, pero oí la conversación de Dai y...

-Sos una desubicada, Chouchou... -la Akimichi se tensó al oír el tono de voz cansino de Shikadai, quien se encontraba detrás de ellos, cruzado de brazos y con una expresión poco amigable.

Shinki tapó su rostro con una mano y comenzó a reír. Chouchou imploraba ser un avestruz y escapar de las crueles palabras que el Nara tenía para decirle.

-Yo... yo... -exclamaba con nerviosismo.

-Ya que tuviste el descaro de asumir que nos espiaste-resopló-, yo haré lo mismo con vos.

La morena no comprendía lo que le pasaba al Nara.

Buscaba respuestas en Sarada, pero ella estaba igual de confundida, así que no tuvo otro remedio que esperar a que él hablara.

-Bien...

-Rompí tus vasos preferidos-exclamó con la frente en alto. Sarada alzó la mirada hacia el moreno, pero éste continuó con el discurso-. Siento mucho lo sucedido, fue un accidente.

Chouchou estaba en shock. Esos vasos representaban los mejores recuerdos que le quedaba de su abuela materna y eso la enfureció por completo.

Se lanzó hacia Shikadai comenzó a darle golpes en su pecho, a la vez que lo insultaba y sermoneaba.

-¡¡¡SOS UN IDIOTA!!! ¡¡Y YO QUE SIEMPRE ESTOY PARA VOS CUANDO ME NECESITÁS Y TE CONSUELO CUANDO ESTÁS MAL...!! ¡¡ME PAGÁS DE ESE MODO!!

Shikadai se mantenía inmóvil. Suspiraba y asentía a lo que Chouchou le decía.

Sarada se paralizó. Sentía una gran culpa por ver cómo Shikadai asumía la responsabilidad de algo que ella misma había hecho.

Buscaba que él la mirara, pero era inútil.

Él siempre estaba viendo hacia delante...

-¡¡LA QUE ROMPIÓ TUS VASOS, FUI YO!!-el llanto de la Akimichi se detuvo por un instante al oír la voz de Sarada. La azabache se colocó al lado de Shikadai, él la miraba desconcertado-¡¡NO PERMITIRÉ QUE SHIKADAI SE HAGA CARGO DE ALGO QUE YO HICE!! -musitó.

Shinki abrió sus ojos y miró fijamente a su primo. Él no supo responder la pregunta que estaba haciéndole, así que decidió ir más allá.

-Entonces, ya lo sabés... -espetó el muchacho, acercándose a la Uchiha.

-Shikadai me contó quién es. Estoy dispuesta a todo para que obtengamos nuestra libertad-exclamó con firmeza.

Chouchou se alejó de Shikadai y se acercó a la Uchiha. Ella sabía que la morena cuidaba mucho de sus cosas, así que no le importaba lo que tuviera para decirle.

Se paró frente a ella y exclamó:

-Rompiste los recuerdos más preciados que tenía... -Sarada tragó saliva- Pero esto que acabás de decir, es la solución a todo. No te retaré por tu torpeza, porque yo también lo soy. Pero que corras de la mano de Shikadai, eso me reconforta.

Shinki comenzaba a entender la situación. Pero no del modo en que Sarada y Shikadai lo estaban viviendo, sino del modo en que Chouchou se expresaba.

-Así que eso querías decirme... -pensó.

-Así es -espetó la Uchiha.

-Sarada, no necesito que te interpongas en mi...

-Te lo dije afuera y lo diré nuevamente, Shikadai-se ubicó frente al Nara-. Estoy dispuesta a pelear a tu lado y recuperar nuestra dignidad. No me importa perder la vida si con ello logro limpiar mi nombre.

El ambiente se había paralizado.

Shikadai se mostraba sorprendido ante la actitud de Sarada. Ya no había rastro de debilidad ni angustia.

Shinki observaba la escena con objetividad y esbozaba una sonrisa ladina.

Chouchou estaba emocionada y maravillada por las palabras de Sarada.

-... -los nervios dominaban al Nara. En cierta forma, admiraba la determinación de Sarada y deseaba que él mismo fuera así- Me agrada oír que Boruto no fue tonto al elegirte.

Shikadai se dio cuenta segundos después de lo que acababa de decir. Sin embargo, su primo y su novia interpretaron lo que realmente dijo, confirmando que había cierta admiración por parte del Nara.

Al notar esto, el aludido dio media vuelta y corrió a su habitación.

Sarada seguía confundida. Le costaba trabajo comprender los cambios de humor y las palabras de Shikadai.

-Es un tonto, definitivamente-añadió Chouchou-, pero es el chico más tierno que conocí.

Shinki se mostraba molesto ante el comentario de su novia.

-No te enojes, bebé. Él es tierno, pero vos lo sos más.

Shinki se ruborizó al instante. Conocía perfectamente la personalidad de Chouchou, pero tenía que admitir que muchas veces lo sorprendía.

Sarada sentía felicidad al ver a esa pareja. Deseaba conocer a alguien que fuera como Chouchou, ya que ella misma se comparaba con Shinki.

-Sarada, necesitamos que nos acompañes a la sala-exclamó Shinki. Aún seguía con sus mejillas ruborizadas, así que se adelantó para ocultarlo.

Ambas mujeres lo siguieron.

Shikadai necesitaba pensar.

La conversación con Sarada no fue nada fácil y quería organizar la manera de encontrar la verdad.

-Ella quiere saber quién mató a Boruto. Y yo, quién es el que está detrás del desfalco y la desaparición de los Uzumaki y mi familia... -estaba acostado en su cama, con las manos debajo de su nuca- ¿Por dónde empezar?

Por más que le diera mil vueltas, no podía idear un plan.

Escuchó que golpearon la puerta.

-¿Si? -gritó.

-La cena está lista-Shinki,al otro lado, lo invitaba a cenar.

-Ya iré-cuando estaba buscando el calzado, su primo añadió algo más.

-Cuando acabemos de comer, hablaremos los cuatro. Hay algo que debo decirte.

Esto último le dio curiosidad. Había muchos asuntos que podrían hablar en ese momento o a solas.

Pero...

¿Sería respecto a Sarada?

Shikadai había llevado los platos y cubiertos. Mientras los lavaba, imaginaba muchas cosas. Debía tranquilizarse.

Al regresar al comedor, notó algo diferente en la Uchiha.

-¿No le queda hermoso? -inquirió Chouchou con orgullo.

El moreno se detuvo a observar ese detalle que había en ella.

-¿Cómo te sentís? ¿Te gusta? -preguntó Shinki.

Sarada se mostraba emocionada. Hacía mucho tiempo que sufría dolores de cabeza y sabía el motivo.

-Son muy bonitos... -expresó Shikadai, al ver la perfección de los nuevos lentes de Sarada.

-Sí que lo son-afirmó Sarada, secando sus lágrimas-. No debieron molestarse.

-No es molestia. Los necesitabas. De lo contrario, no podrás cumplir tu objetivo-los paños fríos de Shinki cortaron el momento emotivo.

Shikadai se sentó al lado de su primo, mientras las dos mujeres se encontraban frente a ellos.

-Bien-suspiró-. Dai, debo comentarte algo que es urgente.

Shikadai estaba nervioso. La expresión seria de su primo no era la misma que tenía habitualmente. Mostraba el ceño fruncido, brazos cruzados y un tono de voz grave que enfatizaba lo que decía.

-¿De qué se trata?

-Cuando fuimos a buscar los lentes de Sarada, pasamos por el local de venta de electrodomésticos...

-¿Será que comprará un televisor? -pensó la azabache.

-Era una conferencia. Estaban hablando de UzuNara.

Esto último captó la atención del Nara.

-Decidí descargar el video para que lo vieras con tus propios ojos-buscó en su celular y se lo cedió al moreno.

Mientras los tres observaban a Shikadai, éste trataba de guardar su odio.

Sin embargo, un detalle llamó la atención del muchacho.

-Pero ella es...

-Sí, primo. Es Yodo-confirmó.

Ninguna de las mujeres comprendía el código entre Shinki y Shikadai.

-No lo entiendo...

-Yo creo que será lo mejor, Dai.

Chouchou, harta de los comentarios sin sentido entre los hombres, golpeó la mesa, buscando la atención de ellos.

-¿PUEDEN EXPLICARNOS QUIÉN ES ELLA Y POR QUÉ HABLAN SIN INCLUIRNOS?

Shinki suspiró.

Shikadai bloqueó el celular de su primo y se devolvió.

Miró a Chouchou y respondió:

-Ella fue mi novia hace años atrás...

Mientras tanto, la rubia no se daría por vencida.

Ella sospechaba de las "gentiles" palabras de Kawaki.

-¿Estás segura de que estarás aquí? Es peligroso-advirtió su mejor amigo Araya.

-Debe haber alguna pista o prueba de lo que pasó con Dai. Esto no pudo haber pasado así... -esperaba mientras arreglaba su maquillaje.

-¿Disculpa? -una voz femenina interrumpió la tranquilidad de los jóvenes-¿Vos sos la periodista que salió en la conferencia?

Yodo tenía una muy buena percepción de la gente. Al contrario de Kawaki, sentía que la mujer no tenía malas intenciones.

-Sí-guardó su espejo y el labial en la cartera. Se acercó a la mujer y expresó-. Soy Yodo, mucho gusto.

-Ino...-suspiró -Ino Yamanaka.

Yodo se mostraba admirada de la larga cabellera rubia de Ino. Sus orbes azules mostraban sinceridad.

-¿Estás investigando el caso en el cual acusan a Shikadai? -susurró.

Ino miraba hacia todos lados. Tenía miedo que alguien de la empresa la viera, así que buscó una tarjeta en su cartera.

-Sí, estoy segura de que él no cometió ese delito y...

-Llamame en cuanto puedas. Debo irme... -caminó en dirección opuesta a ellos. Antes de alejarse, dio media vuelta y añadió: -Deberían irse ahora.

Yodo sostuvo la tarjeta. Miró a Araya y éste suspiró.

La joven rubia no podía dejar pasar la oportunidad de hablar con un empleado de UzuNara.

-Volvamos, Araya.

Cuando se encontraba en su departamento, Yodo se había quitado sus molestos zapatos.

Los tacones le hacían doler los pies.

Se recostó y comenzó a pensar en las palabras de Ino.

¿Sería lo correcto?

¿O acaso ella estaba tendiéndole una trampa?

Tapó sus ojos con el antebrazo, buscando dormir,mas su celular no se lo permitió.

-¿Hola? -espetó con desconfianza, ya que el número que la llamada no lo tenia registrado.

-Yodo... ¡Qué alivio que aún sigas teniendo este número! -de inmediato, los ojos de Yodo se llenaron de lágrimas. Su voz era inconfundible.

-Shi... Shikadai-musitó.

-Necesito verte, Yodo. Es importante...

La rubia no podía contener su tristeza. Oír su voz nuevamente la reconfortaba.

-Yo también, Dai-secó sus lágrimas y continuó: -Pero es peligroso que sea aquí. No quiero meterte en problemas.

-No lo harás. ¿Recordás la casa de verano?

Esa misma en la que ellos habían tenido tantos recuerdos juntos...

-Si.

-Mañana a primera hora. Tratá de que nadie te siga...

El tono misterioso de Shikadai le generaba impotencia. Ella deseaba ayudarlo, pero no sabía de qué modo.

-Así será.

-Gracias, Yodo.

De inmediato, el moreno colgó la llamada.

La chica sintió que algo dentro de ella seguía vivo. Su amor por Shikadai no había perecido.

Debía superarlo, pero era imposible.

-Adiós, Shikadai.

El primer paso fue dado. Aunque no fue del todo satisfactorio para Shikadai...