Yo! Cómo están todos? Bienvenidos a la que es mi primera historia en este sitio. Hasta hace algunos días, yo no era más que otro ávido lector en el foro, pero decidí dar un paso adelante y animarme a escribir algo al ver qué no había ningún crossover en español de Naruto y una serie que me gusta mucho, la cual es "Boku wa Tomodachi ga Sukunai". Si tratan de explorar la categoría, verán dos historias en inglés, pero ninguna en nuestro idioma; así mismo, el ver que casi nadie ha añadido más historias a una categoría que tiene potencial me llevó a escribir algunas ideas que tenía en la cabeza y bueno, así nació este modesto fic.
Para no hacer esto muy extenso, sólo quería pedirles que si les agradó la idea, me dejen un comentario al terminar este capi. Si quieren que lo continúe o si debería imprimirlo para luego echarlo al fuego y destruir la pc xD.
Bromas aparte, para las parejas pensé en un harem (principalmente Naruto x Sena x Yozora) y quizás alguien más. Van a haber situaciones de todo tipo (ecchi, graciosas, tiernas, etc) así que espero que les guste.
Finalmente, las actualizaciones serán semanales. Eso se debe a que trabajo de lunes a viernes y sólo tengo algunas horas libres entre medio para escribir, pero las voy a aprovechar lo mejor que pueda.
Disclaimer: No me pertenecen ni Naruto ni Boku ga Sukunai. Todo lo relacionado a ambas series/mangas es propiedad de sus autores y todos aquellos que tienen derechos sobre las mismas.
~Capítulo 1 : ¿¡De quien es este cuerpo!?~
Naruto Uzumaki no lo entendía.
El ciclo de destrucción, caos y guerra por fin parecía haber llegado a su fin con la derrota de Kaguya, Obito y Madara antes que él. Incontables vidas habían sido sacrificadas para alcanzar la paz, salvar el mundo como se conocía y proteger a todos los habitantes de las Naciones Elementales de convertirse en las víctimas del Tsukoyomi Infinito. Shinobis que no conocía e incluso amigos/camaradas como Neji Hyuga formaban parte del largo recuento de héroes que sin dudarlo lucharon hasta el final por todo y todos, entregando sus propias existencias en el proceso.
Ellos eran los verdaderos salvadores de las Naciones. Ellos y cada persona que estuvo dispuesta a enfrentar la adversidad aún cuando ésta era demasiado grande y casi imposible de afrontar.
Pero a pesar de ese sacrificio, de los amigos que Naruto había perdido, de los shinobis que ahora colapsaban en el campo de batalla debido al cansancio o las heridas, de los inocentes que esperaban a salvo en sus respectivos hogares, o del brillante futuro que podría deparar luego de la victoria, hubo alguien que decidió que aquel momento era su momento para alzarse contra todo lo que había sido tan difícil de conseguir.
Ese alguien... era Sasuke Uchiha. Vengador. Desertor. Traidor.
¿Por qué?
¿Para qué?
Para destruir el sistema. Volverse el líder de un mundo controlado por un genjutsu masivo donde todo sería perfecto, no existirían guerras, disputas, traiciones, odio; todo sería como él lo quisiese, una fantasía donde las Naciones Elementales fuesen parte de un reino unificado bajo su liderazgo eterno.
Y eso era lo que Naruto no entendía.
"Hah... Hah..."
Naruto estaba exhausto, cada músculo en su cuerpo parecía gritar de cansancio. Su vista se tornaba borrosa de a ratos, y su chakra se encontraba peligrosamente bajo. Para colmo, su brazo izquierdo estaba entumecido, al punto de no poder moverlo a causa de un bien asestado golpe por parte del Uchiha.
Su oponente no estaba mejor que él, sin embargo. Sasuke tenía el rostro cubierto de moretones y heridas, con un hilo de sangre descendiendo por la comisura derecha de sus labios y un corte en la frente. Su postura era encorvada, y su respiración agitada; era obvio que él también se hallaba en las últimas, pero a pesar de todo no parecía estar a punto de rendirse ni mucho menos.
"¿Por qué... Sasuke?", preguntó de repente el Uzumaki, su tono lleno de incredulidad. "¿¡Por qué eres tan ESTÚPIDO!? ¿¡Crees que te dejaré arruinar todo lo que hemos logrado!?"
"Hn. Tendrás... que matarme esta vez... si piensas detenerme", en el rostro ensangrentado del Uchiha se dibujó una mueca sombría. "Sólo así impedirás que lleve a cabo mi plan."
A través de su cansancio, Naruto no pudo evitar fruncir el ceño, sus ojos cambiando de azul zafiro a un rojo furioso con pupilas hendidas, iguales a las del Kyuubi. El chakra de Kurama lentamente se acumulaba en su cuerpo, y aunque era casi insignificante comparado con el tamaño usual del mismo, aquel poder podía darle la victoria en la batalla.
La victoria en nombre de todos los caídos.
"Tu odio...", Sasuke observó en silencio cómo su más grande rival se cubría de un aura carmesí por un instante, antes que la misma se desviara en dirección de su mano derecha, dónde comenzó a acumularse en una esfera del mismo color que crecía a cada segundo, "ya me está empezando a cansar."
'¡Esto es todo lo que me queda Naruto! ¡Haz que cuente!'
'¡Haremos que cuente juntos, Kurama!', respondió mentalmente el héroe de las Naciones para luego canalizar su propio chakra restante en el rasengan que seguía formando en su mano.
"¡ACABEMOS CON ESTO DE UNA VEZ POR TODAS, DOBE!"
El propio Uchiha centró el poder de su reciente adquirido rinnegan y el chakra que le quedaba para imitar a su oponente, formando su infame Chidori para luego añadirle el fuego eterno de su Kagutsuchi, algo que mostraba su evidente intención de matar a Naruto... o morir en el intento.
Ante la atenta mirada de las enormes estatuas de Uchiha Madara y Senju Hashirama en el Valle del Fin, los dos oponentes se mantuvieron de pie a varios metros de distancia, sus ojos nunca apartándose del otro. Los jutsus rugían a sus costados, siendo aquello y el sonido de la cascada en la distancia lo único que rompía el insoportable silencio en el páramo.
"¡...!"
"¡...!"
Ninguno se atrevió a dar el primer paso hasta que Sasuke se movió casi imperceptiblemente hacia un costado, tratando de mantener el equilibrio. Entonces, ambos contrincantes usaron la ínfima fuerza que les quedaba para impulsarse hacia delante, en dirección a lo que sería su destino final.
Los pocos segundos que tardaron en estar frente a frente parecieron ser casi una eternidad en la que el tiempo se ralentizó considerablemente, el sonido de la cascada dando paso a un silencio aterrador en el que tanto Naruto como Sasuke se miraron como nunca antes a los ojos; ambos, teniendo flashes de una vida pasada en la que sus experiencias, su sufrimiento, sus motivaciones e ideales, nada parecía tener sentido. Como si fuesen caras opuestas de la misma moneda, los dos entendieron por primera vez al otro, sabiendo muy bien que uno de los dos, o ambos, debía perderlo todo, vida incluida, para dar paso al futuro.
Un futuro en el que no había espacio para Sasuke y Naruto al mismo tiempo.
"¡RASENGAN!" "¡CHIDORI!"
Y de repente, sin que ninguno de los dos tuviese tiempo siquiera a registrar sus propias acciones, ambos ataques colisionaron en una enorme explosión, creando una onda expansiva que impactó contra la cascada y las estatuas del Valle del Fin, algo que provocó un derrumbe de rocas, agua y escombros antes de que los mismos se desintegraran por el poder de la onda.
Tanto el Uchiha como el Uzumaki mantuvieron sus brazos en alto, haciendo esfuerzos sobrehumanos para no perder la consciencia, para no rendirse ante un oponente que no podía ganar, no debía ganar tanto para uno como para el otro.
"¡AHHHHHHHHH!"
Lo último que Naruto pudo ver antes que una abrumadora obscuridad se apoderase de su consciencia, fue a Sasuke siendo abrumado por su Rasengan, y a sí mismo siendo engullido por una esfera brillante y cegadora que pronto ocupó todo su rango de visión.
Naruto...
¡Todos dependen de ti, gaki!
¿¡Crees que podrás derrotarme dobe!? ¡Nunca fuiste capaz de superarme!
Nadie más que tú puede lograr lo imposible, Naruto Uzumaki. Todos creen en ti.
¡No te vayas a rendir! ¡Resiste un poco más!
Yo creo en ti.
¡MUERE NARUTO!
"¡A-An-chan!"
"¡NO SASUKE!"
Con aquel grito, Naruto Uzumaki abrió los ojos de repente, impulsándose la parte superior de su cuerpo hacia adelante y arriba, algo que lo forzó a sentarse sobre lo que parecía ser una cama. Jadeante y sudoroso, el shinobi analizó con sus orbes bien abiertos lo que tenía alrededor, su confusión creciendo más y más a medida que encontraba cosas en una habitación que le resultaba para nada familiar.
'¿D-Dónde estoy?', se preguntó internamente el Uzumaki, llevándose las manos a la cara. '¡Sasuke! ¡Él...!', sus propios pensamientos se vieron interrumpidos abruptamente por su propia ignorancia respecto a ese asunto. ¿Qué había ocurrido con el Uchiha? ¿Su ataque había funcionado? Aquellas y muchas otras preguntas similares fueron formulándose en su cabeza una tras otra, todas sin una respuesta por el momento.
"An-chan", una voz sacó al chico de su ensimismamiento, provocando que su corazón diese un vuelco al percatarse que había alguien más con él, en aquella habitación desconocida. Sus cabeza se volteó bruscamente hacia el costado, algo que asustó a quien Naruto pronto notó se trataba de una chica, evidentemente menor que él, de cabello rubio largo atado en dos coletas a ambos lados de la cabeza, tez pálida y lo que parecía ser un uniforme de algún tipo, como los que usaban los ciudadanos en las escuelas de algunos lugares.
Pero lo que más llamó la atención del Uzumaki no fue su aspecto ni la manera preocupada en la que parecía estar mirándolo, sino que uno de sus ojos fuese de color rojo oscuro mientras que el otro de un azul similar al tono de sus propios orbes. ¿Acaso ella...?
"A-An-chan, estabas gritando en tus sueños. ¿Tuviste una pesadilla?"
¿An-chan...?
¿Por qué lo llamaba así? Más aún, ¿por qué aquella chica lo trataba como si lo conociera?
"Disculpa pero, ¿quién eres tú?", preguntó Naruto de forma abrupta, sus ojos entrecerrándose pese a su nerviosismo, ansiedad y deseo por obtener respuestas. "¿Dónde estamos? ¿Qué ocurrió con Sasuke?"
La chica, quien en un principio se vio sorprendida por la pregunta, soltó una risa rara, como si estuviese imitando a Orochimaru. "Kukuku", Naruto observó en un silencio confuso cómo la misma colocaba una mano sobre su ojo, dejándolo ver a través de una hendidura en v. "Es claro que mis poderes te han provocado amnesia temporal, pero no te preocupes mi pariente. Yo, Reisys VI Felicity Sumeragi, te devolveré la memoria con un encantamiento. A cambio, deberás presentarme ofrendas apropiadas por una semana."
Naruto sintió como un escalofrío le recorría la columna vertebral mientras entrecerraba sus ojos. "¿Poderes?", el Uzumaki ojeó a la pequeña de arriba abajo, su desconfianza evidente en cada parte de su rostro. "Espera un segundo, ¿tu eres la razón por la que no recuerdo lo que pasó después de mi pelea con Sasuke? Reis Felicidad o como te llames", y antes de que la chica pudiese siquiera abrir la boca para responder, Naruto prosiguió. "¿Y por qué me dijiste pariente? Yo no tengo familia."
La chica volvió a reírse como lo había hecho antes antes de cruzarse de brazos. "Tu confusión es natural, mi pariente. Pero no temas, todo se revelará a su debido tiempo", ignorando a un Uzumaki que comenzaba a impacientarse más de la cuenta, 'Reisys VI Felicity Sumeragi' se dio media vuelta para a continuación dirigirse a la puerta entreabierta de la habitación. "Aguardaré mi transporte fuera. Procura no tardar demasiado o mi encuentro con el destino no será a tiempo."
Y dicho aquello, la rubia abandonó el cuarto, cerrando cuidadosamente la entrada y dejando a Naruto sólo, sentado sobre una cama que se sentía demasiado bien como para ser la de su decrépito apartamento. Aunque, hasta entonces, si algo sabía el Uzumaki era que aquella no era su habitación, ni mucho menos su cama.
Su deseo por descubrir más sobre su situación actual lo llevó a descorrer las sábanas que cubrían su cuerpo de un sólo movimiento, teniendo cuidado al ponerse de pie por miedo de empeorar alguna herida que aún estuviese en curación por parte de Kurama.
'¡Kurama!', exclamó mentalmente Naruto apenas aquel pensamiento hubo cruzado por su cabeza, tratando al mismo tiempo de formar un enlace con su compañero y amigo, el Kyuubi. '¡Oi, bola de pelos! ¿Estás ahí?'
Nada. Eso fue todo lo que obtuvo como respuesta. Incluso le fue imposible al chico tratar de acceder a las alcantarillas dónde solía dormitar el zorro, ya no más preso bajo el poder del Shiki Fuin - el Uzumaki ni siquiera pudo sentir su chakra, otrora un torrente de poder furioso que estaba a su disposición siempre que lo necesitase, algo que resucitaron el terror y la aprehensión que sintió el momento en el que despertó en aquel lugar desconocido.
'No está... ¿Le habrá ocurrido algo?', varios escenarios posibles se materializaron en su cabeza al pensar en su amigo ahora perdido, siendo el que más se repitió dentro suyo el de un Sasuke Uchiha derrotándolo y dejando que el Kyuubi muriera con él, algo que lo infundaba de un terror indescriptible. 'Pero eso no puede ser. Yo estoy claramente vivo... ¿No?'
El Uzumaki entonces condujo la mirada a su estómago por inercia, dónde se sorprendió enormemente al no ver el sello grabado en él como antaño. Para colmo de interrogantes, no había en su cuerpo herida o cicatriz alguna que en su momento él recordaba tener durante la batalla contra Sasuke e incluso las anteriores contra Kaguya u Obito.
Su figura estaba completamente inmaculada, como si nunca hubiese luchado. De hecho, dónde unos abdominales bien marcados deberían ser visibles ahora sólo había un abdomen tenso y esbelto, sí, pero uno que no portaba el rastro del riguroso entrenamiento que Naruto había llevado a cabo desde su infancia, yendo al límite para convertirse en el mejor.
Al regresar la mirada hacia arriba, sus ojos ensanchados como platos en confusión y sorpresa, el Uzumaki se percató de un espejo que se encontraba de pie junto a un armario lindante, y sin perder un segundo, se dirigió hacia él, buscando comprobar su figura.
Pero lo que vio, sin embargo, casi le hace caerse de espaldas de la sorpresa.
En el espejo no se reflejaba la imagen que toda su vida había visto, sino la de un chico de su edad, de cabello corto rubio cuya mitad para abajo era de una tonalidad marrón, algo bastante inusual en una persona. Sus ojos eran los azul zafiro de siempre, aunque su rostro era más delgado y puntiagudo que el suyo, con un tono de piel algo más blanco. Alrededor de su cuello colgaba un collar con tres minúsculas esferas en el enfrente en vez de aquel que le había regalado Tsunade al aprender el Rasengan, su mejor técnica.
Para colmo, no había rastro en sus mejillas de las marcas que lo caracterizaban tanto y eran, por decirlo de alguna forma, un legado de Kurama, quien ahora ni siquiera estaba con él.
"¿¡Qué está ocurriendo aquí!?", exclamó el rubio, completamente exaltado y con el corazón latiendole como si estuviese a punto de romperle el pecho. Sus ojos ensanchados parpadearon varias veces, buscando -en vano- descubrir que todo aquello era una mera ilusión, un genjutsu propio del Tsukoyomi.
Un genjutsu muy real.
"¿An-chan? V-Voy a llegar tarde..."
La voz de la chica con aquel extraño nombre y color de ojos resonó atenuada por la puerta que separaba la habitación del resto del lugar, pero fue suficiente sin embargo para romper el ensimismamiento en el que Naruto se encontraba sumido. Con la mente trabajando a mil por hora, el Uzumaki abrió la puerta del cuarto a toda velocidad, tomándose sólo un momento para analizar sus nuevos alrededores antes de notar que la rubia se encontraba de espaldas a él, sentada en un sofá en otro extremo de la habitación.
"Kukuku", Reisys soltó la que a esas alturas era su risa tradicional, para luego ponerse de pie y girarse en la dirección de Naruto, haciendo el mismo gesto de antes sobre su ojo mientras sonreía. "Por fin emerges de tus aposentos, mi parien...", cualquier cosa que fuese a decir a continuación se perdió en su garganta justo en el momento en el que sus ojos heterocromáticos se percataron de algo, o más bien de la falta de algo, en el rubio. "¡A-A-An-chan! ¡E-Es-Estás d-desnudo!", un profundo rubor se extendió por sus mejillas entonces, y la pequeña no pudo evitar desviar la mirada hacia un costado, totalmente avergonzada.
Naruto, sin embargo, ignoró aquello (y el hecho que se encontraba sólo en su ropa interior), para de repente abalanzarse hacia donde había divisado una ventana que daba a un balcón. El Uzumaki volvió a ignorar el grito de sorpresa de la chica antes de recorrer el espacio que lo separaba del exterior, subir de un sólo movimiento al borde del balcón, y saltar a toda velocidad hacia el edificio que se encontraba justo debajo.
"¡AN-CHAAAN!", se escuchó desde adentro de donde acababa de emerger, pero la mente del rubio estaba demasiado sumida en un caos como para registrar aquello.
Apenas hubo dejado atrás a la extraña joven, Naruto hizo uso de su chakra para aterrizar en la superficie del edificio y así evitar que las piernas sin entrenar de aquel cuerpo se rompieran. Sus músculos se tensaron al aterrizar en el tejado de su destino, absorbiendo el impacto como si sólo se hubiese dejado caer de un montículo, para luego conducirlo a través del mismo.
El Uzumaki se abrió paso saltando sobre los múltiples edificios que se encontraban a sus alrededores, corriendo con tanta velocidad como le era posible aún pese a percatarse del ínfimo nivel de chakra que disponía en comparación con su cantidad usual. Ante él, miles de otras edificaciones se extendían, y Naruto no podía evitar sentirse cada vez más sorprendido, confundido y extrañado por la aparente enormidad de todo lo que lo rodeaba.
Era como si nada tuviese fin.
Por 10 minutos, el chico continuó corriendo, saltando por los techos de incontables edificios, casas, negocios, y lo que fuese que se encontrara en su camino. Y no fue sino hasta que su camino pareció acabar al borde de un tejado en el centro de lo que parecía ser una ciudad que Naruto se detuvo, sólo entonces percatándose de lo agotado y agitado que se encontraba.
"Hah... Hah... Hah... ¿¡Qué es este lugar!?"
Miles de personas y bloques de metales rodantes de todas las formas y colores que se desplazaban por las calles se mostraban ante él, ignorantes del joven shinobi que los miraba desde arriba, atónito. Sus ojos azul zafiro se movieron de un lado a otro, observándolo todo, mientras su mente trataba de procesar todo lo que había visto hasta ese momento.
"N-No lo... entiendo", murmuró el rubio, tratando de recuperar el aliento mientras se sentaba en el borde del techo, dejando que sus piernas colgaran desde ahí. "¿Cómo... llegué aquí? Lo último que recuerdo es... Sasuke y yo, pero... no puedo haber muerto", de eso el chico estaba casi seguro, casi. Aún respiraba, y podía sentirlo todo, como la suave brisa que soplaba contra su cuerpo casi desnudo, el rugoso suelo contra su piel o el ardor de sus músculos extenuados.
Pero entonces, ¿cómo?
Naruto no lo sabía. Y mucho menos el por qué de haber despertado en un cuerpo ajeno al suyo, en un lugar que si bien tenía cierta semejanza con las distintas aldeas y sitios de las Naciones Elementales, era al mismo tiempo más tecnológico y dónde parecían habitar muchas más personas. Además, estaba el hecho de que Kurama no se encontrase dentro de su cuerpo, o que su chakra fuese insignificante en comparación con cómo lo recordaba, o también el hecho de aquella chica extraña.
Ella sin duda parecía conocerlo. O eso aparentaba. 'Pensándolo bien, ella no paraba de decirme An-chan o "mi pariente"', recordó el rubio, llevándose una mano al mentón. Era claro que él no tenía idea de quién se trataba esa tal Reisys, ni mucho menos por qué creía que él era su familiar o algo así. Aunque...
"Un segundo", el Uzumaki ensanchó los ojos de repente, con ambos iluminándose en señal de reconocimiento. "¿No había dicho algo de que yo tenía amnesia? ¿Que me curaría con un... encantamiento? ¿Será un jutsu?", aquellas y más preguntas emergieron de su boca una tras otras, cada una haciéndole remitir a la imagen de la rubia que por alguna razón le resultaba algo familiar a medida que se imaginaba su rostro. "Hmm, quizá ella realmente sepa lo que me pasó."
El problema era... que el regresar con tal chica podría resultar un problema. ¿Y si ella era en realidad el enemigo que trataba de engañarlo para bajar la guardia? ¿Y si Sasuke lo había atrapado en el infame Tsukoyomi Infinito y todo aquello era una ilusión? No, eso último no tenía sentido. Naruto había oído que ese jutsu creaba la mejor realidad posible para cada persona, no una en la que se despertaba junto a una chica que ni conocía, en un extraño lugar y un cuerpo que no le pertenecía.
Si ella no estaba con Sasuke, ¿realmente podía tratarse de un nuevo enemigo? Ella parecía en verdad sorprendida cuando lo vio escapar, y si se tratase de un ninja o similar, ¿no debería haberlo perseguido apenas escapó del lugar?
"Supongo que no tengo opción."
Naruto se puso de pie, tomándose un segundo antes de proceder a estirar los músculos y asentir, nueva determinación corriendo por su cuerpo como un torrente de agua. El Uzumaki entonces dio sus primeros pasos en dirección contraria al borde del techo, elevando la velocidad para así poder saltar hacia el otro tejado lindante...
...Sólo para detenerse en seco al percatarse de algo muy importante, casi perdiendo el equilibrio.
"¡Eh! ¿Dónde quedaba ese lugar?"
En su apuro, el rubio no se había molestado en recordar el camino que lo había llevado hasta allí.
Sumado a eso... estaba desnudo. Con sólo un par de boxers cubriendo su intimidad.
"Heh, tendré que improvisar."
Luego de literalmente horas de búsqueda y de ingresar en edificios con balcones dónde en varias ocasiones su intrusión había provocado gritos y que las personas dentro le arrojaran lo primero que encontrasen, un Naruto a punto de rendirse aterrizó en un balcón que estaba seguro no había revisado.
Exhalando un suspiro y preparándose mentalmente para tener que salir por dónde entró si se equivocaba nuevamente, Naruto se armó de valor e ingresó en el departamento a través de la ventana descorrida, haciendo notar su presencia con un cauteloso "¿H-hola?"
"¡An-chan!"
Naruto no tuvo tiempo siquiera de inspeccionar los alrededores ni mucho menos prepararse para el cuerpo que se abalanzó sobre el, tirándolo al piso de espaldas. Un bulto de tamaño considerable del cual descendía un cabello largo rubio atado en dos coletas se aferraba ahora a él, temblando.
"¡H-H-Has v-vu-vuelto An-chan! ¡T-T-Tenía tanto mi-miedo!"
La voz, la cual el Uzumaki pronto reconoció era la de la tal Reisys Felicity lo que sea, sonaba entrecortada, temerosa, como si la chica realmente sintiese lo que decía. Su pecho se humedeció en un momento con lo que supuso eran lágrimas cayendo sobre el mismo, y el rubio no pudo evitar sentir algo de pena por la chica.
"Lo siento", murmuró el chico, sin saber qué hacer con la pequeña que lloraba sobre él. Con algo de incertidumbre, Naruto palmeó suavemente la cabeza de la rubia, en un intento por confortarla.
Pasaron varios minutos en los que Naruto continuó haciendo aquello con su mano, dejando que la chica se desahogara antes de poder dirigirle sus preguntas. Eventualmente, ella se separó del que llamaba 'An-chan', sentándose verticalmente sobre él antes de proceder a frotarse sus ojos azules enrojecidos por el llanto.
'¿Huh? ¿No tenía un ojo rojo?', se preguntó mentalmente el chico, manteniéndose en su posición. 'Qué extraño.'
Aquel interrogante pasó al fondo de su mente cuando la chica habló. "E-Estaba muy asustada A-An-chan", dijo con total sinceridad, algo que sólo sirvió para incrementar la culpa que el Uzumaki, por alguna razón, sentía. "Pensé en llamar a la p-policía pero no conozco el número... Entonces llamé a Tousan, pero no contestó, y no quise irme porque no sabía a dónde habías ido, y-"
Sus palabras se vieron interrumpidas por un atisbo de llanto que entonces emergió de su boca, con la chica sintiendo como nuevas lágrimas se arrinconaban en sus ojos.
"De verdad, lo siento", repitió Naruto, dejando para más tarde las nuevas preguntas que se generaron en su cabeza. "No he querido asustarte. Pero..."
"¿P-Pero...? ¿Qué ocurre An-chan?"
El Uzumaki no pudo evitar exhalar un suspiro de resignación. "...Pero no entiendo nada de lo que está ocurriendo aquí. ¿Podrías explicarme cómo llegué aquí y por qué me desperté en este cuerpo? Además, no sé qué este lugar. ¿Estamos muy lejos de las Naciones Elementales? Sakura-chan y los demás se deben estar preguntando dónde estoy..."
La primera reacción de la chica fue pestañear, para luego ladear la cabeza ligeramente hacia un costado, algo que en la opinión del Uzumaki se veía adorable en la rubia con uniforme. "¿Naciones Elementales? ¿De qué estás hablando, An-chan? ¿Eso es de algún anime?", Reisys se tomó una breve pausa antes de proseguir. "¿Y quién es esa Sakura... chan?"
Por suerte, Naruto pasó por alto el puchero molesto que cruzó las facciones de la chica de ojos azules, muy ocupado como estaba en procesar lo que acababa de escuchar. Sus preguntas más urgentes seguían sin tener respuesta, y la rubia parecía completamente inocente en aquello, algo que contrastaba a lo primero que vio cuando la misma había hecho esa risa a lo Orochimaru antes de afirmar que...
"Espera un segundo", los ojos del rubio se entrecerraron en sospecha. "Antes habías dicho que yo tenía amnesia y que me podías curar con un encantamiento", a primera vista, Reisys realmente parecía confundida, pero Naruto decidió presionar. "¿A qué te referías con eso?"
"¿Eh? ¿Encantamiento?", la chica frunció la nariz mientras pensaba por un momento. "¡Ah! Eso es de uno de mis capítulos favoritos de Kurogane no Necromancer, cuando la protagonista, Reisys VI Felicity Sumeragi, se encuentra con una joven escudera que perdió la memoria luego de una batalla y decide ayudarla a recuperar sus recuerdos antes de hacerla su esclava."
Al escuchar aquella explicación, Naruto no pudo evitar sentir como una gota de sudor le recorría la nuca, obligándolo a fruncir el ceño y cerrar los ojos con molestia. Esta chica de verdad que no sabía nada que pudiese aclarar su predicamento, ¿eh? De hecho, y con sólo escucharla, el Uzumaki dedujo que la misma ni siquiera debía llamarse como al principio se había presentado ante él, y que la chica tenía una obsesión con un anime del que jamás había escuchado, aún a pesar de que no era un fan de ese tipo de programas de televisión.
"Entonces... ¿cómo te llamas en verdad?"
La pregunta tomó por sorpresa a la chica por un momento, pero pronto ésta hizo su usual pose y risa rara. "Kukuku. Ya te lo he dicho mi pariente, mi nombre es Reisys VI Fe-"
"Mah mah, ese no. Tu verdadero nombre."
"¿...? Pero An-chan, tú sabes cual es...", la joven hinchó las mejillas en señal de molestia, algo que casi hace sonreír a Naruto. "Esto ya no es divertido An-chan no baka", el Uzumaki se frotó la parte anterior de la cabeza con resignación mientras su contraparte hablaba. "¡Además por tu culpa tuve que faltar a la escuela! ¡Tousan se enojará contigo cuando se entere que saltaste desnudo por el...!", la rubia se detuvo de repente, quedándose inmóvil por unos segundos en los que algo hizo 'click' en su cerebro, para luego volver a mirar al shinobi con ojos brillantes y una expresión infantil. "Espera, ¿¡cómo hiciste eso An-chan!? ¿¡Eres en secreto un vampiro como Reysis VI Felicity Sumeragi!?"
'¿Vampiro?', Naruto elevó una ceja mientras ojeaba a la chica enfrente suyo, más curioso que confundido en ese momento. Era claro que aquella era una niña inocente y no la figura sospechosa que el Uzumaki creyó en un primer instante.
Pero eso no quería decir que no tuviese información que pudiese servirle.
Sin embargo ¿cómo se suponía que debía proceder? La pequeña lo había visto saltar de un balcón y aún así, a excepción de un susto inicial, sólo mostraba una sorpresa y curiosidad dignas de alguien que era incapaz de hacer semejante cosa. En vistas de todo eso, Naruto no estaba seguro de que explicarle todo fuese la mejor opción.
Aunque... ¿qué otra opción tenía? El Uzumaki odiaba mentir, y después de lo ocurrido no podía simplemente evadir la pregunta e inventar algo - sólo entorpecería su búsqueda de respuestas, después de todo.
Quizás...
"...Quizás deberíamos sentarnos primero", resolvió Naruto, recién entonces percatándose de la incómoda posición en la que se encontraba, con la rubia todavía sentada sobre su falda. Ante una mirada curiosa de la misma, el chico añadió, "y dejar que yo me vista."
Un leve sonrojo se abrió paso hasta las mejillas de la ojiazul quien no pudo evitar desviar la mirada y asentir, por dentro quejándose del hecho que su hermano mayor se hubiese percatado de aquel detalle. 'Me gustaba más estar así, mou~'
Un inquieto Uzumaki se encontraba sentado en una mesa lindante al sofá que enfrentaba la televisión, sintiendo aún con los ojos cerrados la impaciente mirada de la rubia sobre sí mismo. Ahora vestido con una remera negra, unos jeans azules y zapatillas casuales de una tonalidad similar que sin duda le pertenecían al verdadero dueño de aquel cuerpo, Naruto no podía evitar sentirse algo más tranquilo que antes, la incertidumbre aún fuerte dentro suyo.
"Entonces..."
"¿Sí...?"
"¿Quieres saber cómo hice para saltar del balcón hacia el techo del edificio debajo sin lastimarme?", un rápido asentimiento, seguido de la chica colocando sus manos sobre la mesa de forma impaciente fue la respuesta que obtuvo el Uzumaki, y la única que necesitó para proseguir. "Fue gracias a mi chakra."
La rubia ladeó la cabeza hacia un costado, su ceño frunciéndose ligeramente en confusión. "¿Chaca?"
"Chakra", repitió Naruto con paciencia. "O la energía que fluye en nuestro cuerpo."
"¿¡...!?", la pequeña con una obsesión clara por el anime procedió a mirarse a sí misma, tocándose el pecho con asombro. "¿D-De verdad tenemos eso?"
El rubio no pudo evitar asentir con la cabeza. "Hai."
"¿Supiste saltar tan alto usando ese poder desde siempre y nunca me dijiste An-chan? ¿Cómo? ¿Cuándo aprendiste? ¿Dónde? ¿Quien te enseñó?", una expresión de absoluta sorpresa se manifestó en su cara al pensar en algo que pronto reveló en voz alta. "¿¡Acaso Tousan sabe también!?"
Ante aquellas preguntas, Naruto procedió a frotarse la nuca. "Ese es el problema, yo no soy ese An-chan que conoces", la chica volvió a mirarlo con una mueca de confusión al escuchar eso, pero el rubio no se detuvo. "Mi nombre es Naruto Uzumaki. Soy un shinobi de Konohagakure no Sato, aspirante a Hokage y Jinchuuriki del Kyuubi. O eso era hasta que peleé contra Sasuke. Después de eso... No recuerdo nada, como te dije apenas desperté esta mañana."
Lo que el Uzumaki esperó como primera o quizás posible reacción a lo que acababa de compartir iba desde ser llamado loco entre risas hasta incredulidad serena, algo que se daría en el caso que el cerebro de la rubia no hubiese podido interpretar del todo lo que había escuchado.
Y de las dos, el ninja obtuvo algo más parecido a lo segundo.
"N-No entiendo de qué hablas, An-chan", murmuró su oyente, pestañeando lentamente antes de encogerse de hombros. "Yo te veo igual que siempre..."
Ante aquello Naruto no dijo absolutamente nada, limitándose a mirar a la pequeña por unos segundos antes de ponerse de pie inadvertidamente y mantener su posición, alzando las manos con lentitud y juntándolas en un sello que conocía muy bien:
El sello Hitsuji, componente esencial de su Oiroke no Jutsu.
"¡Henge no Jutsu!"
Pronunciando aquellas palabras aún sin que hubiese necesidad de hacerlo, la figura del adolescente de cabello mitad rubio mitad marrón se vio cubierta de una repentina nube de humo que apareció de la nada, con la chica soltando un gritito agudo de sorpresa y saltando de la silla ante lo que acababa de pasar.
Pronto, y quizás más pronto de lo esperado, el humo comenzó a disiparse, y la ojiazul no pudo evitar llevarse una mano a la boca, sus ojos abiertos como platos y fijos en la imagen que ahora tenía delante.
"¡Yo!", saludó Naruto, emulando a su antiguo sensei, Kakashi Hatake, mientras alzaba una mano y colocaba la otra dentro del bolsillo de su pantalón.
"T-Tú... E-E-Ese... ¿Q-Qué?"
Que la chica no encontrase la forma de salir de su estupor no era una sorpresa para el Uzumaki. De hecho, se lo estaba tomando mejor de lo que pensaba para alguien claramente no se esperaba ver a 'An-chan' transformado en otra persona.
"Bueno, este soy yo. ¡Naruto Uzumaki, futuro hokage de la Hoja! O eso seré en cuanto sepa como regresar ahí", el rubio se rascó la cabeza con algo de vergüenza mientras se echaba a reír de forma incómoda.
La rubia, por su parte, por fin había recordado como pestañear sus aún ensanchados orbes, y eso estaba haciendo en ese momento, incluso animándose a frotarlos para comprobar que aquello no era un sueño. "¿C-Cómo h-hiciste eso?", preguntó luego de algunos instantes, animándose a dar un paso en dirección del nuevo individuo frente a ella.
Naruto se encogió de hombros. "Ya te dije, con la ayuda mi chakra. Bueno, creo que es el mío, pero por alguna razón está muy bajo. Lo usé casi todo mientras saltaba por esos edificios, y tuve que volver a usar gran parte de lo que me quedaba para transformarme en, bueno, yo. Y no creo poder mantener este jutsu mucho tiempo más así que-", lo que fuese que el Uzumaki estaba a punto de decir a continuación se vio interrumpido de repente cuando sintió dos pequeñas y cálidas manos sobre sus mejillas, algo que pronto se dio cuenta era por la chica, quien se había acercado a él en silencio y ahora lo examinaba con una curiosidad digna de alguien que ve algo nuevo e increíble por primera vez. "¿Qué...?"
"¿Esas marcas son de verdad, An-ch- quiero decir, Naruto... san?", el rubio notó como la pequeña no sólo se corregía al hablar, sino que además lo miraba con esos ojos azules, parecidos a los suyos.
Y ante eso, y la pregunta, el Uzumaki no pudo evitar sonreír con su famosa sonrisa. "¡Por supuesto! Las he tenido desde que nací, así que son bastante reales, no maquillaje como me dijeron algunos al verlas por primera vez."
'K-Kawaii', aquel fue el pensamiento más claro dentro de la turbulenta mente de la rubia, donde todo lo que acababa de ver recién comenzaba a cobrar sentido. En el exterior, sin embargo, sus manos recién se apartaban del rostro del shinobi. "No entiendo Naruto-san, ¿cómo? ¿Y por qué mi An-chan? ¿Tú lo elegiste?"
Naruto exhaló un suspiro. "No. A decir verdad, no tengo idea cómo, ni por qué, desperté hoy en el cuerpo de ese tal An-chan", su rostro se frunció ligeramente al pensar en algo. "¿Cual es su nombre, por cierto? No creo que sea 'An', ¿verdad?"
"E-Es sólo un apodo", la rubia se sonrojó en evidente vergüenza mientras desviaba la mirada hacia un costado. "Él se llama Kodaka Hasegawa, es mi oniichan", el Uzumaki asintió, tomando nota del nombre del dueño de aquel cuerpo.
"¿Y el tuyo?"
Apenas hubo hecho aquella pregunta, Naruto se arrepintió de inmediato, palmeándose la frente mientras insultaba por lo bajo.
¿La razón?
"Kukuku. Soy un ser de la noche que ha caminado en esta tierra por diez mil años. Ustedes los humanos suspiran nuestro nombre de "vampiros" con terror. Yo, la líder de nuestro clan, me presento ante ti, joven cambia formas: ¡Reisys VI Felicity Sumeragi!"
¿Además del hecho de que el ambiente se tornase sombrío y macabro de repente y la chica volviera a adoptar su extraña pose, soltara su risa digna de Orochimaru y usase una voz de ultratumba?
"Ya hemos pasado por esto antes y ESTOY SEGURO que ese no es tu nombre", dijo Naruto, cruzándose de brazos con evidente molestia en su rostro.
Algo que imitó la pequeña, aunque sin fruncir el ceño y esbozando un enojado puchero. "K-Kobato...", susurró entonces, a la espera de no tener que repetirlo dos veces.
"¿Ah?", Naruto fingió que se rascaba la oreja mientras ponía cara de desentendido. "¿Qué fue eso? No te escuché."
"¡Es Kobato! ¡Kobato Hasegawa!"
Como respuesta, el Uzumaki procedió a esbozar su sonrisa de marca registrada. "Kobato, ¿eh? Es un buen nombre", ignorando la cara de sorpresa y el rubor en las mejillas de Kobato, Naruto puso las manos detrás de la cabeza. "¡Entonces es un placer conocerte, Kobato-chan! Sé que realmente no me conoces, pero te prometo que haré todo en mi poder para no causarte problemas, y mantendré el cuerpo de tu hermano a salvo hasta que encuentre la forma de irme."
Kobato no sabía qué decir. Todo lo que escuchaba parecía salido de un anime, y sólo ahora estaba comenzando a entender que aquel asunto no era simplemente una broma o un truco inventado por Kodaka para hacerle creer que en realidad no era él y un chico llamado Naruto Uzumaki controlaba ahora su cuerpo.
De hecho, eso era lo que había creído hasta hacía sólo unos minutos, hasta que vio con sus propios ojos cómo el chico hacía... algo... y se transformaba en un adolescente de la edad de su hermano y casi, casi, tan lindo como él - nadie podía reemplazar a su An-chan, después de todo.
Ella nunca había sido una chica confiada, extrovertida o incluso independiente, y el sólo pensar que su hermano no estaba ahí con ella, le aterraba, le daban ganas de llorar. Pero...
"¿Entonces, qué dices? ¿Me ayudarías a entender un poco de donde y cual sea que sea este lugar mientras trabajo en la manera de devolverte a tu An-chan?"
...Esa sonrisa. Esa sinceridad con la que Naruto se dirigía a ella... Jamás había sentido confianza por ningún chico además de Kodaka, pero Naruto realmente...
Parecía buena persona.
"¡H-Hai!", Kobato esbozó una sonrisa de las suyas a la par del rubio frente a ella, sellando un mutuo acuerdo a pesar de que no conocía al Uzumaki realmente. "Sin embargo...", el aura maligna junto con la pose de Reisys regresaron de repente a la Hasegawa, con la misma cambiando su sonrisa a una que intentaba ser maligna pero fallaba, "si rompes tu promesa la ira de los hijos de la noche caerán sobre ti, joven hechicero, ¿has comprendido?"
Naruto no pudo evitar sentir como una gota de sudor le recorría la nuca ante lo que veía, pero esta vez no pudo evitar reírse, muy para la molestia de la chica. "Hai, hai, como usted diga, Ojou-sama."
El sonrojo que adornó entonces las mejillas de Kobato fue el más intenso que hubo tenido jamás en su corta vida como hermana menor de Kodaka Hasegawa.
Continuará...
