Advertencia: Este fic ha sido elaborado de un fan para fans sin fines de lucro, todos los personajes de Yuri On Ice le pertenecen a su respectivo creador. Yo únicamente los utilizo con fines de entretenimiento.

Programa corto de Yuuri: [3]Lo ti penso amore, por David Garret. Programa libre: [4] El tango de Roxanne, versión Trio Mosso.


¡Fácil como Pirozhki! La gran final de lágrimas.
Escena VIII: Dualidad.

Victor despertó gracias a los tenues rayos del sol que se filtraban tímidamente por la ventana en su habitación de hotel, tras haber pasado una muy agitada noche luego de ganar las Nacionales Rusas.

Cubriéndose ambos ojos con el antebrazo, Victor comenzó a moverse buscando así escapar de la molesta luz matutina pues quería dormir unas cuantas horas más; según Yakov le dijera con anticipación, no saldrían al aeropuerto sino hasta medio día, motivo por el cual tendría tiempo extra para gastar. Verificando su teléfono celular, Victor se dio cuenta eran recién las ocho, sin embargo su cuerpo, ya bastante acostumbrado a levantarse temprano cada día para entrenar, terminó desarrollando alguna especie de reloj natural. Diciéndose no lograría volver a caer entre los apacibles brazos de Morfeo, se preguntó cómo estaría Makkachin. Durante aquellos meses le estaba resultando cada vez más difícil convivir con su querida mascota, a quien había necesitado dejar bajo los cuidados de una muy buena amiga suya. Sin lugar a dudas, en cuanto regresara a San Petersburgo intentaría consentirla al llevarla a dar un largo y merecido paseo.

Al no encontrar ningún motivo para mantenerse todavía acostado en la cama, Victor se incorporó conforme miraba en derredor; allí había una gran cantidad de obsequios. Dese osos de peluche y arreglos florales, hasta globos multicolores o canastas con distintos productos dentro. Generalmente sus fans enviaban cosas por su cumpleaños al centro deportivo dónde practicaba pues las probabilidades de que los recibiera ahí eran más altas, empero ése año muchos creyeron buena idea dirigirlos al hotel. Por supuesto agradeció vía Twitter e Instagram los bonitos detalles, pero en realidad no se imaginaba cómo lograría llevarse todo de vuelta a San Petersburgo.

Dejando eso a un lado, Victor sonrió divertido; aquella sin duda estaba resultando ser una temporada en extremo interesante. Oro en el Prix, oro en las nacionales y, próximamente en el Europeo y Mundial si todo marchaba como hasta ahora. Si bien ya comenzaba a cansarse de competir e intentar sorprender al público cada nueva oportunidad al exigir siempre lo mejor de si mismo, Victor en definitiva amaba ganar. Tal vez sonaría presuntuoso, aun así tenía títulos que defender y planeaba retirarse con ellos si era preciso.

Aunque muchos patinadores preferían evitar siquiera tocar el tema pues marcaba el final de toda una vida dedicándose a lo mismo, Victor de manera algo extraña supo aquel día llegaría tarde o temprano, pues todo debía tener un inicio y un final sin excepción.

Había alcanzado la cima del mundo cuando recién tenía catorce años al convertirse en el patinador junior más joven en romper un récord mundial, imponiendo uno propio e inalcanzable para otros a través de los años, fue quien en su debut como Senior ganó ininterrumpidamente medalla tras medalla el primer Grand Prix dónde participó, seguido del Europeo y Mundial con puntuaciones envidiables. Y también elevó por los cielos el nombre de su natal Rusia tras coronarse como campeón en los juegos olímpicos de invierno en más de una ocasión. ¿Qué más hubiera podido pedir que no tuviera ya profesionalmente hablando? Nada.

Porque este era el Victor Nikiforov que todos consideraban una leyenda viva con incontables logros en su haber.

Pero ninguno sabía que también existía otro Victor que distaba mucho del hombre al cual describían entre las páginas de prestigiosas revistas o artículos en línea. Era el que pasó una crisis a los quince al no saber cómo lidiar con tanto estrés, cuando sufrió una importante lesión de rodilla que amenazaba con arrebatarle cada uno de sus sueños. También era quien fue incapaz de asistir continuamente a la escuela, todo porque no podía descuidar los entrenamientos y resultaba más cómodo instruirle en casa con horarios flexibles; tampoco tenía muchos amigos pues diferenciar entre las personas correctas o inadecuadas resultaba muy agotador. Se trataba del Victor que, a los veinte, descubrió sin delicadeza que amar a otra persona no siempre acababa bien; menos aún si ese alguien sólo buscaba sus respectivos cinco minutos de fama. O el que, a los veinticinco, se sentía incapaz de seguir complaciendo a la audiencia que le había mostrado su apoyo incondicional durante toda su trayectoria, haciéndole perder la fe en sí mismo y el patinaje.

El trayecto para llegar ahí no fue sencillo, Victor siempre necesitaba mantener las expectativas en alto pues eran muchísimas las personas que tenían los ojos puestos en él, y si bien jamás los había decepcionado antes, poco a poco su carrera dejaría de atraer atención para enfocarse en alguien más lucrativo. Desde muy temprana edad Victor se entregó a ése deporte tanto en alma como en cuerpo mientras olvidaba otros aspectos en extremo importantes que casi nunca extrañaba, al menos no hasta ése momento. Porque a diferencia de muchos otros de sus homólogos, él aceptaría su destino; los patinadores brillaban por un muy corto periodo y él ya casi pisaba el umbral de los treinta. Tal como le dijera a Yakov semanas atrás, ser entrenador se volvía una posibilidad real conforme avanzaban los meses, cosa que lo entusiasmaba porque no renunciaría del todo a las competencias aun cuando no sería él quien estuviera jugándose la piel entera dentro del rink.

Esa fue una de muchas razones del por qué puso sus ojos en Yuuri Katsuki. Aunque según sabía gracias a redes sociales el muchacho tenía veintitrés años recién cumplidos, todavía le quedaban al menos cinco o seis años de carrera que no debería desperdiciar así como si nada. Victor sabía reconocer a alguien con potencial sólo con verlo, y Yuuri tenía mucho de aquello aunque poco o nada se diera cuenta. Él mismo se encargó de comprobarlo al buscar algunos vídeos en línea que, si bien eran pocos, le permitieron darse una idea muy clara al respecto. Bajo el entrenamiento adecuado, con la guía correcta, Katsuki sería completamente capaz de alcanzar las mismas estrellas si eso era lo que deseaba.

Victor estaba dispuesto a enseñarle tantas cosas, por tal motivo había comenzado a prepararse; apurar todo no le dejaría nada bueno, muchas veces antes comprobó solía cometer grandes errores sin apenas percatarlo y su segundo encuentro con Yuuri debía ser bajo las mejores condiciones. Además ya sólo faltaban tres meses. En tres meses se vería libre de todas las obligaciones que lo mantenían atado a Rusia; no es como si detestara su propio país natal, empero en verdad necesitaba un cambio, necesitaba re-direccionar sus ideas, sus emociones, su inspiración y vida entera. Ignoraba si Yuuri lograría brindarle todo aquello, o si lo valdría, eran riesgos obviamente, más los afrontaría sin arrepentimientos. ¿No se trataba de eso tomar las riendas otra vez? ¿De arrojarlo todo por la borda si se creía necesario?

Pues Victor lo haría a ojos cerrados sin dudar.

Inclusive su abogada lo tildó de loco una vez le hizo saber sus respectivos planes.

—¿Qué necesitas? —recordó dijo ella sin amabilidad, tras contestar su llamada muy tarde una noche—. Si vas a decirme intentarás demandar otra tienda departamental sólo porque no tiene a disposición los artículos para perro que tanto querías, desde ya te digo eres un idiota y no pienso hacer absolutamente nada por ayudarte.

—¡Fue sólo una vez! —Victor se había quejado mortificado—. Pero no es eso; únicamente quería darte un par de indicaciones que necesito realices cuando termine mi contrato con la Federación —le hizo saber, captando así la completa atención de la chica.

—¿Qué clase de indicaciones, Nikiforov? —se quejó—. Mira, nos conocemos de la Universidad y se cuán chiflado puedes llegar a ser cuando así te lo propones —concediéndole razón, el astro ruso del patinaje se dispuso a contarle sus intenciones—. ¿Acaso te volviste loco? ¿Quién en su sano juicio no renovaría un contrato de tal calibre con una organización tan importante? A menos que quieras tomarte un año sabático, como tu abogada es mi deber advertirte estás por cometer suicidio laboral.

—Tengo muy claras las posibles consecuencias —cuando Victor se lo dijo, ella parecía simplemente incapaz de creérselo—. ¿Podrás hacerlo? —a regañadientes obtuvo una respuesta afirmativa—. Oh, una cosa más; necesito también otro favor.

—Me da la impresión de que no me gustará —agregó resignada—. Espero y sepas bien lo que estás haciendo Victor Nikiforov, o si no te advierto vamos a terminar en la vil calle. ¡No necesito mala reputación viniendo desde mis clientes, muchas gracias!

—No nos arrepentiremos: ya lo verás.

Victor regresó al presente cuando una notificación en su teléfono celular hizo un pequeño sonido de alarma. Verificándolo, se dio cuenta se trataba del foro que encontró de casualidad al buscar información referente a Yuuri, dónde muchos fans del patinaje solían compartir información. Registrarse con un seudónimo no fue cosa complicada; e-mail nuevo, nombre falso y listo. Era en verdad educativo ver cuán comprometida llegaba a ser la gente si les gustaba un deporte; claro estaba el Patinaje Artístico no era excepción. Si tan sólo supieran que una figura reconocida dentro de aquel mundo interactuaba con ellos quizá se volverían locos. Conforme miraba las actualizaciones, se dio cuenta todos hablaban sobre su reciente triunfo en las Nacionales y cómo había conseguido ya un pase directo al Campeonato Europeo sin mayor problema; en cierto modo era lindo saber que personas de todo el mundo apoyaban tu carrera.

Inclusive, vio distintas fotografías dónde otros dos compatriotas y Victor mismo posaban frente a las cámaras luciendo las respectivas medallas que obtuvieron ése día, pero también hacían referencia a los ganadores de Estados Unidos, Francia, Japón y muchos otros más en todas las categorías. Por supuesto, Victor eligió el único post que le competía e, inmediatamente, una foto con los tres medallistas japoneses masculinos saltó a la vista, pero entre ellos no se encontraba Yuuri Katsuki.

Lleno de curiosidad, comenzó a leer dándose cuenta con gran desazón Yuuri terminó muy mal posicionado entre las tablas de puntuación y, claro estaba que una gigantesca discusión tenía horas llevándose a cabo. Muchos alegaban Yuuri simplemente debía retirarse gracias a su más que lamentable actuación que sólo terminó dejándolo en ridículo, otros en cambio le defendían con argumentos muy sólidos pues, según decían, horas antes del evento principal sufrió una lesión durante las prácticas, motivo por el cual le resultó imposible presentar sus programas adecuadamente.

¿Una lesión? Victor pensó hubiera sido muy irresponsable por parte de Yuuri patinar de aquel modo, empero una grabación con muy mala calidad filmada a distancia respaldaba dicha teoría.

En ese vídeo el rink se veía desierto, pocas personas deambulaban por ahí cerca –Victor se atrevería a asegurar sólo eran trabajadores del recinto– y Yuuri realizaba lo que parecía ser su rutina con una determinación inigualable; se deslizaba por toda la pista con gráciles movimientos bien estructurados y, aun cuando no había música, Victor casi podía sentirla fluir del cuerpo del muchacho ante cada nuevo giro, vuelta o movimiento. Y fue casi gracioso corroborar de nuevo Yuuri era fan suyo; resultaba en extremo evidente si se sabía dónde mirar.

La forma en cómo se desenvolvía dentro del hielo le ponía en evidencia[1].

Entonces, por alguna razón desconocida, de un instante a otro el muchacho perdió toda concentración y Victor vio venir la falla incluso antes de que ocurriera; Yuuri patinaba hacia atrás tomando cada vez más impulso preparándose, sin embargo, una de sus piernas no lucia del todo bien posicionada y cuando saltó fue normal que su balance se perdiera, enviándolo de bruces contra la terrible dureza del agua congelada.

Esa sin lugar a dudas fue una caída espantosa y más aún porque luego le resultó imposible levantarse. Si bien la filmación sólo tenía una duración de entre treinta o cuarenta segundos, autentificaba los argumentos; eso sumado a la mala preparación subsecuente, los resultados a Victor no le sorprendían en absoluto. Y de pronto sintió una gran necesidad de saber la noticia completa, por lo cual tras deslizarse algunas páginas dio con los vídeos correspondientes al programa corto y libre de Yuuri en las Nacionales.

Victor los reprodujo sin pensarlo dos veces.

En este la cámara mostraba a Yuuri al bode del rink, iba vestido con un traje en distintas tonalidades de azul[2] y los bordados brillaban bajo la iluminación del estadio, las gafas no se veían por ninguna parte y se había peinado el cabello hacía atrás. Victor, otra vez, cayó embelesado ante la imagen: se veía tan apuesto.

Desafortunadamente todo cuanto hablaban los comentaristas era dicho en japonés, motivo por el cual no entendería ni media palabra; buscó si alguien había realizado ya aunque fuera cualquier tipo de traducción burda, empero, al no encontrar nada sólo debió conformarse con ver. Esos eran los minutos previos a la presentación, cuando tenían permitido recibir instrucciones de última instancia u bien ánimos para sobrellevar tanta presión. Pero, mientras su entrenador intercambiaba con él algunas palabras que se ahogaban entre el ruido colectivo, Yuuri no lucia precisamente bien; estaba pálido y sus ojos brillaban aterrorizados. ¿Sería el miedo a raíz de su supuesta lesión? Si un patinador en plena condición física a veces tendía a fallar, no quería imaginarse cómo sería otro que debía prestar doble atención a los saltos o piruetas a efectuar durante el ejercicio. Victor contempló a Yuuri asentir a lo que le decía su entrenador sin mostrarse del todo seguro, para después ser enviado al hielo con una palmada en el hombro. El chico Katsuki dio algunas vueltas alrededor mientras era presentado, las personas ahí reunidas gritaban entusiasmadas conforme docenas de banderas niponas ondeaban al mismo tiempo.

Se notaba que la audiencia le mostraba su apoyo incondicional pues era uno de los favoritos.

Luego de situarse a mitad de la pista, Yuuri finamente posicionó ambos brazos un poco extendidos frente a su cuerpo, palmas abiertas apuntando al cielo y la música comenzó[3] a sonar indicándole el inicio a la rutina. El triste sonido de una piano emitió algunas notas que fueron aprovechadas para llevar a cabo distintas posiciones básicas de ballet, pero cuando el violín le acompañó entonces Yuuri hizo suya toda la extensión del rink. Lo que aquel joven patinaba era completamente hermoso, atrayente, casi mágico y Victor no podía apartar sus ojos de él pues irradiaba tanto desconsuelo que las emociones lograban complementarse a otro nivel. Entonces, los saltos en la primera mitad estuvieron decentes; un poco fuera de balance, aun así consiguió mantenerse en pie. Y sí, según evaluó con ojo crítico, era cierto todavía le faltaba pulir muchísimo sus habilidades técnicas, empero el lado artístico llamaba de manera considerable la atención dándole cierta ventaja.

Ciertamente ésta resultaba ser una faceta muy distinta del Yuuri que él había presenciado en la gala, pues todo cuanto veía era dolor en grandes cantidades, como si le hiciera daño patinar desde el fondo de su frágil corazón. Aquella noche en Sochi, Victor se encontró con un chico desinhibido gracias al alcohol; alguien jovial, encantador y, sin poderlo evitar, se vio atraído hacía él por alguna especie de fuerza de atracción poderosa e invisible. Debido a ello no se negó a permitirse un acercamiento aun cuando sabía era una terrible mala idea. Antes vio a un Yuuri cuyos deseos los expresaba en voz alta, este de ahora en cambio parecía tan roto, tan vulnerable , tan desilusionado e incapaz de creer en sí mismo. Era como tener dos caras de una misma moneda entre sus manos, y luego recordó el libro que Mila le había regalado en su cumpleaños la navidad pasada, el cual hablaba sobre mitología griega, romana y nórdica.

Como le gustaron mucho algunos conceptos que encontró ahí, decidió aplicarlos para la siguiente competición pues ya trabajaba en dos rutinas totalmente opuestas entre si. Por un lado estaba Eros, el Dios primordial responsable de la atracción, el amor y el sexo; venerado también como el Dios al cual se le atribuía la fertilidad e, igualmente, era patrón del amor entre hombres. Victor podía asociarlo al Yuuri que bailó tan magistralmente pole dance con Chris, ofreciéndoles un espectáculo memorable.

Al mismo Yuuri que lo abrazó con fuerza y valentía, pidiéndole luego ser su entrenador.

Pero habitualmente la influencia de este Dios duraba relativamente poco, por esa razón necesitaba de otro compañero para subsistir. Y este Yuuri que veía, este Yuuri que recién acababa de fallar un salto arrancándole una exclamación apenada al público, se parecía más a Agápe; termino griego utilizado para describir al amor incondicional y reflexivo. El amor que proseguía aun cuando no fuera correspondido, ese tipo de amor desinteresado, tolerante y sin envidia. Y resultaba fascinante. Mucho. ¿Qué secretos ocultaba Yuuri Katsuki del mundo? Victor quería averiguarlos todos.

Con ávido interés, Victor concluyó que la secuencia de pasos fue sin lugar a dudas lo más destacable, pues en verdad parecía sentir lo que patinaba. Había sufrimiento, había angustia pero de un modo tan desgarradoramente real que lastimaba. Y se incrementó la sensación porque los saltos restantes tampoco logró clavarlos sin dificultad; en algunos acercamientos al rostro del japonés, podía apreciarse cuán frustrado parecía con ésa situación. Para cuando la canción llegó a una tremenda explosión emotiva acercándolo al final, Yuuri se veía tan agobiado que Victor en verdad sintió pena, meses de trabajo perdidos en unos pocos minutos. Los aplausos no se hicieron esperar junto a muchos obsequios lanzados al interior de la pista, y el vídeo terminó dónde el patinador se dirigía hacia el "Kiss and Cry" para recibir su puntuación.

Victor no necesitaba siquiera mirar el resto pues sabía de sobra los resultados.

Apresurándose al otro videoclip, dio play tras pasar de largo toda una hilera completa de disputas entre los miembros del foro, ya más tarde vería qué opinaban los fans.

Este vídeo iniciaba con el presentador diciendo el nombre de Yuuri por los altoparlantes, mientras las cámaras buscaban un acercamiento más apropiado al chico, quien ahora vestía completamente de negro brindándole una imagen en extremo peligrosa; más aún porque su semblante casi tan frío como el hielo dónde patinaría no dejaba entrever ninguna emoción más allá de una estoica seriedad. Sin perder tiempo, Yuuri se colocó ambas manos sobre los oídos como si pretendiera cubrir todo el estresante ruido que lo rodeaba, –cosa difícil pues el pabellón gritaba su nombre– y así la rutina dio inició[4].

Victor reconoció al instante la música: se trataba de un tango. Como coreógrafo, se dijo era una estrategia un tanto arriesgada presentar algo con tanta fuerza porque elevaría los requerimientos no sólo del público, sino también de los jueces. Y este tango en particular sonaba poderoso, había sido diseñado para que se patinara con seguridad y pasión. En el Yuuri necesitaba mostrar su parte dominante, ser seguro de si mismo como cuando encantó a todos con su pole dance, obligándolos a no desear apartar los ojos de él bajo ningún concepto. Con aquella rutina, Yuuri debía darle a entender al mundo que los dejaría mirar todo cuanto quisieran, pero jamás podrían tenerlo pues ningún mortal era merecedor de tanta belleza.

Y eso le frustró un poco pues Yuuri no proyectaba ninguna de estas cosas, antes al contrario, se notaba terriblemente incómodo; aquello le restaría sin dudas valiosos puntos de interpretación. Después, la parte profesional en Victor se sintió casi ofendida a tan sólo escasos minutos porque Yuuri, moviéndose igual que un autómata pretendió realizar el primer salto, una combinación simple de Triple Axel con doble Toe Loop; el primero fue bien, muy limpio con aterrizaje propicio que daría cabida al segundo, pero lo erró y con un "oh" generalizado de los espectadores acabó estrellándose contra el hielo a casi nada de que su cabeza se llevara también un golpe severo, aunque el latigazo al cuello seguramente lo dejaría resentido durante algunos días.

Poniéndose en pie al instante justo como debía ser, Yuuri prosiguió al dar giros y piruetas hermosamente estructuradas. Sin embargo, poco después lo vio colocarse en posición e intentar saltar una vez mas, todo el cuerpo en tensión e igualmente volvió a caer, ahora sobre la cadera. Esta vez tardó un segundo antes de levantarse y, con una mueca dolorida en su rostro seguido de un apretón a la pierna izquierda, prosiguió.

Los siguientes tres cuartos del vídeo discurrieron sin mayor incidentes, la secuencia de pasos hecha con gran determinación, no obstante, justo cuando parecía haber recobrado control sobre si mismo Yuuri cometió otro error; ¿lo más irónico? Fue uno de total principiante. Mientras llevaba a cabo unos cuantos giros, tropezó con su propio patín enviándolo de bruces al hielo, apenas alcanzando a meter las manos para evitar golpearse el rostro. A esas alturas el público ya no sabía si reír o llorar y los comentaristas, aunque hablaban en un idioma que Victor desconocía, lanzaron expresiones de pena reconocibles.

Era un completo desastre.

En retrospectiva, al terminar era bastante obvio que Yuuri arruinó por completo el programa. Al dirigirse hacia el "Kiss and Cry" parecía a punto de echarse a llorar, pero aguantó estoicamente y se habría resbalado al momento de abandonar el rink si su entrenador no lo hubiera tenido firmemente sujeto del brazo. La espera por la puntuación no fue agradable; Yuuri lucia devastado en todos los sentidos pese al ánimo de las tribunas, su entrenador consolándole también lo mejor posible.

Victor suspiró pesadamente al volver a recostarse para leer los comentarios, ya sin ganas de terminar aquello. Había muchísimos de ellos, una discusión de casi cuatro o cinco páginas, pero sólo se enfocó en los últimos.

Saga3428Z 13h ago: En serio no entiendo qué cosa pudo haberle pasado a Katsuki. Muchos pensamos que lograría sobreponerse al Grand Prix aquí, digo, lo tenía casi ganado. Supongo que tanto estrés resultó ser su peor enemigo pues en lo personal no creo ese rumor de la lesión. Lástima, esperemos y haga un trabajo mejor la próxima temporada; eso si le quedan ánimos para volver.

Linnea, 11h ago: ¿Estás ciego o qué onda? Hay un vídeo donde se muestra a Yuuri caer en los entrenamientos. ¿Acaso nadie se fijó que en su programa libre incluso se sostenía la pierna izquierda? ¡Eso a todas luces grita lesión, dah...!

Parasisse14, 11h ago: AMEN HERMANA!

PaulJarner, 9h ago: La verdad son puras especulaciones, pero de ser cierto todo esto: ¿no hubiera sido más inteligente suspender su participación? Con ello quiero decir que aumentar el daño a su pierna lastimada empeoraría las cosas, ¿no?. Por otro lado, he cursado algunas clases de Japonés en la universidad donde estudio y, por lo poco que logré entender, hasta los mismos comentaristas aseguraban sufrían muchísimo con las presentaciones de Katsuki pues clavaba su saltos sólo un 30% de las veces. Ósea, todos esperaban un desastre, yo incluido. Pobre chico, en verdad dio lástima verlo.

Hikimorifan, 5h ago: No, no, no y más no. Yuuri Katsuki pudo fallar, pero muchos confiamos volverá mil veces mejor. ¡Ya dije!

El ruso apagó la pantalla de su teléfono y sintió que la emoción le burbujeaba dentro del pecho casi con desesperación; ahora con todo esto lejos de desistir con el afán de entrenar a Yuuri, encontró muchísimos más motivos para hacerlo. Este chico en particular era un diamante en bruto, alguien capaz de absorber como una esponja todo cuanto él estuviera dispuesto a enseñarle. ¡Valdría cada segundo de su tiempo! Además Victor adoraba los retos. ¿De que serviría entrenar a alguien como Yuri Plisetsky, cuya inigualable habilidad técnica no necesitaba tanto trabajo? Sería como tener la partida casi ganada. Con Yuuri Katsuki, en cambio, nadie esperaba sorprenderse ni mucho menos verle llegar al podio alguna vez.

Victor sonrió; sin lugar a dudas Yuuri se convertiría en el mayor reto de toda su vida. Y, por extraño que pudiera parecer, aun teniéndolo todo en contra no le molestaba en absoluto.


[1]La misma Kubo mencionó una vez que Victor se dio cuenta Yuuri era su fan con sólo verlo patinar. Moría por hacer esa referencia en el fic.

[2]Este es el traje que Yuuri utiliza durante el Grand Prix, y que aparece en sus recuerdos de cuando ha sufrido un montón de caídas bastante feas en competencia.

¡Muchas gracias por leer y llegar hasta aquí! ¿Saben que ya tenemos casi cuarenta reviews? ¡Sin ustedes no sería posible, gracias!

Por otro lado, lamento haber tardado tanto en actualizar pero no daba con la música correcta, al final espero les gustara. Quise ahondar un poco más en Victor esta ocasión, no quiero crear un desbalance entre las escenas correspondientes a Yuuri y las de Victor.

Bueno, nos quedan pocas escenas fuera de la línea temporal del anime; Yuuri de nuevo en Detroit y el cómo Yuuko y él solían imitarlo siendo más jóvenes, la graduación, la participación de Victor en el Europeo junto a su certificación como entrenador y luego nos vamos directo al regreso de Yuuri a Hasetsu. Creo que este proyecto va para largo, sólo les pido un poco de paciencia si demoro en actualizar, estoy tomando mi especialidad en la Uni y se me reduce el tiempo.

Sin más, gracias por el apoyo.

¡Saludos cordiales!