Capítulo 3

Maldad

Por Amelia Badguy

1.885 palabras según Word.

— Entonces un hechicero quería despertar a un demonio de destrucción, porque son tan inútiles que nunca se habían asegurado que aquel mago no tuviera descendencia, ¿cierto? — Habló como si nada el omega luego de escuchar toda la maldita historia sobre el mago Bibidi y su hijo Babidi —siendo este un mal juego de palabras según su propia opinión—.

Pudo sentir la exclamación sorprendida del namekiano y del enano, pero no le importó en lo más mínimo mientras seguía volando. Gohan se había quedado más atrás, porque su amiga había terminado por seguirlos, junto con Kibito, siendo que únicamente escuchaban lo que iba ocurriendo.

Básicamente tenían que destruí a un ser que seguía con vida por la irresponsabilidad y la poca autoridad que parecía tener el Kaio.

— No fue así como ocurrió, Vegeta, no tengo poca autoridad — Le habló aquel ser de peinado de mohicano haciendo que el omega gruñera al notar que estaba leyendo su mente.

— No te metas en mi maldita mente, sino ese tal Buu será el menor de tus problemas — Le gruñó como si nada mientras seguían volando detrás del rastro de energía de aquellas dos marionetas.

— Sí ese tal Buu era tan aterrador, ¿por qué no hiciste nada cuando mataste al padre de Babidi? — La pregunta del alfa sorprendió un poco al Kaio, que sí bien hubiera esperado esa pregunta de cualquier otro, la había hecho el saiyayin más alto.

— No era tan sencillo, podríamos haber roto el sello por accidente, además estábamos aliviados, los humanos apenas comenzaban a caminar, nunca hubieran llegado a donde estaba Buu — Les gruñó como explicación, estaba siendo cuestionado y mucho, pero bueno quizás hizo mal las cosas, pero se había relajado, no había podido evitarlo.

Sólo siguieron volando sin volver a mencionar nada más esperando encontrar finalmente aquel lugar donde verían a aquel brujo.

— ¿Crees que mis papás estarán bien? — Preguntó con suavidad a Bulma mientras ambos cargaban los refrescos y comida que la mujer había sugerido que fueran a comprar para pasar un poco los nervios después de todo, siendo que ahí se encontraba comiendo un algodón dulce, que no quería del todo por su preocupación.

¿Y si solamente iba a ver qué ocurría con sus padres? No podía ser tan malo y podría tener cuidado si algo sucedía.

— Ellos estarán bien, Amarant, tus papás son fuertes, ya lo sabes — Le dijo con una pequeña sonrisa intentando hacer que el niño estuviera también más tranquilo, aunque ella de igual forma estaba ansiosa, es decir, hace años que no ocurría algo como eso, desde Frezzer.

Deseo creer, al igual que el pequeño beta, que todo estaría bien.

Se habían confiado, esa había sido la verdad, siendo que por esa razón Kibito —que los había terminado por alcanzar junto con Gohan luego de que Videl volviera al torneo a explicar la situación que estaba ocurrido— había terminado muerto a manos de Dabla y Krillin junto con Picollo vueltos piedra, esperando ser rescatados finalmente. Eso no iba nada como lo habían pensado en realidad, iban demasiado mal preparados para aquello, sólo siendo guiados por un Kaio que era bastante pesimistas sobre todas las situaciones.

Terminaron por entrar a la nave, donde un ser de aspecto extraño, les dijo que debían combatir para llegar al final de la nave, donde estaba ese demonio, Majin Buu.

Aquel ser le resultaba bastante molestoso a Vegeta, haciendo alarde de su velocidad, que no era nada especial para él después de todo, siendo que él sería el primer contrincante.

— Ya cállate y déjame pelear en paz — Le gruñó al Kaio que decía algo de qué cómo iba a luchar solo, siendo que únicamente ignoró aquello.

Su lado de príncipe, ese lado orgulloso, estaba ansioso por pelear si debía ser sincero, pues quería mostrar de lo que era capaz, como era tan fuerte como su alfa y no era una persona que debían proteger, como sugería a cada momento aquel momento dios, que no hacía nada especial a su visión en general.

Comenzó a pelear, no con todo su poder, pues había visto que no era necesario. Las patadas y maniobras de su contrincante le parecían algo demasiado lento, quizás en comparación a sus entrenamientos con Kakarotto que también veía el resultado obvio de aquella batalla, teniendo sus brazos cruzados en una pose relajada.

Pero fue ahí cuando el escenario cambio.

Por la magia del mago habían sido transportados a otro planeta, que lo hizo mirar a su alrededor curioso. La gravedad era un poco mayor que en la Tierra, pero bueno, nada mayor a lo que él estaba acostumbrado, de hecho era demasiado baja en sí, siendo que únicamente se encogió de hombros.

— ¿Este escenario no será un problema para Vegeta? — Preguntó el Kaio y aquello lo hizo bufar simplemente. — ¿No debería ayudar a su omega, Goku?

Aquellas palabras hicieron que la sangre del omega hirviera, siendo que el que pagó aquellas palabras por parte de un Kaio que había estado preocupado por el resultado, había sido aquel pobre diablo que creía ser fuerte y rápido, que termino hecho polvo por un ataque del omega.

— Escúchame bien insecto. No soy el omega de nadie, ¿entendido? — Le gruñó con fuerza al Kaio. Debió suponer que alguien que tenía una noción de lo que eran los alfas y los omegas diría alguna tontería así.

Estaba demasiado molesto, por todo, sólo quería volver a su hijo, a su pequeña cría y que él no tuviera que enfrentarse a Majin Buu, ni nada. Los demás terrícolas le importaban un demonio —excepto quizás por los amigos del alfa—, pero toda aquella situación estaba haciendo que un odio que había creído olvidado finalmente volviera a nacer de él y su corazón se obscureciera un poco más por el odio.

El torneo de las artes marciales término de una forma un poco extraña, para los acompañantes de Goku, que veían como Lazuli había sido derrotada por el nombrado Mister Satan, que volvía a coronarse campeón del mundo a pesar de que habían visto fuerzas poderosas ese día.

Amarant no entendió del todo y había dicho, luego de que acabo el combate, que iría al baño, pero al sentir la presencia de Videl cerca, le dio más curiosidad de la que un niño puede soportar en realidad y voló hacía la que era la amiga de su hermano.

Ella de cierta forma se veía agotada por el vuelo, pero al verlo le sonrió y le contó todo lo que estaba ocurriendo.

— ¿Entonces mis padres se enfrentaran a un mago poderoso? — Era básicamente lo que había terminado por comprender en realidad, siendo que únicamente Videl le asintió.

— Iré a contarle a los demás, ¿sí? Creo que tus padres querrían que te quedaras junto con Bulma y con Chi-Chi — Le comentó la muchacha viendo preocupada al pequeño hermano de su amigo, si bien había visto que podían ser fuertes, igual le preocupaba un poco todo.

— ¡Tengo que ir a verlos! — Sin más el pequeño beta salió volando por la dirección que había venido Videl, necesitaba encontrar a sus padres y ver que estuvieran bien, aquello iba a ser realmente demasiado.

Gruñó sin poder evitarlo. Kakarotto se había enfrentado a otro idiota y ahora, después de un buen rato de espera donde no podía destrozar la nave, porque el maldito Kaio insistía que eso despertaría a Majin Buu —todo parecía despertar a aquel ser terrible, pero la verdad prefería destruir todo hasta los cimientos para cuidar la vida de su cría— había aparecido finalmente Dabla, que se enfrentaría a Gohan.

Aquella pelea le molesto, porque sabía lo fuerte que podía ser Gohan, el niño siempre había tenido más poder del que de verdad mostraba, pero ahí estaba, siendo bastante igualado y no pudo más que gritar.

— ¡Acaba de una maldita vez con esto, Gohan! — Le gruñó mirando al chico, sin fijarse en la mirada que le daba el rey demonio.

— Vamos Vegeta, déjalo pelear tranquilo, lo está haciendo bastante bien — El alfa intentó calmar al omega, porque sabía lo mismo que él, que su hijo podría haber acabado fácilmente con Dabla, pero siempre había algo que paraba del todo su poder.

Pero claro, Dabla simplemente detuvo el combate haciendo que todos lo miraran sorprendido. ¿Qué era lo que iba a ocurrir ahora?

— ¿Dices que ese tiene maldad en su corazón? — Le preguntó el mago Bibidi, aquel ser de pequeña altura, al rey demonio, que simplemente asintió con la cabeza a lo que su señor preguntaba.

— Si bien no lo demuestra, su corazón tiene maldad, tiene rabia que está fomentando todo, además del miedo, no sé a qué teme realmente, pero es algo que se puede explorar — Comentó Dabla mirando como si nada la esfera de cristal del brujo.

— Oh, tienes razón, Dabla — Río alegre el brujo, comenzando a usar su magia en aquel hombre, en Vegeta.

— ¡Piensa que debemos terminar esto de una maldita vez, Gohan! Tu hermano y tus estúpidos amigos están en peligro y tú no utilizaste todo tu poder, podríamos haber terminado esto mucho antes — Le gruño bastante enojado sin poder evitarlo. Cada minuto dentro de aquella nave le ponía los pelos de punta, sentía que algo estaba realmente mal, siendo que quería acabar todo de una maldita vez.

Sin más junto poder en su mano para atacar la maldita compuerta y bajar de una vez por todas, necesitaba destruir todo eso, siendo que cuando el Kaio se puso para evitar que disparara no iba a dudar en hacerlo.

— Tú me importas un demonio y no tengo problema en deshacerme de ti sí eso significa bajar y acabar con todo esto — Le gruñó mientras le apuntaba aquel ser.

— Vegeta, ya basta, yo también estoy preocupado por Amarant, pero debemos esperar — Le termino por gruñir Goku, mirando nervioso a su pareja, a su omega. Sabía que era lo que le verdad preocupaba, lo que le tenía de ese humor de perros, el hecho de que la vida de Amarant pudiera verse en riesgo.

Vegeta había perdido todo una vez, su planeta, su raza, él y Amarant eran realmente lo que aquel omega tenía y que lo había hecho cambiar de aquel ser despiadado, de aquel pirata espacial a un hombre que se preocupaba por sus hijos, incluso cuando este enfermaba de un simple resfrío. Entendía el enojo del omega, pero no por eso apoyaría sus métodos.

— Maldita sea — Gruñó con fuerza y deshizo la bola de energía de su mano, para simplemente bufar con fuerza.

Se giró bastante molesto, intentando serenarse, cuando lo sintió. Un fuerte dolor en su cabeza, siendo su mente bombardeada con mil y una imágenes de lo que había hecho antes de llegar a la Tierra. Todas las personas que mató, todos los seres y planeta que destruyó, todo eso saliendo a flote, haciendo que su mente se perdiera poco a poco en un mar demasiado confuso de recuerdos, de ilusiones mezcladas. No sabía que estaba pasando, siendo que su poder incluso explotó.

Un gran poder que tenía su cuerpo, el cual aquel brujo quería utilizar para sus fines y lo estaba consiguiendo.

Sí bien la maldad de ese corazón había ido amainando con el tiempo, ahí estaba siempre, fresca, para desenterrarla y poder usarla, porque él era el mago Bibidi y aquel asunto de sacar maldades a la luz era pan comido para él.