CP#2. Encuentro.
—¿Qué has hecho —Kanna miraba a través de su espejo mientras invocaba el reflejo de su hermana— Kagura?... La piedra que te di era para que Sesshōmaru te marque como su compañera no para que lo convirtieras en una hembra.
—Fue un error —contestó ella con nerviosismo a través del espejo—, estaba furiosa porque el maldito demonio me desprecio y sin darme la oportunidad me dijo que yo sería una más de las tantas concubinas que habían sido ofrecidas a él. Quise darle una lección, no debí de seguir las instrucciones de su madre... esa maldita perra me engaño.
—Te advertí que usar la piedra celestial con iras iba a malograr tus hechizos.
—Me equivoque… —comentó con angustia— sácame de aquí. —suplicó con premura.
—Estás en los límites de sus tierras —sugirió Kanna con seguridad—, sumérgete en las aguas heladas de la cascada encantada y te traeré a nuestro mundo.
Kagura no perdió tiempo para meterse en el agua y desaparecer por completo.
—¿Dónde te metiste… maldita bruja? —Era el potente gruñido que se escuchan en aquel lejano bosque, había seguido el rastro de Kagura hasta que este se esfumó en un extraño bosque que él (Sesshōmaru) ahora convertido en una hembra, reconocía que aquel lugar extraño era sagrado y como parte de cierto territorio de humanos, no sabía de quienes era pero tenía la certeza que tenían acuerdo con ellos, ya que aquella inusual cascada era el límite entre ambos reinos.
Hizo un alto a su vuelo y aterrizó con sigilo mirando con atención todo lo que había a su alrededor, se frustró al darse cuenta que había perdido por completo el rastro de Kagura, al ver su reflejo en el agua encantada sus ojos se tornaron completamente rojos de la indignación que experimentó al ver su nueva apariencia, le parecía inverosímil ser ahora una hembra con un poder menor al que él tenía.
Gruño con enojo, iba alzar el vuelo cuando unas extrañas cadenas le hicieron detener y le lanzó abruptamente al suelo, ante él o ella, unos hombres de aspectos desagradables, desaliñados y con miradas lujuriosas le rodearon para sus sorpresa.
—Miren está belleza. —Uno de los forajidos se relamió lo labios.
—Espera el jefe ha de querer probarla primera. —comentó entre risas, el sujeto estaba algo ebrio y apretó las inusuales cadenas que lograron neutralizar para el asombro del estoico demonio que los miraba con desdén.
—Ni siquiera lo intentes preciosa —remarcó uno de los hombres mientras extendía con fuerza las cadenas que habían capturado sus muñecas—, estas cadenas son especiales y sirven para neutralizar a demonios como tú… creo que vamos a jugar un poco contigo. —río con saña.
El demonio volvió a gruñir cuando un haz de luz le sorprendió, uno de sus captores caía al piso decapitado.
—Maldita sea… nos atacan... —Los hombres inmediatamente se pusieron en alerta pero antes que actuarán varios 'haz de luz' despedazaron sus cuerpo uno por uno, fue una masacre inevitable.
Sesshōmaru se quedó estático en su lugar cuando notó una figura femenina que le dejó sin palabras, le parecía inverosímil darse cuenta que ella había asesinado a sangre fría aquellos bandidos sin hacer pregunta alguna ni menos darle opción a que se defiendan.
Una humana —pensó con asombro—, pero ella despide un aura demoníaca… —miró con atención su armadura y no tuvo problema en deducir que aquella mujer era una cazadora de demonios o una asesina. Se inclinó a pensar lo segundo por la forma en que mató a los bandidos.
—¿Por qué —Rin preguntó en un tono frío mientras se quitaba la máscara que cubría su rostro al mismo tiempo que bajaba sus espadas dobles— una demonesa —aspiró con fuerza y descubrió un aroma particular en ella— de sangre pura está en nuestro territorio?
El demonio no contestó porque se alertó con la presencia de otro humano; Se sentía patético de encontrarse de esa forma, él no era débil pero ahí estaba sometido por esas raras cadenas.
—Rin... —Jakotsu comentó con emoción— ¿dónde estás?, quiero ir… —Se quedó sin habla al ver a la demonesa encadenada y a los hombres decapitados en el piso, el baño de sangre era un espectáculo perturbador —Invasores… corrección gente de Miroku —El hombre afeminado no estaba preguntando sino que estaba afirmando lo obvio — ¿Qué vas hacer con ella? —preguntó con interés al llegar a sus pie y mirar con atención a la demonesa encadenada que estaba completamente inmovilizada.
Rin movió sus espadas para decapitar a la hermosa demonesa cuando está gruño y se apresuró a comentar intentando que su voz no suene tan masculina:
—Caí aquí por error… no era mi intención invadir vuestras tierras.
El silencio fue abrumador hasta que Jakotsu comentó con suavidad:
—Parece que dice la verdad.
Rin no contestó porque miraba con atención a la hermosa demonesa, ella intentó sentarse para finalmente comentar con seguridad:
—Sirvo en el palacio Oeste —mintió—, si ustedes me ayudan a encontrar lo que ando buscando serán recompensado.
—Rin escuchaste eso… —El hombre afeminado comentó con interés— deberíamos aprovechar porque es justo debemos ir aquel lugar.
La joven cortó con sus espadas dobles las raras cadenas y no hizo comentario alguno mientras se alejaba de la demonesa.
—Creo que le agradas — Jakotsu comentó con un dejo de diversión mientras extendía su mano para ayudar a la demonesa a levantarse— porque no te asesino —afirmó con una inusual sonrisa que hizo que el demonio se estremeciera por dentro—, vamos niña muévete, dime conoces a los hermanos Taishō… ¿Son guapos?.
El humano empezó hacer una serie de preguntas fueras de lugar mientras que la demonesa centraba su atención en la extraña mujer que le había salvado, por ahora Kagura quedó en un segundo plano.
Continuará…
