La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.

~Paulo Coelho.

Escritor brasileño. (1947).


CP#7. Anhelo.

—Te dije que no había nada por qué preocuparnos.

Aquel comentario de Suikotsu recibió una mirada reprobatoria de Rin.

—¡Qué rápida! —Jakotsu susurró más para sí mismo al ver con asombro a Rin pasar a lado de ellos y dejarlos atrás con gran facilidad— No importa cuántas veces la vea correr —comentó mientras imprimía más velocidad a su corrida—. ¿Por qué siempre nos gana? —reclamó haciendo un puchero sensual.

—Deja los reclamos fuera de lugar y acelera. —Fue la última orden que se atrevió a dar mientras intentaban dar alcance a Rin.

No lejos de ahí, la falsa demonesa estaba cerca, no se explicaba cómo una simple humana podía casi igualar la velocidad de un demonio, sabía que habían humanos que luego de un arduo entrenamiento podían llegar a ser rápidos pero nunca se igualarían a un demonio, por lo que optó por mantener la distancia para no ser descubierto.


Pasado mediodía, los aldeanos de la primera aldea detenían sus labores presos del pánico de ver a una jauría de demonios lobos ingresar a sus territorios.

—No les haremos daños. —aclaró uno de ellos al notar su temor.

—No tendrían oportunidad de hacerlo. —Rin comentó en un tono áspero mientras empuñaba sus espadas dobles.

—Hemos venido en paz... —Koga, el jefe de la jauría que mostraba leves heridas en su cuerpo fue claro al decir—: Nuestros territorios han sido atacados, no podemos combatir porque nuestras hembras (eran una camada de seis demonesas lobas) están preñadas, queremos acogernos al tratado de protección.

—Ese tratado caducó hace una luna y el nuevo tratado está en revisión —Koga abrió los ojos en señal de sorpresa porque algo así no se lo esperaba—, luego de firmar con los demonios perros teníamos intenciones de ir a su territorio para revisar el nuevo tratado —aclaró con seguridad—. Mi nombre es Rin, soy la primera guardiana del reino Central no podemos acoger a demonios en nuestro territorio sin un tratado firmado, órdenes de su majestad.

—Sé quién es usted —Koga recalcó con seguridad—, si hace una excepción por nuestras hembras yo… me acogeré a sus reglas —Antes de seguir hablando sacó una daga de plata que podía hacerle mucho daño pero no matarlo—, usted puede tomar toda la…

—No sea imprudente —Rin inmediatamente le detuvo al acercarse a él y tomar con fuerza su mano, aquella acción lo desconcertó—, vamos a proteger a sus hembras pero ustedes deben salir de nuestros territorios.

—¿Nos va ayudar?

—Eso lo decidirá su majestad porque el conflicto no es nuestro —afirmó con suavidad—, pero su arma y su sangre es un precio justo... —susurró con cuidado— por lo que desea proteger. Usted decide.

El demonio lobo no dijo palabra alguna, se limitó a mover la cabeza en un gesto positivo. No estaba en posición de oponerse, sus compañeras y futuras crías necesitaban toda la protección posible.

—Sígame. —Fue la última orden que les dió antes de salir del lugar.

Tenía un viaje que realizar y ahora se juntaba proteger a las demonesas que estaban preñadas, el problema que tenía era el tiempo porque intervenir en el conflicto era inevitable.


No lejos de ahí Jakotsu hacía planes.

—Si la princesa Kagome viaja, quién va proteger la perla de los cuatro espíritus.

—La princesa Kikyō.

—¿Crees que traiga la piedra celestial hermanito Suikotsu?

El asesino detuvo su andar y le dio una mirada mortal.

—La piedra celestial no es para andar jugando... —afirmó en un tono imperativo y se apresuró aclarar—: no te vas a convertir en mujer.

—¡¿Quién dijo que la usaría para eso?! —Jakotsu respondía de mala manera— Pensé en usarla para cambiar de cuerpo con Rin. —reveló sin pensar.

Suikotsu se quedó estático ante la idea de su hermano.

—¿Eres estúpido? —respondió con una risa burlona— Rin te mataría si haces mal uso de la piedra.

—¡Ah!... ¿Por qué eres tan dramático? ¿Cuál es el problema? —cuestionó con reproche— A ella no le gustan los hombres y a mí no me gustan las mujeres, es lógico cambiar de cuerpo.

—Quítate esa idea de la cabeza —Le dio una mirada enigmática— , Rin nunca ha querido ser hombre.

—Me siento incomprendido hermanito Suikotsu —comentó con puro dramatismo—, no sabes lo que es para mí este suplicio… Soy una mujer en el cuerpo de un hombre, claro hermoso, bello, sensual pero hombre y… ¡Oye! No me dejes hablando solo.

—Continúa con tus idioteces y Rin te va matar. —Suikotsu sentenció con malestar mientras apresuraba el paso para alcanzar a Rin.

No lejos de ahí, la falsa demonesa intentaba contener sus garras para no descuartizar al hombre afeminado por la idea tan descabellada que acaba de decir en voz alta.

Sesshōmaru apenas podía lidiar con el pensamiento que tenía sobre las burlas que iba ser objeto de parte de su padre, de su hermano incluso de su madre, como para que venga este hombre afeminado y quiera convertir a la hembra humana que había marcado por error en un hombre.

Eso ya era demasiado para la escasa paciencia del demonio, primero lo mataba.

Continuará…


«N|A¹» Hi! Ja Ja Ja Ja Ja OMG! XD Cómo que lo enrede más XD Ja Ja Ja Ja Ja Ja Ja si quieren saber qué va pasar no dejen de leer... XD Pobre Sesshōmaru le pasan unas cosas. Saludos.