«N|A¹» Hi! Agradezco públicamente a «Brujita Lunera & nana632» por sus observaciones.
—La verdad a medias siempre es una mentira completa.
~Frase tomada del Facebook.
CP#8. Verdades a medias.
—Entonces los rumores son cierto —El demonio lobo susurró—, no he conocido nunca a un humano que se atreva hacer algo como esto. ¿No teme a las consecuencias?
Un corte abrupto realizado en su muñeca izquierda fue la única respuesta que obtuvo de parte de Rin, el líquido carmesí llenaba la extraña caña hueca que servía como especie de copa, en ella habían unas raras hierbas.
—Odio a los demonios —declaró abiertamente mientras tomó la muñeca ensangrentada y la lamió—, dame la otra muñeca.
—No eres un vampiro... —Koga intentó no demostrar el dolor que le causaba aquel abrupto corte que hizo con aquella daga de plata que había traído— pero se comporta como tal.
—No me compares con esa especie tan repugnante. —demandó en un tono bajo mientras lamía la muñeca cortada.
El demonio lobo iba decir algo cuando una hermosa joven de cabellos negros largos, pedía permiso para ingresar al lugar.
—No digas palabra alguna... —Rin ordenó en un tono áspero y se apresuró abrir la puerta para salir de la extraña habitación, al ver a la joven añadió con suavidad—: Princesa Kagome está lista para salir. —Ella no estaba preguntando sino afirmando lo obvio.
La joven movió la cabeza en un gesto positivo, al mostrar su arco y flechas, su atuendo era el de una sacerdotisa.
—Mi hermana Kikyō llegará en tres días con su esposo —susurró— , ¿por qué no podemos esperarla?
—Porque hay un conflicto en el territorio de los demonios lobos y el rey ha ordenado que intervengamos —respondió con suavidad—, mientras su hermana llega ya nosotros debemos estar llegando al territorio de los demonios perros para revisar los tratados. El tiempo es clave si queremos ganar esa batalla.
—Entiendo… es tan sólo… —Kagome se sonrojo cuando Rin se acercó a ella y levantó su mentón— no deseo regresar a palacio.
—Si usted no está de acuerdo con las propuestas matrimoniales debería hablar con su padre.
La princesa bajó la cabeza en señal que no tenía la intención de hacerlo.
—Huír no es una opción princesa —Rin comentó en un tono suave—, pero tal vez yo pueda ayudarla.
—¿Usted haría eso por mí?
—Todo para verla feliz princesa. —Rin se permitió sonreír con suavidad para transmitirle seguridad.
—Iré por los Shichinintai para avisarle de nuestra salida.
Rin le abrió la puerta mientras miraba la princesa alejarse por el largo pasillo, ingresó al habitación y al cerrar la puerta el demonio lobo que la miraba con atención se apresuró aclarar:
—Es momento de ir por su compañera.
—¿Tomará la sangre de ella? —Koga preguntó con asombro— Ella está preñada.
—Lo sé… también quiero sus armas, en tres días la princesa Kikyō llegará a palacio, usted le esperará y en mi ausencia le entregará este pergamino —Rin se acercó a una de las mesas y enrollo un papiro, en el centro puso su sello—. Tiene prohibido abrirlo porque si lo hace la princesa no le ayudará.
—No entiendo.
—Ella le dará algo que le permitirá poner una barrera en su territorio —reveló con cuidado al entregarle el papiro—, sus enemigos no podrán pasar y ganaremos tiempo para llamar a nuestros aliados e intervenir en el conflicto.
—¿Los humanos van a combatir en nuestras batallas? —preguntó con asombro— ¡Eso no tiene sentido!
—No lo harán —afirmó con seguridad—. El ejército que le proporcionaré no es de este mundo.
—No entiendo.
—Lo importante es que sigas mis instrucciones sin hacer preguntas —Rin empezó a mover el extraño envase que tenía entre sus manos—. Traiga a su compañera.
El desconcierto en Koga era real, decidió salir del lugar sin decir palabra alguna mientras tanto Rin empezó oler sus manos, porque en ese momento captó un aroma fuera de lugar.
—¿Has tomado ya la sangre del demonio lobo?
Rin miró con atención al hombre de cabellos largos trenzados que había ingresado por la ventada de aquella habitación, él portaba una pesada Alabarda a la cual llama Banryu y nunca salía sin la misma.
—No pero lo haré apenas traiga a su compañera... —respondió en un tono bajo— Jaken-sama usted también está aquí —sonrió—, me alegró de verle.
El pequeño demonio que había abandonado a Sesshōmaru por sus malos tratos, hizo una leve reverencia al estar en presencia de Rin.
—Amita bonita... —comentó con su voz chillona— el maestro Tōtōsai me ha dado esta nueva arma para usted.
—Gracias Jaken-sama —comentó con suavidad— usted ha sido de gran ayuda.
—¡Qué extraño! —Bankotsu reflexiono en voz alta interrumpiendo aquella conversación— Podría jurar que tu aroma a cambiado.
Rin aprovecho el comentario para hacer una pregunta directa a Jaken, ya que sabía que él había trabajado para los demonios-perros.
—Jaken-sama… —titubeó— ¿Usted sabe qué pasa si un Inugami Daiyōkai muerde a un humano?
—El único caso que conozco es el del señor Inu no Taisho cuando marco a una humana de la que se enamoró, eso fue raro pero la hizo su concubina. Claro las marcas de una compañera a una concubina son diferentes, la primera se hace en el cuello, la segunda se hace en las muñecas.
—¿Eso significa que si una demonesa muerde… —Rin ni sabía cómo hacer la pregunta.
—No, no, no… —Jaken se apresuró aclarar— las demonesas no muerden sino los machos los que lo hacen y sólo un alfa puede marcar a una compañera y tantas concubinas como desee… Tiene que ver con la posición que ostente, es algo largo de explicar… —Por un momento se calló al ver la expresión de la joven mujer cambiar— Etto! Ama bonita… ¿por qué está enojada?
—He traído Ayame… —El comentario de Koga hizo que Rin intenté calmar sus emociones, era demasiada información para asimilar en tan poco tiempo.
Continuará…
