Los personajes de Sailor Moon son propiedad de Naoko Takeuchi, mientras que los de Los Simpson son propiedad de Matt Groening; la historia es propiedad de su autor. Está hecho con el único objetivo de entretener.
1. DERROTA Y EXILIO
Era imposible imaginar que el mundo pudiera terminar en un día hermoso de verano. Sin embargo, la tormenta desatada por el clan Black Moon, liderado por el Gran Sabio, hacía estragos en la Tierra, y más específicamente en Japón, ya que el clan lideraba una ardua batalla contra las Sailor Guardians, quienes trataban de destruir sus planes de dominación.
En la cima de la preparatoria Juuban, las Sailor Guardians, lideradas por Serena Tsukino, mejor conocida como Sailor Moon, quien estaba acompañada de Sailor Mercury, Sailor Mars, Sailor Jupiter y Sailor Venus, acompañadas del fiel Tuxedo Mask, enfrentaban una batalla mucho más dura que la que habían enfrentado contra la reina Beryl y el Negaverso. La cosa se puso más difícil por la captura y conversión de la pequeña Rini, a quien el Gran Sabio transformó en Black Lady quien, utilizando sus poderes otorgados por el Gran Sabio, terminó poniendo contra las cuerdas a las defensoras del Sistema Solar.
Black Lady lanzó un potente relámpago de color negro que dejó malheridas a las Sailor Guardians.
- ¿Qué les pareció eso, estúpidas? –dijo con arrogancia la de pelo rosa.
- ¡Por favor, Rini! –exclamó desesperada Sailor Moon, levantándose a duras penas -¡Tienes que reaccionar! ¡Lo que haces no tiene sentido!
- ¡Déjanos ayudarte! –exclamó Tuxedo Mask tratando de razonar -¡Lo que piensas de nosotros no es cierto! ¡Tienes que recordar quién eres realmente!
- ¡Cállense! –exclamó fastidiada Black Lady -¡Ustedes nunca me quisieron de verdad! ¡Nunca les importé! ¡Y ahora, obtendré mi venganza! –lanzó a Luna Pelota quien se transformó en una especie de bomba enorme, con una mecha en la cabeza que no tardó en explotar cerca de las defensoras de la Tierra.
- ¡CUIDADO! –exclamó Sailor Mercury y todas trataron de escapar, pero la explosión que produjo fue de tal magnitud que dejó a todos inconscientes.
Luna Pelota regresó a su dueña como si no le hubiera pasado nada. La que alguna vez fue la pequeña Rini, hija futurista de la reina Serenity y del rey Endymion, miraba con arrogancia y desprecio a los que fueron sus padres y amigas.
- Creo que con eso tuvieron esos perdedores –dijo con frialdad la pelirrosa.
- Buen trabajo, Black Lady –dijo una figura encapuchada flotando detrás de ella; era el Gran Sabio –Es el momento de hacer nuestro trabajo de una vez por todas.
- ¡Rini! –exclamó una voz debajo de ellos; era Sailor Moon quien, a duras penas, se arrastraba por el suelo, tratando de razonar con su hija futurista -¡No creas las mentiras que ese ser te ha metido en la cabeza! ¡Nosotros te queremos, de verdad!
- Vaya –dijo ella con el mismo tono frío –Es tan necia, que cree que me voy a tragar sus palabras –luego empuñó su sombrilla y apuntó hacia la Sailor Guardian -¡Pues ahora haré que te calles para siempre!
Sailor Moon miraba con horror cómo la pelirrosa se preparaba para dar uno de sus ataques más letales. Cerró los ojos fuertemente mientras esperaba, totalmente indefensa, el ataque final. Pero al final, no sucedió nada; abrió los ojos y vio hacia arriba que Black Lady y el Gran Sabio hablaban entre sí.
- ¿Qué está sugiriendo, Gran Sabio? –preguntó incrédula la pelirrosa.
- La mejor forma de que dejen de estorbarnos –explicó el encapuchado –es exiliándolas a otro tiempo y a otro universo.
- ¿Está usted seguro? –preguntó dudosa Black Lady.
- ¿Acaso no confías en mí, Black Lady? –dijo él con tono de reproche.
- No… por supuesto que sí, mi señor –dijo ella agachando la cabeza, en tono de sumisión –Se hará como usted diga.
Mientras ellos hablaban, las Sailor Guardians y Tuxedo Mask se pusieron de pie, gravemente heridos por la explosión del último ataque de Black Lady.
- ¿Y ahora qué estarán planeando? –preguntó Sailor Mars.
- No lo sé –dijo Sailor Venus –Pero sea lo que sea, no será nada bueno.
Después de la conversación, Black Lady se dirigió hacia sus ex amigos.
- Tienen mucha suerte –dijo ella con voz gélida –Sus vidas serán perdonadas, pero a cambio…
- A cambio ¿qué? –preguntó sin entender Sailor Jupiter.
- ¡Serán exiliadas a otro universo y a otro tiempo! –exclamó enfática Black Lady como si estuviera dictando sentencia.
- ¡¿QUÉ?! –exclamaron las Sailor Guardians al unísono.
- Y ahora –dijo la pelirrosa –su sentencia será llevada a cabo… ¡AHORA!
Ella hizo aparecer un portal por debajo de las Sailor Guardians y de Tuxedo Mask, que era de color púrpura y los seis cayeron por él, viajando por una especie de túnel. Una vez que desaparecieron, el portal se cerró.
- Finalmente –dijo el Gran Sabio con tono triunfal –Ahora sí, ya nada ni nadie nos detendrá, Black Lady. ¡La Tierra está a merced del clan Black Moon!
- Así es, Gran Sabio –dijo ella impasible con tono calmado mirando al cielo negro –Ya nada nos impedirá dominar este planeta.
Mientras tanto, Sailor Moon estaba soñando con la vida que tendría con Darien y con Rini, en Tokio de Cristal, en el palacio, gobernando codo a codo con su marido y con sus amigas como sus consejeras y guardianas en una época de paz y armonía, lo que necesitaba la Tierra para poder finalmente dejar las guerras, el hambre y el odio atrás.
De repente, escuchó un grito y sintió cómo la estaban sacudiendo fuertemente, trayéndola de vuelta a la realidad.
- ¡Serena! ¡Serena! –escuchó un grito que resultó ser la voz de Sailor Mars -¡Despierta de una buena vez!
- ¿Qué…? –preguntó Sailor Moon desperezándose -¿Qué pasó? ¿Pero qué…? –al recobrar el conocimiento, vio el rostro de sus amigas y pegó un grito de horror -¡AAAHHHH! ¡¿Pero qué les pasó a ustedes?!
- Cálmate –dijo Sailor Venus, tranquilizándola –Tú también tienes la misma apariencia que nosotras –le señaló una ventana –Mira.
Se encontraban en lo que parecía ser un callejón oscuro. Lo que vio Sailor Moon en la ventana la horrorizó y la confundió. Su rostro era deforme, con ojos saltones y redondos, boca larga y la piel toda amarilla, la cual se confundía con el color de su cabello. Ella se tocó su propio rostro, sin creer lo que estaba viendo, al punto de querer llorar por lo horrible y deformada que se veía.
- Por cierto –preguntó Sailor Jupiter –¿En dónde se supone que estamos, Ami?
- Ojalá pudiera saberlo, Lita –dijo la Sailor del Agua con pesadumbre –pero lamentablemente mi computadora se rompió después de la batalla con Black Lady.
- ¡Maldita sea! –exclamó irritada Sailor Venus –No solamente no pudimos derrotar al Gran Sabio, sino que también fuimos enviadas a otro lugar –en ese momento, escucharon unos ruidos detrás de ellas.
- ¡Silencio! –exclamó Sailor Mars, haciendo que Sailor Moon dejara de llorar -¿Qué es ese ruido?
Vieron una sombra acercándose a ellas lentamente haciendo ruidos extraños. Las chicas se prepararon para enfrentarse a lo que fuera, poniéndose en guardia. Sin embargo, lo que vieron las desconcertó completamente.
Resultó ser una anciana con cabello canoso, largo y revuelto, andrajosa, vestida con un viejo vestido color rosa, abrigo gris y botines negros. Lo particular de esa anciana es que estaba cubierta por gatos vivos y balbuceaba incoherencias.
- Es sólo una anciana –dijo aliviada Sailor Jupiter.
Pero la anciana comenzó a lanzar gatos a diestra y siniestra hacia las Sailor Guardians, gritando y balbuceando.
- ¡Esta vieja está loca! –gritó Sailor Moon quitándose de encima un gato que le lanzó la anciana.
- ¡Tal parece que no va a parar de lanzarnos gatos! –gritó confundida Sailor Venus.
- ¡Mejor vámonos de aquí! –gritó Sailor Mars y todas salieron corriendo del callejón a toda prisa para zafarse de la loca de los gatos.
Lo que vieron al salir del callejón era una ciudad muy particular. Estaban en una plaza con una estatua, frente a un edificio enorme; había una iglesia y una taberna. Pero lo que más llamó la atención de las Sailor Guardians es que la gente del lugar tenía el mismo parecido físico que ellas.
- Tal parece que no somos las únicas con caras deformes –dijo Sailor Jupiter al ver la apariencia de la gente.
- Este lugar me da escalofríos –dijo Sailor Moon temblando de miedo.
- Debemos inspeccionar más este lugar –dijo Sailor Mercury.
- ¡Oigan! –gritó un conductor en un automóvil mientras sonaba el claxon -¡No estamos en Noche de Brujas! ¡Ja ja ja! –Las chicas recordaron que aún llevaban puestos sus trajes de combate.
- Yo creo que antes debemos volver a ser las mismas –sugirió Sailor Mars.
- Buena idea –corroboró Sailor Venus –Busquemos un lugar para volver a transformarnos.
Buscaron un sitio apartado para poder regresar a la normalidad antes de que alguien más notara sus llamativos trajes. Fueron a la parte trasera de la cantina y de inmediato volvieron a ser Serena, Rei, Ami, Lita y Mina. Salieron del callejón y empezaron a explorar el lugar.
- ¿Qué lugar será este? –preguntó Mina.
- ¡Miren! –dijo Ami señalando un enorme letrero en una montaña que parecía al de Hollywood –Dice "Springfield".
- ¿Springfield? –preguntó Serena confundida –Entonces… ¿Esto ya no es Japón?
- Obviamente no, Serena –replicó Rei con fastidio -¿Qué vamos a hacer ahora?
- Necesitamos buscar un lugar donde quedarnos –dijo Mina -¿Alguna idea?
- La verdad no sé –dijo Ami tratando de hallar una solución –estamos varadas en este sitio sin dinero, ni nada, ni siquiera a dónde ir.
- También tengo hambre –se quejó Serena abrazándose el estómago.
- ¡Ay, Serena! –exclamó Rei con fastidio -¡Tú sólo piensas con el estómago! –pero de repente, el estómago de Rei también comenzó a gruñir, sintiéndose apenada y el rostro se le enrojeció.
- ¡Miren! –dijo Mina señalando un edificio -¡Un albergue para desamparados!
- ¡Vamos! –dijo Lita y fueron corriendo hacia allá.
Llegaron al albergue y vieron que estaba lleno de vagabundos y pordioseros, algunos de ellos instalados en catres y otros haciendo fila para recibir la comida.
- ¿Qué hacemos ahora? –preguntó Mina. Ami fue a preguntar a uno de los encargados del albergue.
- Disculpe –dijo Ami –mis amigas y yo somos de otro sitio. No tenemos dinero ni un lugar a donde ir. ¿Podemos quedarnos aquí?
- Quisiera poder decirles que sí –dijo el hombre –Pero ahora estamos atiborrados de gente que viene de varias partes pidiendo refugio y comida. Tenemos casa llena. Tendrán que esperar por lo menos un mes.
- ¡¿QUÉ?! –exclamó Ami. Trató de razonar con el hombre, pero fue inútil y regresó con sus amigas con malas noticias –No hay espacio aquí. Tendremos que esperar un mes al menos para poder instalarnos.
- No puede ser –dijo Serena angustiada -¿Qué haremos? ¿A dónde iremos?
- Disculpen, señoritas –oyeron a un hombre que estaba detrás de ellas. Era un hombre de estatura media-alta, cabello castaño y engominado, al igual que el bigote, apariencia bonachona, usaba gafas redondas. Vestía una camisa color rosada, debajo de un suéter color verde, pantalones gris oscuro y zapatos negros –No pude evitar escuchar que no tenían un lugar a dónde ir.
- ¿Quién es usted? –preguntó Serena al sujeto.
- Mi nombre es Ned Flanders, mucho gusto –él saludó de manera cortés a las chicas –Trabajo como voluntario en este albergue.
- Mi nombre es Serena Tsukino –se presentó la de odangos –y ellas son mis amigas: Ami Mizuno, Rei Hino, Lita Kino y Mina Aino. Somos de Japón y no tenemos un lugar dónde quedarnos ni dinero.
- Pues están de suerte, amiguirijillas –dijo él en tono afable –Porque en mi casa hay espacio para ustedes.
- Por favor, no queremos molestarlo –dijo Ami con modestia –No queremos ser una carga para usted.
- Oh, no –dijo Flanders –Para nada; y de hecho ya voy de salida. Pueden venir conmigo en mi auto. Síganme.
- Muchas gracias, señor Flanders –dijeron las cinco al unísono y lo siguieron hacia su auto, el cual era pequeño, pero con suficiente espacio para todos.
Atrás se colocaron Serena, Lita y Mina, mientras que adelante iban Ami, Rei y Flanders y de ahí se dirigieron hacia la casa de Flanders.
- Disculpe, señor Flanders –preguntó Ami con algo de timidez -¿Usted a qué se dedica?
- Ja ja ja –Flanders rió de manera amistosa –Pues soy parroquiano en la Iglesia de Springfield y además tengo un negocio llamado "El Zurdomercado", donde vendo artículos para zurdos –luego él preguntó -¿Y qué hacen un grupo de jovencillas de otro lugar en medio de la ciudad?
- Bueno, pues… -dijo Serena insegura, pero no quería revelarle la verdad de cómo llegaron. Las demás tampoco supieron qué decirle.
- Íbamos a visitar a un amigo nuestro que vive en Estados Unidos –mintió Rei rápidamente – pero desafortunadamente no pudimos dar con el sitio en el que vive y nos perdimos.
- Y no sólo eso –prosiguió Mina –En el camino nos robaron nuestro equipaje y nuestro dinero, justo cuando íbamos a buscar un lugar dónde quedarnos.
- ¡Oh! ¡Eso es terrible! –dijo Flanders apenado -¿Y vieron quién fue el o los que les robaron?
- No, señor –dijo Lita apenada –Estábamos distraídas en el momento en que nos robaron.
- Bueno, espero que su situación se arregle –dijo Flanders con seriedad –Desafortunadamente esta ciudad es un caos, pues últimamente la delincuencia se ha disparado y la policía no puede hacer nada para protegernos. Sólo podemos esperar que Dios les ayude con su problema.
- Ojalá que sí –dijo Ami. En ese momento llegaron a una casa elegante de dos pisos, color rosa, y un enorme patio.
- Bueno, señoritas, aquí estamos –dijo Flanders al llegar a la entrada de la cochera de su casa. Todas se bajaron y vieron cuidadosamente todo lo que había.
- ¡Es enorme! –dijo asombrada Serena -¡Se parece un poco a mi casa!
- Pasen, por favor –dijo Flanders con amabilidad y todas entraron a la casa.
En la casa de al lado de los Flanders, una familia de vecinos notaron la inesperada llegada de las chicas. Era una familia de cinco integrantes: Una pareja con sus cinco hijos, su perro y su gato. Vieron cómo las cinco desconocidas entraban a la casa.
- ¡Anda la osa! ¿Viste eso, Marge? –dijo el padre de familia a su esposa con suspicacia mientras ambos veían desde la ventana de la cocina -¿Qué se traerá Flanders esta vez?
- No lo sé, Homero –dijo Marge a su esposo –Pero creo que es un asunto en el que no deberíamos involucrarnos.
- ¿No se les hace extraño que un grupo de desconocidas vivan en casa de los Flanders? –dijo la hija de la pareja, quien también había visto lo que pasaba al lado –Y además, parece que no son de algún lugar cercano.
- Creo que es muy pronto para sacar conclusiones, Lisa –dijo Marge a su hija –Démosles un poco de tiempo para que podamos hacerles una visita de bienvenida.
- ¿Y por qué esperar? –dijo el hijo mayor de la pareja –Mejor hacerlo de una buena vez y ver qué se traen con Flanders.
- ¿Por qué crees que ella se traen algo entre manos, Bart? –preguntó con sarcasmo Lisa a su hermano.
- No lo sé –dijo el de pelos parados –Pero podría darles un soplo a los federales y decirles que hay inmigrantes ilegales viviendo en la casa de los Flanders –luego rió de manera maquiavélica.
- ¿Cómo lo que le hiciste al pobre de Milhouse? –le reprochó Lisa.
- ¡Bart! –exclamó Marge -¡No quiero que andes divulgando rumores falsos a los federales de nuevo!
- Perdón, mamá –se disculpó Bart.
- Bueno, ya –dijo Homero poniendo orden –Hagamos esto: nos presentamos, platicamos un rato, nos conocemos y luego nos vamos. Y Marge puede hacer un pastel o algún postre de bienvenida.
Marge no se mostró muy convencida de tener que presentarse tan pronto ante esas desconocidas, pero al final aceptó.
- Bueno –dijo la peliazul –empezaré preparando unas galletas.
- Mmmmm… Galletas –dijo Homero babeándose.
Mientras tanto, las chicas se sentían extrañas al entrar a la casa, la cual parecía un palacio comparada con sus casas. Todo muy ordenado, muy limpio y un cierto aire… a iglesia.
- Me siento un poco mareada –dijo Serena al sentir el ambiente pulcro de la casa.
- A mí me da escalofríos –dijo Mina nerviosa.
- Bueno, señoritas –dijo Flanders con el mismo tono –pueden sentarse en los sillones mientras acomodo las recámaras para que ustedes puedan instalarse ¿Bien?
- No hay problema –dijeron las cinco al unísono fingiendo una sonrisa. Luego él se retiró.
- No sé ustedes –dijo Lita con incomodidad –Pero este ambiente es demasiado… perfecto.
- Sí –corroboró Rei –tengo una sensación extraña de todo esto.
Luego en ese momento, aparecieron un par de niños ante ellas para presentarse. Ambos parecían iguales, pues tenían el mismo estilo de cabello rizado y castaño, sólo que uno era más alto que el otro.
- Hola –dijo el mayor –deben ser nuestras nuevas invitadas.
- Hola –dijo tímidamente Ami –¿Y ustedes son…?
- Mi nombre es Todd –dijo el mayor –Y este es mi hermano menor Rodd.
- Mucho gusto –dijo Serena –¿Y dónde está su mamá?
- Ehhhh… -el semblante de ambos hermanos se puso serio al escuchar mencionar a su mamá.
- Murió –dijo con brusquedad Ned Flanders apareciendo detrás de sus hijos –Hace un año, fuimos a una competencia de automovilismo. Durante el intermedio había unas chicas que regalaban camisetas… o mejor dicho, disparaban camisetas a la multitud con bazucas.
- Lo lamento –dijo Serena apenada –No debí haber preguntado –Las demás también se sintieron apenadas.
- No se preocupen –dijo Flanders con tono apagado –En ese instante, mi vecino de al lado esperaba que le lanzaran una camiseta, pero él se agachó, justo en el momento en que mi esposa regresaba de traer comida, recibiendo una de las camisetas que la golpeó… la lanzó al vacío detrás de las gradas… y… y… -de repente Flanders comenzó a sollozar, siendo abrazado por sus hijos.
Las chicas no supieron qué decir ni qué hacer ante la escena. Después de un minuto, Flanders recuperó la compostura y dijo:
- Bueno, señoritas –dijo con el mismo tono de siempre –Ya está preparado el cuarto para ustedes, aunque tendremos que buscarles algo de ropa para que puedan cambiarse, aunque admito que no sé mucho sobre ropa de mujer, ya que la única que sabía era mi difunta esposa. Síganme.
Las cinco siguieron a Flanders hacia el patio trasero y lo que vieron las perturbó. El cuarto que había acondicionado para ellas era en realidad un búnker contra meteoritos, el mismo que se había utilizado cuando apareció un meteorito que iba a caer sobre Springfield y que fue destruido por un pequeño trozo de ese meteorito, y ahora estaba reconstuido.
- Disculpen que no haya otro sitio para ustedes –dijo Flanders muy apenado al ver los rostros de sus invitadas –Pero era lo más grande que tenía y… pues… traté de acondicionarla lo mejor que pude. Pueden entrar para ver.
Él bajó y entró primero y luego las chicas. El sitio se sentía frío y poco acogedor, con unas literas y un pequeño baño.
- Bueno, chicas –dijo Flanders tratando de levantarles el ánimo –Espero que se sientan cómodas a pesar de los inconvenientes. Pueden tomar una ducha y muy pronto será la hora de cenar. Las estaremos esperando, sí que sí.
- Je je je –río Mina de forma fingida –Bueno, quisiéramos estar unos momentos a solas si no le molesta.
- Claro, clarín –dijo él –Les avisaré cuando sea la hora de cenar. ¡Nos vemos! –Él se fue y ellas se quedaron solas para tratar de aclimatarse al nuevo ambiente y a pensar en cómo podrían regresar a su tiempo.
- ¿Y ahora cómo regresaremos? –preguntó Lita.
- No lo sé –dijo Ami apesadumbrada –Todo esto es bastante confuso y extraño.
- Rini… Darien… -dijo en voz baja Serena –Ojalá podamos regresar con ellos.
- Quisiera que todo esto sólo fuera un sueño –dijo Mina angustiada –Sólo una pesadilla –la rubia recibió un puñetazo en el hombro por parte de Lita que le dolió -¡Auch! ¡Eso dolió!
- Era para que vieras que estás despierta –dijo la castaña secamente.
Las chicas se quedaron en silencio, tratando de procesar todo lo que estaba pasando justo en ese momento. Necesitaban regresar lo más pronto posible a su época, rescatar a Darien, salvar a Rini y acabar con el clan Black Moon. ¿Qué estará pasando en su época? Era una de las preguntas que rondaban por sus cabezas.
Bueno, hasta aquí termina este capítulo. ¿Cómo harán las chicas para regresar a su época? ¿Lograrán adaptarse a su nueva vida, lejos de sus seres queridos?
Por cierto, esta historia se me vino ocurriendo mientras estaba pensando en la trama para el siguiente episodio de "La transformación de Mai"; quería empezar a escribirla después de terminar mis otros dos trabajos, pero no me pude contener y decidí comenzar con esta. Aparte, vi que en esta página no había ningún crossover en ningún otro idioma que involucrara a estas dos series, por lo que puedo jactarme de ser el primero en hacerlo (y en idioma español).
Ahora sí continuaré con el episodio en proceso de "La transformación de Mai". Nos vemos. Chau.
