Perdono, pero no olvido.

~Anónimo.


CP#10. Agravios.

—¿Qué has hecho? —Kagura tembló al sentir la ira creciendo de su hermano, y añadió—: Tu estupidez va traer graves consecuencias para nuestro clan.

—Querido —Su esposa intervino en un tono calmado—, tu hija actúo por un impulso.

—¿Hija? —Naraku estaba sorprendido que su secreto saliera a colación— ¿Cómo… —No encontraba las palabras para formular la pregunta.

La ex sacerdotisa sonrió con empatía, porque podía entender perfectamente su desconcierto.

—Ella tiene su aroma al igual que cada una de sus extensiones incluso aquella parte que era humana de usted —Sin prisa alguna tomó la piedra celestial e hizo un suave movimiento con su mano derecha y la piedra volvió a su forma original—, en el momento que usé la esfera de cuatro espíritus para convertirlo en demonio tuve acceso a sus memorias —reveló dejando desconcertado a su esposo—, es momento de dejar libre sus extensiones que ahora también son demonios, demonesas y humanos… Cada uno eligió lo que quería ser —comentó con calma—, Kagura no es la excepción. Ella debe ser libre como el viento porque está en su naturaleza. ¿Lo entiende?

El demonio bajo el rostro porque no encontraba las palabras para poder replicar.

—Kagura también se ha equivocado pero merece una segunda oportunidad —Kikyō fue clara y firme en su comentario—, la maldición que invoco no tiene la fuerza para ser permanente.

—¿Qué recomienda que hagamos? —Finalmente el demonio cedió, su esposa sonrió.

—Iremos al reino central en donde purificaré la piedra celestial —Kagura exhaló el aire retenido ante esas palabras—, cuando mi hermana Kagome regrese de su viaje, nosotros iremos a los territorios de los demonios-perros a presentar nuestras disculpa.

—¿Debo estar presente? —Kagura preguntó con tensión.

—No me atrevería arriesgar la vida de mi hija... — Kikyō comentó en un tono suave incluso hasta maternal que logró sorprender a la joven demonesa y a todos los que estaban en la amplia sala— pero si usted desea estar presente podemos encontrarnos en el camino. —sugirió con suavidad mientras abría sus brazos, Kagura no necesito otra demostración de afecto para lanzarse a sus brazos.


—Hermanito Renkotsu —susurró Jakotsu con desconcierto— es un corte limpio. ¿Qué piensas al respecto?

—Si piensas que Rin hizo algo así —cuestionó en voz baja— te equivocas Jakotsu. Este corte es muy diferente al de las espadas dobles que ella usa.

—Además — Ginkotsu intervino en un tono bajo— hay un hedor que no logro identificar… ¿Veneno?

—¿Sospechas de alguien? —Renkotsu preguntó con interés.

—No tengo idea Renkotsu, pero tengo que la certeza que Kohaku no tuvo oportunidad —afirmó Ginkotsu con seguridad—, porque no hay rastros de lucha.

—Tienes razón hermanito Ginkotsu... —Jakotsu comentó haciendo una rara mueca.

—Sepultemos el cuerpo —Renkotsu sugirió con firmeza—, tenemos que apresurarnos a salir. ¿Adónde vas Jakotsu?

—Hablar con Rin —sonrió con malicia—, tengo algo que proponerle.

Los Shichinintai le miraron con atención pero optaron por no decir palabra alguna, después de todo tenía que salir de viaje en pocas horas.


—¿Princesa está todo bien? —Rin preguntó en un tono bajo.

—Perdóname… —Rin no tuvo tiempo de reaccionar cuando la sonrojada princesa cerró sus ojos y puso sus labios sobre los de ella, tomándola por sorpresa, no lejos de ahí estaba cierta demonesa que enterraba sus garras en uno de sus árboles.

Rin seguía con los ojos abiertos porque no asimilaba lo que estaba pasando, la princesa la estaba besando, su hermana la estaba besando y al romper el beso que la princesa le dio, Rin no correspondió ni menos profundizó, le propuso en un tono bajo:

—No soy como ella... —enfatizó— pero Rin tengo que decirlo antes que mi corazón estalle —Las mejillas de la princesa se teñían de color carmín—, ¡te amo!... Y quiero estar con usted… —titubeó por unos segundos antes de intentar aflojar su yukata.

Rin miró con atención lo que la princesa estaba apunto de hacer, tenía toda la intención de detenerla cuando un extraño haz de luz las separó de forma abrupta, lo siguiente que se escuchó fueron dos sonidos diferentes.

Ella golpeándose contra el duro suelo y la princesa Kagome cayendo de forma brusca al agua.

Rin hubiese gritado incluso hasta insultado de no ser por el extraño gruñido que escuchó no lejos de ahí, iba ir detrás de ese sonido pero se detuvo porque vio que la princesa tenía problemas de salir del agua y Rin estaba obligada ayudarla para que no se ahogue, así que maldiciendo por lo bajo se apresuró ayudarla.

¿Qué había pasado? Era la pregunta que daba vuelta en la mente de Rin mientras se daba prisa en sacar a la princesa del agua, no lejos de ahí la falsa demonesa se guardó el gruñido porque se había contenido en matar a la princesa cuando se dio cuenta de lo que quería hacer.

Continuará…