La ironía es un insulto disfrazado en la forma de un elogio.
~Edwin Percy Whipple.
Ensayista y crítico estadounidense. (1819–1886).
CP#12. Ayuda.
—¿Mi señor… —Izayoi titubeo— cree que funcione?
El demonio no contestó cuando puso la empuñadura de su espada: Tessaiga o colmillo de hierro o de acero, como se la conocía, sobre las garras encadenadas de Inuyasha.
Irasue abrazó con suavidad a la joven mujer humana para calmarla, esperaron a que la bestia en la que Inuyasha se había convertido se transformará lentamente en humano.
—Es la primera noche de luna nueva… —Inu no Taishō aclaró con tensión— y falta poco para que empiece la temporada de apareamiento de nuestra especie… Esto es malo.
—Mi señor —Izayoi quería preguntar al respecto pero no sabía cómo hacer la pregunta, Irasue entendió su dilema y se apresuró aclarar inmediatamente el tema.
—Inuyasha no se hubiese convertido en una bestia sin control si esa joven... —Ella hablaba de Rin— no se hubiera interpuesto entre él y la princesa humana.
—Pero esto nunca antes ha pasado. —Izayoi comentó sin pensar.
—Es raro que un demonio de nuestra especie tenga una compañera humana… —El demonio se apresuró aclarar— porque con las concubinas no perdemos el control, sin embargo en caso de una compañera es completamente diferente, nuestro instinto nos induce a marcarlas para poderlas proteger incluso de nosotros mismo.
Al notar que las mujeres no entendían el demonio movió la cabeza de un lado a otro.
—Debemos mantener alejada a la princesa de Inuyasha, hasta que él recobre el control de sí mismo —sugirió con tensión— e intentar que ella lo acepte como compañero de lo contrario… me temo que si lo rechaza Inuyasha terminé devorándola, aunque... —titubeó y se guardó el pensamiento de la impresión que tenía sobre la guardiana de la princesa porque el demonio tenía la certeza que Inuyasha no iba tener oportunidad ante ella.
—Querido… —Irasue comentó en voz baja mientras apretó con ligera fuerza a Izayoi para transmitirle que se calme.
—Evitaremos que eso pase… —El demonio intentó afirmar con seguridad— por ahora dejaremos que descanse.
Izayoi accedió a salir de la habitación no sin antes intentar acercarse a su hijo, Irasue le comentó en un tono bajo que eso sería poco prudente de su parte, el demonio también estuvo de acuerdo por lo que en completo silencio salieron de la habitación.
—Patético… —Era la única palabra que pronunciaba la falsa demonesa con desdén al ver desde una de las ramas de un frondoso árbol a Inuyasha convertido en humano.
Se guardó el gruñido impregnado de frustración cuando su agudo oído escuchó entre susurro a sus padres hablar, ellos salían de los aposentos de la Izayoi.
—¿Piensas heredar vuestra espada a Inuyasha? —Irasue no dudó en mostrar abiertamente su desconcierto— Pensé que sería nuestro hijo quien la heredé.
—Él no la necesita —Su compañero aclaró con seguridad—, en cambio Inuyasha la necesita para protegerse de sí mismo.
—Entiendo… Tessaiga puede sellar su sangre demoníaca pero dudo que Sesshōmaru lo acepte.
—Intentaré razonar con mi hija —No se contuvo al mostrar una sonrisa impregnada de burla—, además le dejaré mi otra espada Tenseiga (Colmillo sagrado)… —titubeó— aunque tengo mis reservas en cuanto a Souunga.
—Querido… —Irasue sonrió con suavidad— no deberías divertirte a costa de nuestro hijo, porque Sesshōmaru sería capaz de matarte — Ella hizo un gesto dramático al poner su mano en su pecho—, temo por vuestra vida… ¿Te atreverías a dejarnos solas?
El demonio mostró una sonrisa abierta mientras abrazaba a su compañera.
—Ese cachorro amargado tiene mucho que aprender. Vamos a descansar mañana será un día tengo… —titubeó— ¿Te has dado cuenta que la humana que acompaña a la princesa tiene un aroma a demonio-lobo? —reflexiono— Incluso me pareció sentir un leve aroma de nuestro hijo en ella.
—Ahora que lo dices me pareció sentir el aroma de Sesshōmaru —titubeo— pero no me di cuenta si estaba en ella, te soy sincera más me preocupada por no permitir que mate a vuestro hijo (ella hablaba de Inuyasha). Lo que sí me llama la atención es al aura demoníaca que despide.
—Sonará tonto pero esa mujer me intimida... —Al llegar a sus aposentos abrió la puerta— de alguna forma me recordó a Sesshōmaru.
Irasue se quedó callada, su compañero había sembrado la duda en ella al no entender el porqué una humana tenía en forma leve el aroma de su hijo, ahí había algo que no cuadraba.
No lejos de ahí la falsa demonesa intentaba controlar su enojo porque no quería que ser descubierto al materializarse en el cuarto de Inuyasha.
Hizo tronar sus garras al comentar en voz alta con desdén:
—Eres un completo inútil… —El comentario lo hizo al recordar lo incapaz que fue al marcar a la princesa como su compañera y sin esperar que despierte con sus garras lanzó varios látigos precisos para romper aquellas cadenas que lo mantenían prisionero y sin esperar que despierte, cuando lo hizo lo agarró abruptamente de sus cabellos para desaparecer (ambos) envueltos en un haz de luz.
Continuará…
