En la vida no puede retroceder, pero si puedes volver a empezar.
~Anónimo.
CP#16. Intervención.
Si había una palabra para definir lo que estaba pasando dentro del amplio salón de guerra sería: tensión.
—No lo acepto. —Fue la respuesta cortante y tajante de parte de Rin.
Antes que Inuyasha la insultara y terminé malogrando el recién firmado tratado, su padre decidió intervenir:
—¿Por qué no? —Inu prestó atención a la joven princesa mientras era notorio su malestar— Me gustaría hablar a solas con la princesa.
Kagome alzó la mirada con desconcierto pero antes de responder, Rin se paró abruptamente asustandolos a todos.
—¡Nos retiramos! —Su expresión lo decía todo, ella no iba dejar que el demonio hablara con la princesa— Si su hijo... —fulminó con la mirada a Inuyasha— desea tomar a la la princesa como su compañera deberá ir al reino Central y hablar con el rey. No me corresponde a mí... —enfatizó con reproche— dar esa autorización.
El silencio fue abrumado y con esa respuesta se dio por terminado la tensa reunión.
—¿Vamos a regresar —La princesa susurró mientras prestaba atención al lúgubre pasillo— Rin?
Los Shichinintai les seguían muy de cerca resguardando ambas mujeres.
—No hay razón para quedarnos —respondió en un tono bajo—. Tenemos que recorrer un buen tramo y haremos un alto para que usted descanse… además... —susurró— hay algo que debo aclarar con usted.
La única respuesta que obtuvo de la princesa, fue un fuerte sonrojo de su parte.
El hombre afeminado la miró con interés pero no hizo comentario alguno, no porque la princesa no era de su agrado sino tenía un indicio de qué se iba tratar esa conversación.
Inuyasha no podía estar más frustrado.
—Te va tocar ir con ellas al reino Central. —sugirió con tensión su padre.
—¿Y si su padre no lo acepta? —cuestionó con reproche— ¡Ahhhhhhhhhhh! ¿Por qué tenemos que hacerle caso a esa maldita zor…
—Cuida tu lenguaje —Le reprendió su madre—. No hablamos de una humana cualquiera —aclaró— sino de una princesa, hay un protocolo que seguir.
Irasue estaba perdida en sus pensamientos, se puso de pie y no comentó palabra alguna, optó por salir de la amplia sala.
En el pasillo se encontró con su hijo. La falsa demonesa se había mantenido cerca, pero no se dejó ver durante la revisión de aquel tratado con la comitiva del reino Central, porque si algo le desagradaba era tener que lidiar con humanos.
—Hija… —La sonrisa burlona era notoria en su hermoso rostro— irás también al reino Central —Ella no estaba preguntando sino afirmando lo obvio—. No puedo creer que hayas decidido ser un buen hermano —comentó en un tono dramático mientras se llevaba una de sus garras al pecho—, mami está orgullosa de usted.
El gruñido fue la única respuesta que obtuvo de su parte.
—Sesshōmaru espera… —demandó ella en un tono imperativo— tengo que preguntar por qué mordiste a una humana.
El youkai no contestó.
—Parece que estuviera hablando con una pared —masculló con desdén—. El ritual no está completo. ¿Estás conscientes de las consecuencias?
El youkai la miraba con una expresión enigmática sin darle una respuesta.
—En el pasado has tenido a cuanta hembras... —comentó mientras pasaba a su lado— has querido poseer y nunca la has marcado por iniciativa propia, por más que has tenido buenas candidatas para ser tu compañera.
—¿Adónde quiere usted llegar?
—Con la temporada de apareamiento cerca... —reveló con cuidado— y un ritual a medias vas a vivir un infierno.
—No me interesa tener una humana como compañera. —refutó con reproche.
—No sé si dado su condición... —Ella alzó una de sus cejas en señal de diversión mientras la veía de abajo hacia arriba— tenga el mismo efecto.
Esas palabras hicieron eco en él, después de todo al transformarse en bestia era un completo macho.
—Sandeces.
La falsa demonesa le dio la espalda.
—Es interesante… Una humana que despide un aura demoniaca... —Su madre comentó con interés— Y lo más hilarante no le gustan los machos. —enfatizó con maldad.
Un fuerte gruñido fue la única respuesta a esa risa burlona que su madre le dio, que lejos de amedrentarla ella empezó a reír abiertamente.
La falsa demonesa se alejó pero su aura mostraba el enojo que experimentaba.
—Maldita sea… Juro que voy a matar a esa hum… —El youkai susurró con reproche al verse solo— dudo que siga siendo humana, tampoco es un demonio. Ella es como un híbrido y uno… —hizo un alto a sus reflexiones, porque se estaba enojando más al darse cuenta que odiaba a los humanos pero no tanto como repudiaba a los híbridos, para él eran escorias y representaba lo peor de ambas razas— La voy a matar.
Con aquel pensamiento siniestro salió del lugar envuelto en un haz de luz, su prioridad era clara, primero debía revertir el hechizo que hizo Kagura, porque tal y como estaba dudaba llevar a cabo sus planes. Segundo, iría por Rin.
—Kikyō… —La preocupación en su voz era latente— estás pálida. ¿Qué te sucedió?
—No te preocupes —La fatiga en su voz era evidente—. Se me había olvidado que antes de purificar la piedra celestial debo incrementar mi poder espiritual.
Naraku la miró sin entender.
—La última vez que use mis poderes fue para convertir a tus extensiones en demonios y aquella parte en humana —comentó con suavidad—. Durante las siguientes lunas llenas, debía hacer un ritual para recuperar mi poder —suspiró con pesar al ver la piedra celestial completamente ennegrecida—. Lo he pasado por alto.
Kagura que había seguido la conversación con atención se acercó con sigilo a ella.
—¿Qué significa eso? —preguntó con preocupación al ver el color de aquella piedra sagrada.
—Me va tomar más tiempo purificar la piedra celestial —reveló con tensión—. Tranquila al llegar al reino Central empezaré con los rituales —respiró con dificultad—, debemos revisar el calendario para ver cuándo se darán la primera luna llena y de ahí la siguiente... Creo —titubeó— que necesito tres rituales como mínimo.
—Estoy perdida. —Kagura estaba al borde de las lágrimas.
—No —La respuesta de la sacerdotisa fue clara—. Irás con nosotros al reino de mi padre, pediremos ayuda a Rin a los Shichinintai.
Al ver la inusual palidez en la demonesa, su hermano se apresuró aclarar:
—Rin no te haŕa nada mientras no la provoques con tus comentarios mordaces. —Era obvio que se estaba burlando de ella.
—O puedes —Kagura frunció el ceño en señal de reproche, algo le decía que lo que iba decir la sacerdotisa no le iba gustar— mostrarle parte de tus encantos. Si bien gusta de las morochas de preferencia humana, las pelirroja no le son indiferente.
—No puedo con ustedes… —masculló con reproche la demonesa antes de desaparecer del lugar.
Naraku miró a su esposa con una sonrisa burlona.
—A Rin no le gustan las demonesa.
—No lo sé… —comentó en un tono bajo con diversión— Cuando convertí a Kagura en demonesa y la vio desnuda, ella se relamió sus labios y escuché perfectamente cuando susurró: es una lástima que está belleza haya decido convertirse en algo tan repugnante… Si fuera humana la tendría amordazada en mi cama.
Naraku abrió los ojos en señal de asombro y sonrió nerviosamente.
—Si Kagura se llega enterar de ese comentario... —susurró— no va querer acompañarnos.
—Ella debe ir con nosotros —respondió la sacerdotisa en un tono serio—, porque mientras no se revierta el hechizo aquel youkai la puede encontrar y asesinar.
—Como siempre tienes razón —reflexiono—. Es mejor ser acosada por Rin, que ser asesinada por Sesshōmaru.
Ambos quedaron en completo silencio, y empezaron a reír ante lo ridículo que sonaba aquel comentario.
Continuará…
«N/A¹» Hi! Iʼm back baby! ^^ Esto se puso intenso, pero tranki pronto lo impregnó de humor aunque antes voy hacer sufrir a mi sexySesshōmaru. (Mi humor es negro, por si acaso…) ^^
«N/A²» Aprovechó la nota para invitarle a leer mis correcciones en este fandom entre ellas: Predestinado (?) Antes era Destino (?)┃El dilema de Sesshōmaru.┃El íncubo y un viejo OS que no había publicado en FF: ¡No te culpes!
«N/A³»Next week! Subo la corrección y actualizo la historia de ¡Miau! Espero que se animen a leer y a comentar. Gracias y saludos. ^^
