Historias de Dragones

Summary: Los rumores e historias viajan entre los dragones de forma más rápida que entre los humanos, su tema de conversación favorito tiende a ser un pequeño vikingo con alma de dragón.

Palabras: 1085

Advertencias: Ninguna


Por todo el archipiélago vikingo se cuentan historias acerca del conquistador de dragones, un hombre que derrotó a un monstruo del tamaño de una montaña montado a espaldas de la muerte. En la isla de Berk se sabe que realmente no se trataba de un hombre, sino de un chico escuálido con más cerebro que músculo. Pero no era exageración que derrotó tal monstruo, un dragón capaz de comerse a sus esclavizados congéneres si no le entregaban un tributo satisfactorio. Tampoco montaba a espaldas de la muerte sino que era sobre un dragón, un Furia Nocturna.

En cuanto la gente se daba cuenta de quién era el chico el mundo le subestimaba, en más de una ocasión le intentaron amenazar, secuestrar o esclavizar, pero siempre se escapaba. Su dragón era terriblemente sobreprotector, y su padre y amigos no se quedaban atrás, todos sabían que no podías meterte con el jinete sin que el Furia Nocturna le defendiera a muerte. Sin embargo hay historias que no se cuentan y esta es una de ellas.

Hiccup estaba teniendo un buen día, había despertado temprano, dado un vuelo matutino, había logrado desayunar de manera decente e incluso terminado trabajo acumulado en la forja donde trabajaba. Era un buen día.

Hasta que su suerte de siempre hizo que cayera un ataque sorpresa por parte de los Marginados.

A este punto era algo de rutina, cada cierto tiempo hacía un nuevo plan, a veces secuestraba a Hiccup, a veces a Hiccup y a Toothless, a veces era algún otro jinete o dragón pero el resultado era el mismo, todos volvían a casa; sanos y salvos, a veces con heridas leves, pero nada de qué preocuparse.

Ese no fue uno de los días usuales.

El ataque de Alvin había coincidido con el momento en que Hiccup estaba trabajando en su cuarto dentro de la forja, justo donde su dragón no cabía por lo que Toothless estaba sin su jinete cuando el jefe de los marginados y unos seis de secuaces lo tomaron prisionero; le colocaron un bozal apenas dio un rugido ahogado que alertó al adolescente dentro de la herrería.

-¿Toothless? ¿Amigo que sucede?- preguntó el castaño saliendo de su espacio solo para ver cómo Alvin arrastraba a su dragón por el suelo en dirección a un nuevo túnel subterráneo.

-¡NO!- el grito que dio Hiccup alertó a varios dragones, no a los de la academia sino que a los que vivían en los alrededores, ya fuera bosque o en los hogares cercanos. Todos ellos se acercaron a donde el castaño entre curiosos y alertas.

Si Alvin hubiera sido un poco más atento antes de huir por el túnel como una rata quizás hubiera visto la forma en que los ojos de Hiccup se oscurecían de forma peligrosa o hubiera notado como tomaba su escudo y una de las espadas que estaban en la herrería. Quizá lo hubiera visto seguirle sin dudarlo ni un segundo y entrando al túnel detrás de él junto a varios Terribles Terrores.

-Entren por los túneles y guíenme, necesito salvarlo- les dijo en un susurro.

Los pequeños dragones obedecieron y entraron por los túneles, solo uno de ellos gruñó, Hiccup enseguida corrió siguiendo la dirección que el Terror le indicaba. Sus ojos enfocados en el camino, mientras que su carrera hacía un eco metálico que los marginados escucharon solo hasta que el grito de batalla de Hiccup también se hizo presente.

Él era pequeño, todos le creían debilucho, ese era su error, podría no ser una masa de músculos como su primo pero definitivamente no era inofensivo. Usando su escudo lanzo unos amarres que capturaron a uno de los marginados. Los otros dejaron de lado al dragón ébano para ir a atacar al jinete. Sin embargo el chico no temió y abrió su escudo que ahora era una ballesta, una flecha se incrustó en el hombro de uno de ellos. Cuatro marginados rodearon al castaño que sostenía la espalda en su mano derecha y el escudo en su izquierda.

-¡Desháganse de ese mocoso ahora!- ordenó Alvin mientras que se mantenía junto a Toothless. El dragón azabache gruñó preocupado.

Sin embargo Hiccup no se encontraba solo, pronto los dragones que antes le habían mirado con curiosidad se unieron a la batalla contra los marginados.

-¿Qué sucede con estas bestias? Estos dragones no son tuyos- dijo molesto el jefe mientras sus hombres eran sometidos por Nadders, Gronckles y Pesadillas Monstruosas. Hiccup se acercó a él empuñando la espada con fuerza y atacando casi de forma instintiva.

Alvin le bloqueó con facilidad, pero Hiccup no iba a dejarse derrotar tan fácilmente.

-Se te ha olvidado Alvin; yo soy zurdo- se burló Hiccup soltando su escudo y tomando su daga atacando con movimientos más calculados a zonas donde haría más daño pero bloqueando los ataques con la espada.

Alvin, frustrado, atacó nuevamente con fuerza haciendo que Hiccup soltara la pesada espada y haciéndolo retroceder pero uno de los dragones que se encontraba peleando auxilió al jinete al lanzar una llamarada a Alvin quien rodó por el suelo alejándose de Toothless y terminando en el piso, Hiccup recogió su arma y la colocó junto al cuello de Alvin.

-Retírate ahora, no puedes ganar y yo no deseo derramar tu sangre pero no dudes que lo haré de ser necesario- declaró Hiccup fríamente. Sus ojos viajando entre su dragón y su enemigo.

Viendo que no tenía otra salida el jefe dio una amarga carcajada que hubiera inundado a Hiccup de terror si no fuera porque estaba con la ventaja en ese momento. Alvin asintió y se alejó junto a sus hombres.

Hiccup suspiró y se relajó cuando los vio alejarse y liberó a Toothless de sus amarres, el Furia Nocturna gorgoteó en alivio y ambos volvieron a la superficie antes de que alguien se diera cuenta de que no estaban, los dragones que ayudaron a Hiccup regresaron a sus hogares como si nada hubiera pasado. Pero el jinete estaba tranquilo, sabiendo que podía contar con ellos.

No muchos saben los eventos de ese día; los marginados nunca aceptarían esa derrota y Hiccup nunca vio razón de contarlo, pero los dragones sabemos lo que pasó, porque las historias viajan como el viento, porque hay dragones que les interesa escuchar sobre el joven liberador, el que derrotó a una terrible reina para salvar a dos pueblos. Él que hace lo que sea necesario para salvar a su otra mitad y para ayudar a los suyos, pues los dragones también somos su gente.


Notas de la Autora: ¡Hola a todos! Espero que les haya gustado este pequeño One-shot, Y si, la historia es contada por un dragón para otros dragones, me imagino que eso es algo que ha de pasar, que entre dragones también tengan sus rumores o historias, como para alertar de sitios peligrosos, zonas de caza entre otros. Si les gusta esto y me dan algunas ideas quizá pueda hacer otros One-shot o drabbles.

¡Nos leeremos en otras historias y no olviden los comentarios!