Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling, como mencioné en el resumen, esta historia se basa/inspira en la serie Breaking Bad.

Prólogo

El silencio en el hogar de Snape se interrumpió abruptamente. Ante la tensión del peligro, la muerte y la justicia persiguiendo sus pasos, Severus se vio incapaz de pensar con la claridad que en cualquier otra situación le caracterizaba. El chasquido que hizo frente a la puerta indicaba su llegada, sorprendido de haberse aparecido en una sola pieza ante el rellano de su hogar, apresuró su entrada, botando una silla del comedor al chocarse con ella. En su hogar, el orden pasó a ser todo lo contrario en segundos, Snape se precipitó sobre su escritorio en busca de una pluma y un poco de papel, la magia incontrolable que emanaba hacía temblar todo a su alrededor como si mil manos invisibles se estuviesen encargando de provocar el mayor caos posible.

Con la respiración entrecortada, un libro de un bello encuadernado y una pluma, Snape se dispuso a escribir un mensaje final para su esposa…

"Querida…" –Escribió, pero las letras bailaban, se retorcían en sus pensamientos y escapaban a ser escritas. Ante la presión de la caída inminente de un grupo de aurores, el mago supo que no podría desperdiciar el tiempo, su esposa debía saber por qué hizo lo que hizo. Es por esto que rápidamente se dirigió a su dormitorio, en él, esperaba el pensadero que el director de Hogwarts le había heredado tras su muerte, el que ahora portaba fragmentos importantes de la vida de ambos magos.

Desprendiéndose de sus recuerdos en forma de hilos de plata, Snape dejó todo lo sucedido en las últimas semanas; ello podría ser visto por cualquiera, pero lo único importante era que su esposa pudiese ver su último pensamiento, uno dedicado a ella, para explicarle que todo lo hecho fue para poder volver a verla como la había conocido. Al terminar, dejó el pensadero sobre la cama, junto a ésta y sentado en el suelo Snape