Capítulo 6: Alquimia

Snape estaba furioso, si Ron hubiese estado ahí le habrían llovido reprimendas por su falta de cuidado, responsabilidad, y lo que se le ocurriese a Snape para ofenderlo más. Se encontraba dentro de la vieja carpa de Ron, esperando a que llegase con el dinero de su primera venta de cristales al por mayor. Severus no recordaba a Stan Shunpike, pero Ron le aseguró que el contacto que él podría proporcionarles era alguien importante en ese ambiente, Snape supo qué si no recordaba nada de un alumno, siquiera su existencia, debía ser un mago de bajísimo nivel, por lo que se sentía reconfortado de trabajar con alguien más, aún si era una recomendación de Stan Shunpike.

—¡Ah!... —Se escuchó por afuera de la carpa. Había sido un chasquido seco, un golpe y un grito contenido.

Nervioso, Snape salió de la tienda de campaña con su varita nueva en la mano. En un destello rápido alcanzó a ver a dos magos, la luz del atardecer iluminaba sus rostros por un costado, tenía una imagen clara para reconocerlos, pero al instante supo que eran personas a las que nunca había visto, sólo pudo imaginarse que eran unos 5 años mayores que Ron, aproximadamente. Snape iba a decir algo, pero antes de que las palabras saliesen de su cuerpo dos chispazos rojizos volaron en su dirección…

"Protego" —Pensó Snape, una reacción rápida que su varita no pudo responder. El primer rayo le impactó en la mano, empujándole el brazo completo hacia atrás y desarmándolo a la vez, mientras que el otro expelliarmus, lanzado con anticipación e inexperiencia, terminó golpeando uno de los costados de la carpa, provocándole un desgarro parecido a la forma de una herida.

—Tranquilos, yo no… —Snape intentó tranquilizar a los desconocidos, pero nadie le oyó y lo empujaron de nuevo al interior de la carpa, sin dejar de apuntarle con las varitas y golpeándolo con patadas para que se moviese más rápido.

Antes de entrar en la carpa se percató de que Ron estaba cerca de ellos. No lo había notado por lo alto que estaba, además de la adrenalina que hacía que no lo hubiese escuchado a pesar de estar gritando desde que se apareció ahí. Ron se encontraba atado por cuerdas, de las que se le podía ver forcejeando para soltarse de sus amarras de piernas y manos, pero sumado a eso, colgaba de cabeza por un hechizo levicorpus.

—¡Ey!, ¡déjenlo en paz!... —Gritó Ron, colgado y sacudiéndose como una oruga a punto de eclosionar.

Snape pensó en que esos sujetos podrían gritarles todo el día y nadie los podría detener; ellos no eran de los que tenían muchas aprehensiones para lanzar un maleficio imperdonable.

—Queremos la formula —Dijo uno de ellos, presionando su varita contra la espalda de Snape —ahora cocinas para nosotros.

—Sí, sí… yo cocinaré, no, pero no nos haga nada… —Dijo Severus, pensando en la vergüenza que iba a dar como un criminal, incapaz siquiera de haber conseguido algo de ser atrapado o peor… antes de morir.

Mientras tanto Ron no se rendía con sus amarras, sus muñecas ya se habían enrojecido, pero había conseguido aflojar las cuerdas. Lo habían hechizado entre los dos, por lo que el levicorpus era de mucha fuerza, lentamente Ron se acercaba al suelo, unos centímetros cada tantos minutos. A Ron le tomaría al menos un cuarto de hora liberar sus manos, lo que podría salvarlo de esta situación. Scabior, el contacto de Ron, era un buen duelista, los sorprendió con magia no verbal y lo obligó a revelar la ubicación del laboratorio, sin embargo, al ser alguien impulsivo no reparó en que Ron tuviese más de una varita, por lo que apenas sacase una mano podría liberarse tanto de las amarras de sus pies como del levicorpus.

—Deben tomar una de estas…. —Dijo Severus al interior del laboratorio, había preparado rápidamente una mezcla en un caldero muy pequeño, y les ofreció un frasquito de vidrio para que lo rellensen… —es por si hay un incendio o algo…

Scabior sacudió su varita y los frascos de vidrio volaron para estrellarse violentamente contra el suelo, —¡sólo apresurate y enseña como haces cristales así!, eso o mueres. Snape se apresuró en dirección a los calderos, rellenó el frasco que tenía en la mano y bebió de la mezcla que había hecho, luego comenzó una nueva y más complicada formula.

—¡Rápido! —Le gritaba Scabior, su largo pelo se movía contantemente por lo brusco de sus gestos, tenía un mechón rojo en el cabello, y en esos momentos parecía como si sus ojos también fuesen rojos, aunque de ira.

—¡Ya déjenlo! —Gritaba Ron en respuesta a lo que oía de adentro de la carpa, sin pensar que eso molestaba más a Scabior y su compañero. Pasados los minutos Ron pudo sacar una mano y buscar con ella la varita que llevaba en el bolsillo de su chaqueta, recordaba haber sido colgado así varias veces en Hogwarts, hasta que supo el contra hechizo y la broma perdía su gracia…

—Liberacorpus —Conjuró, y el maleficio se desvaneció, cayendo con toda la fuerza de gravedad al frío pasto del campo galés. Ron rápidamente hizo desaparecer las cuerdas y corrió sin pensarlo mucho hacia la carpa.

Cuando estuvo a punto de posar la mano sobre la entrada la carpa se sacudió, fue como si tanto la carpa como el suelo a su alrededor hubiesen temblado agresivamente. Acompañado al movimiento, un gran estruendo llegó a los oídos de Ron, provocándole desorientación y un ruido desagradable que terminó escuchando por unos diez segundos. No alcanzó a abrir la carpa cuando Snape salió corriendo de ella, tosía profusamente y llevaba la túnica sucia y chamuscada.

—¿Qué pasó, profesor Snape?... —Le preguntó, acercándose para ver su estado más de cerca. Severus siguió tosiendo unos segundos y recién ahí, con la garganta rasposa, pudo reincorporarse y responder.

—Alquimia… y una reacción explosiva —Empezó Snape, aún recuperándose de la explosión —tomé una poción que me protegió de los cambios de alquimia, una explosión… y parte de su sangre se convirtió en afiladas hojas de metal.

Ron revisaría el interior de la carpa después de eso, encontrándose con Scabior y su secuaz, ambos cubiertos en su sangre, con la piel dañada y enrojecida, como si las venas de su cuerpo se hubiesen esforzado por ver el exterior, el piso de la carpa estaba ahora encharcado del líquido escarlata, Ron no pudo seguir viendo y vomitó junto a la carpa; ninguno de ellos se movía.

—¿Estás bien? —Le preguntó Snape a Ron, quien estaba aún más pálido que de costumbre.

—… —Ron aún no estaba listo para hablar.

—Perdóname, Ronald. Sé lo desagradable que puede llegar…

—No te disculpes… —Dijo Ron, tratando de reincorporarse y preparándose para dar otro vistazo al interior de la carpa, —no sé si lo sabe, pero esos sujetos no tenían intención de dejarnos con vida, así que nos salvó la…

—Me refiero al levicorpus, yo lo cree y aún así he sido víctima de él. —Interrumpió Snape, olvidando por un momento que habían dos muertos al interior de la carpa.

—Habrá que… ¿qué haremos, profesor Snape?... —Preguntó Ron, aún no preparado para la respuesta que sabía que Severus le daría.

—Creo que… hay que hacer que… que desaparezcan.