Capítulo IV: Acercamiento incorrecto

Había estado enfadado desde el día que ella lo había abordado de forma tan curiosa en el bar. Estaba molesto con ella. Y con él. Más que nada con él.

¡Y maldita fuera ella! Pues el particular brillo de sus ojos, esa fuerza que resplandecía en ellos, era algo que no podía ignorar y que añoraba volver a ver.

«La luz que mejor brilla es aquella que se irradia en la oscuridad»

Y particularmente, Daidouji tenía aquella llamativa amalgama entre luz y oscuridad, porque por mucho que se hubiese esforzado en ocultarla, la refinada astucia de Eriol había conseguido ir un poco más allá y notar que gran parte del alma de la muchacha se encontraba cubierta por un velo de profunda agonía.

Estuvo claro para él, después de aquella conversación, que sus primeros juicios sobre la amiga de Sakura pudieron ser algo apresurados. Al principio había pensado que Daidouji solamente quería su compañía para pasar el rato, tan sólo por no estar sola.

Ella había mencionado que pensaba que ambos estaban siendo atacados por demonios similares, y fue una declaración que Eriol pasó por alto hasta mucho después, cuando la soledad lo enfrentó a aquella frase que él intentaba olvidar.

Es cierto que, desde que la había dejado irse caminando por la ciudad, no había podido abandonar esa tendencia de pensar en Daidouji. Y eso conseguía causarle repelús, puesto que a nivel consciente no quería pensar en esa chica. ¿Por qué le importaba siquiera?

Había intentado explicar esto inyectando toda la racionalidad que su calculador cerebro era capaz de reunir.

Primero lo había atribuido a que se sentía culpable por la forma tan descortés en que la había tratado aquel día en la cima de la colina. Pues de la manera en que lo viese, era evidente que la había hecho responsable a ella por quebrar su autoimpuesta soledad. El acorazado de apatía que él con tanto ímpetu había construido, se difuminaba con férreo ritmo. Y la culpaba por aparecer, porque había despertado un lado suyo que ya creía muerto. Era como retroceder en sus planes de morir en vida.

Por eso se había molestado en la cúspide del cerro, porque no era capaz de controlar el interés que ella despertaba. Realmente no entendía por qué cierta parte de sí mismo estaba tan obsesionado con leer a esa alma caprichosa que se presentó delante de él, con esa apariencia tan encantadora. Eriol no había sido capaz de leer las verdaderas intenciones de Daidouji, el hecho de que ella supiera como ocultarse, provocó que su molestia aumentara.

La atracción que ella ejercía sobre Eriol le molestaba con profundidad. El inglés estaba completamente en contra de que ella pudiese llegarle a interesar, por esto, no concebía el hecho de que no pudiese tomar el control de sus actos y apartarse definitivamente de Daidouji.

En un arranque de real fuerza, consiguió adueñarse de su propio ser y alejarse de esa luz que se reflejaba en los ojos de ella, de lo cual deseaba ser completamente ignorante. Estableció, duramente, que no quería volver a verla. Y quizás la forma en que lo hizo es lo que lo dejaba con esa sensación de odiosa culpabilidad.

Esa mujer era un peligro para sus planes. Se encerraba en esa creencia cada día que pasaba, consiguiendo menos certeza cada vez.

Alejarse de Daidouji era lo más sensato, no estaba dispuesto a abandonar la última empresa de su vida. Por eso sintió felicidad en el instante que fue capaz de enrostrarle el hecho de que no le importaba en lo absoluto, con lo que no contó, fue con que ésta se diluyera al instante siguiente, pues la culpa reptó por su esófago, cuando ella no pudo ocultar el dolor que aquello le provocó.

Tenía que admitir que el irse de allí, dejándola con aquel sufrimiento, que ella conseguía disimular tan bien, fue una tarea titánica. Siempre ha sido difícil irse de un sitio en el cual quieres permanecer, pues él a pesar de sí mismo, quería seguir en su compañía un poco más.

A medio camino, en su descenso, se paró en seco. La idea de que ella continuara en aquel lugar sola era una que no le gustaba. Maldijo millares de veces, hasta que sucumbió a la idea de simplemente esperar y ver con sus propios ojos que ella se ponía a buen recaudo.

Poniendo objeciones contra sus propias inclinaciones, se quedó escondido, aún podía usar algo de magia, por lo que ocultó completamente su presencia, algo que era innecesario si tenía en cuenta que la chica carecía de poderes mágicos.

Se deleitó viendo como ella permanecía inmóvil, simplemente sentada en aquellas rocas, observando algo que quizás no estaba realmente allí. ¿Qué vería ella realmente desde ese punto? Pasaron muchos, muchos minutos. Y ella seguía sin dar vestigios de querer regresar. Tan sólo cuando el sol se escondió por completo, vio que se puso de pie. Y se quedó otro rato mirando como el rojo se desdibujaba a cada instante. Hasta que algo consiguió romper el hechizo del cual parecía ser víctima.

Cuando volteó, ella llevaba una sonrisa, pero era una realmente extraña, era un moribundo intento de sonrisa, que evidenciaba tanta amargura, que le cortó la respiración al muchacho.

¿De verdad la había lastimado tanto que consiguió poner una sonrisa como esa en su rostro? ¿O era algo más?

Ella miró en su dirección y frunció el ceño. Si Eriol no supiera a cabalidad que ella no podía verle, hubiese creído a pie juntilla que Daidouji lo había descubierto.

Así la fue siguiendo en su camino de regreso, cada tanto ella se volteaba y observaba en todas direcciones, pero todas las veces vio primero en la trayectoria donde él se encontraba. Esa mujer, tenía un agudo sentido de la intuición.

Entonces vio como en uno de esas infructuosas búsquedas ella trastabilló, cayendo de forma bastante poco decorosa. La preocupación que nació por este motivo en el hombre, murió casi de inmediato, cuando ella se atrevió a preguntar con voz vacilante si alguien andaba por allí, tuvo que reprimir una genuina carcajada, la que quedó anidada en la sonrisa que se extendió por su cara.

Daidouji era divertida y atrayente.

Cuando logró llegar a la civilización estaba de noche, ella cojeaba levemente, pero seguía manteniendo esa forma tan peculiar y altanera de caminar. La vio alejarse, ya la había resguardado hasta que ella pudo regresar con bien. Por lo que se marchó en dirección contraria.

Pasaron algunos días, pero esa chica no salía de sus pensamientos.

No aceptaba que quería saber de ella, por lo que aquella obsesión abarcó otro de sus lados.

De pronto, dejó de soñar con las aberraciones que se convocaban en lo profundo de sus pesadillas y comenzó a evocar su femenina imagen en sueños. Siempre la veía en el borde del acantilado, al cual ella lo había llevado aquella vez. Ella estaba cantando, la canción rezaba frases en latín, nunca recordaba con total certidumbre alguna de ellas, pero podía tararear la melodía y rememorar su tono hermoso y angelical.

Fue así como recordó que aquella chiquilla, cuando era una niña, cantaba en el coro de la primaria. Se encontró preguntándose si aún realizaría esa actividad.

El sueño siguió repitiéndose con mayores detalles cada vez. Era capaz de visualizar a Tomoyo dándole la espalda, con aquella pequeña estructura ósea, que era tan frágil y que permanecía erguida y orgullosa. Ella vestía un vestido tan rojo como la sangre que recorría sus venas, mientras sus brazos se movían acompasados por la composición de su voz, como si intentara capturar con sus dedos las ráfagas de viento que la envolvían con gracia, al punto de ser tentador.

Despertó aquellas veces bañado en su propio sudor, sintiéndose perdido y deseoso de volver a verla, pero desde aquella noche no había vuelto a saber de ella. Tomoyo no había aparecido por el bar ninguna vez, porque él había asistido cada día durante el horario que sabía que ella iba, cosa que consiguió averiguar gracias al cantinero, y simplemente ella no se dejó ver por ese lugar.

¡Y aquello lo estaba volviendo loco!

Porque no dejaba de tener la sensación de que ese sueño algo quería decirle. Ojalá no estuviese al tanto de cuán legítima podía llegar a ser su clarividencia.

Los días siguieron sumándose con su acostumbrado ritmo, en el día deambulaba por la ciudad sintiendo la presencia de todas las personas, con la clara intención de querer topársela a ella. No era algo que estuviese dispuesto a decirle a nadie, pero había conseguido aceptarlo muy para sus adentros.

Era una lástima que ya no tuviese tanto poder, pues su magia iba en franca decadencia. Desde sus vanos intentos por averiguar lo que había pasado con Kaho, lisa y llanamente se desencantó de su propio poder. No era todo lo poderoso como para traerla de vuelta. Y eso era lo único que deseaba con fervor: ser lo suficientemente experimentado y fuerte para conseguir romper un tabú como lo era la muerte. O mínimamente tener la certeza de que ella ya no estaba en ese mundo. Sonrió con evidente burla, disfrazando la pena infinita que se pegaba a su ser como una segunda piel, porque él, Eriol Hiragizawa, la tan potentada reencarnación del mago más poderoso de todos los tiempos: Li Clow; ni siquiera había sido bendecido con la certidumbre de saber que la persona que tanto le había dado, realmente estuviese muerta. El avión nunca fue encontrado. Menos su cuerpo.

Durante años, toda su vida, había aborrecido el hecho de saber todo lo que ocurriría, por eso pidió a Sakura que dividiera su poder en dos, como lo había hecho su antigua alma; ¿quién iba a pensar que la renuncia a ese poder iba a significar pagar un precio tan elevado? Era una verdadera ironía que la única persona que había conseguido sacarlo de su aburrimiento, que había conseguido querer verdaderamente, hubiese sido la directa afectada.

Si él hubiese conservado su poder…

Cuando ese pensamiento cruzó por su cabeza, se limitó a fruncir los labios. Sintiendo la rabia arrolladora de siempre. Ya había caído muchas veces en el jueguito de los "¿qué hubiese pasado si…?". Conocía perfectamente que aquel laberinto no tenía salida, porque el pasado no se podía cambiar.

Por eso renunció a ser un mago. Si ese poder no le había conseguido lo único que le importaba en el mundo, el ya no lo quería más. Dejó de entrenar. Durmió a sus guardianes, porque aún no encontraba la suficiente fuerza para deshacerse de ellos. Estaba seguro que tal vez, cuando la corrosión hiciera mella en su alma, hundiendo sus garras en las hendiduras que la partida de Kaho había dejado, podría desaparecerlos…para siempre.

Cuando el sueño con Daidouji siguió mostrándole más escenas, fue que su preocupación aumentó. Las últimas veces veía el mismo contexto, ella infundada en aquel vestido rojo, sus cabellos y sus manos bailando al son del viento, mientras que cantaba esa tonada tan melancólica. Entonces volteaba y lo miraba. Sus ojos mostraban algunas lágrimas que ella se encargaba de secar y luego simplemente saltaba, dedicándole una última mirada de genuina decepción, de implacable tristeza y de hórrida recriminación, para en el siguiente instante caer, perdiéndose en el negro abismo.

Eriol despertó gritando y desde ese punto, poco le importó sus peleas consigo mismo. Sólo podía pensar en que tal vez Daidouji cometería una estupidez y que él no podría soportar la idea de saber que pudo hacer algo por evitarlo y la había dejado sola cuando ella de forma muy adusta había solicitado su compañía.

Cada día había ido a la colina y al bar en su búsqueda, sin tener éxito. Hasta que cuando estaba a punto de volverse completamente loco, sintió una presencia extraña en la colina. No era la de Tomoyo, no sabía la razón de que no pudiese sentir la presencia de aquella mujer, lo que sintió fue la tristeza del bosque, que por alguna razón le dio la suficiente certeza de que algo pasaba allí. No le importó usar su magia maltrecha y en desuso, para llegar a la cima instantáneamente, entonces la vio como en su sueño. Aunque era algo distinto, ella no estaba cantando, ni tenía el vestido rojo. Pero estaba tan a la orilla que el más leve movimiento en falso la haría caer.

Entonces la oyó suspirar y decir con tono cómico y adolorido:

—Si me cayera desde aquí, probablemente moriría.

Eriol sintió como su poder se elevó en conjunto con la ira, sus movimientos fluidos lo llevaron hasta ella. Su magia podía estar un poco oxidada, pero esto no era razón para que hubiese dejado de tener un poder sorprendente. La mitad del alma de Clow seguía siendo muy fuerte.

—Eso no voy a permitirlo —la voz le salió con férrea amenaza, al momento que lograba tomarla y alejarla de ese maldito barranco.

Ella forcejeó con él, cuestión para la que el inglés no estaba completamente preparado, por lo que los dos cayeron. Eriol logró mantenerse encima de Tomoyo, quien lo miraba verdaderamente horrorizada, hasta que algo cruzó por sus ojos, que Eriol notó violetas, y no azules, por primera vez. Ella lo había reconocido.

Eriol le gritó algunos improperios, porque se sentía muy molesto con su irresponsable actuar.

Entonces ella se quedó muda. Sus ojos revelaban una lucha con algo oscuro y siniestro, lo que consiguió que el joven sintiese una opresión en su pecho, desvaneciendo abruptamente más de la mitad de su rabia y enojo.

Eriol se percató entonces que seguía encima de ella, quien respiraba agitadamente, haciendo que su pecho se levantara y bajara de forma violenta. Eriol estaba apresando sus dos manos por encima de la cabeza, algo por completo inadecuado, al igual que el fugaz pensamiento de lo apetecible que lucían sus labios. Eriol se apartó de ella, sin dejar de ayudarla a incorporarse hasta que quedó sentada. Mientras él permanecía arrodillado a su lado, observando a Tomoyo.

Se perdió unos instantes en la sensación de genuino pánico que lo abordó. Desde lo ocurrido con Kaho que no había tenido un pensamiento de ese estilo. Ninguno. Tragó grueso al comprender que, de la forma que fuese, había llegado a concluir que los labios de Tomoyo eran unos que él besaría sin contemplaciones. Seguía tan ensimismado en sus debates que, al voltear hacia la chica, y verla tan asustada, se preocupó. Estuvo muy tentado de preguntar de qué tenía tanto miedo, pero algo lo detenía, al parecer no era un buen momento para comenzar a interrogar a Daidouji.

—¿Estás bien? —la pregunta lo abandonó, dejándole un reguero de auténtica ansiedad.

Ella se cubrió el rostro y negó con la cabeza. Eriol notó el descontrolado temblor que la invadía, pero ella se mantuvo con las manos tapando la totalidad de su cara.

¿Qué pasaba con ella?

Se veía tan frágil que una sensación que desde hace tanto le era esquiva, apareció. La certeza de querer proteger a esa chica fue un descubrimiento para el que no estaba preparado. ¿Por qué…?

La pregunta en su mente quedó hasta allí estancada, pues la oyó murmurar una disculpa, entonces ella despreocupadamente le tomó la mano, censuró la sensación que aquel movimiento desencadenó, ya que un instante después ella puso la mano muy cerca de sus pechos.

Esa sensación pequeña y casi dominada sobre sus labios, sobre besarla; se agigantó a la vez que su propio cuerpo se tensaba ante el deseo crudo que lo abordó. Sin poder controlarlo, su mano se puso rígida, sabía que era inadecuado, porque la tentación de mover un poco su mano y poder tocar más de ella fue casi incontrolable. Haciendo gala de todo el autocontrol que pudo ejercer retiró su mano. Trató de distraerse, mirando el mar, sintiendo que la cara le ardía por sus lujuriosos pensamientos.

La oleada de sensaciones que lo embargaron fueron calmándose a medida que pasaban los segundos, cuando la oyó disculparse casi soltó una carcajada. Ella estaba sonrojada como nunca la había visto antes. Era obvio que Daidouji no había pretendido nada extraño con aquel movimiento. Y también era evidente que ella se había percatado que era uno que podía malinterpretarse de inmediato.

—¡Oh Dios! Lo siento —ella tartamudeó, evadiendo su mirada, pareciendo tan azorada—. Yo sólo… estaba asustada y… no pensé en lo que hacía.

Eriol se quedó callado, estaba completamente maravillado viendo esa gama de rojos que pasaban por su rostro. Embobado por el ligero temblor que se colaba en su voz. Fue consciente del momento en que ella se puso aún más nerviosa, entonces no experimentó otra cosa más que ganas de contenerla y que ella olvidara toda su vergüenza.

Le preguntó si se encontraba mejor, su voz era rara. Lo único que pretendía el joven era dejar que ella pareciese tan azorada, por lo que intentó bajarle el perfil a lo sucedido. No pudo ocultar su preocupación aun cuando ella le aseguró que se encontraba mejor.

Entonces Eriol dejó entrever sus preocupaciones soltando una frase que ni siquiera pretendía vocalizar.

—Siento que envejecí diez años.

Tomoyo volvió a fijar su atención en él, atravesándolo con una mirada tan transparente, que él tuvo que tragar grueso. Ella no ocultó su desconcierto, era evidente que no deducía la confesión del joven mago.

Tuvo que explicarle que él creía que ella estaba a punto de saltar, en realidad no se lo explicó por completo. Pues en la medida que iba armando la explicación se dio cuenta que todo aquel embrolló se armó únicamente por un sueño que él había tenido.

—¿Creíste que me iba a arrojar? —ella le preguntó, sin ocultar un aparente regocijo.

Tomoyo le sonrió.

—Si lo dices en ese tono suena muy estúpido —en realidad se sentía atontado por ella.

La miró con profundidad.

¡Qué hermosa era, Dios!

Había algo que no lo dejaba en paz en ese momento. ¿En realidad él había malinterpretado toda la situación? ¿Qué clase de persona se sitúa tan, tan cerca de un barranco por mero gusto? Por lo que decidió preguntarle directamente si se había equivocado.

Pudo respirar algo más tranquilo cuando ella negó que fuese a hacerlo. Tal vez también estaba perdiendo su capacidad de tener sueños premonitorios, algo que lo tenía sin cuidado. Después de todo, si ya no quería seguir siendo un mago, qué más daba el perder sus poderes.

Eriol sintió que ya había tenido suficiente con aquella colina y su estúpido acantilado. Seguía sintiendo la tristeza del bosque, pero en menor medida. Por lo que quería irse pronto del lugar.

Se puso de pie, mientras conectó una mirada con Daidouji. Él le ofreció sus manos, ella extendió las suyas. Eriol percibió todos sus movimientos lentamente, era como si una gran parte de él estuviese deseosa de entrar en contacto con la calidez que intuía que tenían las manos de Daidouji.

En el momento que sus manos se anudaron, aquella parte que añoraba a la jovencita se vanaglorió con el contacto. Eriol percibió algo parecido a la magia en aquel momento, era una sensación que consiguió hacerle contener el aliento, reconoció un sentimiento de plenitud desbordante. Ella apretó más el agarre cuando se dio el impulso para ponerse completamente de pie. Eriol no podía dejar de mirarla, simplemente parecía prendado por esa emoción que evocaba el contacto con la mujer. Notó que ella también lo miraba, ella también procesaba algo, pero incluso cuando la muchacha intentó romper el amarre de sus manos, Eriol no lo permitió. Algo había en ella, y quería saber qué. Fue honesto consigo mismo para aceptar que no quería soltarla todavía, porque necesitaba que ella siguiera tomando sus manos. Daidouji estaba consiguiendo llevar vida a cada célula de su cuerpo. Luz a cada oscuridad de su alma.

Los segundos duraron eones, el tiempo en ese instante era intrascendente.

—Creo que malinterpreté la situación, Tomoyo.

Estaba feliz de que en esa ocasión su sueño se hubiese equivocado.

Eriol la sintió estremecer, un instante después no pudo hacer más que abrazarla y estrecharla entre sus brazos con mudas promesas.

—De veras, no sabes cuánto me alegro de que estés bien —murmuró cerca de su oído. Un nuevo estremecimiento por parte de ella, casi lo enloquece.

Entonces, en ese momento, sintió las manos tentativas de ella subir por su espalda. Abrazándolo de vuelta.

—Gracias por preocuparte por mí —la voz de Tomoyo salió descompuesta, él imprimió más fuerza en aquella unión—. Estoy muy agradecida y me siento feliz de que vinieras.

Eriol se separó de ella momentos después, sonriéndole. Su atención se puso nuevamente en los labios de la chica, ella los frunció y mordió su labio inferior. Eriol no pudo resistirse más y tomó el rostro de Tomoyo con sus dos manos sin saber bien la forma de parar sus acciones. Quería besarla, daría lo que fuera por ello. Decidió dar rienda suelta a lo que tanto deseaba. Ella cerró sus ojos y dejó de maltratar su propia boca, poniendo sus propias manos encima de las de él. Eriol notó la forma en que ella inspiró hondamente.

Eriol estaba siendo sobrepasado por el instinto que lo llenaba. Tan sólo lo separaban escasos centímetros de unir sus bocas. Tomoyo había cedido de forma silenciosa a ello, él lo sabía, tenía la certeza que ella también deseaba lo que estaba a punto de ocurrir. Siguió acortando la distancia, esa que parecía más difícil de salvar a cada momento. Estaba tan cerca que pudo experimentar la respiración sobre exigida de ella hacerle cosquillas en su barbilla. Sus ojos recorrieron el rostro femenino y sonrojado una última vez, se percató que la totalidad del cuerpo de Tomoyo temblaba, crispando sus propios nervios en el proceso.

Decidió que nada le importaba más que hundirse en los tentadores labios de Tomoyo, su decisión estaba cimentada y dispuesta a llevarse a cabo. Pero, bastó una leve aparición en su cabeza para desbaratar toda aquella potente seguridad, haciendo que aquel demandante deseo se desvaneciera.

«Kaho».

Recordó la forma en que la pelirroja le sonreía. En su capacidad de distraerse con cosas tan simples. Rememoró la forma en que sus ojos brillaban, en la vida que poseían, en el brillo inagotable que tenían.

Su memoria trajo a sus recuerdos lo mucho que la amó. Lo mucho que la seguía amando.

Toda aquella certeza de querer besar a Tomoyo automáticamente cayó en el saco de lo incorrecto. Se sintió sucio de siquiera desearlo, experimentó la canallada que significaba aquella debilidad. Kaho no se merecía algo así, tampoco Tomoyo.

¿Acaso estaba mal desear besar a una mujer amando a otra?

No tenía clara cuál era la respuesta. Él creía que era inadecuado todo cuanto pensaba, así que se quedó quieto, siguió sintiendo la calidez del aliento de Tomoyo, viéndola como quien despierta de un sueño o de una pesadilla.

Al cabo de unos instantes la chica abrió los ojos, mutando su mirada extraviada, viéndolo de manera preocupada.

—¿Qué ocurre? —preguntó, inyectando de ansiedad sus palabras.

—Yo…

Trató de conformar algo que decir, pero no logró armar nada coherente. Su cabeza era un caos de proporciones.

—¿Te sientes mal?

Eriol dejó de apresar su rostro, rompiendo finalmente el contacto con Tomoyo. Se alejó dos pasos como si con eso consiguiera establecer un abismo entre ellos. Un silencio agudo y pesado fue el protagonista.

—¿Vámonos? —preguntó Eriol de pronto—. Ya no quiero estar aquí.

—¿Dónde iremos?

—Donde nos lleven los pies —contestó de forma ausente, evitando prestar atención a la mueca de desconcierto que tenía Tomoyo.

Eriol comenzó a dar paso tras paso, alejándose de ella. De aquella tentación.

—Hiragizawa —lo llamó ella con voz trémula.

Él volteó, Tomoyo miraba el suelo, mordiendo profusamente sus labios.

«¡Detente! ¡No dejes que tus pensamientos vayan por ahí!», se reprendió al quedar mirando fijamente la boca de la mujer.

La postura de ella era extraña, empuñó sus manos e hizo temblar su cuerpo completo con esta acción.

—Yo… —Tomoyo aclaró su garganta—, tengo que preguntar: ¿qué significó todo esto? —terminó la frase, levantando su mirada transparente y fulminándolo con la pregunta que llegó a comprender segundos después.

—Ya te lo expliqué… —musitó el inglés rascándose la cabeza—. Creí que pensabas… saltar, es por ello que yo…

—¡No estoy hablando de eso! —lo interrumpió. Y esperó a que él captara hacia dónde iba orientada su pregunta.

Eriol no estuvo dispuesto a dar su brazo a torcer.

—Entonces, ¿de qué?

Tomoyo entrelazó sus propias manos, estaba notoriamente nerviosa.

—Me refiero a que tú… nosotros… —su timbre fue apagándose y sus mejillas se colorearon un poco más—. Olvídalo —susurró como si hubiese perdido una gran batalla.

Ella dio algunos pasos en dirección al camino de regreso, pasando por el lado de Eriol quien ya no sabía que debía hacer.

Como si sus manos fueran seres con vida propia se encargaron de detenerla en el momento exacto en que ella estaba tan cercana.

—No tengo una respuesta —concedió.

—Hiragizawa, la verdad es que…

—No, no y no. No me llames de esa manera, yo no quiero lenguaje formal entre nosotros. Esa no es una buena manera de comenzar una amistad. Quiero que me llames por mi nombre.

Eriol no estaba para nada prevenido para la forma en que Tomoyo hizo resplandecer su mirada. Expresaban tanta felicidad que en algún punto se preguntó qué era lo que la hacía ponerse tan alegre. La chica le sonrió y cerró sus ojos.

—¿Tú… tú quieres que seamos amigos?

Eriol asintió.

—Es que yo creí que tú querías irte de nuevo —explicó la chica que se notaba más animada a cada momento.

Sí, quería irse. Y al mismo tiempo no. Era evidente que Tomoyo lo necesitaba y por lo más real que él también necesitaba de ella. Mientras pudiese mantener esos pensamientos impropios a raya, la relación que pudiese construir con Tomoyo podría ser benéfica para ambos.

Sonrió, pensando que tal vez el acompañar a Tomoyo hasta que ella no lo necesitara era una buena forma de irse de aquel mundo. Sí, eso es precisamente lo que haría. Esperaría hasta que Tomoyo fuese capaz de volar con alas propias, de tener algo a lo que aferrarse y desaparecería. Era un plan perfecto.

—¡Muy bien! —Tomoyo dio un saltito y aplaudió ensanchando su sonrisa, distrayéndolo de las trazas que estaba adquiriendo su plan—. ¿Puedo hacerte una pregunta?

—Dime.

—¿Por qué estás tan ansioso de irte de este lugar? Es algo que no logro entender.

Eriol la miró evaluativamente, preguntándose si debía o no ser honesto con su respuesta.

—Tú sabes que soy un mago —Tomoyo asintió, expectante—. Los magos, a veces, podemos sentir algunas cosas que las personas comunes no.

—¿Y ahora sientes algo extraño? —afirmó más que preguntar—. ¿Qué es?

—El bosque —dijo en un susurro—. El bosque parece triste.

—¿Y no podemos alegrarlo? Tal vez si acariciamos las hojas de esa planta —apuntó, corriendo en dirección a un arbusto, tomando delicadamente una rama, para delinear caricias en algunas hojas.

Eriol extendió una sonrisa amable.

—No sé cómo alegrarlo. Mis poderes provienen de la oscuridad, la naturaleza no se lleva muy bien con el tipo de mago que solía ser yo. Así que no sé si lo que haces funcionará.

—¿Solías ser? —Tomoyo siguió repartiendo cariños y mimos entre los arbustos que sus manos alcanzaban, mientras articuló esa pregunta de forma ausente—. ¿Qué clase de mago eres ahora?

El inglés sonrió sin ser capaz de enfrentar la mirada preguntona de esa chica.

—Son muchas preguntas, ¿no crees? —aseveró, goteando ironía.

—Lo lamento —se disculpó ella, pero no parecía lamentarlo en lo absoluto—. Una última pregunta.

Eriol la miró advirtiéndole que sería la última que respondería.

—¿Cuál es tu verdadera edad?

—¿Qué edad crees que tengo? —contraatacó divertido.

—Parece que tuvieras la misma edad que Sakura y yo —explicó—. Sin embargo, eso podría ser un error, en algunas ocasiones las apariencias nos pueden engañar.

—Lo que me parece interesante de saber es por qué crees que no tengo la misma edad que ustedes.

—Bueno, eso no es algo tan sencillo de explicar —se detuvo un momento—. Tú posees la mitad del alma de Clow, la otra mitad corresponde al padre de Sakura, ¿no crees que tendría sentido que los dos hubiesen llegado al mundo al mismo tiempo? —explicó viéndolo con algo de duda—. Además, Eriol, siempre pareciste ser una persona muy sabia… pero, quizás es todo un invento mío, es algo que se me ocurrió hace un tiempo, por eso preguntaba por tu verdadera edad.

Eriol arqueó una ceja.

—Si respondo eso, ¿me dirás el verdadero motivo de que vinieras a Inglaterra?


Notas de la autora: Hola a todos(as)

Todo el mes he querido terminar este capítulo, pero mi mente y en especial mi cuerpo estuvieron muy ocupados en otros asuntos. La vida real a veces te golpea fuerte. No quiero referirme mucho al episodio que tuvo mi tiempo tan demandado. Tan sólo pido que comprendan que hay ocasiones en que uno dispone y hace planes; y te encuentras con sucesos que lanzan todo esto por la borda. Ahora ya está todo mejor, y quiero seguir escribiendo sin cesar. Me disculpo por la tardanza.

Respecto al capítulo: Tuvimos una profunda aclaración sobre los sentimientos de Eriol, cómo el encuentro fortuito con Tomoyo puso de cabeza su vida, sus planes y otras cosas. Seré sincera, mi yo romántica quería que se besaran en este capítulo, he hecho escribí eso, pero al releerlo me di cuenta que parecía un poco forzado, no lo sé. Hay tanto que quiero que pase que la forma de articularlo es lo que más tiempo me toma. Lo que nos quedó claro es que Eriol se siente atraído por Tomoyo, al igual que ella por él (¿quién no?).

Ahora traté de dejarlo algo enganchado para el próximo capítulo. Tengo pensada una cosilla para el capítulo que espero que realmente resulte.

No voy a prometer fechas de actualización, prefiero que se sorprendan porque lo hice en poco tiempo a que se defrauden porque no logro hacerlo pronto (roguemos que pueda ser pronto)

Nuevamente agradezco a todos su lectura. También a quienes se dan el tiempo para comentar, eso realmente me ayuda mucho. Gracias infinitas.

A continuación respondo los reviews del capítulo II y III.

Por favor, no dejen de comentar este capítulo.

Nos leeremos.

Au revoir.


Reviews Capítulo II "Extorsión consensuada"

joshy-cz: Hola, muchas gracias por comentar la historia. Realmente he de confesar que también me encanta el drama, y creo que tomaré aquello de "querer pero sentir que está mal". Sin duda los próximos capítulos tendrán algo de eso. Te dejo un abrazo grande.

Marie: En realidad Eriol es una patada en el hígado cuando se pone en plan fastidioso. Reí como una loca con eso de que se asee porque parece mendigo, recuerdo que me sacaste algunas carcajadas. Espero que ahora comprendas de mejor manera la pesadez de Eriol, él tiene mucho camino recorrido en la oscuridad, por lo que la luz que ve en Tomoyo le genera un montón de resquemores. Gracias por comentar y darme ánimos siempre. Te dejo un abrazo.

Monologue1012: ¿Dices que la caminata fue larga? Pues en esa escena me replanteé la situación, pues yo hago trekking y subir una colina, como la que imaginé para la escena requiere más de los treinta minutos de tiempo que pidió Tomoyo, así que estuve tentada de aumentar el tiempo, pero, me refugié creyendo que ambos personajes tienen una excelente condición física (hahaha). Con respecto a la parte de Tomoyo, pues espero que hayas leído el tercer capítulo que respondía algo de esa incógnita, y no sé si aquella "pérdida" de novio haya sido como la imaginaste, ¿fue muy diferente?. Agradezco que te tomes el tiempo de comentar.

Sul_Ad_Astral: La relación entre ellos será compleja, no será rosa y quizás de pronto tenga algo medio destructivo. Creo que llevas la razón en temer por Tomoyo, pues Eriol, sinceramente, trata de rehuir de ella a cualquier precio, es una lástima que el mismo sea quien impide que esto ocurra. Quien sabe realmente cómo se desenvolverán las situaciones, lo que sí creo es que tendremos cosas un tanto hardcore entre medio. Te dejo saludos y agradezco que siempre dispongas algo de tu tiempo para poder comentar la historia.

Nozomi: En este capítulo me agradeciste por actualizar tan rápido…y ahora, he pretendido subir el cuarto capítulo desde hace semanas, recién consiguiéndolo hoy. Respecto a los monosílabos de la pareja, me imagino que se debe a que en el fondo no se conocen, Tomoyo busca que Eriol se abra con ella, pues no logra comprender que es ella quien más necesita de la cercanía de alguien, incluso más que él. La paz, que mencionas, es algo complicado de conseguir ahora, tal vez más adelante, o quizás no. Gracias por escribir, y por insistir tanto porque actualice (más adelante contesto tus otros reviews).

Noir: Hubiese leído encantada aquellas dos direcciones que mencionaste en este review. Todavía ahora pienso en lo que querías decir. Como siempre agradezco que te tomes el tiempo de dejarme tus percepciones del capítulo.

Yektenya: Sí, el drama será de aquellos. El personaje de Eriol es complicado pues es muy fuerte, o eso cree a pie juntilla; pero nadie pasa por algo así y sale indemne. La postura de Tomoyo es refrescante y me emociona escribir de ella, quien pese a sus vivencias se aferra a la vida con uñas y dientes, aunque se enfrente a momentos de profunda confusión. Agradezco tu tiempo al comentar, gracias :3

Guest: Tomoyo es una de esas personas de las cuales siempre se salen con la suya. No sé si la historia vaya a ir tan al grano, ok, me encantaría que fueran inmediatamente a lo romántico, amo escribir romance bien dramático, por esto, aunque lo he deseado desde el principio, me he aguantado y he intentado que las cosas vayan sin apuro. Concuerdo que a los que ya no están hay que dejarlos descansar, pero, ¿qué pasa si esas personas siguen estando con tanta fuerza en tus sueños más profundos? Gracias por comentar.

Chester: Gracias por comentar. Es cierto que la historia no es explosiva, en lo personal no me gusta cuando se conocen en un capítulo, en el mismo se enamoran y a los tres segundos ya se aman. No digo que no se pueda hacer, pero he leído cada cosa…Tal vez, por esto último, y ante mi incapacidad para generar algo así de forma natural, me doy la licencia de hacerlo al ritmo que me parece mejor. Te agradezco que estés al pendiente, espero que me sigas acompañando en esta historia.

Lita Wellington: Gracias. Eriol es diferente incluso a mis otras historias, esta vez es más canon, me atrae escribir sobre personajes rotos. Con respecto a Tomoyo, si leíste el tercer capítulo, sabrás por donde va la cosa, sino hazlo por favor. Espero leerte en este capítulo también.

Schammasch: No sé si he mencionado cuánto me gusta escribir sobre el personaje de Tomoyo, es sin duda uno de los personajes más entregados del universo CLAMP, además de ser bastante solitario. Por esto, es hasta esperable que no se rindiera con la pesadez de Eriol. Es complicado plantear la forma en que ellos dos comenzarán a profundizar su relación. He pensado en varios escenarios, pero no termino de decidirme por alguno. Como siempre es un verdadero placer leer tus comentarios.

Elanie: Gracias por acompañarme en este nuevo proyecto de nuevo. En realidad, tocaré un par de temas delicados (si leíste el tercer capítulo, sabrás de qué hablo). Es cierto que Tomoyo nunca se rinde, tal vez por esto será la que salga más lastimada en el proceso.

Nozomi: Lamento tardar tanto u.u

Cami-san Uzumaki: Gracias, espero que el trabajo que realizo esté a la altura de tus expectativas. Agradezco tu comentario.

Anilex186: Cuando leí que me habías comentado, una verdadera sensación de alegría me invadió, seguida de una de completa culpabilidad (aún debo responder tus mensajes, créeme que no lo he olvidado y lo haré a la brevedad posible). Me dices que te gustó la parte en que Tomoyo menciona sobre la paz externa y el caos interior. Esa fue la frase que más me gustó de todo el capítulo. ¿Qué por qué no se dio cuenta de su presencia? Eso es secreto todavía… Quiero llevar esta historia por derroteros bien complicados, ya veremos que me entregarán las musas. No quiero extenderme tanto en esta respuesta, así que nos veremos en los mensajes. Gracias por comentar, sobre todo por volver después de tanto tiempo.

Veil Of Ligh: A veces cuando crees que todo está perdido, viene la vida y te sorprende. Si leíste el tercer capítulo sabrás, al menos un poco, de lo que pasó con Tomoyo. Me parece interesante la hipótesis de la magia, tal vez algo tenga de cierto. Tienes razón al decir que falta para lo mejor, mis dedos quieren escribir sobre la pareja, como no tienes idea, pero hay que esperar…¿o no? Gracias por comentar, espero leerte en este también.


Reviews Capítulo III: "Culpable dolor"

Noir: Takahiro es odiable, aunque aún nos falta saber qué motivos tuvo para hacer lo que hizo y que pretende con todo aquello. Este personaje será angular en lo que pretendo que ocurra. Con respecto a Eriol y Tomoyo, creo que se ha despertado algo entre ellos que será complicado de revertir. No sé, ahora que leímos que pasó con Eriol, tal vez algo de tus percepciones cambiaron. Espero que te haya gustado este capítulo también.

Schammasch: Gracias por esperar tanto que actualice. Eriol sigue la luz de Tomoyo instintivamente, aunque gran parte de él no esté de acuerdo con esto. Y sí, ella piensa que él es muy sexy y de cierta forma le gusta, quizás sea algo precipitado, pero así se dan muchas veces las cuestiones más interesantes de la vida, como un verdadero tornado. Como siempre, no me decepcionas al notar que hay algo mucho, mucho más sucio en todo esto referente a Tomoyo. También amé esa escena, de hecho, fue una de las que escribí primero de todo el capítulo. Lamento que no me hayas leído antes de año nuevo, quería que fuese así, pero simplemente no pude sentarme a escribir durante tres semanas, espero que te haya gustado este capítulo también, estaré esperando tus percepciones del capítulo.

Nozomi: Tomoyo está simplemente a un paso de entregarse a la locura que añora y teme a partes iguales. Te adelanto que es bastante crudo lo que le pasó, por esto que huye de Japón. Eriol en su mar de confusiones verá en Tomoyo dos cosas: alguien a quien proteger y alguien que lo protege a él…veremos cómo se dan las cosas.

YreSu: Lo que Eriol malinterpretó queda muy claro en este capítulo, él creyó que ella iba a suicidarse. Respecto a Tomoyo, yo también quiero seguir escribiendo sobre su relación con Takahiro, sus recuerdos y todo lo demás, así que debes estar atenta a las próximas actualizaciones :) P.D.: Tu comentario me hizo reír y sufrir, porque lo que más quería era poder escribir y no tenía ningún maldito tiempo para hacerlo…no obstante, tus "escribe" me sacaron algunas carcajadas. P.D.2: Respecto a tu segundo comentario…solo diré: ¿es usted un detective?

Elanie: Tal vez y Tal vez. Ya veremos qué tanto hay de cierto en tus muy acertadas hipótesis. Gracias por comentar siempre. No quiero profundizar más en la respuesta pues no quiero decir que las cosas serán de un modo y después cambiar de idea, dejando una falsa esperanza o ¿desesperanza? Ya no sé. Tan sólo diré que tienes una gran intuición.

Sul Ad Astral: ¡Gracias! Me alegro mucho que te haya gustado el capítulo anterior. Ahora vamos a la respuesta: Es verdad que Tomoyo sufrió mucho con la traición de Takahiro, pero eso es sólo parte de lo que ella carga en realidad. Realmente Eriol ha intentado mantener las distancias entre ellos, en este capítulo se deja ver los "porque". Tomoyo se siente (muy) atraída a Eriol, no sé si definir que ya lo ama, pero creo que al menos le gusta. Y harto. ¿Y Eriol? Ja ja ja, es obvio que está resultando toda una proeza tratar de ignorar aquella latente atracción que tienen esos dos. ¿Takahiro aparecerá para que le den su merecido? No lo sé, ¿tú qué crees? Espero que este capítulo te haya gustado, lamento que me tardara tanto. Espero tu comentario, quizás me des buenas ideas para torturar a Takahiro.

Kara: Yo tampoco soporto el maltrato, en ninguna de sus formas. Lamentablemente son hechos que ocurren en la realidad. Tienes razón, Tomoyo está muy asustada y sola frente al hecho de enfrentar a Takahiro, tal vez será un poco demencial lo que este tipo le hizo, y explicará por si sólo el hecho de que ella huya de él, dejando su país. Me gustaría decir que Sonomi no tuvo nada que ver, pero no es algo seguro. Lo peor para Tomoyo está por venir. Espero que este capítulo te haya gustado. Me encantaría que me dijera qué te pareció.

AlexBeatlemaniaca: ¿Cómo olvidar esa frase que mencionas de Nietzsche? Sobre todo aquella que le antecede «Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo.» No hay mejor frase que esta para comprender el sentir de Tomoyo. Ella tuvo que enfrentarse a alguien muy oscuro que consiguió involucrarla en un torbellino de locura. Diré que la cosa se viene muy dura para esta chica. A mí me gusto que en la parte donde ella se acerca al acantilado, se debate si debe saltar o no y Eriol llega para detenerla, aunque ella ya había conseguido dominar aquella parte que le susurra que si salta todo su sufrimiento acabará. ¿Así que ahogaste un grito? Ja ja ja, también me ha pasado en algunas lecturas, lo peor es que hay ocasiones en que no he conseguido ahogarlo, quedando en evidencia xD. El nombre de Takahiro lo escogí porque me gusta su significado, no por otra cosa; en una de esas apareció en la serie y yo no lo recuerdo :S. Su apellido, en cambio, fue buscado apropósito. Muchas gracias por leer la historia y por comentarla, me gustaría saber qué opinas del nuevo capi. Saludos.

Blue Monday: ¡Gracias! Hay gente que le gustan las narraciones más apresuradas. Yo me tomo mi tiempo para que las cosas sucedan de forma armónica, así que gracias por tus palabras. Las historias ET se amoldan a muchas situaciones, es la primera vez que me aventuro a una donde ellos llevan cargas tan pesadas. Tomoyo es un personaje que necesita apoyo, aunque ella está dispuesta a no apoyarse en nadie, es por esto que la amistad que le ofrece Eriol, aunque ambos se atraigan, es algo que ella atesorará, y quizás de a poco, ambos, especialmente él, irán cediendo terreno hacia algo más. Espero que este capítulo fuera de tu agrado también, gracias por leer.

Spacirelei: Gracias. La verdad es que en este fandom hay para todos los gustos, en la diversidad esta la dicha (?) ¿o no era así el dicho? Me gustaría leer la historia que me recomiendas, la dejaré en la lista de historias que debo leer :) Tienes razón que esto estará plagado de harto sufrimiento para ambos y sorpresas que los harán caer en algunas ocasiones. Espero que te haya gustado también este capítulo. Gracias por leer y darte el tiempo de comentar

PanditasLocas: ¡Gracias por tus felicitaciones! Me has hecho emocionarme con tus palabras :). Creo que varios se sorprendieron con la historia que escondía Tomoyo, tal vez porque muchos esperaban que fuese la amatista quién ayudara a Eriol a buscar la felicidad, pero el título de la historia no es antojadizo, ellos compartirán sus cargas, con todo lo que ello conlleva. Incluso, creo fervientemente que ella es quien más necesita apoyo. Nuevamente agradezco que te tomes el tiempo de comentar, que me hagas saber que te gusta la historia. En verdad, gracias. Ojalá este capítulo también te haya gustado, espero tus percepciones.

Yektenya: Agradezco que te tomes el tiempo de comentar y dejarme tu opinión. Lo que pasó con Tomoyo es mucho más perturbador de lo que se dejó entrever en el capítulo anterior, Takahiro le hizo mucho, mucho daño. Eriol está en una etapa en la cual la depresión lo ha convencido de no luchar más, pero gran parte de él se aferra a la vida, que en este momento es Tomoyo, aunque lo hace de forma inconsciente. Los dos están formando una simbiosis que será cada vez más estrecha. ¿Te gustó el nuevo capítulo? Esperaré tu respuesta.

Anilex: Creo que para más de alguno fue una sorpresa que Tomoyo tuviese un tormento tan oscuro como el de Eriol y quizás más, después de todo, fue vilmente traicionada por Takahiro. La razón por la cual ella estudia algo que no le agrada está directamente relacionada con el hecho de salir de su país natal. Todas tus preguntas (que me muero por responder) serán resueltas pronto, no quiero darte spoilers xD. Tomoyo tomó la decisión de sufrir en silencio, ese es su estilo, lo vio como la manera de dejar que su madre fuese feliz. Tomoyo es un personaje sacrificado y en esta historia ella enfrentará muchas cosas. Con respecto a Eriol, fuiste de las pocas que mencionó el hecho de que él la vigilara en aquel primer encuentro. ¡Y cuándo llega a salvar a Tomoyo! Adoré escribir eso, ahora en este capítulo leímos el punto de vista de él y lo que significó llegar hasta ella. En cierta forma, creo que aquel acto hace a Eriol darse cuenta que no está tan muerto como creía. Ella le preocupa y mucho. Gracias por tu comentario, sigo pendiente con la respuesta a tu mp.

Marie: Muchas gracias por tus palabras, espero que las otras historias que tengo publicadas sean de tu agrado también. Me reí mucho cuando leí que todos le deseábamos todo el mal posible a Takahiro…creo que será un antagonista muy odiable. ¿Qué que pasó con Tomoyo? Ya lo veremos pronto. Te lo prometo. Mientras me gustaría saber qué creer tú. Muchas gracias por comentar.

Noir: Siento tanto lo tarde, pero finalmente hay actualización. Gracias por tus buenos deseos, en ese momento créeme que los necesitaba.

Lin Lu Lo Li: Confieso que cuando comencé a armar el concepto de esta historia creía lo mismo que tú. Ella tendría algo triste a rastras, pero el más jodido sería Eriol. Cuando toda esta idea vino a mí, sentí entre pánico y ansias. Es tan tergiversado lo que le ocurrió a Tomoyo que roza lo que uno esperaría…y lo peor es que no es todo el costal que ella carga. Gracias por tu comentario, espero saber qué te pareció este.

Neko2101998: Tengo una imaginación muy literal y me llegó una imagen de ti toda enredada en la sábana, ja ja ja. Disculpa que haya tardado tanto en actualizar y espero que este capítulo también te haya gustado.

Lalita Daisuovi: Gracias y aquí está la actualización. Disfrútala y coméntame qué tal. Feliz año, también para ti…aunque algo atrasado :S

Nozomi: Lamento toda la tardanza, de verdad no pude hacerlo antes. No abandonaré la historia, puedo tardar, pero actualizaré siempre al mínimo tiempo posible. Gracias por toda la paciencia.

Marie: Gracias por tu paciencia, aquí tienes la actualización.