El singular sonido de las campanas anunciando el final de las clases se escuchó, Gigante, Suneo, Dekisugi, Shizuka y Doraemon que había llegado volando con el gorrocoptero se encontraban parados en una de las salidas principales del edificio educativo, todos ellos esperando a que Nobita saliese.
— ¡ya estoy harto! —grito Takeshi dándole un fuerte golpe en la cabeza a Suneo—como se atreve a dejarnos esperando cuando estamos tan preocupados por él—murmuro con enojo ignorando por completo a Suneo que se encontraba tirado en el suelo sobándose la cabeza.
—…Takeshi ¿Qué te parece si vamos a buscarlo a su salón?—pregunto Shizuka mientras ayudaba a que Suneo se levante—estoy segura de que le surgió algún contratiempo por eso se está retrasando—agrego recibiendo un rotundo si y un adolorido asentimiento de Suneo.
Los cinco caminaron esquivando a los adolescentes que recorrían los pasillos apresurados por salir de la escuela, las puertas con placas A, B, C fueron pasando hasta que llegaron a la puerta con la E la cual aún se encontraba llena de alumnos.
—Al parecer aun no terminan con las clases—dijo Dekisugi mientras miraba de manera disimulada adentro del aula por una de las ventanas—aunque no me sorprende, he escuchado que hay días en que las clases de este salón se alargan una hora más que la de los demás debido al bajo nivel que tiene muchos de los alumnos de este salón—
—pues tocamos la puerta y preguntamos por él—dijo Takeshi con impaciencia acercándose a la puerta, antes de que pudiese hacerlo Suneo lo jalo de la mano deteniéndolo.
—Gigante no puedes hacer eso—dijo Doraemon parándose frente a el—si interrumpes las clases estoy seguro de que meterás en problemas a Nobita—agrego el robot niñera, Gigante arrugo el rostro con ira no solo había faltado a su práctica de béisbol sino que ahora también tenía que esperar por el renacuajo de Nobita.
Antes de que Gigante pudiese decir algo la puerta se abrió revelando a un hombre de unos 50 años con una expresión cansada y vestido con un traje café —Pueden entrar—dijo el profesor con la voz cansada—las clases ya terminaron— agrego antes de girarse e irse por el pasillo.
Takeshi entro impacientemente al salón, lo único que quería era encontrar de una vez a Nobita pedirle disculpas e irse a entrenar, sin embargo tras un minuto de recorrer el salón con su vista no lo encontró.
Un joven alto de cabellos castaños se acercó a ellos— ¿a quién buscan? — pregunto dirigiendo su atención únicamente a Shizuka ignorando por completo a los demás.
—Buscamos a Nobita Nobi…—dijo Dekisugi dejando que sus ojos vaguen por el salón—pero al parecer no se encuentra, debe estar enfermo—agrego observando como las expresiones de todos los jóvenes del aula pasaron de sorprendidas por lo que dijo a una expresión de burla.
—oohh te refieres a Nobi-inútil—dijo el joven que se había acercado a ellos provocando que todos sus compañeros se rían, Takeshi enfadado por la burla hacia Nobita se lanzó hacia él y lo tomo por el cuello de la camisa—no tienes por qué ponerte así solo decía la verdad—la paciencia de Gigante desapareció, de un movimiento brusco lo estampo en la pizarra.
—venimos aquí en busca de nuestro amigo…no a escucharte—amenazo Gigante mientras levantaba su otra mano convertida en un puño—si sabes lo que te conviene hablaras—contrario a todo lo que se podría esperar la expresión del joven no vacilo.
—deja que recuerde desde hace cuánto que no lo vemos por aquí—el tono burlón de su voz no había desaparecido—una semana…tal vez un mes—la sonrisa desagradable del joven creció en su rostro—sinceramente no me importa al parecer sus padres se dieron cuenta del desperdicio de dinero que era enviarlo a la escuela de seguro ya lo pusieron a trabajar—eso fue todo Gigante lo golpeo asustando a todos, y provocando que Suneo Dekisugi y Doraemon lo jalasen del aula y huyesen antes de que se metan en problemas.
Los cinco caminaron en silencio hacia la residencia Nobi, cada uno metido en sus propios pensamientos y teorías sobre lo que le había sucedido a su amigo de lentes. La placa de madera con la frase "familia Nobi" no estaba encendiendo las alarmas en la cabeza de Doraemon quien corrió y abrió la puerta…nada el pasillo principal estaba completamente vacío sin pensarlo dos veces el robot niñera corrió hacia la habitación de su amigo.
—Nobita…—murmuro apenas audiblemente, sus redondos pies fueron dejando huellas en el polvo que se había acumulado en la habitación.
Shizuka junto con el resto llegaron poco tiempo después, todos ellos con expresiones preocupadas que aumentaron cuando vieron al robot niñera derramando lágrimas en medio de la habitación vacía de Nobita.
— ¿Doraemon…en donde esta Nobita? —Pregunto con inseguridad Shizuka, Doraemon negó con su cabeza bruscamente—… ¿respóndeme? — insistió ya empezando a llorar Dekisugi se apresuró a abrazarla, Suneo se dejó caer de rodillas mientras que Gigante salió corriendo a revisar la casa por completo en busca de alguna pista sobre el paradero de la familia Nobi.
Dos horas después el grupo se encontraba en el terreno baldío al que tantas veces habían ido cuando aún eran niños, Gigante y Suneo se encontraban sentados sobre los tubos de concreto mientras que Doraemon, Shizuka y Dekisugi se encontraban sentados en el suelo frente a ellos.
Gigante suspiro pesadamente —los vecinos dijeron que un día simplemente los vieron salir de la casa e irse en un taxi cargando varias maletas—
—Unos días más tarde varios camiones de mudanza llegaron y se llevaron todas sus pertenencias—dijo Suneo antes de revolverse su cabello con exasperación— ¿Cómo pudo pasar esto?... ¿cómo es posible que no hayamos notado que él faltaba? —
Aquel año y medio Doraemon se había pasado en conferencias con directivos del siglo XXII, en dichas charlas se trataba sobre si había alguna irregularidad en la continuidad espacio tiempo de la época en la que vivía, además de que tuvo que asistir a varios cursos virtuales en los que se le enseño a modificar varias de las herramientas del bolsillo mágico que usaban el híper-espacio acoplándolo a uno nuevo para evitar el mal funcionamiento de los mismos—Como Dekisugi no necesita tanto de mí, deje que las conferencias y los cursos me consumieran—pensó Doraemon
Por su parte Suneo y Gigante habían estado haciendo lo mismo que hicieron desde que empezaron a cursar el bachillerato, apenas terminaban las clases iban a sus respectivos clubes en donde se quedaban hasta muy tarde cuando salían iban directo a sus casas a hacer los deberes—no es mi culpa…la única oportunidad que tengo de ir a la universidad es con una beca deportiva—pensó Gigante intentando deshacerse de la desagradable sensación que cernía sobre él
—con el club de tenis…a quien quiero engañar aun que hubiese notado que él no estaba no hubiese dicho nada…soy un mal amigo—pensó Suneo mirando hacia el cielo esperando que donde sea que este su amigo lo perdone
Los que más mal se encontraban eran Shizuka y Dekisugi habían estado evitando encontrarse con Nobita debido a que aunque ninguno de los dos lo dijera se sentían culpables, todos en el colegio sabían los sentimientos que el chico de lentes tenía por Shizuka y ellos no eran la excepción, cuando empezaron con su relación evitaron con todo su ser los sitios que eran frecuentados por Nobita…al final eso termino convirtiéndose en costumbre y el hecho de que al parecer el chico de lentes no intentase reunirse con ellos los alegro.
