Tokio-Japón
El sonido de tacones golpeando contra el piso se escuchaba exageradamente debido a los vacíos pasillos —que tan profundo esta esa maldita sala—dijo una voz femenina con cansancio, el sonido intenso de traqueteo invadió el pasillo por el cual caminaba provocando que la pared a su derecha llena de ventanas vibrara—inestable…que se puede esperar de un edificio que va a ser demolido—pronto llego a una gran puerta doble al abrirla se encontró con una gran mesa de roble en la cual se encontraban sentadas cuatro personas cuyas características eran imposibles de definir debido a lo obscura que se encontraba la sala.
—Así que tú eres la que faltaba—dijo uno de ellos, mientras aspiraba un tabaco— ¿eso que alcanzo a ver es un uniforme de policía? —Pregunto mientras se reía de manera amortiguada debido al tabaco que se encontraba en sus labios—supongo que el mundo realmente está podrido si alguien que se supone que debe ser un héroe está aquí con los villanos—nuevamente el resplandor del tabaco siendo absorbido a los pulmones de aquel hombre si hizo presente en la sala—dinos tu nombre y pasa a sentarte—
—Nozomi Sakurai…y preferiría quedarme parada lejos del cáncer de pulmón que tan feliz metes en tu organismo—dijo Nozomi en tono rígido ocasionando que aquel hombre riera
—bueno como todos aquí ya sabemos el plazo está a punto de terminarse, cada uno de nosotros aquí presente tenemos nuestras razones por la cuales queremos que nuestra raza desaparezca del planeta—no hacía falta ver los rostros de las cuatro personas restantes de la sala para saber que estaban de acuerdo—en 1 año a partir de hoy nos volveremos a reunir aquí, para ese momento ya se habrá cumplido el plazo entonces comenzaremos con nuestra tarea—en la oscuridad las 5 personas sonrieron.
Ya habían pasado dos años completos desde que Nobita había desaparecido junto con toda su familia, en todo ese tiempo a lo más que habían llegado sobre el paradero de los Nobi es que se encontraban en norte América, ninguno de ellos le pidió la puerta a cualquier parte a Doraemon pues sentían que lo menos que podían hacer por Nobita era encontrarlo con su propio esfuerzo.
Gigante río nostálgicamente viendo como uno de sus compañeros se caía muy aparatosamente por salir corriendo al receso—sabes una cosa Suneo—dijo llamando la atención de su amigo—aquel chico me recuerda mucho a Nobita—agrego mientras lo señalaba, Suneo asintió riendo de la misma manera que su amigo.
—Tienes razón Gigante es igual de torpe que Nobita— dijo Suneo, llamando la atención de Shizuka y Dekisugi quienes voltearon a verlo justo a tiempo para verlo caerse nuevamente.
Dekisugi permaneció en silencio mientras observaba como su novia y sus dos amigos se hundían en recuerdos que tenían que ver con Nobita, él nunca fue tan cercano a él por lo que desde el inicio acepto la realidad que no lo encontrarían, el mundo estaba dividido en 5 continentes algunos más grandes que otros por lo que encontrar a una familia entre todos era imposible.
La sirena marcando el final de las clases había sonado hace un poco más de cinco minutos Gigante y sus amigos se encontraban a punto de separarse para dirigirse hacia sus clubes, cuando fueron detenidos por un joven algo corpulento que tomo a Gigante de la camisa—ese chico…—dijo apenas recuperando el aliento—ese chico que estaban buscando tú y tus amigos—Gigante lo levanto de la camisa muy enfadado asustando a él chico—cálmate…escuche que volvió el día de hoy e hizo enfurecer a Hayate del último año, no sé qué le hizo como para que él lo retara a una pelea bajo el puente del río—
Gigante lo soltó y se echó a correr siendo seguido por Suneo, Shizuka y Dekisugi salieron en busca de Doraemon
—Gi-Gigante…no me digas que se refieren a ese Hayate—dijo Suneo con miedo, Gigante asintió sin dejar de correr—…no puede ser—murmuro recordando cómo había quedado de golpeado el rostro de Gigante después de que el mismo había cometido el error de enojarlo.
—es por eso que debemos ayudarlo…yo mismo no pude vencerlo no me quiero imaginar que sucederá con Nobita—Doraemon que pasaba volando junto con Dekisugi y Shizuka les lanzo dos gorrocopteros.
Cuando llegaron los cinco esperaban encontrar a un Nobita en el suelo llorando por piedad incluso Doraemon ya había preparado el maletín médico para sanarlo, pero fue distinto no habían sollozos y el gran cuerpo de Hayate se encontraba tirado en el suelo—dime una cosa grandote—dijo una voz conocida para ellos, desde el fondo del puente salió Nobita mismo que camino hasta Hayate y lo tomo por el cuello de la camisa—¿verdad que a partir de este momento eres mi subordinado?—Hayate negó por lo que Nobita lo golpeo en la mejilla provocando que cayese nuevamente—no puede oírte—dijo Nobita mientras fingía limpiarse el oído.
—…si—murmuro Hayate, Nobita asintió de manera satisfecha antes de soltarlo permitiéndole que huya—…hola hace mucho que no nos vemos—dijo Nobita ignorando las expresiones sorprendidas de quienes eran sus amigos
—e-eso…no estuvo bien Nobita— dijo un temeroso e incrédulo Doraemon—el hecho de que ese chico sea malo no significa que puedas golpearlo—
—Guárdate tus regaños para alguien que le importe—dijo Nobita en tono cortante, provocando que el robot niñera bajara la cabeza con una expresión herida
—No-Nobita…—llamo de manera temerosa Shizuka—por qué lo golpeaste…y por qué te diriges de esa forma a Doraemon tú no eres así—
—no hables como si me conocieras—dijo Nobita usando el mismo tono que uso con Doraemon—ya no soy el mismo niño llorón, que solía perseguirlos a todos lados creyendo falsamente que éramos amigos—
—…nosotros somos amigos—dijo Gigante mientras temblaba de enojo debido a la actitud de Nobita, Suneo a su costado asintió firmemente ante lo dicho por su amigo—HEMOS SIDO AMIGOS DESDE EL JARDÍN DE NIÑOS—grito obteniendo una risa de Nobita
—No somos amigos ni ahora ni antes—dijo mientras levantaba su mochila y le sacudía el polvo—tu eres solamente el abusivo que solía quitarme mis cosas y me golpeaba sin razón—dijo señalando con su dedo a Gigante— y tú eres el tipo que me presumía cualquier cosa que tenía y no perdía ningún pequeño instante para humillarme…no nos une nada—dijo señalando a Suneo
