Disclaimer: Si reconocen algo, no es mío. Escribo por diversión.

Amaretto giró bruscamente, y siguió corriendo por el pasillo, se acababa el tiempo.

¿Dónde está? Eso no importa.

Selene y Sunny lo esperaban ansiosamente, esto era de suma importancia y el mundo mágico dependía de ello.

Billy Jean estaba vigilando en la puerta. ¿Cómo llegamos aquí? ¡¿Quiénes son estos?!

Leélo en un flashback desordenado que haré pasar por trama, y tendrá sentido a la mitad para terminar bruscamente en el presente:

20 años atrás:

La Leona de Gryffindor se encontraba en una camilla de un hospital muggle, trayendo al mundo a un pequeño rubio como su padre, listo como su madre, cliché como pocos porque nadie sabrá quién es hasta que no esté en la escuela, como en el tercer año.

Draco, después de amar al cerebro del trio dorado ardorosamente, decidió de pronto que mi OC era más apropiada y volvió a darle la espalda a la castaña.

Pero ella no sabe que es por culpa de un hechizo de Lucius.

Pero Lucius no sabe que Narcisa sabe.

Narcisa no sabe que mi OC es tan perfecta que no merece mi escrito así que ha decidido crear el contra-hechizo.

El parto es agotador. Severus, en un completo OOC llama a Draco a estar presente, y Draco, contradiciendo lo que se supone que es su carácter en mi historia, atiende al llamado.

El bebé ha nacido.

El doctor que atendió el embarazo y el parto, llama a Draco a conocer a su hijo en la habitación y el heredero Malfoy al ver a La Bruja más Inteligente de Su Generación con el brillo incandescente que le ha dado el parto, y ver a su viva imágen versión bebé, responde con cara de Malfoy…

Esta mujer no es mi amante. Es simplemente una chica que dice que soy el amor de su vida, pero el niño no es mi hijo, y sale de su vida dramáticamente.

Herms, con sus últimas fuerzas, le declara su amor con más energía que la que debería tener, que da para un dialogo entero.

Y cae en un sueño profundo.

El doctor, al ver esto, decide nombrar al bebé.

CONTINUARÁ…Tal vez.