CP#2. Revelación.
El íncubo al verse con vida no salía de su asombro al estar entre las garras del youkai que estaba semidesnudo, el veneno impregnado en sus garras le estaban haciendo pasar un mal rato.
—En la mitad del lago conecta a otro lugar —reveló con cuidado—, en ese lugar hay dos fuentes, una es de la muerte y otra es de la vida... —Sesshōmaru enterró sus garras en su cuello— debes averiguar cuál es cuál… Maldita sea deja de ahorcarme. —demandó en un tono entre cortado.
—¿Qué estás ocultando? —preguntó el demonio con seguridad. Él sabía que algo le faltaba a esa revelación, y añadió en un tono bajo—: Dime… maldito íncubo.
—Mierda… eres una verdadera molestia —Sesshōmaru apretó un poco más su cuello—. Antes de llegar a las fuentes debes pasar por la bruma de la ilusión. ¡DEJA DE APRETAR MI CUELLO!
—Sigue… —El youkai aflojó ligeramente su agarre.
—Ningún humano puede pasar ese lago al otro lugar sin terminar hecho polvo, ya que este lago está conectado con la fuente de la muerte, pero si haces uso de una barrera… —Al sentir de nuevo ser asfixiado reveló sin vacilar—: Al hacer uso de mi barrera puedo garantizarte que ella no va parecer, tú no la necesitas porque… ¡Deja de apretar mi cuello!... Puedo protegerte del agua pero no puedo ingresar al lugar.
—¿Por qué no?
—Porque ningún demonio que ha pasado por la bruma de la ilusión ha salido con vida— reveló con malestar—. Soy un íncubo, un tipo de demonio que se alimenta de las energías sexuales de humanos o demonios para mí sería fatal ir aquel lugar.
—Si lo que dices es cierto de igual irás con nosotros.
—¡¿Qué?!... Me niego —intentó agarrar las garras del youkai con sus garras pero no sirvió de nada— ¿Acaso no escuchaste nada de lo que te dije?
—Te quedarás con Jaken y con Ah-Un —respondió con una mirada fría—, si intentas escapar te mataré.
Jaken tembló ante esa orden de su amo pero no dijo palabra alguna. Sesshōmaru soltó al íncubo y ratificó su amenaza sin vacilar:
—Al primer indicio de tracción… —sentenció— te mataré.
—¡Maldito perro! —exclamó el íncubo con enojo pero no tuvo otro remedio que caminar hacia ellos, espero que él tomara a la hermosa mujer entre «sus brazos» y que el pequeño «renacuajo» como el íncubo lo llamó se subiera en el dragón de dos cabezas, cuando todos estuvieron juntos extendió sus alas, creando una extraña barrera que los protegió y sobre volaron sobre el lago y sin perder tiempo ingresaron desde el centro a lo más profundo del mismo.
Tanto Sesshōmaru como Jaken miraron con interés que dentro del extraño lago, no había ni fauna ni flora, sin duda era un lago encantado y profundo, tan profundo que la oscuridad se hizo presente pero en cuestión de segundos una cegadora luz los envolvió, de pronto el extraño lugar le recordó a Sesshōmaru el infierno que tenía una extraña bruma que aparecía de la nada.
Al detenerse en algo similar a un estrecho sendero, mohoso y nauseabundo, el íncubo señaló con seguridad:
—Sigue aquel camino de la izquierda… —La bruma parecía extenderse— No te detengas sin importar lo que veas o a quién veas.
La advertencia puso a pensar al youkai, inmediatamente extendió su garra y le inyectó su letal veneno, en un dosis lo suficientemente alta para paralizarlo.
—¡Maldito perro! —El íncubo cayó inmóvil— ¡¿Por qué hiciste eso?!
—Ah-Un... —El dragón de dos cabezas no necesito palabras para entender que debía acostarse encima de aquel demonio— Jaken si intenta escapar quema sus alas.
—No se preocupe amo bonito —chilló el pequeño demonio—. Nosotros nos encargamos.
El youkai tomó con cuidado a la hermosa joven que yacía en el piso y se apresuró a ingresar por el camino que el íncubo señaló, alcanzo escuchar a su pequeño sirviente decir:
—¡Maldito íncubo!... Espero que el amo bonito te vuelva a matar por todos los problemas causados.
Sesshōmaru se concentró en no respirar la extraña bruma por un buen tramo pero el camino se hacía largo, su protegida que seguía profundamente dormida, no era fácil manejarla con un solo brazo, puso especial atención al ver los cadáveres de demonios en el lugar, detuvo su andar e incluso se sorprendió de ver cadáveres de demonios-perros. ¿Qué hacían ellos ahí?
—¡Qué imbéciles! —susurró con desdén— ¿Cómo vinieron a morir a este lugar? ¡Idiotas!
—¡Ehhhhhhhhhhhhh! —Aquella voz lo sorprendió— ¿Por qué son idiotas mi querido amo Sesshōmaru?
—¿Estás despierta?
La única respuesta fue una sonrisa enigmática que le dio cuando se atrevió acariciar de forma sugestiva los labios del demonio.
—¿Qué estás haciendo? —El youkai preguntó con su usual frialdad ignorando por completo la sensación que le causaba tan sutil pero atrevido gesto de parte de su protegida.
Una extraña risa fue la única respuesta que obtuvo de ella.
—Dime… —demandó con suavidad impactado por lo hermosa que se veía. Despeinada, sonrojada y con aroma a flores silvestre que lo estaba mareando.
—No deberíamos estar en este lugar… amo —Se irguió por completo delante de él mientras extendía su mano para tocar su abdomen desnudo y empezó a recorrer con las llemas de sus dedos todo su torso—. ¿Por qué no dejamos así?
El demonio se sentía extraño, aquellas caricias estaban teniendo un efecto en su cuerpo que no le eran nada desagradables, de repente sintió su sangre calentarse.
Rin dio un paso hacia delante y puso su cabeza sobre su torso aspirando su olor.
—Siempre me he preguntado... —Empezó a dar pequeños besos sobre su torso mientras aflojaba el agarre de la prenda que tenía— ¿Cuál sería el sabor de — se puso de puntillas para besar su cuello y atraerlo hacia ella— sus labios? —En un movimiento rápido y suave le tomó por los cabellos haciendo que el demonio baje por completo su cabeza y toque sus labios.
Sutilmente ella se restregó sobre él quedando completamente desnuda.
El youkai no sabía qué estaba pasando y poco le importó, la atrajo hacia él y beso sus labios de manera casta hasta que ella abrió la boca para profundizar aquel beso, poco a poco la intensidad iba subiendo dando paso a la lujuria pura.
—Sesshōmaru... —susurró en un tono ronco impregnado de excitación pura— hazme tuya.
Continuará...
