«N/A¹» Gracias por cada uno de sus reviews, leerlos es un gran aliciente para continuar con la historia. Espero que disfruten este nuevo capítulo. Saludos. ^^


CP#3. Anhelo.

El demonio se sentía mareado e intoxicado por el aroma de flores silvestres tan característico de ella.

Su risa ronca rompió aquel lujurioso beso, un rastro de saliva quedaba en sus labios color carmín, su aliento entrecortado y sus mejillas sonrojadas era una invitación para seguirla besando.

El demonio estaba excitado. Su sangre ardía por el deseo de poseerla.

Rin lo atrajo hacia ella cuando en un movimiento audaz enroscó sus piernas alrededor de su pelvis, sus voluptuosos senos rebotaban y él con cuidado la tomó con su garras mientras la apoyaba contra la pared. Su entrepierna estaba endurecida.

—Marcame como tu mujer… —susurró en un tono ronco al romper aquel segundo beso.

El demonio estaba perdido lamiendo su cuello, sus colmillos se alargaron.

—Toma mi castidad —Se atrevio a lamer una de sus orejas. El demonio estaba entretenido bajando por su pecho—. Hazme sangrar —propuso en un tono entrecortado—. Estoy humeda por ti… quiero sentirte dentro de mí.

Ella agarró sus cabellos con fuerza mientras lamía una de las marcas de su rostro.

Sesshōmaru estuvo a punto de quitarse la prenda que tenía en la parte baja cuando se apartó de ella por un segundo, aún la tenía enroscada contra su pelvis.

—¿Qué… —Ni él mismo pudo reconocer su voz por la excitación que experimentaba— dijiste?

Ella se atrevió acortar la distancia que los separaba.

—Sabes que me deseas... —comentó contra sus labios sin perder su contacto visual— Eres como tu padre.

El demonio recobró en ese momento la consciencia. Ella no podía hacer esa comparación de una manera tan abierta, su forma de hablar y actuar era de una adulta no de una niña de apenas siete años.

Sesshōmaru la empujó con suavidad mientras presionaba sus garras contra sus caderas, sin darse cuenta le estaba inyectando su veneno.

—Eres una ilusión. —afirmó sin estar seguro de sus palabras.

—Soy tan real como… —La respuesta nunca llegó porque el demonio la soltó abruptamente, antes que cayera sacudió sus garras soltando aquellos látigos venenosos. La mujer, o ilusión desapareció inmediatamente.

Sesshōmaru empezó a respirar con dificultad, se vio obligado abrir y cerrar su boca para tomar algo de aire, se arrepintió inmediatamente de hacerlo porque aspiró parte de la extraña neblina y en su cabeza aquella risa ronca retumbaba.

Se irguió molesto consigo mismo, con su mirada hizo un barrido rápido del lugar y a pesar de la densa oscuridad alcanzó a ver los cabellos de Rin esparcidos en el suelo, avanzó con algo de pesadez para encontrar a la joven encima de varios cadáveres de demonios, ellos habían perecido en aquel lugar.

Gruñó en señal de enojo, la yukata se había abierto y él tenía una generosa visión de sus encantos.

—¡Mierda! —masculló con desdén mientras se inclinaba hacia ella. Tomarla con un solo brazo era una completa proeza para él— Esto no me puede estar pasando.

En un movimiento brusco, cuando estuvo seguro que ella no se iba caer envueltos en un haz de luz desaparecieron del lugar, usó toda su velocidad demoniaca para salir de aquella lúgubre, pensó que así su salida no le tomaría mucho tiempo, nada más alejado de la verdad.

Cuando la extraña bruma se disipó un poco, Sesshōmaru cayó abruptamente con Rin entre su garra y su pecho. Se tomó su tiempo y con delicadeza de dejó de lado mientras intentaba recobrar el aliento.

Entonces prestó atención al lugar, parecían estar flotando en una especie de limbo.

Habían dos extrañas fuentes suspendidas en el aire. Una de las fuentes era turbia con un hedor insoportable, esta fluía hacia abajo, la otra fuente era fuente era clara y de un suave aroma, esta fluía hacia arriba. El demonio intuía que había una trampa y no iba cometer el error de meter a Rin en la fuente equivocada.

Sin prisa alguna sin dejar de prestar atención a la joven inconsciente, se acercó con sigilo a la fuente de agua cristalina, al meter sus garras sintió sus energías demoníacas ser drenadas, vio con asombro cuando su hermosa garras se arrugaron inmediatamente la saco.

Se quedó sin palabras al ver su piel marchita, sus huesos se notaban, si al envejecer (aunque faltaban varios siglos para eso) iba verse de esa manera, prefería perecer en batalla. Morir joven pero hermoso, su vanidad salió a flote por un momento.

—Supongo que estas aguas pestilentes son... —comentó con desagrado— la fuente de la vida. ¡Qué asco! —susurró mientras metía su huesuda garra en el viscoso líquido. Inmediatamente sintió la diferencia, su energías demoníacas regresaron y vio con asombro rejuvenecer sus garras—. Quién lo diría que alguna vez me encontraría con la legendaria fuente de la juventud —Así la conocía los humanos—. No, esta es la fuente de la vida.

El youkai tenía conocimiento que ningún humano debía llegar a conocer dónde estaba la fuente. Aquella fuente (de la vida) había causado en siglos pasados estragos en ambas razas, los demonios sabían que su poder era ilimitado.

Sumergirse en aquellas aguas hacía que su poder demoníaco se incrementará, en el caso de los humanos le daba una supuesta inmortalidad, lograba extender su vida por varios siglos hasta que el final se trastornara por el anhelo de buscar de nuevo la fuente para sumergirse en ella.

Los humanos terminaban siendo contaminados con pensamientos negativos, al final se convertían en demonios sin control. En el caso de los demonios no era diferente, porque esas aguas estaban malditas.

Sesshōmaru regresó a ver a su protegida, mentalmente intentó calcular el tiempo que debía retroceder, estimando una edad promedio de veinte años, ya que en aquella fuente al parecer un año era equivalente a un efímero segundo. Debía tener cuidado en el tiempo que la iba sumergir, porque no quería tener que lidiar con una Rin convertida en bebé.

La tomó entre sus garras, la atrajo hacia su pecho e ignoró la reacción en su cuerpo, ambos se sumergieron en la pestilente fuente y en su mente el youkai iba contando: 20, 19, 18… hasta llegar a la edad promedio de 7 años, en ese momento salió con rapidez de la fuente.

Vio con atención sus facciones, se aseguró que respirara normalmente, se extraño que no despertara, dejó de lado todo pensamiento y envueltos en un haz de luz, ambos desaparecieron del lugar.

Al salir de la extraña cueva se encontró con una escena inusual: El dragón de dos cabezas aplastando a el íncubo mientras Jaken lo amenazaba.

—¡Maldito renacuajo casi quemas una de mi alas! —Le gritó con enojo— ¡¿Qué mierda te pasa?!

—¡Maldito íncubo! —Jaken le apuntó con su báculo de dos cabezas— Sé que te ibas escapar.

—Cuando este libre te voy a mat… —El íncubo se quedo sin palabras al ver al llegar al youkai con la niña— ¡Imposible! Es la primera vez que alguien sale de la bruma de la ilusión. ¿Quién eres en realidad?

Sesshōmaru ni se tomó la molestia en responder aquella pregunta.

—El año bonito no es cualquier demonio... —Jaken respondió por él— íncubo idiota. Él es el gran…

—Jaken… —El pequeño demonio hizo silencio ante la mirada de reproche del youkai, miró al íncubo, y preguntó con fastidio—: ¿Por qué ella no despierta?

—La niña despertará una vez que salga de mis dominios. —reveló con cuidado.

—Andando. —ordenó el youkai en un tono cortante.

Jaken tomó las riendas del dragón de dos cabezas y lo hizo mover, el íncubo con recelo se levantó, extendió sus alas y creó su barrera cubriendolos por completo para poder salir del lugar.

Todos traspasaron en completo silencio aquel extraño lago; Al llegar y ponerse sobre la superficie el íncubo quitó la barrera y voló a la cúspide de uno de los árboles más altos del encantado bosque, observó con interés al youkai y sus acompañantes ir a la orilla.

—Es raro ver a un demonio de «tu clase» con una niña humana —comentó con malicia al verse seguro en su rama—. ¿La vas a devorar?

Jaken se puso tenso y apretó con fuerza las riendas del dragón de dos cabezas.

Sesshōmaru ignoró su preguntas mientras colocaba a la pequeña niña sobre la montura del dragón, con su mirada le transmitió a Jaken que debía cuidar de ella durante el trayecto.

—¿O piensas convertirla en tu compañera? —Esa pregunta hizo que el youkai detuviera su andar— Después de todo se convertirá en todo una belleza cuando sea adulta.

—¡Maldito íncubo! —chilló Jaken con enojo— El amo Sesshōmaru nunca tomaría como comp...

—Mi nombre es «Eros»... —replicó con desdén— ¡Maldito renacuajo!... ¡HEY TÚ! —señaló a Sesshōmaru— Sino la vas a devorar o hacerla tu mujer, te haré el favor de tomarla... para un íncubo poseer a una doncella virgen es...

El íncubo no pudo continuar con sus lujuriosas insinuaciones, ya que casi pierde el equilibrio al ver venir hacia él, aquellos látigos romper las ramas que estaban debajo de él.

—Te mataré si te acercas a ella.

Con esa amenaza de muerte el youkai se apresuró a salir de aquel bosque encantado, sus acompañantes iban a un paso adelante. Él no se iba arriesgar a pelear con aquel tramposo íncubo y exponer a la niña a ser raptada, o peor aún, a que sea nuevamente lanzada al extraño lago. No le fue difícil deducir que estaba conectado a la fuente de la muerte.

Continuará…