CP#6. Desiderátum.
Rin había pasado todo el día entrenando para ganarle a Jaken, ya entrada la tarde ella cayó en el sueño más profundo, por el cansancio experimentado.
Jaken había ido a una de las lejanas aldeas que habían en aquel territorio para adquirir: ciertas provisiones, medicinas y lo que iba necesitar Rin para sus curaciones.
El pequeño yokai estaba confiado, él creía que no iba necesitar entrenar para ganar a la «molesta mocosa», como le decía, aunque en el fondo, Jaken apreciaba a la pequeña niña, pero primero prefería estar muerto a reconocerlo, su bienestar le importaba. Él no entendía el porqué una pequeña humana los seguía, pero ya se había acostumbrado a ella. Su presencia hacía sus días menos monótonos.
Al llegar la noche, Jaken estaba de regreso cuando percibió un extraño aroma.
—¿Qué inusual neblina? —preguntó Jaken con interés mientras trataba de cubrir su olfato.
El dragón de dos cabeza emitió un leve gruñido.
Sesshōmaru con interés observaba desde la cúspide de un árbol, como la neblina se extendía lentamente sobre el boscaje. Las temperaturas en la noche solían bajar, pero tener neblina no era algo propio del lugar.
Al notar que la neblina iba a cubrir a Rin, que yacía en un frondoso paraje de flores y hierba, no dudó, y envuelto en un haz de luz la tomó entre sus garras, debían alejarse de aquel lugar.
En un lugar lúgubre, las gotas de agua cayendo por las diferentes estalactitas era el único sonido que se escuchaba. Eros sonreía de manera ladina, hacía mucho tiempo que no se divertía tanto.
—¿Quién lo diría… le importa la pequeña niña? —Alzó una de sus garras y en movimiento circular extrajo parte de la «bruma de la ilusión» y la pasó al raro artilugio que le permitió ver la escena, Eros había traslado la bruma hacia el boscaje —Imbécil no creas que he terminado.
Eros estaba sentado en trono hecho con los huesos de los caídos, aquellos demonios y humanos que habían intentado llegar a las fuentes de la «vida y muerte» que custodiaba por siglos, disponía de toda la paciencia para llevar a cabo sus macabros planes.
Su cuerpo estaba ligado a las fuentes, no así su esencia demoníaca, por lo que se concentró para poder hacer uso del desdoblamiento astral. Siglos de haber practicado, ahora daban resultado.
—Vamos a mostrarle a este daiyōkai el futuro que le espera.
Sesshōmaru había encontrado una cueva, entraron para refugiarse de la lluvia. El daiyōkai rara vez tenía la necesidad de dormir, por lo que una vez que sintió que sus acompañantes estaban dormidos, cerró sus ojos y se dispuso a descansar, siempre en estado de alerta.
La lluvia tuene empezaba a relajarlo, un aroma le hizo sentir un leve aturdimiento.
—¿Me extrañastes? —Sesshōmaru no podía responder, ni moverse. Eros extendió una de sus garras hacia la niña, que estaba profundamente dormida sobre la falsa estola de el daiyōkai— Ella se ve deliciosa.
Al soltar ráfagas de agua (de la fuente de la vida), un brillo envolvió el cuerpo de Rin.
—No seas impaciente. —Eros se estaba burlando de él.
Los ojos de Sesshōmaru se estaban tornando peligrosamente de color rojo, por el enojo que iba creciendo por dentro. El íncubo mostró una sonrisa burlona.
Ahí yacía Rin, en su versión adulta, casi desnuda y expuesta.
—No es todo una belleza. —Eros no estaba preguntando, sino señalando lo obvio.
¡Alejate de ella! —demandó el daiyōkai en un tono ronco.
Tener a la joven, sensual y hermosa humana sobre su falsa estola lo estaba excitando, ni él mismo se reconocía. No podía hablar, lo que se escuchó fueron sus pensamientos.
Eros se acercó a Rin con un gesto lleno de parsimonia y se colocó sobre ella, relamiendo sus labios de una manera morbosa.
Sesshōmaru se sentía impotente, quería asesinar a este demonio por su atrevimiento, y más se indignó al ver cómo se atrevió estrujar uno de sus senos.
—Pon atención… —susurró con excitación mientras bajaba una de sus garras y tocaba sin pudor alguno su vientre —sus bellos rizos se están humedeciendo. —El brillo era un gran atractivo para ambos machos, y más el aroma que se empezaba a infiltrar en el aire.
Sesshōmaru quería asesinar al íncubo por su osadía. Su enojo se incrementaba más, a medida que Eros la tocaba.
Eros en un movimiento ágil acaricio sus largas, blancas y hermosas piernas, abrió una de sus garras y frotó su palma entre sus muslos, la joven gimió sensualmente, entonces extendió sus alas, y con su otra garra rasgo los rastros de tela para dejarla expuesta, sus colmillos se alargaron y con sigilo los enterró en su pecho, y para el asombro de Sesshōmaru, su hermosa protegida gimió de dolor y extendió sus brazos hacia Eros, Rin cambió lentamente, sus orejas se tornaron puntiagudas, sus cabellos se hizo más largo y oscuro, sus pestañas más espesas y tupidas, sus labios tomaron un color más rojo e intenso, cuernos largos y puntiagudos en su cabeza crecieron, una larga y hermosa cola propia de un demonio nació en la parte baja de su espalda, al igual que las grandes alas en forma de murciélago.
Ella era una hermosa demonesa: un súcubo, su transformación la hizo ver más tentadora, y apetitosa, al abrir sus ojos estos eran de un color rojo intenso. Ella estaba en trance.
Sesshōmaru estaba sin palabras ante tal transformación.
Eros rió con maldad, al levantarse, extendió una de sus garras hacia ella, Rin la tomó y al pararse extendió sus alas, sin pudor alguno frotó ligeramente su cuerpo contra el del íncubo.
—¿Te nos une? —La invitación era una clara provocación hacia el daiyōkai— No tengo problemas en compartirla, pero… —Eros la besó con lujuria— su castidad es mía.
Continuará…
«N/A¹» OMG! Se puso hot! Gracias por su reviews, por seguir y agregar la historia a sus favoritos. ^^
