Corre esquivando escombros, deteniéndose a tan solo unos metros de donde la batalla estaba tomando lugar.

Su respiración era irregular y su rostro reflejaba el cansancio que tenía. Sus ojos irradiaban preocupación mientras se fijaban en la escena frente a ella.

Quería acercarse, ayudar a Naruto y Sasuke quienes daban hasta su último aliento en un intento de frenar a Kaguya, pero sabía que su fuerza no podría hacerle ni un solo rasguño.

¿Cómo podría hacerle frente a una diosa? Era bastante ridículo incluso pensarlo. Era una verdad bastante sabida por los pocos que quedaban en pie, que si alguien podía hacerle frente a la diosa conejo eran los dos shinobis que ahora se enfrentaban a ella. Pero incluso con ellos combatiendo… La esperanza de ganar parecía mínima.

Mirando a su alrededor, todo parecía una locura.

Habían llegado a ese lugar por una guerra que Obito había declarado en nombre de Madara, y parecía que todo podría resolverse si tan solo lo vencían… Y entonces todo se salió de control.

El verdadero Madara resucitado, el Juubi, el tsukyomi infinito, y ahora Kaguya…

Incluso si lograsen ponerle un alto a toda esta locura, las cosas no serían iguales.

Tantas vidas perdidas, tantas mentes perturbadas por los horrores vividos…

Si tan solo existiese una forma de borrar todo aquello. De hacer las cosas bien…

Frunció el ceño ante aquel pensamiento sabiendo que a estas alturas aquello era imposible.

Naruto y Sasuke se levantaron una vez más juntando todas sus energías para arremeter contra Kaguya, mientras que la diosa conejo también preparaba su contra ataque. Todo parecía pasar en cámara lenta ante sus ojos, viendo como la distancia entre ellos se acortaba hasta que finalmente los tres individuos colisionaron.

Una enorme explosión, una luz brillante que se acercaba más y más a ella hasta consumirla… Y de pronto, todo se tornó en oscuridad…

Una abrumadora oscuridad…

¿Estaba muerta? ¿Esto era lo que se sentía?

No… Estaba bastante segura que sus pulmones aún inhalaban aire. Y podía escuchar el palpitar de su propio corazón.

Pero a pesar de las obvias señales de que aún permanecía con vida, su cuerpo se sentía extraño, como si estuviese flotando en el mar.

"Eres más especial de lo que crees… Es hora que cambies el curso de la historia"

Una voz, como un pequeño susurro en su oído, que tan rápido como vino, se fue, llenándola de confusión.

Quería abrir su boca y preguntar a qué se refería. Pero su cuerpo no parecía responder.

Una sensación de angustia la invadió.

Intentó nuevamente mover alguna de sus extremidades, obteniendo los mismos resultados que antes.

¿Acaso estaba bajo algún jutsu de parálisis corporal? Era una buena teoría, sin embargo… Lo que pasó a continuación la dejó completamente desorientada.

¡Sakura-chan! ¡Despierta, llegarás tarde a la academia!

…¿¡Qué!?