Caminé a un paso apresurado detrás de Kakashi-sensei.

Nos dirigíamos al salón de clases para buscar a Naruto y Sasuke, antes de empezar las presentaciones del equipo.

Aún me encontraba bastante sorprendida por las palabras que me había dicho en la azotea.

Es decir… ¿Por qué se había preocupado por mí? ¿Por qué se había tomado la molestia de aconsejarme?

Sin duda, no era como el sensei de esta época que yo recordaba. Incluso la situación actual era bastante extraña.

En mi memoria, Kakashi-sensei nos había hecho esperar por horas antes de hacer acto de presencia. Pero lo que estaba sucediendo en este mismo instante era algo totalmente distinto: Aún era bastante temprano y ya estábamos de camino a buscar a los chicos.

¿Acaso había sido mi influencia la que había provocado tal cambio en Kakashi-sensei?

Y en todo caso… ¿Era un cambio bueno o uno malo?

Es decir, al no llegar tarde Naruto no se desesperaría y no le causaría tal broma infantil al peliplata. Eso era bueno, pero… ¿Y si el hecho de que Naruto no le hiciese su broma resultaría en que nuestra relación con él fuese distinta?

– Te he dicho que no te preocupes tanto por el posible futuro. –me regañó Kakashi sacándome de mis pensamientos.

– L-Lo siento…

– No te disculpes. –dijo con calma antes de abrir la puerta del salón.

Como había esperado, aún quedaban muchos gennins en el salón.

– Estoy aquí por Uzumaki Naruto y Uchiha Sasuke. –dijo con su característico desinterés Kakashi.

Ambos nombrados levantaron sus miradas curiosos hacia el Jounnin. Al principio parecían confundidos, pero al verme junto a Kakashi asintieron y rápidamente se pusieron de pie para seguirnos a Kakashi y a mí.

– ¿Usted es nuestro sensei, ttebayo? –preguntaba Naruto entusiasmado mientras caminábamos fuera del establecimiento.

– Es obvio. No hagas preguntas estúpidas, dobe. –bufó Sasuke.

– ¡No me digas dobe, teme!

– Dobe

– ¡Teme!

– ¡Dobe!

– ¡Teme!

– ¡Ya cállense ustedes dos! –grité reprimiéndolos a ambos.

Una pequeña risa se escuchó de parte de Kakashi.

– Hmm… Así que ustedes son el nuevo equipo 7… –fue su único comentario antes de frenarse y señalarnos un lugar para que nos sentáramos.

Estábamos bastante alejados del bullicio de la aldea, y teníamos una muy buena mirada del monte Hokage. Si, sin duda era un lugar bastante hermoso.

– Muy bien, comenzaremos presentándonos. –anunció el sensei.

– ¿Presentarnos? ¿Cómo? –preguntó Naruto un tanto confundido.

– Ya saben… Su nombre, gustos y disgustos, hobbies, sueños, cosas por el estilo…

– ¿Por qué no nos enseña cómo? –sugerí.

– ¿Hmm? Está bien. Mi nombre es Hatake Kakashi, no pienso decir lo que me gusta o no, tengo un montón de aficiones, y sueños para el futuro… No lo había pensado.

"Como lo recordaba. Solo nos dijo su nombre…"

– Ahora, es su turno. Tú, el de la derecha, tu empieza. –dijo Kakashi haciendo un gesto hacia Naruto.

– Mi nombre es Uzumaki Naruto y me encanta el ramen. –comenzó a hablar Naruto con una gran sonrisa en su rostro mientras se acomodaba su banda ninja. – Lo que más me gusta es que Iruka-sensei me invite en el restaurante de Ichiraku; Lo que más odio son los 3 minutos que tengo que esperar para que se cocine un plato de ramen; Mi hobbie es hacerle bromas a la gente; Y mi sueño… ¡Es convertirme en Hokage para que toda la aldea me reconozca, dattebayo! –terminó de hablar con gran entusiasmo.

"Como siempre pensando en Ramen" –pensé esbozando una pequeña sonrisa. Era reconfortante ver que Naruto no había cambiado en lo absoluto. – "A partir de ahora te volverás más maduro y cada vez más fuerte. Serás el shinobi más fuerte de todos…"

– Hmm… Ya veo, ahora el siguiente. –dijo el peliplata ahora mirando a Sasuke.

– Mi nombre es Uchiha Sasuke… Hay un montón de cosas que me disgustan y no hay nada que me guste en particular… Y no quiero usar la palabra sueño, pero… Tengo la ambición de restaurar mi clan y… matar a cierta persona. –concluyó su presentación, tan misterioso como podía ser.

Aparté la mirada y suspiré al escuchar sus palabras.

"Si tan solo conocieses la verdad… En vez de querer asesinar a tu hermano estarías buscando la forma de ayudarlo a través de todas las adversidades que ahora mismo está atravesando. Ese odio que cargas en tu interior solo te ganará dolor"

– Muy bien, por último, la chica.

Al escuchar eso me sobresalté levemente. Había estado bastante ensimismada en mis pensamientos.

– Bueno... –murmuré tratando de encontrar las palabras adecuadas para decir. – Mi nombre es Haruno Sakura… Me gustan muchas cosas que realmente siento que no tendría tiempo para contarlas todas; No me gusta ver a mis seres queridos sufrir; Mi hobbie se podría decir que es aprender nuevas cosas… Y mi sueño para el futuro… Solo quiero hacer las cosas mejor para todos… –finalicé.

Sabía que eso no era lo que había dicho en el pasado, pero simplemente no podía imitar a mi viejo ser, no se sentía bien.

– Hacer las cosas mejor para todos… Suena como que has pasado por una situación dura… –comentó Kakashi. – ¿Te gustaría contarnos sobre eso?

Negué con la cabeza.

– Si le dijese la verdad no me creería. –me limité a contestar.

– De acuerdo… –murmuró Kakashi. – Es suficiente por hoy. Mañana por la mañana comenzaremos nuestro entrenamiento así que los quiero a todos temprano en el campo de entrenamiento. Ah y no desayunen.

– ¿¡Qué!? ¿¡Por qué no, dattebayo!? –se quejó Naruto, aunque no obtuvo respuesta pues Kakashi se había esfumado en una nube de humo.

Me puse de pie antes que los chicos y me volteé a verlos.

– Nos veremos mañana. –me despedí antes de emprender mi camino a casa.

Había muchas cosas que debía hacer para mañana.

Para empezar, estaba segura que tanto Naruto como Sasuke seguirían las indicaciones de Kakashi y llegarían temprano y sin desayunar, por lo que no tendrían un buen rendimiento durante la prueba. Así que me había propuesto a preparar unos buenos desayunos para ambos.

Por otro lado, sospechaba que una de las desventajas de estar en mi cuerpo de once años era que no tendría mí misma fuerza y reservas de chakra, por lo que quería comenzar a trabajar en ello.

Tenía un largo camino por delante, y solo podía esperar que no estuviese cometiendo algún error.

Era bastante entrada la noche cuando terminé de preparar todo. Me sentía bastante cansada y tras unos cuantos regaños de mi madre, me dirigí a mi cuarto a dormir.

Miré el techo de la habitación unos últimos instantes antes de dormirme, deseando en el fondo que al volver a abrir los ojos me encontrase de vuelta en el campo de batalla.

Con este último pensamiento en mente, me permití descansar.

¡Sakuya-sama!