Parpadeé un par de veces. Observé mi alrededor. Analicé hasta el más mínimo detalle.

Estaba tan confundida que sentía que mi cabeza explotaría. Me incliné hacia adelante, tomándome la cabeza, mientras intentaba procesar todo lo ocurrido.

Me había ido a dormir, había despertado en una época mucho más antigua, y cuando volví a dormir, estaba de regreso. Por más que quisiese buscarle una explicación, no lograba entenderlo.

¿Tal vez había sido un sueño? Es decir, todo sucedió cuando me dormí… Pero… Se había sentido tan real que la idea de que fuese un sueño sonaba bastante absurda, además… ¿Cómo podría imaginarme en un sueño a dos personas que nunca en mi vida conocí? Y con ese grado de detalle.

Bufé exasperada.

"¿Por qué estas cosas solo me pasan a mí?" –pensé mientras volvía a tirarme en la cama y cerraba mis ojos.

Luego de darle vueltas al asunto decidí mirar el pequeño reloj que había en la mesita de noche. Era bastante temprano, siete de la mañana…

Con mucho pesar decidí levantarme de la cama. A pesar de mis inquietudes, tenía que guardar las apariencias, y si no me presentaba en los campos de entrenamiento resultaría bastante extraño.

Mientras me colocaba mi equipo ninja, no pude evitar que mis pensamientos divagaran.

Hoy era el día de la prueba de la campana…

Uno de los días más memorables de mi etapa de gennin: El día en el que realmente empezó el equipo 7, el día en el que Kakashi nos dio esa lección…

"En el mundo ninja, quienes rompen las reglas son escoria, pero aquellos que abandonan a sus amigos son peor que escoria" –repetí en mi mente.

Realmente no sabía hasta que punto habíamos podido seguir esa lección. Siempre fuimos un equipo singular.

Naruto, el portador del Kyuubi, hijo del Yondaime Hokage. Sasuke, el último sobreviviente del clan Uchiha junto a su hermano Itachi. Y yo, una simple hija de comerciantes que intentaba seguirles el paso… Creo que era simplemente natural que poco a poco yo me quedase atrás.

Sin darnos cuenta dejamos de ser un equipo, y comenzamos a ser nuestras propias personas, siguiendo distintos caminos: Sasuke persiguiendo su ambición, entrenando con Orochimaru para algún día poder matar a Itachi; Naruto, entrenando con Jiraiya, esperando algún día traer a Sasuke de regreso y convertirse en Hokage; Y yo… había tenido que suplicarle a Tsunade que me entrenase por la infantil idea de que debía alcanzarlos, pero aún cuando logré hacer que me consideraran una kunoichi importante en la aldea, era imposible compararme con ellos dos.

Suspiré y negué con la cabeza intentando alejar esos pensamientos de mi cabeza. No era momento de deprimirme con esa clase de inquietudes.

Tomé mi mochila y la comida que había preparado el día anterior antes de salir de casa.

Como aún era bastante temprano, no había mucha gente circulando por las calles de la aldea, a penas podía vislumbrar a los comerciantes preparando sus comercios para un largo día de trabajo y algunas señoras madrugadoras que salían a hacer sus compras temprano antes de que las calles se inundaran de gente. El sol a penas comenzaba a alzarse, pintando la aldea con bellas tonalidades de naranja, y las aves cantaban sumando a tan armónica imagen. Sin duda, era uno de los mejores momentos del día.

Mi paso era lento y tranquilo, no tenía ningún apuro real de llegar a los campos de entrenamiento, y quería relajarme un momento antes de que la prueba comenzara pues aún me encontraba bastante confundida con todo lo que me estaba ocurriendo.

– Ah, ¿Haruno? –una voz no muy lejos de mi se hizo presente sacándome de mis pensamientos. Dirigí mi mirada hacia quien me había nombrado, encontrándome con nada más y nada menos que Shikamaru.

– Ah, Shikamaru-kun… –dije mientras movía mi mano a modo de saludo y le ofrecía una pequeña sonrisa amistad. – ¿Qué haces aquí tan temprano?

– Mi madre quería que me encargara de algunos recados antes de irme a entrenar con mi equipo. –dijo encogiéndose de hombros mientras me enseñaba una bolsa que hasta el momento no había notado que cargaba.

– O-Oh claro… ¿Cómo van las cosas con tu equipo? Ino no parecía muy feliz de haber quedado contigo y Chouji-kun… –dije.

– Y no lo está… –dijo con desinterés Shikamaru para luego dejar escapar un suspiro. – Esa mujer es muy problemática, sin embargo Asuma-sensei está tratando de hacer que fortalezcamos nuestros lazos como equipo…

– Eso es bueno… –dije aliviada. – Después de todo, son un equipo y sería problemático que no puedan trabajar juntos…

– Creo que deberías preocuparte más por tu propio equipo. Según recuerdo, Sasuke y Naruto no se llevan muy bien que digamos. –dijo Shikamaru esbozando una pequeña sonrisa socarrona.

Ante su comentario no pude evitar suspirar.

– Lo se… Pero espero que puedan ser un poco más maduros y entender que a fin de cuentas somos un equipo. –murmuré.

– Suerte con eso. Por cierto… ¿A dónde te dirigías?

– Oh, estaba yendo a los campos de entrenamiento. Nuestro sensei nos hará una prueba hoy…

– En ese caso no te retendré más. Nos vemos, Haruno. –dijo agitando su mano en señal de despedida mientras retomaba su propio camino.

– Nos vemos, Shikamaru-kun. Espero verte pronto. –me despedí antes de emprender camino nuevamente hacia los campos de entrenamiento.

No me llevó mucho tiempo antes de que finalmente me encontrara allí.

Cuando llegué pude ver que Naruto y Sasuke ya se encontraban allí. Ambos lucían realmente cansados, y parecían estar luchando por no quedarse dormidos.

– Buenos días, Naruto, Sasuke… –los saludé mientras dejaba mi mochila junto a las suyas.

– Sakura-chan –saludó Naruto intentando sonar entusiasmado como siempre, aunque era obvio que se caía del sueño.

– Llegas tarde. –fue lo único que comentó Sasuke con un tono frío.

– Kakashi-sensei aún no está aquí… –dije en mi defensa mientras me encogía de hombros restándole importancia a su acusación. – Deberían descansar un poco antes de que el llegue, lucen realmente cansados.

– Pero Kakashi-sensei podría llegar en cualquier momento, Sakura-chan. –habló Naruto.

– Tengo la sensación de que no llegará hasta dentro de un buen rato, y ninguno de los dos podrá si quiera moverse si no están bien descansados. –argumenté. –Duerman, yo los despertaré antes de que Kakashi-sensei llegue.

Ambos me miraron fijamente. Naruto con duda, mientras que Sasuke me miraba con frialdad. Pasaron unos segundos así antes de que ambos decidiesen hacer caso a mis palabras y recostarse en el suelo para dormir.

Sonreí aliviada al ver que ambos habían decidido hacerme caso.

Me recosté en el suelo y miré al cielo permitiendo una vez más que mis pensamientos volaran llevándome de vuelta a los acontecimientos que habían ocurrido durante la noche.

Probablemente debería dejar de darle vueltas al asunto y simplemente olvidarme de ello, pero… la incertidumbre de saber si era o no real, simplemente hacia que no pudiese dejar de pensar en ello.

Una época tan antigua… y mi avatar de ese tiempo era una especie de… princesa, una princesa de la cual nunca antes había oído hablar, y que portaba mi mismo apellido… Y luego, luego había conocido a los hijos del Rikudou Sennin, y luego, ellos simplemente me habían obedecido, me habían tratado como alguien realmente importante.

¿Quién era Haruno Sakuya? ¿Quién era la tan respetada princesa de jade? Necesitaba saberlo…

– ¿Otra vez con cosas en tu mente?

Tan pronto como oí esas palabras, la visión de Kakashi-sensei apareció frente a mis ojos.

Solté un chillido sorprendida y me incorporé de golpe.

– Ah, lo siento, te asusté… –dijo divertido el peliplata.

Yo solo pude atinar a balbucear cosas incoherentes mientras eventualmente volteaba a ver a Sasuke y Naruto, debatiéndome si debía despertarlos o no. Kakashi pareció darse cuenta de esto.

– Déjalos dormir un rato más, quiero hablar contigo a solas. –fue lo que dijo.

Inmediatamente me sentí tensa.

¿Quería hablar conmigo? ¿Acaso se había dado cuenta de algo? Kami… Realmente no se que hacer ¿Qué excusa podría darle?

– Ven. –dijo haciéndome un gesto para que lo siguiera.

Con bastante duda obedecí y lo seguí, adentrándonos así al bosque. El me guió hasta llegar a un claro donde se volteo a verme.

– ¿D-De qué quiere hablar, Kakashi-sensei? –pregunté nerviosa.

El me miró fijamente por varios segundos sin decir nada, y por un segundo lo odié… Su silencio me estaba matando de lo nervios.

Mordí mi labio y estaba a punto de repetir mi pregunta, pero antes de que pudiese siquiera abrir mi boca, el pronuncio aquella pregunta dejándome completamente helada.

¿Quién eres realmente, Haruno Sakura?