Hacía tiempo que no hacía esto de... "hablar" con el lector. Realmente, ha pasado tiempo desde que he tenido tan buena respuesta ante alguna de mis historias, por lo que simplemente había intentado dejar de ser la escritora carismática que que interactúa con sus lectores.

Quiero agradecerles a todos los que están leyendo esta historia por tomarse un poquito de su tiempo para prestarle atención a este pequeño fanfic. Estoy segura que ya han leído varios fanfics similares, por lo cual me alegra que no encuentren esto aburrido. Gracias a los que dejan sus fav y comentarios, realmente me pone bastante feliz y me incita a seguir escribiendo más y más capítulos.

Ahora, sin más, les dejo el quinto capítulo de Out of Time. Espero que lo disfruten.


– N-No entiendo a qué se refiere Kakashi-sensei…

– ¿Es así? Permíteme explicarme. –dijo cruzándose de brazos. – Días atrás varios shinobis de la aldea pudimos detectar un chakra bastante inusual…

– ¿Un chakra inusual…? –repetí confundida.

– Lo bastante inusual como para alertar al Hokage y los altos mandos de la aldea. –fue lo único que el peliplata acotó al respecto antes de continuar con su explicación. – Ninguno de los Anbus especializados pudo detectar el origen, y tan pronto como apareció, se desvaneció. Mientras todos en la aldea dormían, el Hokage nos encomendó investigar la aldea ante la amenaza de algún shinobi enemigo. Incluso luego de horas buscando, no pudimos dar con nada…

– No entiendo qué tiene que ver esto conmigo… –murmuré apartando la vista de él. Su mirada me resultaba bastante incómoda.

– Al siguiente día este suceso fue que te conocí en la Academia Shinobi… Y pude detectar pequeños rastros de este chakra en ti.

Sabía exactamente a dónde apuntaba la conversación. El pensaba acusarme de ser peligrosa para la aldea, al tener rastros de este chakra desconocido… Lo cual me provocaba bastante miedo, es decir, ¿cómo podría defenderme ante tal acusación? Ninguna excusa sonaría creíble, y si les contaba la verdad seguramente me tratarían como una loca.

Pero al mismo tiempo, no podía evitar sentir duda y hasta un cierto sentimiento de esperanza. Los hechos Kakashi-sensei estaba mencionando, tal vez podrían ser una pista para averiguar cómo llegué aquí, incluso podría ayudarme a descubrir como volver a mi propio tiempo.

– Al principio pensé que era una simple coincidencia, pero luego empecé a notar pequeñas cosas… Tu forma de actuar, tus decisiones, no encajan para nada con el perfil que Iruka creo de ti. Incluso hablando con tus padres confirmaron que has estado actuando bastante extraña. Quiero creer que una joven como tu no tiene pensado hacer ningún daño a la aldea, pero tengo ordenes de asesinarte si resultas ser una amenaza… –dijo serio. En un abrir y cerrar de ojos de pronto lo tenía frente a mí, apuntando a mi cuello con un simple kunai. – Así que espero que tu respuesta sea favorable… Ahora, contesta mi pregunta, ¿sí?

– Y-Yo… –tartamudee. Estaba bastante nerviosa y asustada, me costaba bastante articular con claridad las palabras.

Jamás me hubiese imaginado terminar en una situación así, con mi querido sensei apuntándome con un arma al cuello, listo para matarme si llegaba a resultarle peligrosa.

– ¿Y bien? –dijo Kakashi al ver que no decía nada.

Tragué grueso y desvié mi mirada intentando juntar valor para hablar.

– Si le dijese la verdad, no me creería… –dije en un pequeño murmullo. Por un segundo pensé que no me escucharía, pero al verlo alzar una ceja supe que mis palabras habían sido oídas.

– Hablas como si se tratase de algo muy descabellado… Sea lo que sea, estoy seguro que no debe ser tan complicado.

Bufé exasperada al oír su respuesta. Sabía que actuaría así.

– ¿Si le digo que soy una viajera del tiempo no suena como algo descabellado? –pregunté. Posé mi mirada sobre el con ojos suplicantes, esperando que tuviese un poco de empatía e intentase comprender lo que decía.

– ¿Qué? –murmuró. – Déjate de juegos y di la verdad si no quieres que te rebane el cuello.

– ¿Lo ve? Le dije que no me creería. Pero le digo la verdad, Kakashi-sensei, por favor… –supliqué. Mis ojos comenzaban a llenarse de lágrimas por los nervios, y mi visión comenzaba a ser borrosa.

– ¿Realmente esperas que crea que algo como viajar en el tiempo es posible? –dijo Kakashi, su voz sonaba irritada. Estaba comenzando a perder la paciencia.

Un sollozo tembloroso escapó de mis labios. Realmente podía decir que era un manojo de nervios en estos momentos.

– Miré, se que suena como algo bastante imposible, estoy tan confundida como usted. Estaba en medio de una pesadilla de guerra, quedé atrapada en una explosión y de pronto me desperté aquí, de vuelta en mi cuerpo de once años, sin saber si esto es un sueño o todo lo que viví es el verdadero sueño, y de pronto usted me dice esto, que podría ser una pista para averiguar por qué estoy de vuelta aquí… –no pude decir más pues rompí en llanto.

Mientras lloraba, lo miré a los ojos esperando que creyera mis palabras. Estaría completamente perdida de lo contrario.

– Hey… C-Cálmate por favor. –murmuró el peliplata apartando el kunai para guardarlo. – Esto es problemático… –lo oír susurrar mientras rascaba su cabeza nervioso. – Por favor deja de llorar. Sakura…

Pude escucharlo suspirar antes de que volviese a acercarse a mí, solo que esta vez tomó mi rostro entre sus manos. Con su pulgar intentó limpiar algunas de mis lágrimas.

– Por favor cálmate. Te creeré, pero tendrás que calmarte y explicarme todo con más detalle, ¿sí? ¿Podrías hacer eso por mí, Sakura? –preguntó.

Tomé un par de respiraciones profundas y cerré mis ojos intentando calmarme. Pasaron un par de segundos antes de que finalmente el llanto se detuviese y mi respiración se normalizase. Cuando estuve tranquila, volví a abrir mis ojos para mirarlo.

– Eso está mejor… –comentó antes de soltarme.

– L-Lo siento… Los nervios… P-Pensé que no me creería y me mataría… –murmuré.

– Supongo que es normal… –suspiró. – Siéntate. –me ordenó antes de sentarse el.

Con algo de duda obedecí, tomando asiento frente a él.

– Bien, ahora… Explícame bien qué es toda esta situación que nombraste. Mencionaste una guerra ¿Estabas en medio de una guerra?

Asentí con la cabeza y miré al cielo tras soltar un pequeño suspiro.

– La cuarta gran guerra ninja… –murmuré.

No tuve que verlo para saber que se había tensado ante mis palabras. Cualquiera que tuviese un mínimo conocimiento de historia sabía que las grandes guerras ninja habían sido realmente aterradoras, causando muchos daños a todas las partes involucradas, por lo que pensar en que una cuarta guerra ocurriría dentro de algunos años… No era para nada algo alentador.

– ¿Quiénes participan en esta guerra? –preguntó Kakashi.

– Las cinco grandes naciones ninja nos unimos para derrotar a un enemigo en común. –respondí. – Uchiha Madara… –agregué. Ante la mención de aquel nombre pude ver como la expresión de Kakashi se distorsionaba con una confusión pura. – Se que suena imposible… Pero antes de morir movió los hilos de su plan, durante años nos estuvo encaminando sin que nos diésemos cuenta… Y cuando finalmente las piezas estuvieron en su lugar, fue revivido por medio de un jutsu…

– ¿Entiendes que lo que estás diciendo es información bastante valiosa, verdad? Si lo que dices es verdad, el Hokage querrá saber de esto.

Asentí.

– Lo se… Por eso pensé que mientras intento averiguar cómo llegué aquí, podría hacer mi parte para evitar que ciertos sucesos se lleven a cabo. –dije. – Tenía la intención de hacer esto en secreto, como un ángel guardián… si es que quiere verlo así…

– Supongo que tus planes se vieron frustrados… –murmuró Kakashi y yo suspiré.

– Se que el Hokage querrá saber todo lo que sé, pero… No se qué tan seguro será que sepan lo que sucederá en los próximos años. No pretendo ser una amenaza para la aldea, si eso es lo que lo asusta, quiero evitar que varias personas inocentes mueran… Pero temo que revelar demasiada información a tantas personas pueda jugarme en contra. Ya de por si no creo que sea seguro estarle diciendo esto a usted.

– Eres una joven bastante cautelosa, Sakura… –comentó el peliplata. – Si te hace sentir segura, puedo hablar con Hokage-sama para que esto quede entre nosotros tres, nadie más se enterará y trataremos de brindarte toda la ayuda posible, pero necesito que seas completamente honesta y me cuentes todo.

Lo miré con desconfianza. Sabía que sensei rara vez mentía, y realmente podría serme de ayuda tener una mano amiga en esta línea temporal, pero aún tenía bastantes dudas acerca de lo que podía ocasionar todo esto. No quería cometer errores.

– Yo… –comencé. – Supongo que puedo hacerlo…

– Bien. En cuanto la prueba terminé, tu y yo iremos a ver a Hokage-sama ¿Está claro? –asentí. – Ahora vamos, Naruto y Sasuke despertarán en cualquier momento. –dijo antes de ponerse de pie y comenzar a caminar en dirección a dónde habíamos dejado a los chicos.

Aún con esa sensación de no saber si había hecho lo correcto, me puse de pie y tras sacudir la tierra de mis pantalones, comencé a seguirlo. Al parecer sería una conversación que quedaría pendiente.

Solo esperaba haber hecho lo correcto…