Caminé junto a Kakashi-sensei hasta que llegamos a la zona donde habíamos dejado a Naruto y Sasuke. Sorpresivamente, aún seguían dormidos, totalmente ajenos a nuestra presencia.
– Parece que realmente estaban cansados… –murmuré acercándome a ambos.
– Hiciste bien en obligarlos a descansar… Ambos son muy ingenuos aún como para darse cuenta de esto, seguirían mis órdenes ciegamente sin darse cuenta que es una trampa. –dijo Kakashi. – Entiendo que ya sabes de qué va esta prueba…
– Hai… Y espero poder hacer que estos dos también lo noten. Ambos son bastante cabezotas, intentaran atacarlo por separado, sin darse cuenta que no tienen oportunidad aún contra un Jounnin, ex anbu… –comenté. Me incliné junto a los dos y comencé a sacudirlos levemente para despertarlos. – Sasuke, Naruto… Despierten, Kakashi-sensei está aquí.
Ambos emitieron pequeños quejidos, obviamente reacios a la idea de levantarse aún. A pesar de estar durmiendo en el suelo, ambos parecían estar teniendo un buen sueño, casi me daba pena levantarlos.
– Chicos, levántense. –dije aplicando un tono más firme.
Sasuke abrió los ojos inmediatamente. Apartando mi mano de un golpe y poniéndose de pie para luego darnos la espalda. No pude evitar fruncir el ceño ante su actitud. Sabía que normalmente era frío y reservado, pero eso no le daba derecho a tratarme así, sobre todo cuando me estaba tomando tantas molestias por él.
Dejé escapar un pequeño bufido antes de voltearme a ver a Naruto quien, por el contrario, continuaba totalmente dormido.
– Naruto. –lo llame elevando un poco mi tono de voz. – Naruto, levántate.
– Cinco minutos más, Sakura-chan… –lo escuché murmurar dormido.
– Moo, Naruto, levántate. –dije. Estaba comenzando a perder mi paciencia. – ¡Naruto! –grité al ver que no me estaba haciendo caso. Le di un golpe en la cabeza esperando que así se despertara.
– ¡Ahhh, Sakura-chan! ¿Por qué me golpeas, dattebayo?
– ¿Eres tonto? Te estoy diciendo que te levantes, Kakashi-sensei ya está aquí.
Como si esa frase fuese alguna especie de detonante, Naruto se puso de pie inmediatamente adoptando una postura rígida, tratando de disimular ante el peliplata el hecho que se había quedado dormido.
– Hmph… Dobe… –oí murmurar a Sasuke.
– Bien, ya están despiertos. Entonces podemos comenzar con esta prueba. Permítanme explicarles las reglas. –dijo Kakashi mientras rebuscaba algo entre su bolsillo. Cuando extendió la mano frente a nosotros, no pude evitar sentir cierta nostalgia al ver los dos cascabeles sostenidos por una cuerda roja. – Su tarea el día de hoy será quitarme estos cascabeles. Tienen tiempo hasta el mediodía, si no lo consiguen para entonces, habrán fallado la prueba. Pueden usar cualquier técnica y armas que posean.
– Sin embargo… –comenzó a murmurar Sasuke mirando fijamente a los cascabeles, notando que solo había dos de ellos.
– Ah… ¿Te diste cuenta? Solo dos de ustedes podrán pasar esta prueba, quien no consiga un cascabel será enviado de regreso a la academia. –sentenció el peliplata.
No tuve que verlos para saber que tanto Naruto como Sasuke se habían tensado ante aquella declaración, obviamente creyendo que era verdad. Ninguno de los dos quería regresar a la academia, y ese era la pequeña trampa que Kakashi-sensei había colocado para que comenzaran a atacarlo de forma individual, ignorando el verdadero objetivo de la prueba: El trabajo en equipo.
– Por lo tanto, les recomiendo que si quieren obtener un cascabel se acerquen a mi con intenciones de matarme. –añadió Kakashi.
Naruto esbozó una sonrisa confiada y rápidamente movió sus manos para realizar la técnica de clones de sombra. Pronto tres Narutos corrían hacia Kakashi-sensei con kunais en sus manos.
Suspiré y me crucé de brazos sabiendo que con aquel ataque no lograría absolutamente nada. Y tal como lo recordaba, sensei esquivó a los dos clones logrando destruirlos antes de tomar la muñeca del verdadero Naruto para apuntar el kunai que sostenía hacia su propia cabeza.
– Que impaciente que eres… –suspiró Kakashi. – Ni siquiera he dado la orden de que comiencen. –dijo sorprendiendo al rubio. Kakashi-sensei tomó una respiración profunda, todo parecía estar en calma por unos segundos antes de que diera la orden. – Bien… ¡Comiencen!
Instantáneamente Kakashi desapareció en una nube de humo, tomando por sorpresa a Sasuke y Naruto.
Rápidamente me apresuré a tomar ambos por el cuello de sus ropas y arrastrarlos hacia el bosque para tomar refugio.
– ¡O-Oi, Sakura-chan! ¿¡Qué haces, ttebayo!? –se quejaba Naruto mientras intentaba zafarse de mi agarre.
– Callate. Ahora, ambos escúchenme si quieren tener una mínima posibilidad de pasar esta prueba. –dije seria soltándolos a ambos una vez que encontré escondite entre algunos arbustos.
– ¿Quién crees que eres, Haruno? –se burló Sasuke. – No necesito que una molestia como tu me diga que hacer.
– ¿Quieres dejar tu orgullo de Uchiha por un momento y escucharme? –me quejé. – Podrás provenir de un clan importante y haber sido el prodigio de nuestra clase, pero sigues sin tener oportunidad contra un jounnin como Kakashi-sensei.
– Sakura-chan… –oí murmurar a Naruto.
– Ustedes dos son tan cabezotas que no notaron la trampa de la prueba. –suspiré. Ambos me miraron confundidos esperando que me explicase. – ¿Por qué nos colocarían en un equipo de 3 personas si luego sacarían a uno del equipo? –pregunté esperando que con ello se diesen cuenta del punto.
– Tal vez como una prueba de selección final. –murmuró con desinterés Sasuke como si lo que estaba diciendo tuviese toda la lógica del mundo. – Todos pasamos el examen de la academia… Pero solo las personas realmente aptas podrán continuar como shinobis, una prueba que intenta filtrar a los que realmente están hechos para ser ninjas…
– ¿Realmente te estás escuchando ahora mismo? –suspiré nuevamente mientras me pellizcaba el puente de la nariz.
¿Por qué Sasuke Uchiha tenía que ser tan idiota e individualista? Sería realmente un grano en el trasero intentar cambiar su forma de pensar. Pero no podía rendirme aún, necesitaba salvarlo de su destino, abrirle los ojos para que notase que el camino que planeaba seguir solo le traería mucho dolor y sufrimiento.
– No tengo tiempo para esto Haruno, la prueba comenzó.
– Eres realmente un idiota, Uchiha. Eres un gennin recién salido de la academia, ¿realmente a tener posibilidad alguna contra un jounnin experimentado como lo es Kakashi-sensei? ¿Sabes incluso que Kakashi-sensei estuvo en las fuerzas anbu? El es uno de los shinobis más fuertes de esta aldea y piensas enfrentarte a é por tu cuenta…
Sasuke estaba ofendido por la forma que me dirigía a él, era obvio que estaba lastimando su orgullo, pero podía notar en su mirada que él estaba de acuerdo con mis palabras. Aunque no le gustase admitirlo, no tenía una oportunidad real contra Kakashi-sensei, aún…
– Todo lo que dijo fue una trampa para incitarnos a que lo atacáramos individualmente. Pero solo si trabajamos en equipo tendremos chance de conseguir los cascabeles.
– Pero aún así… Siguen siendo dos cascabeles. –murmuró Naruto inocentemente.
– Eres idiota… ¿Verdad?
– ¿Qué?
– Olvídalo… Miren, tenemos que armar un plan.
– ¿Qué sugieres?
– Bueno…
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Misión: Conseguir los cascabeles.
Fase 1: Distracción.
Sasuke y yo nos encontrábamos escondidos entre los árboles observando el centro del campo donde Naruto estaba de pie gritando y haciendo ruido, llamando a Kakashi-sensei para retarlo al combate.
No pasaron muchos segundos antes de que Kakashi-sensei apareciese a unos metros de él, con su amado libro Icha Icha Paradise en manos. Al verlo, Naruto sonrió triunfal y se apresuró a crear una gran cantidad de clones que se lanzaron al ataque.
El peliplata suspiró guardando su libro en su porta armas para comenzar a esquivar cada ataque que Naruto lanzaba.
Intercambié miradas con Sasuke antes de asentir dándole la señal para que hiciese su parte.
Fase 2: Robo.
Ocultándose tras algunos clanes, Sasuke comenzó a avanzar a gran velocidad hacia Kakashi-sensei. Cuando estuvo a unos pocos metros de él, extendió su brazo hacia la cintura del jounnin, pareciendo que intentaba agarrar los cascabeles. Kakashi pareció notar la acción y rápidamente lo apartó de un buen golpe antes de crear distancia saltando lejos de él.
– Ha sido una buena estrategia, pero necesitarán más que eso si quieren quitarme los cascabeles. –dijo Kakashi.
Sasuke comenzó a reír mientras se ponía de pie.
– Eso no era lo que estaba intentando agarrar… Sensei…
Fase 3: Chantaje.
Sasuke levantó su mano mostrando el libro que le había sacado a Kakashi. El peliplata se mostró sorprendido y rápidamente revisó su porta armas confirmando que en definitiva se trataba de su libro y no de alguna clase de truco.
– ¡Sakura! –me llamó Sasuke antes de arrojarme el libro.
De un salto salí de mi escondite y atrapé en el aire el libro, cayendo de pie a unos pocos metros de Kakashi-sensei. Naruto y Sasuke tomaron lugar a cada uno de mis lados.
– Hmm… Que pervertido sensei, leyendo esta clase de libros en frente de sus inocentes alumnos. –me burlé. – Me pregunto qué pasaría si le arranco algunas páginas, de seguro serían un buen combustible para una buena barbacoa, ¿no lo cree sensei?
– No te atreverías…
– ¿Quiere apostar… sensei? –dije con un pequeño tono burlón mientras abría el libro en una página al azar para comenzar a arrancarla lentamente.
– Eres malévola… –se quejó Kakashi. – Por favor detente, ¿qué es lo que quieres?
– ¿Yo? ¿Querer algo? ¿Cómo se le ocurre sensei? –me burlé. – Tal vez podría dejar en paz su querido libro, no se… Si usted nos da los cascabeles ¿Qué dice? A mi me parece un muy buen trato.
Kakashi puso los ojos en blanco por un segundo antes de suspirar y descolgar de su cinturón los cascabeles. En un parpadear, él se encontraba frente a mi sacándome el libro de las manos para intercambiarlo por los cascabeles.
– Supongo que hemos pasado la prueba. –dije con una pequeña sonrisa.
– Aún debes darle el otro cascabel a uno de tus compañeros. –dijo Kakashi-sensei. Sabía que estaba fingiendo para Sasuke y Naruto, el era consciente que yo ya conocía el final de esta prueba.
– ¿Ah sí? –murmuré. Separé ambos cascabeles y les di uno a cada uno de mis compañeros. – Somos un equipo Kakashi-sensei… Ninguno se irá a la academia. Si obligas a uno a marcharse entonces nos iremos todos.
– ¿Es esa su respuesta? –preguntó Kakashi lanzándoles una mirada a Sasuke y Naruto, esperando que estos dos también hablasen.
Sin voltearme a ver a ninguno de los dos, cerré mis ojos esperando, rezando… Que en verdad hubiesen entendido mis palabras y apoyasen lo que acababa de decir.
– ¡Somos un equipo, dattebayo! –exclamó de pronto Naruto sorprendiéndome. – Si no están Sasuke-teme o Sakura-chan yo no continuaré.
– Hmph… Lo que dijo el dobe. –estuvo de acuerdo Sasuke.
El jounnin nos miró a los tres examinándonos por varios segundos antes de sonreír debajo de su máscara.
– Felicidades equipo 7, han pasado la prueba.
– ¿E-En serio?
Kakashi asintió.
– Los tres de ustedes decidieron ignorar las reglas que di, todo para proteger su equipo… Déjenme darles una pequeña lección: En el mundo ninja, los que rompen las reglas son escoria, pero los que abandonan a sus amigos…
– Son peor que escoria.
