Tomé un par de respiraciones profundas mientras intentaba calmarme. Podía sentir como Kakashi-sensei me observaba de reojo con cierta burla.

– Ya sabes… Solo estamos yendo a ver a Hokage-sama… –mencionó.

– Claro, porque no estoy a punto de ver al hombre más importante de la aldea y apelar mi caso para que no decida asesinarme o expulsarme de la aldea. –dije con sarcasmo a la par de que le daba un pequeño golpe en el brazo.

– El Sandaime es un hombre bastante indulgente, demasiado para el gusto de algunos… Estoy seguro de que te irá bien. –dijo él encogiéndose de hombros mientras sacaba su libro para comenzar a leer mientras seguíamos avanzando a través de la aldea en dirección a la torre Hokage. – Por cierto, espero que tengas pensado compensarme por haber roto mi amado libro.

Lo observé con cierta burla.

– Lo siento Kakashi-sensei, pero en el amor y la guerra todo se vale. –dije con diversión.

– Buen trabajo, haciendo que esos dos accedan a trabajar en equipo… –comentó de pronto tomándome por sorpresa. – Pensé que serían otro caso perdido como los anteriores equipos que he tenido.

Asentí antes de posar mi mirada en el suelo.

– Naruto no era un problema… A pesar de ser una persona impulsiva el siempre verá por sus compañeros de equipo. Es un buen chico…

– Eso quiere decir que tu mayor desafío fue convencer a Sasuke de trabajar en equipo. –dijo Kakashi.

– Si… No es un mal chico, pero… Está bastante cegado por su odio hacia Itachi, piensa que tiene que actuar por su cuenta, sin ayuda de nadie. –murmuré con tristeza y un aire de nostalgia. – Por favor Kakashi-sensei, sea lo que sea que me pase a mi luego de ver al Hokage, por favor cuide de Sasuke… No lo deje caer en la oscuridad… Si sigue por el camino que está yendo, su sed de venganza lo llevará a sufrir demasiado. –le supliqué al jounnin.

– Pasarán muchas cosas dentro de los próximos años… ¿Verdad? –fue lo único que escuché de su parte antes de que nos detuviésemos frente a la torre Hokage.

Ninguno de los dos pronunció otra palabra hasta que nos encontramos frente a la oficina del Hokage.

Suspiré nerviosa. De alguna forma esperaba que, al abrir la puerta, Tsunade-shishou estuviese allí y me dijese que todo había sido una broma, que no tuviese que intentar convencer a nadie para sobrevivir, que simplemente toda esta preocupación que venía cargando desde que me desperté, se esfumara. Pero, por otro lado, sentía un extraño anhelo por ver al Sandaime Hokage, contarle todo lo que sucedería, enmendar todos los errores que se hicieron.

Tomé una respiración profunda mientras observaba a Kakashi-sensei golpear la puerta, y mi corazón comenzó a latir rápidamente al escuchar una voz masculina decir "Adelante", desde el otro lado de la puerta.

El peliplata abrió la puerta y me hizo un gesto para que entrara yo primero. Con pasos nerviosos ingresé a la oficina y mi mirada se fijó en el hombre que estaba sentado detrás del escritorio: Hiruzen Sarutobi, el sandaime Hokage.

Kakashi entró después de mi y se colocó a un paso detrás de mí, posando una mano sobre mi hombro para brindarme cierta confianza.

– Ah… Kakashi…. Y… Sakura-chan…. –dijo el hombre anciano posando su vista sobre nosotros con interés. – ¿A qué debo su visita?

– Tiene que ver con la situación que hemos estado investigando, Hokage-sama, Sakura tiene algunas cosas que decirle. –contestó Kakashi apretando mi hombro.

Hiruzen asintió comprendiendo antes de posar su mirada específicamente en mí.

– Bien, te escucho pequeña. –dijo el hombre. Tuve que reprimir el impulso de protestar y decirle que no era una niña pequeña.

– Se que ha dado la orden de asesinarme si me consideraban una amenaza para la aldea… Pero, le juro que mis intenciones aquí no son de dañar a nadie. Por favor, le ruego que me escuché e intente comprender lo que estoy a punto de decirle…. Se que sonará como algo poco creíble, pero es la verdad… –dije mirando suplicante al Hokage. Pude notar como su mirada se llenó de sorpresa a interés.

– ¿Qué es lo que tienes que decirme?

Tomé una respiración profunda y cerré mis ojos, no queriendo ver su expresión cuando le dijese quien era en verdad.

– Soy Haruno Sakura, pero… No la Haruno Sakura de este tiempo. –solté rápidamente.

– Lo siento, no comprendo…

Suspiré.

– Soy Haruno Sakura de varios años en el futuro. Estábamos en medio de una guerra, quedé atrapada en una explosión y cuando abrí los ojos me encontraba aquí, en mi yo de once años… De vuelta en mis días de gennin… Se que suena algo difícil de creer, ni siquiera yo entiendo realmente cómo fue que llegué aquí. La única pista que tengo es lo que Kakashi-sensei me ha dicho sobre este chakra inusual que ustedes han detectado antes de que yo me haya despertado aquí. –intenté explicar. – Pero le aseguro, Hokage-sama, que mis intenciones aquí no son para nada hostiles, solo quiero regresar a mi tiempo… Y mientras descubro cómo hacerlo, quiero intentar arreglar varios errores que se han cometido…

– Entiendes que tus palabras no son prueba suficiente para demostrar que lo que dices es cierto… ¿Verdad? –preguntó Hiruzen. Abrí mis ojos finalmente para observarlo, el estaba recargado en su asiento sin apartar su mirada de mí.

– Lo sé, y estoy dispuesta a realizar cualquier prueba que usted me pida con tal de demostrar mi credibilidad… Solo, le pido discreción al respecto… No quiero que toda la aldea se entere de que no vengo de esta época, temo a las consecuencias que pueda llegar a tener. Decidí confiar en usted y Kakashi-sensei porque realmente creo que pueden ayudarme en mi estancia aquí. –dije intentando sonar firme.

– Entiendo… Tu secreto será guardado. A cambio, me gustaría que permitas que un miembro del clan Yamanaka entre a tu mente… Tus recuerdos son la única prueba que tenemos para cerciorarnos de que lo que dices es verdad.

Me tensé levemente. La idea de que alguien entrase a mi mente realmente no me gustaba, lo sentía realmente invasivo… Pero… Tampoco es como si tuviese muchas opciones. Si me negaba me vería demasiado sospechosa, perdería la confianza de Hokage-sama, y me estaría arriesgando a que me expulsaran o asesinaran. No podía permitirme algo así.

– Si Yamanaka-san promete mantener discreción acerca de lo que verá, no tengo problema… –dije a pesar de que sabía que ambos hombres presentes habían notado mi incomodidad ante lo propuesto por el Hokage.

– Descuida. Al miembro que elegiré es una persona realmente de confianza. –dijo Hiruzen para darme tranquilidad. Yo simplemente me limité a asentir. – Mañana te esperaré aquí, a esta misma hora… ¿De acuerdo?

– De acuerdo…

– Kakashi, por favor escóltala hasta su hogar.

– Hai, Hokage-sama… –respondió Kakashi mientras me hacía un gesto para que lo siguiera.

Tras hacer una pequeña reverencia hacia el sandaime, salí de la habitación siguiendo a Kakashi-sensei.

Me mantuve en silencio durante la gran parte del camino. Mi mente divagaba acerca de la proposición del Hokage… Tendría que dejar que alguien entrase a mi mente, tendría que ver que alguien viese cosas realmente privadas para mí, solo para demostrar mi credibilidad. Realmente no estaba feliz con ello.

Kakashi-sensei debió haber notado que algo me molestaba, pues cuando tan solo nos encontrábamos a unos metros de mi casa, el se detuvo y se volteó a verme.

– Todo estará bien… ¿Sí? Se que no es una idea muy agradable el hecho de que alguien se meta en tu cabeza, pero una vez que puedan confirmarle al Hokage que lo que dices es cierto, no tendrás que pasar por ellos de nuevo. Relájate… –dijo en un intento de calmarme.

– Es más fácil decirlo que hacerlo, Kakashi-sensei… –murmuré. – Tendrá que ver mis recuerdos… Tendrá acceso a cosas que para mi son realmente privadas…

Lo vi suspirar y mirar al cielo.

– Lo sé… Pero…

– Aprecio su intención de animarme, pero no creo poder ver algo positivo en esto. Estoy forzada a hacerlo… –dije seria.

El peliplata me observó por un par de segundos antes de asentir.

– Vendré por ti mañana… Estaré contigo en la prueba, no pienso dejarte sola. Ahora, ve y descansa un poco, ha sido un día bastante largo. –fue todo lo que dijo antes de palmearme la cabeza y desaparecer en una nube de humo.

Esbocé una pequeña sonrisa. Realmente estaba agradecida por la forma en la que se estaba preocupando por mí. Al menos tenía una mano amiga en todo este problema.

Caminé hasta llegar a casa. Tal y como había supuesto, mis padres aún no habían regresado, se encontraban trabajando.

Me dirigí a mi cuarto y me eché en la cama cerrando mis ojos. No sabía cuanto tiempo había pasado antes de que cayese en brazos de Morfeo.

– ¡Sayuri-chan!

"Por favor díganme que es una broma…"


¡Chan, chan, chan!

¿En qué linea temporal se despertará Sakura esta vez?

Espero que les haya gustado el capítulo~ 3