– ¡Sayuri-chan!
Abrí mis ojos encontrándome una variedad de rostros desconocidos observándome fijamente con preocupación.
Parpadee un par de veces para tratar de entender lo que estaba sucediendo. En un momento estaba durmiendo en mi cuarto, al siguiente me encontraba aquí… ¿Había vuelto a cambiar de tiempo? Pero… Esta vez no era Sakuya… ¿Quién era Sayuri? ¿Qué relación tenía con las personas que me estaban rodeando?
– Sayuri-chan, ¿estás bien? Nos diste un susto muy grande a todos… –dijo una de las personas. Era una mujer de cabello y ojos negros azabache, por alguna extraña razón sus facciones me recordaban un poco a Sasuke.
– Si, pensé que estabas jugando… Y te habías desmayado en serio. –habló otra chica. Esta vez se trataba de una pelirroja de ojos grises con un pequeño brillo azul.
– Yo… ¿Qué me pasó? –pregunté tratando de incorporarme, sin embargo, una mano firme me obligó a mantenerme acostada en mi lugar. Era bastante grande como para pertenecer a una de las chicas, por lo que simplemente asumí que se trataba de un chico que no estaba en mi rango de visión.
– Mantente recostada. –una voz grave se hizo presente. Con dificultad volteé mi mirada para ver al dueño de dicha voz, inclinados a cada lado de mi había dos chicos.
Mi primera sensación fue pensar que eran Naruto y Sasuke, pero pronto me di cuenta que no era así… ¿Quiénes eran entonces?
– Llamamos a Tsunade-san para que te revise, debería estar por llegar. Simplemente colapsaste de la nada… ¿Has estado alimentándote bien Sayuri-chan? –habló la pelinegra de antes.
Tomé un par de respiraciones profundas mientras intentaba procesar la nueva información.
Aparentemente me encontraba en Konoha, habían llamado a Tsunade, probablemente se tratase de una época de la aldea unos años antes de que naciese. Mi nombre aquí era Sayuri, al parecer había colapsado repentinamente. Las personas que me rodeaban parecían ser amigos de Sayuri, por alguna extraña razón me resultaban bastante familiares.
Cerré mis ojos intentando analizar mis opciones.
No tenía mucha más información a parte de la que acababa de adquirir, cualquier respuesta que diese ahora podría sonar fuera de lo común y levantar sospechas. Tal vez… Podría fingir tener amnesia.
Tendría cierto sentido… Repentino colapso, pérdida de memoria. Podría jugar esa carta.
Volví a abrir mis ojos y miré a las cuatro personas que me miraban esperando alguna clase de respuesta.
– Lo siento, pero… ¿Podrían decirme quienes son ustedes? –solté la pregunta.
Pude ver como sus rostros de contorsionaban en muecas de preocupación.
– ¿Estás bromeando Sayuri-chan? Por favor dime que es así… –dijo la pelirroja inclinándose más cerca de mí. Tomando mi mano con fuerza.
– Yo… No se quiénes son ustedes… –insistí esperando que creyeran en mis palabras.
– ¿Será posible… que haya perdido la memoria? –oír al chico rubio murmurar. – ¿Qué es lo último que recuerdas?
Fruncí el entrecejo fingiendo una mueca de dolor. Fingía estar tratando de hacer el esfuerzo de recordar, aunque realmente no había nada que recordar.
– No… No puedo recordar nada… Solo, despertarme hace unos minutos… –dije finalmente.
Sus expresiones de preocupación se profundizaron.
– Esto es malo… –murmuró la pelirroja. – ¿Dónde está Tsunade-san?
– Debería estar aquí pronto… –contestó el hombre pelinegro.
– ¿Quién es Tsunade? Aún no me han dicho tampoco quienes son ustedes… –hablé llamando su atención.
Compartieron miradas de duda entre si antes de volver a mirarme. Me sentía incómoda permaneciendo acostada de esa forma, pero el tipo pelinegro no me dejaba moverme aún.
– Uh… –empezó la pelinegra bastante insegura. – Uchiha Mikoto… –dijo a modo de presentación.
– Uzumaki Kushina… –habló esta vez la pelirroja.
– Uchiha Fugaku… –habló el hombre de cabellos negros.
– Namikaze Minato. –dijo por último el rubio.
Mi corazón dio un pequeño brinco al oír cada uno de sus nombres.
Me encontraba frente al yondaime Hokage y su esposa, los padres de Naruto, y también… los padres de Sasuke. Mi cuerpo tembló levemente, pero traté de disimularlo.
¿Por qué me encontraba en esta línea temporal? Una gran cantidad de nervios me invadió a la par de una sensación de tener un gran peso sobre mí. No quería seguir allí, quería volver a mi tiempo, necesitaba volver a mi tiempo.
Si modificaba algo aquí… No quería ni siquiera pensar en las consecuencias que eso podría traer.
De pronto sentí varias firmas de chakra acercarse. Un par de jounnins y… una versión más joven de Tsunade-shishou.
– ¡Tsunade-san! –exclamó aliviada Kushina al ver a la sannin.
– ¿Qué fue lo que pasó? –preguntó seria Tsunade mientras se acercaba hasta quedar a unos pocos metros de mí. Se puso de cuclillas a mi lado para comenzar a examinarme.
– Simplemente colapso… Y… Parece tener amnesia… –intentó explicar nerviosamente Mikoto.
Pude ver como Tsunade fruncía el ceño mientras usaba su chakra para verificar qué había de malo en mí.
– No hay rastros de lesiones que expliquen una repentina amnesia… Y su estado físico no explica el por qué se colapsó. Sayuri cuenta con una buena salud… ¿Saben si ha estado bajo estrés o nervios?
– No… Todas las veces que la veíamos se encontraba bastante bien… –habló Kushina. – Simplemente calló… Pensamos que estaba bromeando hasta que notamos que estaba inconsciente.
– Es realmente extraño… –oí murmurar a Tsunade-shishou.
– Lo siento… –hablé llamando su atención. – ¿Ya puedo levantarme? Me siento incómoda estando tirada en el suelo…
Tsunade suspiró antes de asentir y apartarse de mí. Minato me ayudó a sentarme antes ponerme de pie. Me tambaleé un poco antes de recobrar el equilibrio.
– Le diré a Hokage-sama que Sayuri no podrá hacer misiones por un tiempo. –dijo Tsunade cruzándose de brazos. – Mientras tanto espero que ustedes la vigilen y la ayuden. Procedan con calma, no sabemos si es una amnesia temporal o permanente, si intentan hacer que recuerde todo de golpe solo terminarán agobiándola.
Los cuatro asintieron antes de volver a dirigir su mirada a mí. Tras un par de indicaciones más, Tsunade se marchó siendo acompañada por los Jounnins que la habían escoltado hasta aquí.
Miré a los cuatro shinobis algo dudosa de cómo proceder.
– Yo… ¿Podrían llevarme a mi hogar? –pregunté tímidamente.
– ¡Hai! –exclamó inmediatamente Kushina. – Minato, muévete y carga a Sayuri-chan. –le ordenó al rubio.
– Pero Kushina, Sayuri solo tiene amnesia, no es inválida… –se quejó el rubio.
– ¡No seas vago! –lo reprendió la pelirroja para luego darle un fuerte golpe en la cabeza.
– Ustedes dos siempre iguales… –rió Mikoto. – Parecen casados.
– ¿Yo casarme con él? ¡Jamás! –exclamó Kushina causando más risas de parte de la pelinegra y una pequeña sonrisa de parte de Fugaku.
No pude evitar sonreír. Parecían bastante felices, eso era bueno… Realmente lamentaba que dentro de unos años tuviesen que morir.
"Tal vez estoy aquí para evitar sus muertes…" –el pensamiento surgió repentinamente dentro de mi mente haciéndome dudar.
Tenía miedo de alterar algo en este tiempo que llevara a que mi realidad cambiase totalmente, pero por otro lado… Sabía el dolor que les iba a traer a Sasuke y Naruto la ausencia de sus padres.
Tal vez podría alterar las cosas solo un poco…
Mis pensamientos se vieron interrumpidos al ver a Minato inclinarse frente a mi dándome la espalda.
– Sube.
– A-Ah, Minato-san… No quiero ser una molestia, puedo caminar. –dije nerviosa.
– No eres ninguna molestia. Ahora súbete. –intervino Kushina empujándome más cerca de Minato. – No aceptaremos un no por respuesta.
– Pero…
– ¡Sin peros!
Reí por lo bajo. Kushina sin duda tenía una energía impresionante.
Con cuidado me subí a la espalda Minato y este se puso de pie empezando a caminar en dirección a, lo que suponía, mi casa. Fugaku caminaba por delante de nosotros mientras que Kushina y Mikoto se mantenían a un lado conversando entre ellas.
No pude evitar dejar que mi mente comenzara a divagar.
¿Si me dormía aquí volvería a despertar en mi época de gennin o me quedaría aquí? ¿Volvería a retroceder a otra línea de tiempo?
Era realmente confuso cerrar tus ojos y al abrirlos encontrarte en un lugar completamente distinto, teniendo que fingir ser una persona de la cual no conozco absolutamente nada. No entendía por qué pasaba esto. Si había alguna especie de motivo cósmico/espiritual que me hubiese traído hasta aquí, ¿cuál era? ¿Y por qué yo de todas las personas? ¿Por qué no Naruto o Sasuke? Incluso me atrevería a decir que Ino era una mejor opción que yo.
Miré por el rabillo del ojo como unas hebras de cabello rosado caían por mi hombro.
¿Por qué estas entidades tenían tanta similitud conmigo? Era una coincidencia muy grande que tanto Sakuya como Sayuri tuviesen el cabello rosado como el mío ¿Por qué nunca había escuchado hablar de ellas? Estaba segura que una joven de cabellos rosados no era algo común, y tanto Sayuri como Sakuya parecían tener cierta importancia en sus tiempos históricos.
Tantas preguntas que daban vueltas en mi mente. Me sentía como en una especie de agujero sin fondo: Cada vez que las cosas parecían tomar un rumbo normal, una nueva situación daba vuelta mi mundo colocando todas estas dudas en mi cabeza.
– ¿Estás bien, Sayuri? –la voz grave de Minato me sacó de mis pensamientos. Había volteado su rostro levemente para verme, sin dejar de caminar. – Estás muy callada…
– Yo… Solo… Estaba pensando… Estoy realmente muy confundida… –no era realmente una mentira, estaba confundida, pero sabía que él lo tomaría con otro significado.
– Puedo imaginármelo. Realmente suena algo aterrador despertarte de pronto y no recordar absolutamente nada… Pero estoy seguro que pronto podrás recordar, te ayudaremos. –dijo Minato esbozando una pequeña sonrisa amistosa que tenía como objetivo brindarme ánimos.
"Tu padre es realmente una persona amable, Naruto" –dije en mi mente.
– Gracias… –murmuré agradecida por su amabilidad. Me sentía un poco culpable por mentir, pero tampoco es como si pudiese decirle la verdad sobre quien era… Ya había sido suficiente con contarle a Kakashi-sensei y al Sandaime. – ¿Puedo preguntarte algo? –pregunté dudosa. Al verlo asentir tomé un par de respiraciones profundas antes de continuar hablando. – Nosotros… ¿Somos buenos amigos?
– Bueno… Te conocí gracias Kushina-chan… Y cuando quise darme cuenta éramos un grupo de amigos bastante unidos. –empezó a hablar Minato bastante pensativo. – Aunque… Ahora que lo pienso, jamás he estado contigo sin Kushina o Mikoto de por medio.
Asentí comprendiendo.
– ¿Te gusta Kushina-san? –pregunté en un tono de voz lo suficientemente bajo para que la pelirroja no escuchase. Ante la pregunta pude ver como las mejillas de Minato se tornaban levemente rosas.
– ¡C-Claro que no! –exclamó Minato avergonzado.
Debido a su pequeña exclamación, Mikoto y Kushina voltearon a vernos.
– ¿De qué están hablando ustedes dos? –preguntó interesada Mikoto.
– Nada, nada… –reí. – Solo le estaba preguntando algunas cosas a Minato-san…
– Moo~ "Minato-san" suena como si fuese un señor muy importante. –comentó Kushina. – No tienes que ser tan formal con nosotros, Sayuri-chan…
– Está bien… –murmuré.
A los pocos segundos Kushina y Mikoto volvieron a su anterior conversación ignorándonos a Minato y a mí.
– Lo siento… No quise incomodarte con esa pregunta… Solo que hace rato Mikoto-san dijo que parecían casados, y no pude evitar preguntarme si eran pareja… –hablé recargando mi cabeza en el hombro de Minato. Estaba comenzando a sentirme inexplicablemente cansada.
– Lo siento… Mi reacción fue más agresiva de lo que tenía planeado. –lo oí disculparse. – Entiendo lo que dices… Muchas personas suelen pensar que Kushina y yo somos novios.
– ¿Y no lo son? –pregunté. Sentía una extraña opresión el pecho, como una especie de mal presentimiento.
– Somos buenos amigos, eso es todo… Ella sabe que hay cierta chica que me gusta, y estaba tratando de ayudarme a conquistarla…
Aquellas palabras me cayeron como un balde de agua fría… ¿El yondaime no estaba enamorado de su futura esposa?
Realmente tenía la intensión de publicar este capítulo ayer, pero debido a pequeños contratiempos, a penas hoy terminé de escribirlo.
Espero que les haya gustado el capítulo. Me gustaría agradecer a las personas que se han sumado recientemente como seguidores de esta historia, realmente me levanta el ánimo ver que hay cada vez más gente que se está interesando por algo que escribo. Debo de confesar que soy una escritora bastante masoquista, que a los pocos segundos que publica una historia o un capítulo le empieza a dar click a recargar la página solo para ver si el número de views o seguidores aumenta. Realmente me desanima bastante cuando pasan varios días sin obtener buenos resultados... Se que es un pensamiento un tanto tonto, debería trabajar para ser más paciente y no sentirme así cuando publico historias nuevas.
Dejando eso de lado... Hay una pequeña consulta que me gustaría hacerles a ustedes mis queridos lectores.
Out of Time está pensada para ser una historia en la que se muestra a Sakura agobiada y estresada por las distintas líneas temporales a las que se ve forzada a vivir, ya que en cada una de ellas termina encontrando buenos amigos y hasta romance, pero siempre con el miedo presente a cometer un error por interferir en esas líneas temporales. Las líneas temporales que he pensado desde el inicio de la historia son:
-La era de Ashura e Indra.
-La época gennin del equipo 7.
-La época de los fundadores de Konoha (Madara y Hashirama)
-La era del Yondaime.
-La era de Naruto Shippuden.
-La era de Nagato, Konan y Yahiko.
Sin embargo, tengo miedo de sobrecargar la historia, por lo que me gustaría saber si les gusta que agregue estas líneas temporales, si preferirían que no muestre alguna, si les gustaría agregue otra más, etc. Me sería de gran ayuda que dejasen un comentario respondiendo a esto.
Por otro lado también me gustaría que comentasen diciendo cuáles shippeos les gustaría que pusiese en la historia. Y con esto quiero referirme a shippeos que involucran a Sakura. Los demás emparejamientos se irán armando una vez que haya decidido cuáles serán los intereses amorosos de Sakura.
