La historia es una adaptación del libro Shelter You de Alice Montana y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.
Capitulo 18
Me aseguro de que las puertas estén cerradas y luego me siento y estoy inquieta durante el resto del día. Me siento enojada y no sé a dónde dirigirlo. Creo que, en teoría, debería dirigirlo hacia Billy por llegar aquí y meterse en mi vida, pero en lugar de eso estoy enojada con Emmett por interponerse en mi partida. En mi corazón sé que aquí es donde quiero estar, pero mi cabeza me grita que estar aquí ya no es seguro para nosotras.
Hago una cena temprana y pongo un plato de comida en el microondas para Emmett. Tan pronto como termino de comer y la cocina está limpia, subo las escaleras con Lily y me escondo en el que solía ser mi dormitorio de invitados. Si Emmett va a obligarme a quedarme en contra de mi voluntad, entonces se equivoca si piensa que voy a estar en su cama.
Ya ha estado en casa un par de horas, pero, por suerte, me ha dado mi espacio. Lo oí cuando fue a la habitación de Lily a verla mientras dormía la siesta; ella casi siempre es su primera parada cuando llega a casa. Dijo que la consideraba su propia hija, y todo lo que pude hacer fue gritarle cuando debería de haber lanzado los brazos alrededor de su cuello y abrazarlo. Él es todo lo que habría querido para ella. No podría haber elegido un padre mejor para mi hija, y ahora que tiene la oportunidad, se ve amenazada.
Apago las luces y trato de ponerme cómoda en esta cama… sola. Tengo problemas para dormir cuando me encuentro al otro lado del pasillo de Emmett.
¿Cómo pude haber pasado toda una vida sin él?
Me siento como si hubiera estado despierta durante horas —dando vueltas y vueltas, incapaz de estar lo suficientemente cómoda para dormir—, cuando se abre la puerta de la habitación. Cierro rápido los ojos y finjo dormir. Inmaduro, lo sé, pero no puedo evitarlo.
Oigo sus pasos al acercarse cada vez más, y luego se detienen de repente y sé que se encuentra de pie junto a la cama, mirándome. Supongo que verá que estoy dormida y se irá, pero en cambio, tira las sábanas, quitándomelas de encima, y me alza en sus brazos haciéndome jadear por la sorpresa.
—¿Qué haces? —chillo, envolviendo los brazos alrededor de su cuello para no caer.
Me carga por el pasillo hasta el dormitorio y, literalmente, me deja caer sobre la cama.
—Esta es nuestra habitación. Tú duermes aquí.
Lo miro fijamente con ira e incredulidad, —¿Bueno, dónde vas a dormir tú?
Sonríe seductoramente y deja escapar una risita. —Voy a dormir aquí contigo, nena.
—No, no lo harás —declaro, tirando de las sábanas a mi alrededor.
Se quita los bóxers y me deslumbra.
—Lo siento —dice con un toque de diversión en su voz. Me arrebata las sábanas de mis manos y se acuesta en la cama junto a mí—. ¿Pensabas que tenías alguna opción?
Dejo escapar un resoplido frustrado y me doy la vuelta para que mi espalda quede hacia él. Deja salir un suspiro de exasperación y apaga las luces. Lo siento acomodándose a mi lado y odio la tensión entre nosotros. Sé que la he causado yo, que soy la razón, pero no sé qué más hacer. Lo que sí sé es que estoy manejando esto de una manera completamente equivocada.
Coloca la mano a sobre mi abdomen, me agarra firmemente y me jala hacia atrás, hasta que nuestros cuerpos se fusionan; su parte frontal sobre mi espalda. Su cara está enterrada en el rincón de mi cuello, y una sensación de alivio pasa sobre mí. Odio que esté enojado conmigo, y aunque nuestro futuro juntos todavía es incierto, me hace feliz saber que sigue queriendo esta conexión entre nosotros. Cierro los ojos, tratando de excluir toda la preocupación que nada en mi cerebro. Pero cuanto más permanezco aquí, más se amarga.
—¿Emmett? —susurro, sin querer despertarlo si ya se ha dormido.
—¿Hmm?
—Todo lo que te dije anoche, sobre lo mucho que te amaba… fue real. —Necesito que entienda que son puros mis sentimientos hacia él. Él y Lily son todo para mí, y quiero que vea que la única razón por la que sacrificaría estar con él es para mantenerla a salvo.
—Te creo.
—Solo quería mostrarte lo que significas para mí una última vez antes de irme. Necesitaba demostrártelo, de modo que cuando me hubiera ido, supieras que no fue todo una mentira. Que mi necesidad de mantener a Lily segura es la única razón detrás de que intentara huir.
Aprieta su control sobre mí y besa la cima de mi cabeza. —Entiendo.
Me acerco y me refugio más cerca de él. Sin preocuparme más. No creo que pueda dejarlo ahora, incluso si tuviera los medios para hacerlo. Sinceramente, creo que este es mi lugar, pero eso no cambia el hecho de que hay amenazas muy reales acechando más allá de las paredes de este pequeño capullo que hemos creado.
—¿Emmett?
—¿Sí, Bella?
—Tengo miedo.
Me da un suave apretón. —Lo sé, nena, pero nadie puede hacerte daño ni apartarte de Lily. Sé que estás asustada, pero no puedes seguir corriendo. Es hora de que te pongas de pie y pelees.
Lo que Emmett no comprende es que la verdadera amenaza es mucho más real que solo la visita a la ciudad de mis padres con un abogado. La amenaza que percibe no es nada comparada con la realidad, y por mucho que lo aborrezca, por mucho que me dé miedo, no tengo más remedio que decirle la verdad. Necesito decírselo todo para que pueda decidir, con los ojos bien abiertos, si Lily y yo valemos la pena el riesgo. Me hago a la idea, tengo que decirle la verdad… pero esta noche no. Necesito que me sostenga una noche más antes de tener que revivir todos los demonios que he tratado de dejar atrás.
—Lamento haberte lastimado —digo—. Eres la última persona a la que querría herir, simplemente no quería traer mis líos a tu puerta.
—Tus líos son mis líos, nena. Eso es lo que significa amarte. Todo aquello que te lastima, me lastima a mí también. Es mi trabajo asegurarme que te sientas segura y protegida, y no voy a dejar que nadie te haga sentir menos que eso.
Lucho para dormir, hago todo lo posible para luchar contra los recuerdos del pasado y los temores del futuro. Me aferro al hecho de que, por esta noche al menos, el amor de Emmett es verdadero.
Es puro y real, y puedo refugiarme en eso.
Mis ojos se abren con agitación, asimilando los brillantes rayos de sol de la mañana que brillan a través de la ventana.
Cierro los ojos y me estiro sobre la gran cama. Escucho ruidos, pero la casa está, extrañamente, en silencio. Emmett ya debe de haberse ido a trabajar y Lily debe de seguir durmiendo, lo que es raro. Decido aprovechar el tiempo de silencio y dormir un poco más. No es como si todavía tuviera un trabajo al que llegar ni nada urgente. No tengo dinero, y la triste verdad es que no estoy segura al dejar la casa, no mientras haya una posibilidad de que Billy esté por aquí. Esta noche, cuando Emmett vuelva a casa del trabajo, le diré la verdad. Le contaré todo sobre mi historia con Billy, y espero que cuando acabe, todavía me quiera. Asumiendo que entienda y pueda aceptarlo todo, él sabrá qué hacer a continuación, sabrá qué medidas debemos tomar para garantizar nuestra seguridad. Tengo que creer que todo va a salir bien, que Lily y yo vamos a tener la vida que nos merecemos.
Me sacudo y doy vueltas un poco, incapaz de ponerme cómoda, para al final renunciar a la idea de dormir más de lo habitual. Me levanto y uso el baño rápido para poder entrar y comprobar a Lily antes de prepararme algo para desayunar y comenzar a lavar la ropa. Voy por el pasillo hacia su habitación y abro la puerta en silencio, cuidando de no despertarla si sigue dormida. Busco sonidos de su arrullo o crujido de las sábanas, pero no hay ninguno. Silenciosamente, de puntillas, atravieso la habitación hacia su cuna, bajo la mirada, y jadeo al verla vacía delante de mí.
Se acelera mi ritmo cardíaco y mi cuerpo entra en estado de alerta. Trato de mantener la calma y mirar en torno a la habitación.
¿Podría haberla llevado Emmett? ¿Sacarla a su columpio o al corralito, tal vez?
Mi cuerpo está en estado de shock, incapaz de moverse, pero me obligo a seguir y correr hacia abajo. Me encuentro en la sala de estar, justo en el lugar en donde por lo general se encuentra su corralito. Mis rodillas se debilitan y tengo que sostenerme del borde del mismo.
No está aquí.
—Lily —grito mientras tengo un ataque de pánico.
Miro a mi alrededor, revisando mi entorno y lo sé. Sé que la tiene él. Billy, tiene a Lily. Trato de mantener el control de mis emociones. No puedo perder el control, tengo que llamar a Emmett. Él sabrá qué hacer. La recuperará.
Corro a la cocina y agarro el teléfono, marcando el número de celular de Emmett lo más rápido que puedo. Va al buzón de voz y dejo escapar una maldición antes de colgar y volver a intentarlo.
—Por favor, contesta. Por favor, por favor, por favor —digo para mí misma, reprimiendo las lágrimas que amenazan con salir.
—Hola, cariño, ¿estás bien? —responde. La preocupación es evidente en su voz; nunca lo llamo al trabajo.
—Emmett, ¡ha desaparecido! —grito. Ya no puedo controlar las lágrimas, el sonido de su voz me permite dejar ir las emociones.
—Bella, cálmate —dice con firmeza—. ¿Qué estás diciendo?
—Lily… Lily ha desaparecido, él se la llevó, Emmett. La tiene. Tienes que ayudarme.
—Cariño, Lily se encontraba en su cuna hace una hora. —Suena agitado, asustado y confundido.
—No está ahí. Por favor, por favor, ayúdame. Le va a hacer algo, por favor —ruego.
—Oh, Dios mío, Bella —jadea—. Voy a estar allí en diez minutos. Permanece al lado del teléfono y lejos de las puertas y ventanas.
—Por favor, date prisa —digo antes de desconectar la llamada.
OMG, se pueden creer ese final de capitulo? Lo que sufrí al adaptar este capitulo
No puedo creer que nos queden solo 3 capitulos más y el epilogo para terminar esta historia.
Espero que les este gustando
