– Ya llegamos. –la voz de Fugaku me sacó de mis pensamientos.

¿Cuánto tiempo me había quedado pensando? El paisaje a mi alrededor era totalmente diferente a la última vez que presté atención al entorno ¿Tan distraída había estado?

Las palabras del Yondaime realmente me habían shockeado.

Había pensado que el amor entre Kushina y Minato se había dado desde hace mucho tiempo, eso era lo que conocía la mayoría del pueblo, entonces… ¿Por qué Minato afirmaba estar interesado en otra chica? Y si era así… ¿Por qué había terminado casándose con Kushina? Todo sonaba tan extraño y confuso.

– Bueno, creo que aquí los dejo… –dijo el pelinegro. – Tengo que volver al complejo Uchiha… ¿Vienes Mikoto?

– Hai. –asintió Mikoto antes de voltearse a saludar a Kushina. Luego se volteó a verme a mí. – Nos vemos, Sayuri-chan. Espero que te mejores pronto, si necesitas algo no dudes en buscarme.

– D-De acuerdo… –murmuré.

Pronto Mikoto y Fugaku comenzaron a alejarse dejándonos a los tres solos.

Alterné mi mirada entre Minato y Kushina sintiéndome extrañamente incómoda. Las palabras que el Yondaime me había dicho seguían resonando en mi mente.

– Bueno… Creo que yo también tendría que irme… –de pronto habló la pelirroja. – Está comenzando a hacerse tarde y mañana tengo una misión. –explicó. Pude verla intercambiar brevemente miradas con Minato antes de darse la vuelta y comenzar a alejarse. – Asegúrate de que Sayuri-chan esté bien. Nos vemos.

– ¿Qué fue eso? –le pregunté a Minato confundida por esa extraña complicidad entre ambos.

– ¿Hmm? ¿A qué te refieres? –preguntó el rubio a lo que yo simplemente suspiré y negué con la cabeza.

Esperaba que por fin me dejara bajarme, pero opuesto a esto… me cargó hasta la entrada de la casa. Pude verlo rebuscar algo en una de las masetas que había en la entrada antes de sacar una pequeña llave y abrir la puerta.

– ¿Cómo es que sabías que la llave estaba ahí? –pregunté extrañada.

– Por qué siempre la dejas ahí. –contestó como si fuese lo más natural del mundo antes de entrar a la casa.

No fue hasta que estuvimos junto al sofá que me dejó bajarme.

– Siéntate, iré a prepararte algo de comer… ¿Sí?

– Yo…

No tuve tiempo de negarme pues ya había salido de la habitación dirigiéndose a lo que, imaginaba, era la cocina.

Suspiré y me senté en el sofá. Observé todo el lugar atentamente.

Se parecía bastante a mi casa, tan solo un poco más… rústica. Era bastante modesta, sin muchos muebles o decoraciones. Minato parecía conocerla bastante bien, pues parecía moverse con bastante naturalidad por la casa, como si ya hubiese estado varias veces aquí, lo cual me llevaba a pensar… ¿Cuál era realmente la relación entre el Yondaime y Sayuri?

Luego de lo que me había dicho… tenía mis sospechas.

Tal vez… Tal vez el yondaime estaba interesado en Sayuri, pero algo le pasó a ella y al final terminó quedándose junto Kushina. Tenía sentido… Por eso no se sabía nada de Sayuri.

Si regresaba al futuro, tendría que buscar en los registros de shinobis de la aldea.

Si regresaba al futuro tendría que hacer la prueba…

Me tensé al recordarlo. Tendría que dejar que un miembro del clan Yamanaka entrara en mi mente para ganarme la confianza del sandaime. Dios… ¿Por qué todo esto era tan complicado?

– Aquí tienes… –la voz de Minato me hizo sobresaltarme ¿En qué momento había llegado hasta aquí?

Estaba de pie junto a mi cargando una bandeja con distintos alimentos, la cual dejó en la pequeña mesita que había frente al sofá para luego tomar asiento junto a mi… Mucho más cerca de lo que me gustaría.

– ¿Estás bien? Estás muy pensativa… –preguntó. Su rostro estaba demasiado cerca, me sentía muy nerviosa.

– Yo… Solo estaba tratando de recordar… –murmuré apartando la mirada.

– ¿Realmente no recuerdas nada? –lo oí preguntar a lo que me limité a negar con la cabeza. – Ni siquiera… ¿Ni siquiera la pregunta que te hice a noche?

Lo miré confundida ¿A qué pregunta se refería?

– ¿Pregunta…? –repetí.

Su rostro se contrajo con una mueca triste.

– Que desafortunado… Tenía la esperanza de que pudieses darme una respuesta hoy…

– ¿De qué pregunta me hablas? –pregunté. Estaba cada vez más confundida.

El negó con la cabeza antes de mirar al techo.

– Esperaré a que lo recuerdes… Ahora, vamos a comer. –dijo desviando el tema antes de tomar los palillos y tomar entre estos uno de los alimentos para ofrecérmelo.

Lo observé con duda, no muy segura de estar conforme con el cambio de tema que había hecho. Había despertado mi curiosidad hablando como si aquella pregunta se tratase de algo demasiado importante, y cambiaba de tema como si no fuese la gran cosa.

– ¿No vas a comer?

Suspiré, no queriendo presionar la situación.

Comencé a comer en silencio, y así pasó el rato hasta que Minato decidió irse. Luego de que el hubiese salido de la casa, me dirigí al cuarto de la casa y me acosté en la cama intentando dormir. Esperaba que, al despertar, hubiese vuelto al futuro.

Poco a poco comencé a quedarme dormida.

"Estás moviéndote bien…"

"¿Quién…? ¿Quién eres tú?"

"Tienes una misión, si la completas exitosamente varias cosas cambiarán en tu tiempo"

"Tu… ¿Acaso tu eres la persona que me envió aquí? ¿Quién eres? Por favor dime, ¿por qué? ¿Por qué yo de todas las personas?"

"Me temo que no son preguntas que puedo responder… Sin embargo, te diré esto: Eres especial Haruno Sakura… Una persona que no destaca pero que tiene el poder de cambiar las cosas si hace las decisiones adecuadas… Así como los avatares que te hemos brindado. Tendrás un tiempo limitado, utilízalo sabiamente ¿sí?"

"¿Qué? ¿Qué significa eso?"

"Adiós, Haruno Sakura… Nos volveremos a ver pronto"

Abrí abruptamente mis ojos ¿Qué había sido eso? ¿Qué era su voz? ¿A qué se refería con todo ello? Estaba tan confundida que ni siquiera me percaté del lugar que me rodeaba.

"¿Soy especial? ¿Puedo cambiar las cosas? ¿Avatares?" –repetí en mi mente una y otra vez.

Esto se volvía cada vez más y más extraño.

– Oi, mujer… ¿Quién eres tú y qué haces aquí? –una voz varonil me sacó de mis pensamientos a la par que una afilada cuchilla perteneciente a una katana se situaba a unos metros de mi cuello.

Me sobresalté asustada y solo entonces tomé conciencia del lugar que me rodeaba.

Estaba en un bosque. A mi alrededor había cuatro hombres, todos con alguna especie de armadura. Entre sus vestimentas podía vislumbrar la insignia del clan Senju.

¿Dónde había ido a parar esta vez?


Un capítulo un tanto corto pero que espero que les haya gustado.

¿Cuál será la pregunta que Minato le hizo a Sayuri? ¿Qué es esa voz que Sakura escucha?

Muchas gracias por seguir esta historia~