La historia es una adaptación del libro Shelter You de Alice Montana y los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Si tienes la oportunidad te recomiendo que leas el libro original.
Epilogo
POV Emmett - 3 Años despues
Cuelgo el teléfono de la conferencia en que he estado atrapado la última hora y media. Me encanta mi trabajo, pero las llamadas telefónicas como esas no son el motivo por el qué decidí venir a trabajar a la empresa de mi padre. Son muy pocos los días como hoy, pero no puedo esperar a largarme de esta oficina. Guardo mis papeles y los meto en el portafolio mientras que, simultáneamente, apago la computadora. Todavía no son las cinco en punto pero estoy tan harto.
Llego al elevador y presiono el botón hacia el cuarto piso. Alzo la mirada para ver los números de cada piso encenderse mientras desciendo.
Después de varias paradas en muchos pisos, las puertas finalmente se abren en el cuarto y me deslizo entre los cuerpos que hay dentro del elevador. Voy hacia las brillantes puertas dobles de colores y pongo el código de cuatro dígitos en el muro. Las puertas se desbloquean y soy transportado a un mundo completamente diferente. Esto es, por mucho, la mejor parte de mi día.
Me recibe una joven con ojos cafés y cabello a juego. —Hola, señor Cullen. Ella lo está esperando.
Sonrío y asiento, y camino lentamente por el pasillo, luego entro a la última habitación de la izquierda. Y, como si fuera lo debido, ella me ve antes que yo a ella.
—¡Papi!
—¡Lily! —grito, agachándome lo suficiente para levantarla cuando corre a mis brazos. Envuelve los bracitos alrededor de mi cuello mientras le doy besos por toda la cara—. Te extrañé, cacahuate. ¿Cómo estuvo tu día?
—La señorita Leah intentó hacerme tomar la siesta otra vez, papi.
—¿En serio? —pregunto, exagerando mi tono para ella. Saco su lonchera y abrigo de los cajones que se alinean en la pared, y mientras la cargo fuera de la habitación, le sonrío a la profesora de Lily.
—Así que, ¿qué pasó? ¿Tomaste la siesta? —Le sonrío y presiono el botón del elevador otra vez.
Suspira. —¿Aún puedo ver a Yoyo Bears esta noche?
Retrocedo con ganas de reír y entro al elevador. —Sí puedes, si tomaste la siesta.
—Papi… —lloriquea.
—Entonces, ¿tomaste la siesta?
—No me gusta dormir en el suelo, papi.
—No es el suelo, Lily. Tienes una manta y una bolsa de dormir. Es muy cómodo, al menos deberías intentarlo. Cuando tomes la siesta, lograrás quedarte despierta hasta tarde para ver Yoyo Bears.
—Está bien —dice, descansando la cabeza en mi hombro.
Esta pequeña tiene el poder de transformar un día de mierda con solo un destello de sonrisa. Ni siquiera puedo recordar cómo era mi vida sin ella. Salgo rápidamente del edificio y salto al asiento trasero de un coche en espera.
Dejo a Lily en el asiento elevado y la acomodo. Detesto que me lleven, pero vivir en la ciudad de Nueva York y manejar al trabajo es casi imposible. Los días que Lily tiene maternal, opto por utilizar el auto de la compañía, de otra forma, uso otros tipos de transporte. Andar en esta ciudad con un niño, requiere una planificación cuidadosa, pero vale la pena por la vida que vivimos.
Bella, Lily y yo, nos mudamos a Nueva York después de que Lily fuera secuestrada por ese hijo de puta, Billy. Cuando la recuperamos, me di cuenta que mi razón para convertirme en oficial de policía había sido satisfactoria. Sí, quería luchar contra el crimen y hacer más segura la ciudad, pero creo que en realidad solo quería ayudar a personas en problemas de la manera en que no pude ayudar a mi hermana, Tanya y cada vez que lo hacía, me sentía un poco menos fracasado. Nunca entendí cuán profunda era la culpa que cargaba en lo que concernía a su muerte, pero luego conocí a Bella. La asustada pero valiente Bella, con un bebé recién nacido y nadie que la ayudara. Entró a mi vida y la puso sobre su eje; su presencia me dejó desorientado y me lanzó en territorio desconocido.
Convertirme en el protector de Lily y Bella se volvió totalmente consumidor para mí, era tan importante como tomar mi siguiente respiro. Fracasar no era una opción, nunca cuando conllevaba asegurarme de que no terminarían afrontando el mundo solas. Supe desde el momento en que la conocí, que era diferente para mí, no se parecía a ninguna otra que hubiera conocido. Sentí desde nuestra primera conversación, su determinación intensa y voluntad de sobrevivir. Sin embargo, nunca imaginé que terminaría enamorándome de ella ni teniendo la abrumadora necesidad de reclamar a Lily como mía. Tener una familia no se encontraba en mi radar, ni siquiera cerca, pero ellas cambiaron eso para mí y lo agradezco cada día.
Quince minutos después, estoy desbloqueando la puerta delantera e introduciendo a Lily en nuestro apartamento. Bueno… El apartamento de mis padres que, cortésmente, nos dejaron ocupar cuando decidimos mudarnos a la ciudad, lo que nos permitió mantener la casa en Pennsylvania que todavía usamos seguido.
—¿Quieres ver un poco de televisión mientras preparo la cena, cacahuate? —Me agacho para desabrochar su abrigo.
—Sí.
—De acuerdo. —Le sonrío y toco la punta de su nariz con mi dedo. La acomodo en la sala y me dirijo a la cocina. Unos momentos después, mi teléfono chilla, alertándome de un mensaje de texto. Reviso la pantalla y veo el nombre de Bella.
¡De camino a casa!
Bella se encuentra en tercer año de Trabajo Social en la Universidad de Nueva York. Después de todo lo que pasó, quiso ser capaz de hacer una diferencia y ayudar a otros. Se dio cuenta de la importancia de tener profesionales calificados para asistir a personas en necesidad.
Tuvo que ver a un terapista extensamente, para terminar por fin con los eventos de su pasado, para entender los efectos de lo que le había pasado y poder vivir una vida libre de miedo y culpa.
Quince minutos después, escucho la puerta delantera al abrirse y el usual grito: "¡Mami!". Eso me hace sonreír siempre; nunca me cansa.
—Hola, Lily Bee. —Escucho en respuesta.
—Mami, ¿puedo ver a Yoyo Bears esta noche? —Mi cuerpo tiembla con una risa silenciosa. Si hay algo que puedo asegurar sobre Lily es que es implacable.
—¿Tomaste la siesta en la escuela?
—¿Papi y tú siempre dicen las mismas cosas? —responde.
Niego con la cabeza, los niños son increíbles.
—Sí —dice, y con eso se termina la conversación y casi puedo garantizar que Lily se planta de nuevo frente a la televisión con un puchero en la cara.
Un par de brazos se deslizan alrededor de mi cintura desde atrás.
—Hola, bebé —dice y descansa su cabeza en mi espalda.
—Hola, jefa —respondo, girándome para estar cara a cara. Me inclino y la beso hasta que su cuerpo se relaja en mis brazos—. ¿Cómo estuvo tu día? —pregunto, cuando rompo el beso.
—Estuvo bien. Tuvimos un repaso para mi examen de sociología, nada importante.
—¿Cuántos exámenes te faltan?
—Solo dos.
—¿Ya te registraste para el siguiente semestre? —pregunto, bajando el calor en la estufa.
—Sobre eso… —Se aleja y mira al techo, e inmediatamente pienso que esto no puede ser bueno.
—¿Qué?
—Lo he estado pensando recientemente y…
—¿Y qué? —digo, cruzando los brazos sobre mi pecho y recargándome en el mostrador de la cocina.
—Lily está creciendo y por mucho que adore estar en la ciudad, extraño nuestro hogar. Extraño estar con la familia y quiero que Lily vaya a una escuela donde pueda estar segura en el patio y…
—Las escuelas aquí tienen patios seguros, Bella.
—Bueno, ya sé, pero la ciudad es tan ruidosa y… grande. No tenemos patio trasero aquí para jugar, y durante el verano solo puede hacerlo cuando pasamos los fines de semana en la casa, y a ella le encanta estar allá.
Alzo la cabeza y le sonrío. Por bastante tiempo, luego de que encontráramos a Lily, siempre dudaba cuándo me iba a decir cómo se sentía. Creo que tal vez le asustaba mi reacción, tal vez le asustaba que la rechazara o me enojara con ella porque es lo que siempre conoció. Descubrí que sonreírle siempre ayudaba a aliviar algo de su tensión, eso la hacía ver que era un lugar seguro, alguien que la amaría en lugar de juzgarla.
—¿Qué estás diciendo?
—Puedes transferirte a la oficina de Pennsylvania, ¿no?
Asiento lentamente, aún sonriéndole. Es adorable cuando se pone así de nerviosa. —Puedo hacer eso, sí, pero te queda un año de escuela. Si vamos a mudarnos a casa en Pennsylvania, ¿no deberíamos hacerlo cuando ya estés graduada?
—Nuestra boda es en un mes.
Dejo caer mi cabeza hacia atrás y me río. —¿Por qué cambias el tema?
—No lo hago —responde a la defensiva—. Solo extraño nuestra casa, Emmett.
Es curioso cómo ella nunca lo consideró un hogar al apartamento. Mantiene recuerdos especiales para ambos, hicimos aquí el amor por primera vez, pero su "hogar" siempre es la casa de Pennsylvania donde todo comenzó entre nosotros.
—Solo he pensado que una vez que nos casemos, me gustaría pasar más tiempo contigo en casa, y quiero pasar tanto tiempo como pueda con Lily antes de que comience el jardín de niños, que me gustaría que hiciera en Pennsylvania.
—Así que, ¿quieres renunciar a la escuela?
—Bueno, cuando lo pones así... —dice rodando los ojos—. No quiero renunciar. Quiero tomarme un descanso.
—¿Un descanso para que podamos mudarnos a casa? ¿Qué cuando termine el descanso y quieras regresar para terminarla? Estaríamos en Pennsylvania con una niña en la escuela, y no es como si pudiéramos transferirla en ese punto y dudo que quieras viajar diariamente a la ciudad.
—Confía en mí, bebé —dice, corriendo sus manos hacia arriba por mis brazos y envolviéndolos alrededor de mi cuello—. Hablé con mi asesor y cuando esté lista, puedo terminar mi curso en línea, e incluso me ayudarán a encontrar un lugar cercano cuando necesite hacer mi internado.
—¿Por qué me estás diciendo esto ahora?
—Quería conocer mis opciones antes de decir cualquier cosa, en caso de que no fuera posible. Emmett, aquí no es nuestro hogar. Me diste esto porque era mi sueño. La Universidad de Nueva York era mi sueño y ha sido genial, pero algunas veces los sueños cambian y ahora solo quiero que nuestra familia crezca en nuestra
bonita casa en Pennsylvania. Además, extraño conducir mi auto. Estoy cansada del subterráneo y el tránsito.
—Ooooh, tránsito. ¡Qué horror! —me burlo de ella—. ¿Cómo pude haberte sometido a eso todos estos años?
—No seas idiota —dice con una risita.
Me pongo serio un momento porque aunque sea maravilloso regresar a casa, necesito saber qué es lo que de verdad quiere ella.
—Te daré lo que quieras, lo sabes. Mientras sea lo que quieres realmente. Creo que ir a casa sería genial para todos.
Deja salir un chillido y se aprieta a mí, jalándome para un gran abrazo.
—Sin embargo, ¿crees que el descanso es necesario? Si vas a terminar tu licenciatura desde casa, ¿por qué no terminar ya con ello? —pregunto.
Creo que una parte de mí solo se encuentra asustado de que si se establece siendo ama de casa, no terminará su licenciatura. No es que me importara que se quedara en casa para criar a Lily si es lo que quiere de verdad, pero sé que sus sueños son más amplios que eso. Sé que tiene una profunda necesidad de ayudar a las personas, especialmente mujeres jóvenes y niños.
—Sí. Con respecto a eso…
—Me estremezco cada vez que dices eso. —Suspiro.
—Bueno, hay algo más que creo que debes saber.
Ruedo los ojos. —Oh, por Dios, Bella, te amo, nena pero dilo ya.
—Estoy embarazada.
Abro la boca, luego la cierro de nuevo inseguro de qué decir. Miro en los alrededores, buscando cámaras o cualquier otra indicación de que esto podría ser algún tipo de engaño o broma pesada. La miro de nuevo y me sigue sonriendo.
—Estás mintiendo.
—No —dice con un brillo en sus ojos.
—¿Cómo? —pregunto escépticamente.
—Bueno, Emmett, todo comienza cuando un hombre y una mujer…
Le cubro la boca con mi mano y le sonrío. —Sé cómo, listilla, pero ¿cómo? Pensé que estabas con la píldora. —Destapo su boca y deja salir otra risita.
—Cuán rápido olvidas, ¿eh? ¿Recuerdas hace poco cuando te dije que se me terminaron las píldoras y tenía que conseguir una nueva prescripción?
—Vagamente —respondo. Es una mentira, lo recuerdo totalmente.
—Y, ¿recuerdas lo que dijiste? "Oh, no te preocupes nena, usaré condones hasta que se arregle".
—Eso puede sonar familiar. —Prácticamente puedo recitar la conversación de memoria. Sí, le dije que nos protegería hasta que retomara la píldora.
—Pero no fuiste exactamente consistente con eso.
No puedo evitar reírme, qué hombre en una relación monógama quiere usar un condón alguna vez. Me encontraba más que caliente y no quería esperar, así que dije lo que tenía que decir para obtener algo. —Bueno, ¿regresaste a la píldora? —pregunto intentando reflejar algo de culpa.
—Sí. Pero evidentemente el daño ya estaba hecho.
—Bueno, ¿no eres un desastre? —Río.
Dios, la amo. No sé lo que hacía antes de que ella llegara a mi vida. Pensé que era feliz tal como iban las cosas, disfrutaba de ser un policía, me gustaba estar soltero y no tener ataduras reales con nadie, pero una vez que ella puso un pie en mi casa, fue como si perteneciera absolutamente ahí. No fue hasta que puso un pie en esa casa, que se convirtió en un hogar.
—¿Qué se supone que haga contigo, eh?
—¿Te vas a casar conmigo?
—¿Una boda forzosa?
Me golpea en el brazo. —Hemos estado planeado esta boda por un año, difícilmente es una boda forzosa.
—Eres una verdadera alborotadora, ¿sabías eso?
—Sí, pero lo valgo.
Y es cierto… lo vale, vale todo lo que tengo. Pero me encuentro feliz de que lo entienda por sí misma, que entienda cuánto significa para mí. Que mi mundo entero comienza y termina con ella, Lily y ahora este bebé.
—Sabes que soy feliz, ¿cierto? Te amo y estoy emocionado por ser padre otra vez. Me entusiasma experimentar este embarazo contigo y estoy seguro de que no vas a tener que pasar sola por esto…
—Pero…
—Pero, quiero asegurarme que estás bien con esto. Solo tienes veintiuno y ya renunciaste a mucho de tus locos años salvajes por mantener a Lily. Quiero asegurarme de que esto es lo que quieres realmente.
Frunce el ceño y me golpea en la cabeza.
—Suficiente con el abuso ya —digo con una risa.
—Por supuesto que es lo que quiero. He llegado a hacer un montón de cosas en los últimos años. Me has dado la libertad de hacer amigos, salir y experimentar la vida de universitaria, y estoy muy segura de que recuerdo venir tambaleante un par de veces por mi estado de borracha.
—Y tomé ventaja de esas veces.
Se ríe de nuevo y deja un beso en mis labios. —Mi argumento es que estaré por siempre agradecida por lo que me has dado, pero a esta altura de mi vida, no hay nada más importante que mi familia. Un nuevo bebé se añadirá a eso y tienes razón, vamos a lograr experimentarlo juntos y será increíble.
—Bien —susurro en su oído.
—¿Bien?
—Sip, vamos a casa, bebé —digo, jalándola de regreso a mis brazos, donde pertenece. La verdad es, que podemos quedarnos en este apartamento en la ciudad por siempre. Podemos regresar a Pennsylvania o mudarnos a otro lugar, no me importa. Hogar no se trata de un refugio, hogar es donde esté Bella; es donde estén Lily y nuestro nuevo bebé.
Nada más importa, nada siquiera se acerca.
Wow, no puedo creer que ya terminamos esta historia. Quiero agradecerles a todos los que leyeron y a los que se tomaron el tiempo de darme un comentario.
Pero sobre todo quiero agradecer a esas que estan en todas mis historias.
En cuanto a la proxima historia todavía no me decido cual hacer pero varias me pidieron una de Carlise, asi que creo que subire dos historias: una de carlise y con suerte una de Jasper, pero tardare una o dos semanas en decidir las historias y adaptar los primeros cap, espero verlas en cuanto las suba
Besos
