Dejé escapar un pequeño suspiro.

No podía seguir retrasándolo más, así que, tras asearme rápidamente, salí de casa y me dirigí hacia donde Kakashi me estaba esperando.

A penas me dirigió una mirada antes de comenzar a caminar guiándome hacia la torre Hokage.

Con cada paso que daba sentía que más peso se acumulaba sobre mis hombros. No quería hacer la prueba, no quería tener a alguien en mi cabeza, no quería…

– Estás bastante tensa. –oí a Kakashi comentar.

– No es como si la idea de tener a alguien en mi cabeza me agrade. –bufé desviando la mirada. – Menos con todo lo que me viene pasando últimamente.

Pude sentir la mirada inquisitiva de Kakashi sobre mí. Lo miré de reojo y negué con la cabeza indicándole que no era algo de lo que quisiese hablar con él.

– Será rápido. –lo oí hablar. – Solo tienen que buscar pruebas de que tu historia es verídica. Nada más, nada menos.

– No deja de ser una situación horrible. –dije. – Que entren en mi mente y vean mis recuerdos, por más tonto que sea el recuerdo, es como si me estuviesen abusando sexualmente.

Pude notar como el cuerpo del jounnin se tensó ante tal comparación que había hecho. Sabía que, a pesar de que le había contado mi historia, seguía viéndome como una niña debido a mi apariencia, por lo que hablara de violación, había sido un golpe muy fuerte para él, algo que no se esperaba para nada.

– Sakura…

– ¿Qué solo le digo como me siento? Conozco las habilidades del clan Yamanaka, mi mejor amiga es una miembro del clan y ha usado sus técnicas en mi una vez, lo considero horriblemente invasivo. –respondí. – No hay palabra que usted pueda decir que me haga cambiar de opinión.

El suspiró. Finalmente se había rendido ante mis palabras.

– Lo siento… Solo estaba tratando de animarte, no pensé que toda esta situación fuese tan molesta para ti. –murmuró él. Solo me limité a asentir en reconocimiento a sus palabras.

Pronto nos sumimos en un profundo silencio y nos mantuvimos así por el resto del camino hasta llegar a la torre Hokage. Antes de entrar me detuve un segundo a mirar el monte Hokage.

Cuatro rostros tallados en piedra… No cinco, como el futuro que conozco; Ni tres, como el pasado que había conocido brevemente; Y por lo menos existía, no eran un proyecto a futuro como en la era de Hashirama. Y si íbamos mucho más lejos, en la era de Ashura e Indra ese monte ni siquiera tenía un valor significativo más que ser una parte de la naturaleza. Realmente estaba en esta época, pero ¿Cuánto tiempo duraría aquí hasta que las cosas vuelvan a cambiar?

– ¿Sakura? ¿Estás bien? –oí a Kakashi llamándome. Volteé mi mirada nuevamente a la entrada de la torre.

– Lo siento, solo quería cerciorarme de que realmente estoy aquí…

Caminé por delante de él, dejando que su mirada curiosa y confundida se clavara en mi espalda. El creía que la situación era mucho más simple de lo que realmente era, y mi actitud solo ayudaba a confundirlo. Dejarlo con la intriga, sacarlo de su zona cómoda.

Me detuve frente a la puerta de la oficina del Hokage. Ni siquiera tuvimos que llamar para que del otro lado se escuchara un "Adelante".

Me quedé estática. No quería entrar allí.

Fue Kakashi quien abrió la puerta y me dio un pequeño empujón para que entrase a la oficina. Un escalofrío recorrió mi espalda al sentir el chirrido de la puerta cerrándose. Ya estaba aquí, ya no se podía evitar más.

– Buenos días, Sakura. –saludó el Sandaime. A penas levanté la mirada en reconocimiento. Parecía que el notaba mi incomodidad, por lo que esbozó una sonrisa amable intentando brindarme algo de confort, sin embargo… no sirvió de mucho. – Creo que debes conocer a Yamanaka Inoichi, el líder del clan Yamanaka. –dijo haciendo un gesto hacia el hombre rubio que estaba de pie junto a él.

Asentí en respuesta.

Conocía a Inoichi. Lo había visto algunas veces cuando solía ir a casa de Ino. Jamás había tenido grandes intercambios de palabras con él, solo lo veía discutir varias veces con su hija.

– El padre de Ino… –murmuré. El hombre rubio esbozó una pequeña sonrisa apenada al escucharme.

– Sakura-chan, realmente no estaba seguro de qué creer cuando me contaron la situación ¿Ino lo sabe? –preguntó Inoichi.

Negué con la cabeza.

– Solo he hablado de esto con Kakashi-sensei y Hokage-sama. No estoy segura de que sea buena idea revelar esta información a más gente. –respondí. El asintió en señal de comprensión.

El Hokage carraspeó para llamar nuestra atención.

– Bueno, supongo que podemos iniciar con la prueba ahora. –anunció. – Kakashi.

– Hai, Hokage-sama. –respondió inmediatamente Kakashi.

Por el rabillo del ojo pude observar como el peliplata comenzaba a realizar varios sellos con las manos. A pesar de la velocidad con la que los realizaba, podía distinguirlos y reconocerlos. Sabía lo que él estaba haciendo, había visto muchas veces a Tsunade hacer lo mismo en reuniones importantes, donde se intercambiaba información valiosa, de alto secreto.

Terminó de hacer los sellos y cerré mis ojos.

La habitación había sido sellada: Nadie podía entrar, nadie podía salir, nadie podía escuchar desde afuera lo que se hablara aquí adentro.

Por un lado, estaba agradecida por el detalle de mantener en secreto esta información. No quisiera imaginarme las cosas que podrían suceder si un enemigo se enteraba de esto. Algo como el viaje en el tiempo podría llamar fácilmente la atención de ninjas renegados como Orochimaru, incluso Akatsuki.

Pero, por otro lado, no podía evitar sentirme nerviosa. No podía salir de aquí a menos que Kakashi le pusiera fin al jutsu que acababa de emplear. En el caso de que no creyesen en mí, aún a pesar de la prueba, estaba servida en bandeja de plata para que me asesinaran. Este podría ser fácilmente el escenario de mi muerte… Después de todo, era imposible que con las capacidades de mi cuerpo actual pudiese enfrentarme a dos jounnins y un kage: Mis reservas de chakra aún eran bastante bajas, mi capacidad física era bastante menor, y no sabía aún si podía realizar los jutsus que en el futuro utilizaba con tanta naturalidad.

– Es un proceso simple. –escuché a Inoichi hablar. Volví a abrir mis ojos para poder verlo mientras me hablaba. – Solo tengo que cerciorarme que lo que le has contado a Kakashi-san y Hokage-sama es cierto, no pretendo ver nada más ¿Sí?

Suspiré.

– Solo hágalo… Me matarán de lo contrario. –dije rendida.

Por más que la situación me incomodase, no podía cambiar la realidad en la que me encontraba. A veces… había que hacer cosas que no nos gustan para sobrevivir.

– Tal vez estarías más cómoda sentada en el suelo. –murmuró Inoichi, parecía un tanto descolocado por la respuesta que le había dado anteriormente.

Sin decir nada me senté en el suelo. A los pocos segundos Inoichi se sentó frente a mí. Tomé un par de respiraciones profundas para calmarme antes de ver como el brazo de Inoichi comenzaba a levantarse. Su mano se posó sobre mi cabeza, su mirada estaba fija en la mía.

Lo último que pude sentir fue la horrible sensación de cómo mis barreras mentales eran atravesadas antes de que todo a mi alrededor se volviese negro.

Finalmente, había entrado en mi mente…


Un capítulo corto, pero prefería traerles esto a no traerles nada. Sobre todo teniendo en cuenta que hace bastantes días que no actualizo esta historia.

Quiero disculparme por no haber estado actualizando... La verdad es que no he estado usando mucho mi laptop últimamente (y no suelo actualizar historias desde el teléfono, ya que me resulta extremadamente incómodo).

Me gustaría agradecer a los que ocasionalmente se toman las molestias de dejar pequeños comentarios. Me alegra que les guste la historia aunque sea algo confusa. Saber que les gusta me motiva a intentar continuar la historia.