Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.

Bien heme aquí rumbo a mi nueva vida, debo decir que despedirme de Bob y de Miriam fue… extraño, ningún hijo por muy inadecuados que puedan ser sus padres podría sentirse feliz de separarse de ellos claro que no estoy del todo feliz, pero tampoco estoy triste ni llorando, solo se siente muy extraño, muchas veces recrimine que nunca estuvieron ahí para mí, que solo tenían ojos para la estúpida de Olga pero, siguen siendo mis padres y aunque suene un poco extraño admitirlo les tengo cariño, lo que realmente no me esperaba era la reacción de ellos, a decir verdad tenía la idea de que no les iba a afectar en nada pues nunca estuvieron muy al pendiente que digamos…

– Helga lamento que no hayamos sido los mejores padres contigo – las palabras de Miriam fueron tristes para mí sorpresa – realmente lo lamento hija.

– Yo también Olga – Vaya, ni cuando se despide de mí se acuerda quien soy, ¿algún día este hombre me llamara por mi nombre?

– Soy Helga papá – le recalco con fastidio.

– Si Helga eso dije, en fin, yo… sabes que puedes volver a la casa cuando quieras niña.

– Si claro – digo esto con notable sarcasmo – es más que obvio que no pusiste atención a lo que dijo el juez ¿verdad papá?, No puedo acercarme ni tener comunicación con ustedes por un tiempo – bufo con toda intención, esto se estaba poniendo muy incómodo y fastídiante, a decir verdad.

– Helga la falta de comunicación con tus padres no será por siempre, solo hasta que ellos demuestren que han crecido como personas – me dijo la dra. Bliss quién en todo momento estuvo a mi lado.

– ¿A que se refiere con eso de "crecer como personas", no están lo suficientemente grandes ya? – remarcando lo evidente del asunto.

En realidad, no entendía mucho, el mundo de los adultos puede ser un verdadero asco, es verdad que Bob ha tenido sus ataques de ira en público como aquella ocasión que choco con el auto del abuelo de Arnold y comenzó a tirar gritos o incluso cuando paso lo de industrias futuro que fue hasta el departamento de su socio para hacer un escándalo, claro que esa ocasión fue todo justificado de cierta manera pero aun así todos los vecinos escucharon su pleito y Miriam pues que puedo decir, la mujer ha dejado las compras encima del carro y olvidarse de ellas a tal grado de dejarlas todas desparramadas por la calle, así que si se trata de remediar sus errores sociales pues entonces si, estoy de acuerdo con eso de que deben "crecer", está fue la despedida más incómoda que he experimentado hasta el momento debo decir, ni mis padres ni yo nos hemos demostrado afecto los unos a los otros desde… bueno desde siempre aunque si he de admitir algo es el hecho de sentir un poco de dolor por separarme de ellos de esta forma, sé que no es sencillo para ellos y claro esta esto no es lo que yo hubiera preferido para mí cuando en algún momento de mi vida pensé irme de casa para experimentar independencia y esas cosas pero eso sería mucho tiempo después no ahora.

Después de despedirme de mis padres, estaba lista para mi nuevo destino con mis nuevos padres adoptivos y cabe remarcar que no tengo la intención de llamarlos mamá ni papá, eso no va conmigo y sin mencionar que es exclusivo para mis padres biológicos cuando se lo ganen claro esta; decidí contar mi travesía de mi nueva familia y mi nueva vida por medio de este diario por sugerencia de la Dra. Bliss como una herramienta de desahogo o algo así, aunque le reclame la idea al principio pues me parecía muy tonta después de meditarlo un poco no me pareció tan mala después de todo soy una escritora innata. La familia que había sido elegida para mí a simple vista parecen amables, ambos son rubios de ojos azules, vaya cliché si me lo preguntan, la mujer llevaba el cabello corto al ras de los hombros y un vestido floreado color azul marino el cual se moldeaba a su delgado cuerpo y a decir verdad no le quedaba nada mal, utilizaba joyería discreta y unos zapatos con tacón pequeño, el señor a su lado tenía el cabello corto de la parte baja y algo largo de la parte de arriba, bastante moderno y le quedaba bien, daba la apariencia de ser un ejecutivo de alguna empresa, la familia Anderson, lucían como una pareja perfecta y adinerada si me lo preguntan, se acercaron a mí y me brindaron una cálida sonrisa la cual no sabía si corresponder o no por lo cual solo me cruce de brazos y fruncí el ceño, una vez terminado los trámites de adopción con los de servicio social y haberme despedido de la Dra. Bliss nos dirigimos rumbo a un restaurante a desayunar y porque no ponerle reglas a este juego llamado nueva vida, yo no había ingerido alimento en lo que iba de la mañana, una vez seleccionado el lugar y pedido nuestra comida, la mujer comenzó a hablar.

– Bueno querida sabemos que este cambio es difícil para ti debido a la forma en cómo se llevó acabo todo, pero – volteando a ver a su marido en busca de complicidad según logro apreciar– estamos muy felices de que formes parte de nuestra familia ahora.

– Hemos querido hacer crecer nuestra familia por algunos años y la verdad estamos muy entusiasmados de…

– ¿Y porque no tienen hijos propios? – pregunte de la nada interrumpiéndolo, la verdad me daba curiosidad que una pareja aparentemente joven no tuviera hijos propios pues sus razones tendrán para preferir adoptar a una chica de doce años totalmente desconocida para ellos.

– Bueno querida – su semblante cambio de felicidad a tristeza, claramente algo no estaba bien y comencé a sentir ¿culpa?, no en realidad solo me extraño su expresión – nosotros no podemos tener hijos propios porque… soy… estéril.

Cielos, eso no me lo esperaba la verdad creí que solo era un capricho por no perder la figura– Yo… lo siento.

– Esta bien, es algo que ya hemos superado de cierta manera, por eso nos da gusto el que nos hayan brindado la oportunidad de brindarte amor como familia, claro está que no ocuparemos el lugar de tus padres en tu corazón, pero si nos gustaría que nos brindaras un espacio a nosotros también en él, ¿Qué dices?

– La verdad no puedo garantizar nada, todo esto es inesperado y extraño para mí que la verdad no sé cómo reaccionar o mejor dicho no sé cómo esperan ustedes que reaccione.

– Bueno pues creo que la mejor forma es empezar desde cero contigo misma, ¿porque no nos cuentas un poco de ti, que te gusta, que te disgusta?

Y así fue como inicio todo, pensé seriamente en sus palabras de empezar todo desde cero y no quería empezar mal, después de todo ya había decidido a cerrar el anterior capítulo de mi vida e iniciar uno nuevo, que mejor forma que con una nueva familia aunque no era lo que tenía planeado, les conté todo lo que tenían que saber, mi alergia a las fresas, mi comida preferida, mis compañeros de la escuela, mi mejor amiga Phoebe, hasta las aventuras que vivimos en San Lorenzo y por supuesto omití todo lo referente a Arnold respecto a mis sentimientos por él, mis acosos, altares y todo lo demás, no era necesario contarles a detalle mi vida, solo… aspectos superficiales, en el pasado cualquiera podría decir que Helga G Pataki no cuenta su vida personal a nadie excepto Phoebi y mucho menos a desconocidos, pero si esta iba a ser mi nueva familia por quien sabe cuánto tiempo, la verdad no necesitarían tanta información si íbamos "crear" recuerdos nuevos como nueva familia, ellos también me contaron de su vida, como se conocieron, como se enamoraron, cuando le propuso Dylan matrimonio a Hannah (si esos son sus nombres y juro por dios que suenan nombres de riquillos sin preocupaciones), donde residen actualmente y esa amigos míos fue toda una sorpresa para mí el saber que radican en Nueva York, una de mis opciones universitarias a considerar en el futuro era la universidad de Nueva York, por un momento me sentí un poco triste por el hecho de dejar Hillwood para mudarme a Nueva York eso si fue un shock para mí, ¿Qué iba a pasar con Phoebi, como le iba a decir que me iba a mudar con mis nuevos padres a Nueva York?, sé que Phoebi nunca le diría a nadie y en determinado momento se daría cuenta de que algo ocurrió porque no me vería en la escuela cuando regresáramos a clases, ellos me ofrecieron ir a casa de Phoebi para despedirme pero rechace su ofrecimiento argumentando que odiaba las despedidas cuando en realidad era que no sabía cómo le iba a decir de todo lo que me paso en el último año desde que regresamos a San Lorenzo, la verdad es que logre disimular muy bien mis problemas y nadie se dio cuenta, la verdad sentía vergüenza de todo esto que había pasado y aunque Phoebi fuera mi confidente de toda la vida, no quería que se enterara de esto, al menos no hasta este momento.

Una vez que terminamos de comer y charlar, comenzamos con nuestro viaje carretero a Nueva York, quedaba a cuatro horas de Hillwood por carretera así que sería bueno disfrutar del paisaje que me ofreciera la carretera mientras pensaba en una forma de contarle todo a Phoebi sin que sonara muy dramática la cosa, después de miles de horas en carretera que me parecieron eternas y debo decir que no disfrute del todo el viaje por el enorme fastidio y aburrimiento que estaba pasando llegamos a la gran ciudad la que ahora sería mi nuevo hogar, ubicada en uno de los barrios más prestigiados de Nueva York, Upper East Side quedaba el departamento en donde vivían los Anderson, quede sorprendida, no mejor dicho estupefactamente en shock, jamás pensé que los Anderson vivieran en un barrio de riquillos por lo que se me escapo el comentario.

– ¡Viven en un barrio de riquillos dándose la gran vida eh, nada mal!

Ambos se me quedaron viendo y después soltaron una carcajada, no pensé que mi comentario fuera tan gracioso para ellos, no pude evitar fruncir el ceño y cruzarme de brazos ante tal acto.

– Bueno querida, cuando nos mudamos a Nueva York y buscábamos un lugar para procrear una familia, la verdad es que nos gustó mucho el barrio e hicimos todo lo posible para poder comprar un departamento aquí no es fácil poder encontrar buenos lugares para vivir y tienes que apartar citas con meses de anticipación, sin embargo, se nos presentó la oportunidad de adquirir este lugar y no lo dudamos ni por un momento.

– El barrio es bastante tranquilo y respondiendo a tu comentario, no somos riquillos, aunque tampoco vivimos en la miseria, digamos que estamos en un rango medio en cuanto a estatuto social.

– Deberían practicar un poco más en su nivel de modestia porque la verdad no les creo que no sean ricos, pero tampoco es algo que me moleste, solo… es algo que no me esperaba para ser franca.

Claro está que no lo dije con malas intenciones la verdad no me molestaba en absoluto el hecho de que mi nueva familia fuera rica, podría aprovecharme de esto haciendo que me compren todo lo que quisiera y nunca pude tener, podría tener el control de todo o si, eso sonaba perfecto, pero… ese plan no iba a funcionar porque esto no era Hillwood y no tenía a la princesa Lloyd para restregárselo en su fino rostro así que deseche el plan tan rápido como llego, el lugar realmente era hermoso, al entrar el pasillo te llevaba al recibidor el cual tenía una mesita central de vidrio con un adorno floral muy hermoso de lirios y tulipanes suponiendo que son los favoritos de Hannah, había tres sillones color gris con una escala casi blanca pero seguía siendo grisácea muy hermosos que hacían juego con el adorno floral, lo hacía ver elegante puesto en las palabras de la princesa Lloyd, al entrar al recibidor, se pueden ver dos pasillos, uno de estos llevaba al comedor el cual tenía otro pasillo que llevaba a la cocina y el otro pasillo llevaba a las habitaciones, el comedor tenía un candelabro con detalles en color oro y cayendo con forma de cascada, la mesa era bastante amplia, contando la cantidad de sillas que estaban alrededor yo diría que es una mesa para un total de diez personas lo cual me hace preguntarme si tienen tantos amigos como para llenar este lugar, tanto la mesa como las sillas estaban combinadas en un color crema, en las paredes habían cuadros de paisajes muy lindos, Dylan me hizo el comentario que eran pinturas que Hannah hacia cuando salían de viaje en vacaciones y a juzgar por estas pareciera que fueron pintadas por un profesional, me encantaba como se veían y me hicieron crecer ganas de ir a conocer esos lugares, Hannah había plasmado tanta tranquilidad y frescura que parecía que estabas ahí, realmente hermoso, el último lugar de esta parte del departamento fue la cocina la cual era bastante grande, justo había una señora que estaba recogiendo la basura, Dylan me presento a la señora, su nombre era María y le ayudaba entre semana a Hannah a tener la casa en orden, era el ama de llaves y ya tenía algún tiempo trabajando con ellos, era bastante amable, me agrado la señora, bien una vez hecho las presentaciones y conocido una parte del departamento, llego la hora de conocer la otra parte del lugar, el lado de las recamaras, me mostraron la recamara de huéspedes, la recamara principal donde ellos dormían que la verdad lucia bastante sencilla, no parecía llena de lujo ni nada lo que me hizo reflexionar que a pesar de ser evidentemente millonarios, eran personas bastante sencillas en su forma de ser hasta el momento por lo poco que había interactuado con ellos, nada pretenciosos ni presumidos como cierta princesa que conozco, y por ultimo llego el momento que estaba esperando, mi habitación, cuando entre no pude evitar soltar un enorme WOW, era hermosa, pintada con colores pastel no muy rosa pero si con ligeros toques lilas, una de las paredes estaba pintado un bosque que la misma Hannah hizo, la habitación incluso tenía su propio baño el cual he de admitir no estaba nada mal, tenía un hermoso yacusi en donde sé que pasare horas de relajación eso ni dudarlo, después de recorrer mi habitación tanto Hannah como Dylan me dejaron sola para desempacar mis cosas, no tenía muchas cosas la verdad, y me tomo un buen rato decidir dónde colocar que para que se viera bien estilo Helga Pataki aunque ya no fuera una Pataki.

Después de tener todo en orden, y María tener la cena lista la cual debo remarcar estaba DE-LI-CI-OSA, Hannah me comento que mañana iríamos a conocer la que sería mi nueva escuela, ellos querían mi opinión respecto a que escuela ir pues habían dos opciones muy buenas de las cuales elegir, después de escuchar el plan de estudios de cada una opte por East Side Middle School, la verdad estaba cerca del departamento así que no tendría tantos problemas para llegar a casa ni nada lo cual era excelente, una vez discutidas las actividades que realizaríamos mañana me dirigí a mi habitación a descansar, la verdad estaba muerta no solo físicamente, también mentalmente, este había sido un día largo sin lugar a duda, una vez dentro de mi habitación no lo pensé dos veces y me avente a la cama, la verdad era tan suavecita que mi cuerpo no dudo nada en relajarse y así quedar profundamente dormida.

La mañana siguiente me levante muy temprano, no quise dejar pasar mucho tiempo así que tome un baño rápido, tome una camiseta color rosa con la leyenda "what are you looking at" en color negro y unos pantalones de mezclilla, decidí atar mi cabello en una sola coleta alta, una vez terminada la tarea de vestirme, saque un cuaderno de mi mochila y comencé a escribirle una larga y detallada carta a Phoebi, a estas horas ya habrán iniciado las clases en Hillwood y aunque la carta tarde unos días en llegar a su destino, sé que ella entenderá mi situación y podrá guardarme este secreto el cual no dudo que en algún momento se sepa, una vez terminada esto, me dirigí hacia el comedor donde ya se encontraban Hannah y Dylan quienes me brindaron los buenos días y yo les correspondí de la misma manera.

– Te vez muy bonita querida, si gustas podemos también ir al centro comercial a comprarte algo de ropa extra o cualquier otra cosa que necesites.

– Muchas gracias, a decir verdad, me gustaría llevar esta carta al correo, es para Phoebi y también quiero preguntarles si no habrá ningún problema en que le otorgue a Phoebs el número telefónico de la casa, es mi mejor amiga y no me gustaría perder comunicación con ella.

– En absoluto Helga, me parece excelente que quieras seguir en contacto con tus amigos, después de todo no eres prisionera ni nada por el estilo.

Les mostré una sincera sonrisa y les agradecí el gesto, en eso María se acerca con una enorme pila de hot cakes los cuales se veían deliciosos, ¡Oh por el amor de dios, esta mujer cocina como una diosa!, estaban realmente deliciosos y esponjosos, me atasque hasta donde mi pobre cuerpo me lo permitió, realmente estaba en la gloria; una vez terminado el desayuno, nos dirigimos a recorrer las calles para inscribirme en mi nueva escuela la cual iniciaría clases hasta la próxima semana, llegamos a la escuela, recorrimos los pasillos guiados por uno de los profesores del lugar quien nos dirigió hasta la oficina del director, una vez dentro, comenzó la interrogación tanto del sujeto hacia nosotros y viceversa, una vez terminadas las conversaciones el director se dispuso a mostrarnos cada rincón de la escuela, pasillos, salones, gimnasios, canchas deportivas, la ubicación de mi casillero, etc. Incluso nos comentó los clubs más destacados que tenían en la escuela los cuales eran el club de baloncesto y el de porristas siendo este último una recomendación del director hacia mi persona, oferta la cual rechace tajante mente, Helga G Pataki no entrara a ningún club de niñas tontas y descerebradas eso es seguro.

Terminamos con todos los asuntos de la escuela y nos dirigimos al centro comercial para comprar todos los útiles que necesitaría para la escuela entre otras cosas, la verdad el centro comercial estaba enorme y plagado de gente, tuve un bloqueo mental ya que toda mi vida he odiado ir de compras por lo cual no recuerdo del todo por cuantos lugares pasamos para salir con una montaña de bolsas, a mi ver creo que exageraron demasiado con esto de las compras, pero bueno yo no soy nadie para quitarle el gusto a nadie, nuestra última parada del día fue la oficina postal donde deje mi carta para Phoebi, esperando que la reciba lo antes posible, una vez terminadas nuestras actividades en la calle, regresamos al departamento, Hannah me ayudo a acomodar mi nuevo guardarropa y la verdad fue bastante incomodo, el hecho de recibir tanta atención de ellos me estaba comenzando a enloquecer aunque me agradaba al mismo tiempo, puedo justificarlo tomando en cuenta que Bob y Miriam nunca fueron así de atentos conmigo y no quería admitirlo pero… ahora que por fin alguien dedicaba su tiempo en mí, en mis cosas, debo decir que me pone triste el hecho de desear aunque fuera un poco que las cosas con Miriam y Bob fueran diferentes, que fueran ellos los que me brindaran esta atención y no dos desconocidos, esto me puso un poco triste, acto que no fue desapercibido por Hannah.

– ¿Qué ocurre querida?

– Nada, es solo que… – no estaba 100% segura si realmente debía abrir mis pensamientos a ella, pero tampoco quería guardármelos para siempre, si realmente quería empezar desde cero tenía que poner de mi parte – todo esto me hace pensar en mi relación con Bob y Miriam y el cuanto me hubiera encantado que ellos pusieran la misma atención que tú y Dylan ponen en mis cosas, ellos nunca estuvieron tan al pendiente de mi sabes y ahora que soy el centro de atención… bueno yo… siento muy raro, sé que aparento ser ruda pero, no puedo ser de piedra y fingir que no me duele que las cosas terminaran así.

– Helga – coloco su mano en mi hombro y me brindo una cálida sonrisa, tal y como una madre podría brindarte para saber que cuentas con su apoyo aunque claro está, ese tipo de miradas las recibí muy pocas o nulas veces, no lo recuerdo con claridad – sé que esta situación es un poco anormal de vivir y te agradezco que me abras tu corazón, eso me hace muy feliz, quiero que sepas que tanto Dylan como yo siempre veremos por ti, te lo dijimos ayer, nosotros queremos brindarte amor, queremos que nos veas como tus padres y nos des la oportunidad de llenar tu corazón para sanar todo ese dolor que llevas dentro – coloco su mano en mi pecho justo del lado del corazón, sus palabras me reconfortan de alguna manera.

– Muchas gracias – sin siquiera pensarlo una lagrima se me escapa, creo que tengo tanta suerte de que me tocaran unas personas cariñosas y amables, si lo pienso bien pudo ser peor, pude terminar en una familia golpeadora o algo así – sabes… he estado pensando mucho en la idea de empezar desde cero y cerrar un ciclo en mi vida para abrir otro en esta nueva familia, creo que… creo que la mejor forma de comenzar es con cambios poco a poco, yo no soy una persona que se pueda abrir fácilmente a nadie, la única persona que conoce mis más profundos secretos y pensamientos es Phoebi, pero sé que si me lo mantengo solo para mi terminare en un manicomio con la Dra. Bliss.

– Helga pero que ocurrencias dices – soltó una leve risita ante mi descabellado comentario el cual provoco una ligera sonrisa en mi rostro – no terminaras en un manicomio te lo aseguro.

– Bueno para eso te tengo a ti y a Dylan ahora y para empezar con el pie derecho quiero que dejen de llamarme Helga – los ojos de Hannah parpadearon dos veces, era notable su sorpresa y para mi podría ser una señal de que lo que estaba a punto de decir era el inicio de un infierno – no me malentiendas, es solo que quiero cerrar este capítulo junto con mi primer nombre y me gustaría intentar abrir este otro con mi segundo nombre.

– ¿Y cuál sería querida? –nuevamente me muestra esa cálida y reconfortante sonrisa.

– Geraldine… a partir de ahora… me gustaría ser Geraldine Anderson.

Bien, lo dije, la verdad no es un secreto que odiaba ese nombre y nadie en todo Hillwood lo conocía pero seamos sinceros, Helga G Anderson se escuchaba horrible y aunque no puedo hacer nada por seguir conservando el apellido Pataki legalmente hablando claro, lo que menos quería era ser la burla de todo Nueva York por el hecho de un simple nombre, por lo cual después de meditarlo mucho creo que lo mejor que puedo hacer para aceptar esta nueva vida es aceptarla como Geraldine y no como Helga obviando el hecho de que no dejare de ser yo pero con algunos toques nuevos que supongo irán saliendo conforme interactúe con los zopencos de la nueva escuela, no está demás señalar que tanto Dylan como Hannah y porque no también María estaban fascinados con mi segundo nombre, no dejaban de remarcar lo hermoso que era, ¡cielos!, espero no arrepentirme de esto algún día.

La semana paso rápido dando paso a la llegada del lunes, tanto Dylan como Hannah estaban muy contentos por el inicio de mi ciclo escolar y mientras aquí una se muere de los nervios, comencé a utilizar mi cabello agarrado en una sola coleta con la única diferencia del cambio de lugar, en ocasiones la llevaba atrás y otras de lado, claro que también habían veces que me dejaba el cabello suelto, Hannah me enseñó a peinar mi cabello de forma femenina pero sin dejar de notar presencia como solo Helga podría hacerlo, es bueno conocer ¡AL FIN! a una mujer que no fuera toda femenina y empalagosa como Olga, Hannah me brindaba sus ideas y yo las contemplaba con algunas inquietudes ya que la idea de lucir toda femenina no me llamaba tanto la atención pero tampoco quería lucir como… pues como siempre he lucido, casi un niño como me confundían siempre en Hillwood, obviamente nunca tocamos el tema del maquillaje el cual hasta el momento está fuera de mi liga, no lo sé, tal vez en el futuro lo reconsidere, pero por ahora no está en mis planes.

Llegamos, me baje del coche, me despedí de Hannah y Dylan, una vez arranco el auto gire sobre mi eje y la observe, mi nueva vida escolar estaba por iniciar, mis nuevos compañeros, mis nuevos profesores, todo nuevo; comencé a avanzar hacia mi casillero, era evidente que todos se me quedaban viendo, fue tan incomodo, por inercia mostraba mi ceño fruncido en señal obvia de molestia por sus miradas tan bobas, ¿acaso era o me parecía?, no cabía duda, aquí también estaba rodeada de zopencos inútiles como en Hillwood, bien, llegue a mi casillero y una vez abierto guarde lo que no necesitaba y me dirigí a la que sería mi primer clase sin embargo fui interceptada por unos chicos, sonreí para mis adentros, esto sería divertido al menos para mí.

– ¿Y bien hermosa, que tal si nos dices tu nombre y el hecho del porque no te habíamos visto por aquí?

– No me has visto por aquí por una razón muy obvia, me escondía en la casa de tu abuela para no verte la cara de idiota y mi nombre no es de tu incumbencia zopenco, ¡fuera de mi camino cara de mono! – oh si, la vieja Helga aún tenía lo suyo, me abro paso entre estos idiotas y me dirijo rumbo a mi salón de clases ignorando sus comentarios.

– ¡Cielos!, la chica tiene estilo al contestar, te dejo calladito hermano.

– ¿Quién se cree esa chica que es para hablarme de esa forma?

– Pues alguien que obviamente parece estar fuera de tu liga.

Mostrando una sonrisa malvada– eso ya lo veremos.

Una vez llegado a mi salón, justo antes de entrar el profesor a cargo de la clase me pregunto si era la chica nueva, rodee los ojos con obviedad pero no le di importancia y respondí afirmativamente, me cedió el paso y antes de iniciar la clase me presento ante todo el grupo, a simple vista parecían personas normales con las que tal vez podría interactuar bien o tal vez no, pero era clara una cosa, las chicas no dejaban de recortarme, les dirigí una mirada de indiferencia, no les permitiría intimidarme por el simple hecho de ser la alumna nueva, aún tenía dentro de mí a la vieja Helga la cual no dudaría en salir a la menor provocación. Una vez terminada la presentación, tome lugar en un asiento vació que estaba en la parte de atrás junto a la ventana lo cual agradecí en caso de que se pusiera aburrida la clase, al menos tendría con que distraerme, inicio la clase, calculo la verdad no fue tan aburrido como pensé, para ser una clase de matemáticas para séptimo grado puedo decir que no estaban tan complicadas o al menos no me lo pareció, una vez terminada la clase dio inicio al ciclo sin fin, una cadena de sucesos similares, una clase tras otra y hasta el momento ninguna me pareció tan mal, comenzó el periodo del almuerzo así que me dirigí a la cafetería, un lugar con mucho mejor aspecto que el intento de cafetería de la PS 118 en Hillwood sin lugar a dudas, en si la secundaría no estaba tan mal pero la cafetería puff, dejaba mucho que desear. Una vez pagado el almuerzo, comencé a buscar una mesa libre y por suerte encontré una un tanto retirada, comencé a dirigirme hacia ella, tome asiento e inicie con mi almuerzo, escucho la puerta abrirse y para mi desgracia entran los tipos que me cerraron el paso en la mañana, esperaba que no me vieran pues lo último que quería en ese momento era una desagradable posible discusión que me fuera a meter en problemas mi primer día de clases. ¡Diablos!, mis pensamientos me traicionaron cuando uno de los chicos señalo hacia mi dirección, maldije profundamente y solo me limite a ver mi charola con el almuerzo.

– Vaya, pero mira nada más, nos volvemos a encontrar preciosa, debo decir que nuestro encuentro matutino me ha dejado perplejo pues no esperaba una contestación así de una chica y mucho menos siendo nueva – rodearon mi mesa y el tipo tomo asiento enfrente de mi mientas que sus amigos solo se quedaron parados detrás de él.

– Y yo no esperaba toparme con un grupo de zopencos fuera de su habitad natural – y ahí va de nuevo, la vieja Helga ataca de nuevo, la verdad no era que me importara mucho ya que a simple vista estos idiotas no tenían cerebro.

– Tienes estilo para responder cariño, eso me gusta – su voz sonó seductora causándome fastidio, mi primer día y tenía que conocer a un tipo que estoy más que segura sería mi mayor problema si no conseguía quitármelo de encima.

– No me digas cariño, ¿Por qué tú y tus gorilas matones no se van a ver si ya puso la marrana y me dejan tranquila?

– Lo siento cariño, pero eso no va a pasar sabes, llamaste mi atención e interés y ahora quiero conocerte, ¿que dices si terminando la escuela salimos a algún lado?

No puedo creer mi suerte, ¿es enserio? Este tipo me estaba invitando a salir, levante mi vista analizando posibles actividades de evasión, pero todo el mundo nos estaba viendo, no sería fácil eso es seguro, estuve a punto de responderle cuando alguien se me adelanto.

– Mark, ¿es necesario que molestes a los alumnos nuevos todo el tiempo, no tienes otra cosa más interesante que hacer? – un chico con una chaqueta deportiva, bien parecido, de cabello castaño y ojos color miel se paró aun lado del sujeto en cuestión.

– ¿y precisamente tu eres quien me lo dice?, por favor no me hagas reír, porque mejor no te vas y buscas otra mesa Michael, está ya está ocupada.

El tipo me voltea a ver y me sonríe seguido de un guiño, ¿pero que diantres tenía este día en particular que llegaban perdedores a coquetear conmigo?, no pude evitar bufar ante tal acción y solo me concentré en ignorarlos.

– Bien, que te parece si le comentamos a esta hermosa dama tu más turbio y vergonzoso secreto para ver si así continua su interés, si es que alguna vez lo hubo claro, de salir contigo.

El tipo se le quedo viendo asombrado, ¡cielos!, esto sí que se estaba poniendo bueno, así que este tarado tiene un vergonzoso secreto, ¡oh hombre!, su cara es oro para mis pupilas.

– ¡¿No te atreverías?! – amenazo poniéndose de pie justo frente al otro chico.

Mostrando una sonrisa triunfadora – pruébame.

– Bien – después de meditarlo unos segundos – vámonos chicos, en cuanto a ti preciosa, nos estaremos viendo.

– No cuentes con eso Mark, no te acercaras a esta chica a menos que sepas lo que te conviene.

Y así es como esos tres perdedores se marcharon, santo dios, ¿Qué puede ser tan vergonzoso como para que se marchara, así como así?, definitivamente estaba intrigada claro está que este tipo no iba a rendirse y eso era un hecho.

– ¿Te molesta si te acompaño?

– Es un país libre – dije sin preocupación alguna – gracias por ayudarme con esos tarados, aunque yo sola podía quitármelos de encima.

El chico soltó una risa algo discreta, ahora que lo veía detenidamente era bastante atractivo el chico – claro, se notó.

– Oye no me diste oportunidad de terminar con él.

– Lo siento, la próxima vez esperare una señal para intervenir, por cierto, mi nombre el Michael – me extendió su mano y me brindo una sonrisa sincera.

– Soy Hel… digo Geraldine – me sentí un poco avergonzada por mi pequeño casi desliz – Geraldine Anderson.

– Mucho gusto y, por cierto, lindo nombre – ¡Oh dios mío!, ¿el tipo acaba de guiñarme el ojo nuevamente? – y dime Geraldine, ¿en que grado estas?

– En séptimo grado.

– Así que estamos en el mismo grado, dime ¿que clase tienes enseguida?

– Amh, si mal no recuerdo creo que es arte.

– Bueno parece que estaremos juntos, también es mi siguiente clase.

Bien, debo decir que este chico era agradable, y efectivamente tuvimos juntos la clase de arte aunque no fue la única, resulta que todo el segundo periodo lo teníamos juntos, Michael se convirtió en mi primer amigo en esta escuela, durante los cambios de clase me conto un poco sobre él, es el capitán del equipo de baloncesto de la escuela, vive con sus padres y una hermana pequeña, de vez en cuando practica softball en central park con unos amigos, le gusta mucho el cine, le gusta leer a Stephen King, todo un estuche de monerías si me lo preguntan, también le platique un poco de mí, que me acababa de mudar a NY con mis padres obviando claro que son mis padres adoptivos y todo el asunto detrás de eso, de mis actividades favoritas, algunas anécdotas que viví en Hillwood, la verdad a primera instancia me dio confianza contarle solo ciertas cosas, cosa que no me pasaba con nadie desde hace mucho más que con Phoebi cuando recién la conocí.

Así de rápido se terminó el segundo periodo y por ende mi primer día de clases, Michael tenía practica en el club de baloncesto con los otros tres idiotas de la mañana, quedamos de vernos al día siguiente al salir de clases para mostrarme los alrededores de NY, la idea no me agradaba del todo, pero tampoco me disgustaba, de estar encerrada a salir a dar una vuelta, bueno, no lo pensé dos veces, eso es seguro. Con un gesto de despedida me dirigí rumbo a mi casa, aunque el día inicio mal por culpa de esos tarados, debo decir que termino muy bien, al menos ya tengo un amigo que no es un idiota y mis clases no están tan mal, la verdad me estaba comenzando a gustar NY.

Muchas gracias a todos por leer mi historia, espero que les guste y no olviden dejar sus comentarios, se aceptan sugerencias, hasta aquí llegará la historia de Helga por el momento, a partir del próximo capítulo me centrare en Arnold, espero no decepcionarlos y nos vemos en el siguiente capítulo, gracias y saludos a todos.