– ¿Kaguya Otsutsuki…? –repitió confundido el sandaime, ajeno a la importancia del nombre que acababa de revelarle.
Suspiré y asentí con pesadez.
Los recuerdos de aquella aterradora diosa aún me perseguían.
– No puedo decirle los detalles en profundidad. –hablé con calma. – Pero créame cuando le digo que las consecuencias serán realmente graves si permitimos que la historia siga el curso previsto. Le pido vía libre para actuar cuando sea necesario.
El Hokage no parecía particularmente contento por la falta de detalles. Parecía lógico, en una situación normal sería una locura darle vía libre a alguien para que haga lo que quiera sin saber realmente cuál es la amenaza. Pero, en esta situación, era más prudente mantener al mínimo los detalles.
Pasaron varios minutos en los que el silencio reinó dentro de la habitación. El sandaime me observaba fijamente mientras yo sostenía su mirada con determinación. Ya había llegado hasta aquí, ya había tenido que pasar por la maldita prueba, no tenía intenciones de retroceder ahora.
– Tienes el permiso. –dijo finalmente Hiruzen dejando escapar un suspiro. Tomó entre sus manos su tan reconocida pipa y se la llevó a los labios mientras la encendía. Inhaló lentamente el humo para luego exhalarlo con la misma lentitud. – Puedes moverte libremente por la aldea, y tener acceso a la información que necesites… Pero te advierto, Haruno Sakura, si traicionas mi confianza no dudaré en pedir que te ejecuten.
Mi cuerpo se tensó visiblemente ante la seriedad de las palabras del Hokage.
En mi memoria, el sandaime siempre había estado presente como un hombre amable. Tener una amenaza de muerte de su parte, era sin duda perturbador.
– Tiene mi palabra de que no traicionaré a la aldea. –dije mientras realizaba una respetuosa reverencia.
– Creo entonces que nuestra reunión aquí está finalizada. –habló el Hokage. Su mirada se dirigió hacia Kakashi quien estaba de pie a unos pocos metros por detrás de mí. – Kakashi, por favor escóltala de nuevo.
– Hai, Hokage-sama.
En un rápido movimiento disipó el jutsu que aislaba la oficina del Hokage, y colocando su mano sobre mi espalda me obligó a caminar fuera de la habitación.
Una vez que estuvimos fuera de la oficina y la puerta se cerró detrás de nosotros, me permití soltar un profundo suspiro de alivio.
– Eso fue aterrador… –murmuré.
– Pero lo has hecho bien. –comentó Kakashi mientras me guiaba a través de los pasillos de la torre. – Ya no serás ejecutada.
– Por ahora, no se si recuerdas que me acaba de amenazar.
Solo pude escuchar una pequeña risa de su parte.
Los días transcurrieron rápido luego de aquel día. Fiel a las palabras de aquella misteriosa voz, había podido controlar los saltos temporales. Había decidido quedarme en esta línea temporal hasta que pudiese averiguar sobre mis avatares o por lo menos informarme apropiadamente de los respectivos periodos históricos. No podía simplemente ir y actuar naturalmente, no encajaría para nada y levantaría sospechas. Ya había tenido suficiente con las indagatorias del sandaime como para arriesgarme a pasar lo mismo en las demás líneas.
El problema era que… no había tenido el tiempo para poder investigar adecuadamente. Las misiones con el equipo 7 habían comenzado. Todo el tiempo nos encontrábamos haciendo servicios a la aldea, y si no era eso nos encontrábamos entrenando. Para cuando me daba cuenta ya era bastante tarde y mi cuerpo estaba demasiado agotado como para pensar en iniciar una investigación.
Pero necesitaba empezar cuanto antes… No sabía realmente de cuánto era el lapso de tiempo que se me había dado para cambiar las cosas, y temía que el tiempo se me estuviese agotando.
Mañana tendríamos una nueva misión. Podía recordarla… era la última misión de rango D que realizaríamos antes de aquella misión en la que nos enfrentaríamos a Zabuza. Si quería actuar, tendría que hacerlo antes de esa misión.
Con esta idea en mente, me desperté realmente temprano y salí de mi casa sin hacer ruido alguno. Mis padres aún dormían.
Como había esperado, las calles estaban prácticamente deshabitadas. Muy pocas personas yacían despiertas a estas horas. Lo cual era una ventaja, podría moverme con más facilidad.
A un paso apresurado avancé a través de las calles dirigiéndome a la biblioteca de la aldea.
Una vez allí, saludé respetuosamente al encargado y me adentré entre las estanterías.
¿Qué debería buscar primero? Tenía tres líneas de tiempo distintas de las cuáles necesitaba saber, pero sería simplemente estresante tratar de obtener información de las tres al mismo tiempo. Ir por partes sería lo más conveniente, pero entonces… ¿Por dónde comenzar?
¿Tal vez en el orden en el que se habían presentado? Eso dejaría a Sakuya primero, luego Sayuri, y finalmente Zakuro… ¿O tal vez por orden cronológico? Sakuya, Zakuro, y al final Sayuri…
De cualquiera de las dos formas, Sakuya era la primera. Entonces empezaría por ella.
Comencé a buscar entonces. Tomé entre mis manos varios libros y pergaminos y los llevé conmigo hasta la mesa más cercana. Todos hablaban sobre aristócratas de las naciones elementales, distintos clanes, incluso del mundo mucho antes de que las naciones ninja se formasen.
Tomé el primer libro, uno sobre aristócratas. Rápidamente comencé a pasar las páginas buscando referencias sobre "Haruno Sakuya" y "La Princesa de Jade". Bufé frustrada al notar que en ninguna parte del libro se hacía mención de ella. Cerré con algo de brusquedad el libro y lo dejé a un lado para tomar el siguiente.
Estaba a punto de abrirlo cuando…
– ¿Sakura? –alguien me llamó a mis espaldas.
Di un pequeño respingo sobresaltada. Estaba demasiado concentrada que aquello me había tomado por sorpresa.
Rápidamente me volteé para ver quién me había llamado.
– ¿Oh? ¿Shikamaru-kun? –murmuré un tanto sorprendida de verlo aquí. – ¿Qué haces aquí?
– Podría preguntarte lo mismo… –contestó él tomando un par de pasos para acercarse a mi mesa. Pude ver como observaba rápidamente los libros antes de volver su mirada hacia mí. – ¿Qué estás buscando?
Lo miré un tanto dudosa antes de responder.
– Uhmm… Estaba intentando encontrar algo de información sobre una antigua princesa. –contesté teniendo cuidado con qué palabras utilizar.
– ¿Hmm? ¿Una princesa? –repitió él con tono inquisitivo.
– Si… "La princesa de jade". El nombre me causó curiosidad y quise saber más de ella, por eso vine a la biblioteca a investigar… –mentí. Era una excusa bastante creíble, debería bastar para convencer a Shikamaru.
– Jamás había escuchado ese nombre…
– Bueno, tengo entendido que es una princesa realmente antigua. Es de antes de que las naciones ninja fuesen creadas.
– Qué problemático. –suspiró Shikamaru. – Solo a ti se te ocurre investigar algo tan antiguo… Como sea… ¿Quieres que te ayude?
Aquella proposición me tomó por sorpresa. No esperaba que se ofreciera a ayudarme, después de todo el siempre trataba de evitar las cosas que consideraba problemáticas. Estaba segura de que preferiría estar recostado en algún lugar mirando las nubes que encerrado en una biblioteca investigando sobre una princesa que tal vez no existía realmente.
– ¿E-Estás seguro de que quieres ayudarme? –pregunté. – Q-Quiero decir… ¿No tienes cosas que hacer?
– No hasta más tarde. –se encogió de hombros. – Se supone que veré a Asuma-sensei en la tarde, así que… de momento estoy libre. Además, será más rápido si dos personas buscan en lugar de una.
Una pequeña sonrisa agradecida surcó mis labios.
– Gracias, Shikamaru… –murmuré.
El se limitó a asentir y tomar uno de los libros para comenzar a leer. Antes de volver a mi lectura pude apreciar como un pequeño rubor adornaba sus mejillas.
Los minutos pasaron lentamente y mi frustración crecía a cada segundo. Dejé escapar un suspiro exasperado mientras dejaba a un lado el décimo libro que había leído. No había nada que mencionara algo sobre Sakuya.
Pronto tendría que abandonar mi búsqueda e ir a reunirme con mi equipo, y no había podido realizar ningún avance significativo… ¿Tal vez debería haber empezado por los otros avatares?
– Oye Sakura… Creo que deberías leer esto…
– ¿Hmm?
Me acerqué a donde estaba sentado Shikamaru y posé mi vista sobre la página que él estaba señalando. Mis ojos se abrieron con sorpresa al leer detenidamente lo que decía el texto.
"Sakuya Haruno, mejor conocida como La Princesa de Jade, fue una de las princesas de la era antigua. Heredera al trono del ancestral palacio de jade, se dice que pereció junto a sus padres cuando intentaban evacuar el palacio, el cual quedó destruido gracias a los enfrentamientos de dos grandes guerreros de la época.
Se la describía como una mujer de gran belleza y amabilidad. Con rasgos físicos realmente únicos: Una cabellera rosada que imitaba a las flores de Sakura, y unos vibrantes ojos color jade.
Junto con ella cayó la última línea noble del Clan Haruno. Los miembros sobrevivientes del clan se convirtieron en un clan mercante y se dividieron alrededor del mundo, haciendo que sea difícil mantener un registro claro de este antiguo clan. Sin embargo, hay registros que indican que cada cierto tiempo aparecen mujeres con rasgos similares a los de la princesa. Se cree que estas mujeres son descendientes directas de Sakuya.
Los señores feudales han intentado localizar a estas mujeres para reestablecer la rama noble Haruno. Lamentablemente, perecían antes de que esto fuese posible.
Particularmente en Konoha se han tenido registros de dos de estas mujeres: Zakuro y Sayuri Haruno (Para más información consultar el libro: 'Grandes mujeres de la historia de Konoha'"
Parpadeé un par de veces intentando procesar lo que acababa de leer.
Sakuya estaba destinada a morir. Ella iba a morir debido al enfrentamiento entre Indra y Ashura. Mi intervención en esa línea temporal había salvado su vida. Sakuya viviría, y eso cambiaría el destino de mi clan.
Aunque… Si eso era así ¿Por qué en libro decía que ella había muerto? ¿Por qué mi clan seguía disperso por el mundo? Mi aparición en la línea temporal de Sakuya no parecía haber tenido repercusión alguna en las demás líneas temporales, lo cual me desconcertaba bastante.
Si se me había enviado a cambiar cosas pero los cambios que realizaba no parecían tener efecto alguno… ¿Tendría sentido seguir intentándolo? Tal vez nada de lo haga sirva realmente, tal vez simplemente me estaba imaginando todo esto, si… seguramente estaba noqueada por la batalla y estaba soñando todo esto.
– Tal parece que tienes una antepasada bastante importante. –la voz de Shikamaru me trajo de vuelta a la realidad. – Y parece que incluso podrías convertirte en alguna especie de princesa…
– ¿Tu crees? –reí por lo bajo. – Sería realmente un desastre si yo fuese una princesa… Es decir, mírame. –me burlé.
– No veo cual sería el problema.
Lo observé incrédula.
– ¿Estás bromeando? –pregunté. – Shikamaru, probablemente soy la chica menos femenina que conoces. Sería más creíble pensar en Hinata como una princesa.
– Nadie dijo que una princesa debía ser femenina. –contestó el encogiéndose de hombros.
Sus palabras me sorprendieron bastante ¿Quién diría que Shikamaru tenía esa clase de pensamientos?
– Como sea… Creo que es mejor que me vaya ahora. Tengo que reunirme con mi equipo para una misión. –murmuré cambiando de tema mientras comenzaba a juntar los libros para devolverlos a sus respectivos lugares. – Muchas gracias por tu ayuda… Probablemente no hubiese conseguido nada si hubiese buscado por mi cuenta.
– No hay de qué. –dijo él ayudándome a juntar los libros.
Nos mantuvimos en silencio mientras dejábamos cada libro en su lugar. Una vez que habíamos guardado todos, Shikamaru se despidió de mi y se fue. Estaba a punto de irme también cuando una idea surgió en mi mente.
Busqué rápidamente entre las estanterías hasta encontrar el libro que quería. Lo tomé entre mis manos y lo llevé conmigo. Lo llevaría conmigo en la misión al país de las olas.
Con este pensamiento en mente salí de la biblioteca y corrí para reunirme con mi equipo.
Fuese un sueño o no, aún deseaba cambiar las cosas, y este libro tal vez podría ayudarme…
