Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.

A pesar de haberme ausentado por dos largos años de la ciudad que me vio crecer, debo decir que esa sensación de unidad que siempre había entre vecinos aún se siente en el aire pero también hay algo diferente, como si algo hubiera cambiado, no podría precisar que pueda ser esta extraña sensación, después de haber recogido nuestro equipaje tomamos un taxi rumbo a Sunset Arms, no le avisamos a nadie que regresaríamos a Hillwood pues realmente queríamos sorprender a mis abuelos después de todo ellos y mis padres no se han visto desde hace años, estoy tan ansioso por ver de nuevo a mis abuelos y a mis amigos, han sido dos largos años en San Lorenzo y a pesar de que fueron difíciles y a la vez enriquecedores, no deje de extrañar el que fuera mi hogar desde que tenía memoria, ya tenía todo mentalmente planeado, después de pasar un tiempo con mis padres, iría a visitar a Gerald para ponernos al corriente en todo y obviamente darle la grata sorpresa de mi regreso, y claro esta preguntarle por los demás chicos, la verdad quería resolver una duda que tenía con respecto a Helga, después de haberle escrito tantas cartas sospeche que siendo ella no me respondería pero tal vez después de todo lo que había pasado entre nosotros, no lo sé, creí que al menos recibiría una respuesta a alguna de mis cartas, me intriga saber el porque nunca respondió a ellas y eso lo resolvería dirigiéndome a su casa pero claro después de corroborar con Gerald ciertos detalles.

Llegamos a Sunset Arms, el edificio lucía distinto, parece que el abuelo había renovado el edificio, la verdad me alegra verlo aun en pie, bajamos el equipaje del taxi, no podía ocultar los nervios y la emoción que tenía al poner un pie en las escaleras, tocamos el timbre y se alcanzó a escuchar la voz de mi abuelo, la emoción es indescriptible, no pude ocultar mi sonrisa, se abrió la puerta…

– Gracias, pero ya… – sus ojos se desorbitaron, se abrieron como platos, su sorpresa fue indescriptible – Pookie ven rápido, tienes que ver esto.

– ¿Cuál es la urgencia general? – no podía esperar menos de la abuela y sus característicos personajes, en cuanto nos vio, se iluminaron sus ojos – ¡Arnold! – estiro sus brazos y comenzó a palpar mi rostro, a reconocerlo nuevamente – ¡Dios mío, Arnold volviste!

Abrace fuertemente a mis abuelos, los extrañe tanto, no pude evitar las lágrimas, realmente me alegraba tanto volver a verlos, tenerlos cerca de mí, una vez que terminaron conmigo hicieron lo mismo con mis padres, después de tantos años sin saber de ellos, por fin estaban reunidos, padres e hijo, fue el momento más emotivo en menos de 24 horas, entramos a la casa de huéspedes, todos los inquilinos se fueron acercando a darnos la bienvenida, después de unos saludos y preguntas de nuestra vida en San Lorenzo nos dispusimos a desempacar nuestras cosas, fui directo a la que era mi habitación y mi sorpresa fue grande pues permanecía exactamente igual a como la había dejado cuando salí con mis compañeros de clase rumbo a una aventura en busca de mis padres, sonreí para mis adentros, comencé a recorrer cada rincón, recordando todo lo que había vivido ahí, las reuniones con los chicos, la visita de Lila para hacer un proyecto y que inexplicablemente me culpo de tirar de su cabello, la verdad aún sigo sin saber lo que paso ese día, tantas cosas, comencé a sacar mis cosas de la maleta y a guardar otras que ya no necesitaría en unas cajas para ponerlas en el desván, ya no era un niño después de todo, una vez terminado esto, baje a reunirme con mis padres y mis abuelos en la sala, mis padres le estaban contando a mis abuelos de nuestras aventuras en San Lorenzo y todo lo que La Sombra les había obligado a hacer.

Después de un rato y mantenernos actualizados, decidí salir a dar una vuelta por el vecindario para recuperar viejos recuerdos, el campo Gerald lucia mejorado, habían colocado más bancas, pase por Slausen's y vi a Gerald saliendo de ahí junto con Phoebi, la verdad me resulto bastante peculiar la escena por decirlo así, dude un segundo si interrumpirlos o no pues parecía que tenían una conversación muy amena.

– ¡Gerald! – el susodicho se detuvo en seco dudando si voltear o no, poco a poco giro sobre su eje, su cara de sorpresa quedo muy grabada en mi memoria – que gusto me da verte de nuevo, veo que no has cambiado en nada.

– ¡¿Arnold?!, viejo no puedo creerlo, ¿Cuándo volviste, porque no nos avísate que regresarías? – se acercó a mí para brindarme nuestro ya tradicional saludo de pulgares seguido de un abrazo.

– Quería darles una sorpresa – me encogí de hombros ante tal obviedad – hola Phoebi ¿Cómo estás? – saludé una vez que ella se acercó a nosotros, vaya que Phoebi había cambiado a como la recordaba, traía puesta una falda azul con unos leggins negros debajo y una blusa color celeste.

– Que agradable sorpresa verte de nuevo Arnold –dijo mostrando sinceridad en sus palabras y una sonrisa.

– No interrumpí su cita ¿verdad?

Ambos se pusieron rojos cual tomate ante mis palabras, parecía que mi intuición estaba correcta, ellos estaban en una cita y la verdad me sentí un poco culpable de interrumpirla.

– Am… no… nosotros… – no pude evitar soltar una risita ante el nerviosismo de ambos.

– Tranquilos, no hay problema, supongo que es algo que veía venir después de todo recuerdo que en el festival del queso ustedes se habían ido juntos.

Después de un pequeño momento de silencio decidimos ir al parque para conversar más amenamente, mientras nos dirigíamos a nuestro destino les platique todo lo que pase en San Lorenzo con mis padres cuando ellos se regresaron a Hillwood, todo lo que aprendí y viví con la gente de ojos verdes, una vez que llegamos creí que sería el momento adecuado para preguntar por Helga, después de todo Phoebi es su mejor amiga y quien mejor que ella para que pueda brindarme algo de información.

– ¡Cielos Viejo!, si que fueron aventuras emocionantes las que viviste allá, creí que tendrías días aburridos o algo por el estilo.

– Yo también lo creí al principio, pero me alegro de que al final no fuera así, y díganme ¿Cómo están los demás chicos?

– Bueno Arnold, todos están igual que cuando te fuiste excepto por el hecho de que no seguimos juntos en sexto grado, unos cambiaron de escuela y otros no llegaron del todo.

– Ya veo y amm… – demonios no pensé que fuera a ponerme nervioso por el hecho de preguntar por el paradero de Helga– ¿Qué ha pasado con Helga?, le escribí una carta la primera semana que me quede en San Lorenzo, pero ella nunca respondió a ella.

Tanto Phoebi como Gerald se voltearon a ver y pude notar cierta preocupación en sus rostros, esto definitivamente no estaba bien– Arnold, no sé cómo decirte esto, pero… – el semblante de Phoebi cambio repentinamente a uno triste, ¡¿Oh no, acaso le paso algo?! – hace dos años que no sabemos nada de Helga, la última vez que hable con ella menciono que iría el fin de semana con sus abuelos y desde entonces ella no volvió, sus padres si están aquí, pero ella nunca volvió.

– ¡¿Qué!? Pero Helga no pudo haber desaparecido, así como así, debió de haber dicho algo, tu eres su mejor amiga Phoebi, ¿no te dijo nada de nada?

Dios mío, no podía creer lo que estaba escuchando, Phoebi me aseguro de que ella no sabía nada de Helga, como era posible que siendo su mejor amiga no tenga ni idea de su paradero, ¿Qué pudo haber ocurrido con ella cuando estuve en San Lorenzo? Obviamente no me iba a quedar con la duda, averiguaría que fue de Helga y solo había un lugar donde me pudieran dar respuestas, en la casa de los Patakis, si lo que Phoebi dice es verdad, quiere decir que Bob y Miriam Pataki aún viven en Hillwood y nadie mejor que ellos para decirme que fue lo que ocurrió, me despedí de ellos argumentando que aún tenía algunos pendiente que hacer para instalarme completamente en la ciudad, nos despedimos y mi rumbo fue hacia la casa de los Patakis por respuestas.

Llegue a su casa y toque la puerta, nadie respondía, me asome por la ventana y los muebles estaban ahí así que insistí, después de un rato me di por vencido y me dirigí de vuelta a mi casa con la promesa de regresar al día siguiente con la esperanza de encontrar a alguien, una vez que llegue a la casa de huéspedes, me topé con mi abuelo quien sin sorprenderme nada se percató de que algo no estaba bien.

– ¿Qué sucede chaparrito, te vez desanimado?

– Me enteré de algo triste abuelo, es todo –dije sin ánimo de seguir con la conversación, lo único que quería era ir a mi habitación para descansar.

– ¿Y se puede saber que es?, tal vez te pueda ayudar en algo.

– Me entere de que nadie sabe nada de Helga desde hace dos años.

– Oh, eso – bien, ese tono peculiar de mi abuelo me indica que él sabe algo, aunque Bob Pataki nunca fue de su total agrado por algunas diferencias entre ellos, sé que al menos Helga no le es del todo indiferente – bueno Arnold, son muy pocos los que saben lo que le ocurrió a Helga, la verdad ni yo mismo se bien que paso, solo sé que ella se mudó con unos parientes, ella misma vino a despedirse de nosotros, ¿te comente que ella nos frecuentaba cada semana desde que te fuiste?

Eso si que fue una sorpresa, no me esperaba que Helga viniera a visitar a mis abuelos – no abuelo, no me lo comentaste.

– Bueno fueron encuentros casuales sin gran importancia, lo importante aquí es que ella vino y dijo que se iría unos días pero que estaría en contacto con nosotros y pues de eso ya hace bastante tiempo, ella nunca se comunicó con nosotros.

Mi abuelo se rascaba la parte trasera del cuello la cual de manera evidente era una señal de nerviosismo, opte por retirarme a mi habitación por el resto del día, obtuve mi respuesta de la persona quien realmente no me esperaba y nuevas preguntas surgieron sin respuesta ya que la única persona que podría responderlas tenía paradero desconocido, ¿Por qué Helga visitaría a mis abuelos cada semana?, ¿Cuáles fueron sus motivos para irse de viaje?, ¿Qué es lo que realmente abra pasado con ella? Poco a poco fui cayendo a los brazos de Morfeo con estas y un sin número de interrogantes más, necesitaba respuestas, ahora que regrese creí que sería más fácil que las cosas entre nosotros se dieran, después de todo no puedo ocultar el hecho de que estoy profundamente enamorado de Helga G Pataki y en este momento lo que más deseo es encontrarla.

Hola a todos, espero que se encuentren bien, antes que nada, quiero agradecerles el hecho de que lean mi historia, espero algún día se animen a escribir un review indicándome si les ha gustado y que es lo que esperan que les ocurran a nuestros personajes.

Muchas gracias a ELISA LUCIA, RUKKIA Y TOBITAKA97 por seguir mi historia, espero no decepcionarlas con este capítulo. Se que este capítulo me quedo algo corto en comparación con los otros que he subido, espero compensarlo en el próximo capítulo.

Ahora lo que sigue, a partir de este capítulo estaré mostrando la vida de Arnold después de que regresa de San Lorenzo, llegara un momento en el que nuestros protagonistas se volverán a encontrar, pero aún falta poquito para eso. Espero tengan una magnifica semana y nos vemos en el próximo capítulo.