– Antes de hablar necesito que jures que nada de lo que te diré será divulgado. No puedes decirle nada a nadie, ni siquiera a Hokage-sama. –dije con seriedad mirando a los ojos de mi sensei.
– No creo que a Hokage-sama le guste que mantengas secretos si la situación es tan seria como lo estás haciendo ver. –contestó el peliplata cruzándose de brazos.
– Lo sé. Pero… Ya le he dejado en claro que no me siento segura rebelando demasiados detalles de lo que va a pasar en el futuro… La única razón por la que te estoy contando esto, es porque necesito que estés preparado para lo que vendrá. No quiero que salgas lastimado como la última vez. –murmuré.
– ¿La última vez? ¿Estás diciendo que en tu línea de tiempo… yo salí herido en esta misión? –preguntó con sorpresa.
– No de gravedad… Pero, aún así, no quiero verte herido si sé que puedo hacer algo para evitarlo. –contesté apartando la mirada.
– ¿Qué es lo que sucederá?
Suspiré y dirigí mi mirada el cielo antes de responder.
– No estaba bromeando cuando dije que Tazuna-san había mentido acerca de la dificultad de esta misión. –hablé con calma tratando de encontrar las palabras adecuadas para explicar la situación. – El tiene que volver a su aldea para restaurar un puente, pero… Hay a quienes no les conviene que eso suceda… Es por eso que este hombre, Gatou, envió ninjas renegados a asesinarlo… Es por eso que se molestó tanto al ver que un equipo gennin se haría cargo de su misión… Con la seriedad de la situación, sería mejor que un equipo jounnin, o incluso anbu, se hiciera cargo de este trabajo, pero Tazuna-san no podía pagar el coste que ello implicaba…
– Si lo que dices es cierto, entonces tengo que informarle a Hokage-sama. –dijo poniéndose de pie.
Pero, antes de que pudiese moverse, tomé rápidamente su mano reteniéndolo.
– N-No lo hagas… Por favor, sensei…
– Sakura, si lo que acabas de decir realmente va a ocurrir… No puedo arriesgarme y dejar que un grupo de gennins vaya. –declaró serio. Su mirada fulminante estaba clavada sobre mi haciéndome estremecer.
– ¡Alterarás las cosas! –exclamé asustada. – S-Si no hacemos esta misión… ¿Quién sabe que tanto podrían cambiar las cosas? Sensei, por favor, tiene que entender.
– No puedo arriesgarme Sakura.
– ¡Sensei! –lo miré fijamente. – ¿A caso no me ha escuchado? ¡Esto es más grande que usted o yo! Necesito que confíe en mí, sensei… Nosotros debemos ser quienes realicen esta misión… Y-Yo… –mi cuerpo empezó a temblar sin que pudiese detenerlo. Kakashi parecía sorprendido por ello. – Y-Yo tengo que salvarlos…
– ¿Salvarlos…? ¿Salvar a quién? –inquirió confundido el peliplata.
Me mordí el labio. No debí haber mencionado eso…
– No piense mal de mí sensei… Ellos son buenas personas, solo están siendo utilizados… –murmuré tímidamente intentando aligerar el impacto de mis palabras.
– ¿Estás queriendo decirme que son… ninjas renegados?
– P-Podría decirse que si…
– ¿Te estás escuchando? Primero lo de la misión y ahora hablas de ayudar a ninjas renegados, criminales… –murmuró Kakashi visiblemente molesto.
Las posiciones se invirtieron, yo ya no estaba sosteniendo su mano, ahora el me sostenía por los hombros en un fuerte agarre. Estaba segura que dejaría una marca de lo fuerte que me estaba agarrando.
Un pequeño quejido escapó de mis labios, pero Kakashi no se inmutó.
– Sé que suena loco, pero ya he demostrado que no tengo intenciones de perjudicar a la aldea. –dije decidida.
– ¿Y esperas que acepte lo que estas diciendo sin rechistar? Sakura, lo que me estás pidiendo es una locura.
– Tomaré la responsabilidad por todo. –sentencié tomándolo por sorpresa. – Si algo sale mal, tomaré toda la responsabilidad… Asumiré la culpa, y recibiré el castigo que Hokage-sama crea conveniente… Solo… Por favor, Kakashi-sensei, déjeme hacer esto…
– ¿Estás consciente de que estas arriesgando tu vida? –preguntó sensei.
– Mi vida… no significa nada… –murmuré.
– ¿Qué dices?
– Mi vida no significa nada. –repetí. – Por eso es que yo soy la que esta aquí, y no otro…
– Sakura…
– Jamás he destacado mucho en toda mi vida… No soy alguien relevante en la historia. Vine aquí para llevar a cabo una misión que es mucho más grande que yo, si tengo que entregar mi vida para poder cambiar las cosas… Lo haré, porque… el futuro de todos vale más que mi existencia.
El lugar quedó sumido en un profundo silencio tras terminar mis palabras. Ambos nos mirábamos fijamente.
– Realmente me sorprendiste al decir todo eso… Tengo que dejar de olvidarme que no estoy tratando con una niña, aunque te veas como una… –murmuró Kakashi-sensei.
– ¿E-Eh?
– Vamos, es mejor que vayas a dormir, después de todo… mañana tenemos un largo día ¿No? –dijo él para luego alzarme en brazos, dejándome aún más sorprendida de lo que ya estaba. A penas pude reaccionar para agarrar mis cosas antes de que sensei me llevase a mi cuarto y me recostase en mi cama. – Vendré mañana por ti… Descansa…
Se dio la vuelta para marcharse.
– ¡E-Espere sensei! –apenas pude reaccionar.
Su repentino cambio de actitud era tan… extraño, me había dejado totalmente estupefacta… ¿Qué era este trato tan cariñoso cuando hace tan solo unos minutos atrás estaba prácticamente acusándome de trabajar en contra de la aldea?
– ¿Si, Sakura? –preguntó Kakashi volteándose a penas para verme.
– ¿N-No va a decirle nada a Hokage-sama? –pregunté.
No podía ver su rostro bajo la máscara, pero pude notar como los músculos de su rostro se contraían en lo que parecía ser una sonrisa.
– Por ahora… confiaré en ti…
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Era temprano en la mañana, demasiado temprano de hecho. Aún faltaban fácil tres horas antes de que tuviese que ir a reunirme con Naruto y los demás para iniciar la misión. Entonces… ¿¡Por qué rayos estaba Kakashi aquí!?
– Cuando dijo que vendría por mi… Realmente pensé que vendría a buscarme para ir a reunirnos con los demás. –murmuré aún un tanto adormilada mientras observaba a Kakashi-sensei quien estaba sentado sobre el marco de mi ventana, leyendo su libro pervertido.
– Ah, Sakura-chan, no seas mala. Pensé que estarías feliz de verme. –dijo él divertido mientras cerraba su libro y bajaba de la ventana para acercarse a mi cama.
– Estaría más feliz si tuviese un rato más de sueño. –me quejé hundiendo mi rostro en la almohada. – ¿Era necesario que irrumpiese en mi habitación a los gritos?
– Ah vamos, no fue tan malo. –rió el peliplata. – Vamos, levántate. Vamos a desayunar.
Bufé fastidiada, pero obedecí.
Me encaminé al pequeño armario de mi cuarto, y me dirigí al baño para cambiarme. Una vez que estuve lista, salí a buscar a sensei. Él estaba en la cocina.
Ni siquiera le había dicho donde estaban las cosas, pero él se movía como si la casa fuese suya. Suspiré, decidiendo no discutir al respecto, y me senté en una silla mientras lo observaba moverse libremente por la cocina.
– Tus padres están de viaje… ¿Verdad? –preguntó de pronto tomándome por sorpresa.
– Uhm… Si… Como son comerciantes fueron a ofrecer sus productos a aldeas cercanas y a buscar socios comerciales… –murmuré en respuesta. – No deberían tardar en volver… Tal vez estén de regreso mientras nosotros nos encontramos de misión.
– En ese caso deberías dejarles una nota. Si vuelven y no te encuentran aquí se preocuparán… –comentó Kakashi aún dándome la espalda.
– Tiene razón… No lo había pensado… –murmuré antes de ponerme de pie y buscar algún papel y lápiz para hacer una nota.
– ¿No habías pensado en tus padres? –preguntó Kakashi sonando sorprendido al respecto.
– Bueno… En el futuro no vivo con ellos, así que me acostumbre a no tener que informarles acerca de lo que hago. Olvidé por completo que aquí aún soy una niña, y las cosas son distintas. –respondí distraídamente mientras escribía en un pequeño papel que había encontrado en un estante.
– Es extraño pensar que estoy hablando con una persona que conoce lo que va a pasar en el futuro. –comentó sensei.
Levanté mi cabeza brevemente para observarlo antes de volver a mi trabajo de escribir la nota.
– Bueno… No lo sé realmente todo… –dije encogiéndome de hombros. – Sé las cosas que he vivido personalmente… Y cosas que son de conocimiento común… Pero no se todo lo que le va a pasar individualmente a cada persona.
– Aún así… Sabes cosas que nadie aquí se imagina que pasarán. –habló Kakashi volteándose finalmente y dejando dos tazones con comida sobre la mesa. Sonreí agradecida y dejé la nota que acababa de escribir en un lugar visible para mis padres. – El futuro es incierto para todos nosotros…
– También lo es para mí. –comenté. – Conozco las cosas que ya he vivido, no conozco mucho más allá de eso… Y estoy aquí para cambiar cosas. No sé si tendré éxito, ni siquiera sé si lograré volver a mi tiempo. Es un futuro incierto para mí.
– Todo suena demasiado complicado…
– Ni me lo diga. Yo soy la que ha estado saltando de tiempo en tiempo… Hace tan solo unos días pensé que iba a volverme loca. –suspiré tomando los palillos que Kakashi-sensei había dejado junto al tazón de comida. – Itadakimasu… –murmuré antes de comenzar a comer.
– Sé que crees que no es buena idea dar demasiados detalles de lo que estás viviendo ahora mismo… Pero… Tal vez deberías considerar hablar con alguien de confianza. Parece una carga demasiado grande para llevar sola… –sugirió el peliplata.
– No lo sé realmente…
– Por lo menos considéralo. Me preocupa tu salud mental…
– ¿Mi salud… mental? –repetí. El asintió en respuesta.
– Se que no es frecuente… Pero de pronto tienes estos episodios en los que colapsas en llanto, y luces tan nerviosa, preocupada, vulnerable… –murmuró Kakashi. – No creo que eso esté bien, y me preocupa… Por favor, considera lo que te dije.
Suspiré. Tal vez el tenía razón.
– Lo consideraré… Pero… No prometo nada… –dije bajando la mirada.
Nos mantuvimos en silencio mientras comíamos. Eventualmente me invadía la curiosidad y quería levantar mi mirada y mirar a sensei, esperando ver su rostro sin la máscara, pero… por alguna razón me detenía y mantenía mi mirada fija en mi comida.
– Ayer no pude notar que llevabas un libro contigo… –murmuró Kakashi rompiendo repentinamente el silencio. Levanté mi mirada para observarlo curiosa, notando que él ya había terminado de comer, y estaba recargado sobre su silla cruzándose de brazos. – "Grandes mujeres de la historia de Konoha" si no recuerdo mal el título… ¿Hay algo importante en ese libro? –preguntó serio.
– Oh… Lo tomé de la biblioteca ayer por la mañana… Estoy investigando algo… –contesté.
– ¿Investigando? –inquirió el peliplata.
– Uh… Si… –respondí dudosa. – Sabe que esta no es la única línea de tiempo en la que se me ha pedido que cambie cosas… Pero… En las otras líneas de tiempo no soy yo misma, sino que tengo que fingir ser personas de dichas épocas… Y no tengo idea de la vida de esas personas, por eso estoy investigando, para no meter la pata.
– Eso quiere decir que también has estado en el pasado de Konoha… Si estás investigando acerca de mujeres de Konoha… –mencionó deduciendo astutamente los hechos.
Reí nerviosa. Tal vez debería callarme ahora… Pero… De alguna forma u otra, Kakashi estaba logrando sacarme información, aunque sabía que no quería compartir muchos detalles de mi situación…
– Podría decirse que si… –murmuré.
– ¿Acerca de quién estás buscando información? –preguntó él.
Lo miré dudando en contestar. Realmente sentía que no era una buena idea… Sin embargo, tal vez… Tal vez el sabría algo sobre Sayuri…
Sayuri Haruno era conocida del Yondaime, y Kakashi-sensei fue alumno del Yondaime… Era bastante posible que por lo menos haya oído historias obre Sayuri.
– Sayuri… Sayuri Haruno. –dije mirándolo seria.
"Bingo" –dije en mi mente, satisfecha al ver como su único ojo visible se abría con sorpresa y su postura se tensaba. Había dado en el clavo.
– Tiene sentido… –murmuró sin salir de su estupor. – Es de tu familia… Y físicamente ella era idéntica a ti… Tiene mucho sentido que tengas que fingir ser ella…
– Usted la conoció… –dije más como una afirmación que como una pregunta.
– ¡Por supuesto que la conocía! –exclamó como si fuese lo más obvio del mundo.
– ¿Podría hablarme sobre ella? Realmente me sería útil tener algo de información… Cuando me desperté siendo ella, tuve que fingir amnesia para no meter la pata… –le expliqué.
– Sayuri era amiga de mi sensei, Minato Namikaze.
– El Yondaime…
– Así es… Recuerdo que sensei estaba realmente enamorado de ella. Incluso balbuceaba cosas acerca de querer pedir su mano en matrimonio… –comentó. – Ella era una ninja excepcional, de nivel Anbu… También era una persona maravillosa. Ayudaba a todos en la aldea y siempre tenía una sonrisa en su rostro.
– ¿Ella era cercana a ti? –pregunté curiosa.
– Bueno… No la solía ver muy a menudo… Ella se aparecía ocasionalmente cuando sensei nos entrenaba, y a veces la encontraba circulando por la aldea… Pero, siempre que la veía, ella me trataba como si fuese su hijo, y yo tontamente la trataba groseramente. –dijo con un aire de tristeza. Como si estuviese arrepentido.
– ¿Qué pasó con ella? ¿Por qué no se habla de ella? ¿Por qué si el Yondaime estaba enamorado de ella terminó con Kushina-san? –pregunté.
– Durante la Tercera Gran Guerra Ninja se le asignó una misión en Amegakure… Jamás volvió. La declararon desaparecida en acción y su nombre figura junto el de muchos otros shinobis que perecieron dando sus servicios a la aldea. Luego de que ella no regresara fue que sensei comenzó a salir con Kushina, al principio creo que fue solo por despecho… para olvidarla, pero finalmente terminó enamorándose de Kushina…
– Y entonces tuvieron a Naruto… –murmuré comprendiendo.
– ¿Tu lo sabes? –preguntó con sorpresa.
Asentí sin decir más.
Miré el pequeño reloj de pared y me puse de pie.
– Muchas gracias por la información sensei… Realmente ha sido de mucha ayuda… –dije agradecida. – Ahora… Creo que será mejor que nos vayamos. El tiempo ha volado rápido, ya casi tenemos que reunirnos con los demás para comenzar la misión.
– Tienes razón… Vamos.
