Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.
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Bien esto es fantástico, mi primer juego oficial en el equipo de basquetbol y soy un completo asco, tan solo basto una presencia para que perdiera toda mi concentración, cuando Gerald me pidió que observara a la acompañante de Phoebi, sinceramente creí que se trataba de mi club de admiradores la verdad nunca llegue a imaginar que mis ojos verían a Helga en las gradas, ¿acaso ya había regresado a la ciudad?, sé veía diferente, no parecía la misma chica de la que me despedí en San Lorenzo, ahora tenía su cabello sujeto por una coleta alta, ya no usaba su vestido rosa, a pesar de la distancia que se encontraba logré distinguir que utilizaba jeans y una polera blanca con una imagen la cual no logré distinguir bien, tenía que verla y hablar con ella, era una necesidad primordial para mí en este momento, el saber que paso con ella, por fin podría obtener las respuestas que tanto había estado buscando, terminó el primer tiempo el cual culmino con un patético marcador, nos iban ganando por ocho puntos y la verdad es gracias a Gerald y el resto del equipo que no estamos tan abajo, cada vez que me disponía a hacer una jugada instintivamente volteaba la mirada hacia Helga, mi deseo de impresionarla era más grande que mi atención al juego logrando así que el equipo contrario me robara el balón todas las veces, especialmente un jugador que se podría decir estaba siempre interponiéndose entre la canasta y yo, vaya que era buen jugador, nos dirigimos a las bancas, teníamos un descanso de cinco minutos y solo logre escuchar los gritos no solo del entrenador, también del capitán.
– ¿Dónde tienes la cabeza Shortman?, no puedo creer que estés mostrando una patética actuación, ¿Dónde está el chico con jugadas increíbles durante los entrenamientos?
– Yo lo siento John, no… sé que me paso allá afuera – decía esto muy cabizbajo y deprimido, se suponía que este iba a ser mi gran oportunidad y ahora, parece mi gran fracaso.
– Yo sé lo que te paso, es una chica, ¿acaso pensabas que no iba a darme cuenta de que cada vez que tenías el balón en tu poder veías hacia el público? – este comentario lo hizo Stephen, lo catalogaría como la mano derecha de John a pesar de ser un novato, se ganó su lugar sin dudar cuando habían comenzado las pruebas demostrándole tanto a John como al entrenador que era a una persona de confianza– ¿acaso tu novia esta entre el público?
– ¡¿Qué!? No… yo no…
– Suficiente, Shortman es obvio que tu cabeza no está en el juego por tal motivo tendré que sustituirte – dijo el entrenador con algo de molestia.
– ¡¿Qué!?, no por favor, deme una oportunidad, le mostrare que puedo hacerlo, por favor – no podía permitir que me sacaran del juego, tenía que causar una muy buena impresión a todo el equipo y al entrenador, este juego será mi pase directo a los partidos oficiales de la temporada – solo una oportunidad más y le aseguro que no lo voy a defraudar – suplique para que el entrenador no me sacará del juego, este era un partido valioso para cualquier jugador ya que nos daría un pase directo a los futuros partidos que habrá en la temporada y con ello podríamos llegar a obtener créditos a futuro para una buena universidad sin contar con alguna beca deportiva.
– Esta bien princesa, te daré una única oportunidad y espero sepas aprovecharla porque no habrá más oportunidades en ningún partido a futuro si no me demuestras que eres una pieza valiosa para el equipo – le agradecí con un gesto asintiendo con la cabeza – bien, volviendo al partido, este equipo no juega nada mal, no por nada han sido los campeones por tres años seguidos, creo que es momento para la jugada "el confundido speedy" solo que habrá un cambio, Johanssen será quien reciba el balón en lugar de Shortman y encestara, Shortman tu cubrirás la parte de atrás y le harás el pase a Stephen ¿te queda claro? – asentí con la cabeza, esa jugada era un poco complicada para mí aun y de los dos el único que hasta el momento la había dominado bien era Gerald por lo que no dude en estar de acuerdo con el cambio – si logramos ejecutarla solo estaríamos a cinco puntos de un empate y el resto se los dejaría a ustedes.
Todos asentimos y comenzamos a tomar nuestras posiciones en la cancha, esta vez no dejaría que nada me distrajera, teníamos que ganar, sonó el silbato del árbitro y este al lanzar el balón tanto el jugador del equipo contrario como yo saltamos para obtener el balón logrando así el pase para nuestro equipo, la jugada de "el confundido Speedy" consistía en un pase a dos jugadores laterales quienes simularían dar un pase al jugador central pero en realidad se le brindaría a otro jugador lateral quien se abriría a gran velocidad por la cancha para darle un pase al jugador que se encuentre a su mano derecha siendo esta una finta ya que en realidad el pase será para el jugador del lado izquierdo que en este caso sería Gerald y quien lograría encestar pues el equipo contrario no sabría ni que paso, desde la mitad de la cancha Gerald recibió el balón y logro encestar obteniendo así tres puntos, solo nos faltaban cinco para empatar, el equipo contrario saco el balón, logre interceptar un pase hacia un jugador, estuve evaluando la situación, vi una oportunidad de encestar pero antes de poder hacerlo, frente a mi se posiciono ese jugador que tantas dificultades me estaba causando, estaba marcado con el número 22, sin pensarlo ni desearlo se acababa de convertir en mi némesis, logré burlarlo y pasarle el balón a Stephen para que el así pudiera encestar consiguiendo otros tres puntos para el equipo, estábamos a escasos dos puntos, esto me animo más; los últimos minutos del partido fueron muy difíciles, el equipo contrario se defendía de una manera extraordinaria, nos costo trabajo poder obtener el balón en varias ocasiones, el tiempo se nos estaba terminando, quedaban escaso diez segundos, logré arrebatarle el balón al equipo contrario, estaba completamente libre, me posiciones para encestar cuando el balón me fue arrebatado de las manos, cuando volteo a ver quién fue él ya se encontraba encestando y con su canasta se escucha el silbatazo del árbitro dando así por terminado el juego estando a cuatro puntos de la victoria, y entonces ahí estaba él, mi ahora némesis se encontraba festejando con sus compañeros la victoria que había logrado obtener para su equipo, se acercó a mí con una sonrisa en su rostro.
– No juegan nada mal, fue un gran partido, mi nombre es Michael el capitán del equipo ESMS – me decía dándome la mano en señal de amistad y un tono de cansancio.
– Yo soy Arnold, ustedes tampoco juegan mal, nos dificultaron mucho la obtención del balón – dije con un poco de cansancio y una sincera sonrisa, el no parecía ser un mal chico a pesar de haberlo catalogado como mi némesis en el juego.
– Mike debemos ir a los vestidores, tu chica dijo que nos esperaría ahí – decía un chico que se acababa de acercar a nosotros también integrante del equipo contrario.
– Claro Steve, no queremos que nuestra princesa se enoje o moriremos los dos, un placer Arnold, gran juego, adiós.
Así ambos chicos se fueron alejando junto con su equipo y de pronto una imagen llegó a mi mente, ¿Helga?, Voltee hacia las gradas en busca de ella pero ya no se encontraba ahí, Phoebi tendría mucho que explicar cuando la viera, vi a mis padres y a mis abuelos en las gradas, me sentí un poco mal por no haber notado su presencia anteriormente, el haber visto a Helga aquí me desconecto del mundo por un momento, me acerque a ellos y me felicitaron por el esfuerzo, les comente que probablemente saldría con los chicos a descargar los resultados del partido y que regresaría a casa más tarde, nos despedimos y me dirigí a los vestidores para encontrarme con el resto del equipo, cuando llegue el entrenador se encontraba dando un discurso por el esfuerzo en el partido argumentando que este equipo era muy fuerte a pesar de ser novatos tenían un gran capitán que los guiaba en todo momento y a decir verdad se notaba la sincronización que se tenían pues a mi ver parecía que se leían las mentes o algo así cuando tenía el balón en las manos.
Terminamos de arreglarnos, al salir de los vestidores ya se encontraba Phoebi esperándonos y por la mirada que tenía estaba seguro de que ya sabía que la iba a cuestionar por el paradero de Helga, pero en lugar de bombardearla con preguntas decidí esperar a que ella me dijera algo, era evidente que ambos sabíamos que no se podía evitar el cuestionamiento solo era cuestión de ver quién daba el primer paso.
– Gran juego chicos, para ser solo un juego de novatos amistoso no estuvo tan mal – decía con total sinceridad, después de todo Phoebi asistía a la mayoría de nuestros entrenamientos y en ocasiones nos brindaba buenas estrategias de juego, claro que esto lo hacía a través de Gerald para que el entrenador no rechazara las ideas de Phoebi ya que eran excelentes ideas después de todo.
– Gracias Phoebi, por cierto, la chica que estaba sentada a tu lado era Helga ¿verdad? – no dude en preguntar, tenía que saber si ya había vuelto y así tal vez obtener alguna respuesta por parte de ella.
– Si Arnold, era ella y antes de que pase algo más debo aclararte que ella no ha regresado, Helga solo me dijo que estaba de visita y que había venido a apoyar a dos amigos que iban a jugar en el partido.
– Mi mente quedó en blanco, no pude evitar el pensar que vino a apoyarnos a Gerald y a mí, después de todo somos amigos desde hace tiempo… un momento, ¿cómo supo que estábamos en el equipo y lo más importante cómo supo la fecha del partido? - ¿y donde está ella?
– No lo sé Arnold, terminando el partido se despidió de mí y se fue, la verdad no me dijo gran cosa.
– ¿Te dijo el porqué se fue de Hillwood?, ¿se lo preguntaste?
– Arnold no hagas esto, te lo dije, ella no me dijo gran cosa, solo que estaba bien y que había venido de visita, es todo, no me dijo cuanto tiempo se quedara, porque se fue, nada.
– ¡¿Qué?! Pero…
– ¡Basta Arnold!, escucha si tanto quieres saber de Helga porque no vas y la buscas, yo no soy intermediaria de nadie y si ella no se ha comunicado con nosotros sus razones tendrá, ya deberías saber tan bien como yo que a Helga G Pataki no se le cuestiona cuando se quieren obtener respuestas, me voy y felicitaciones por un gran partido, adiós.
Phoebi estaba bastante molesta, nunca la había visto reaccionar así, me siento culpable, ella tiene razón, debería dejar de acosarla para obtener información, Helga era su mejor amiga y quizá el hacerle preguntas causo que ella recordara su amistad y eso quizá la ponía triste, tendría que disculparme con ella después, le pedía Gerald que la alcanzara, no podía dejar que se fuera así, que nos reuniríamos otro día para festejar, el asintió y salió corriendo siguiente el camino que había tomado Phoebi, camine hacia la salida, pensé que lo mejor era regresar a la casa de huéspedes a descansar cuando mire al frente me congele por un segundo, ahí estaba ella, bebiendo agua de un bebedero, parecía un ángel que había bajado del cielo para deleitarnos con su presencia, se veía mucho más hermosa de cerca que de lejos, Helga estaba frente a mí, esta era mi oportunidad para obtener respuestas, comencé a acercarme, no pude evitar sentir miedo por las respuestas que obtendría, que tal si ella ya se olvidó de mí, después de todo han pasado ¡DOS AÑOS! Sin saber el uno del otro, ¿que le diría cuando me viera, me recordaría?, ¡AH DEMONIOS! Tantas preguntas juntas se forman en mi cabeza que no me dejan pensar con claridad, llegue y casi como un susurro mencione su nombre.
– ¿Hel… ga?
Ella levanto la mirada, parecía no existir un solo rastro de sorpresa en su mirada, más bien, sus ojos se veían tranquilos cual océano y sobre todo llenos de vida.
– Volviste yo… – por inercia mi mano iba a tocar su rostro cuando alguien nos interrumpió.
– Oye preciosa ya estás lista para… ¿Arnold?, que gusto volver a verte, ¿creí que ya se habían ido todos de la escuela? – me decía Michael.
– ¿Eh?, si, justo estaba por irme cuando me topé con ella – dije apuntando a Helga.
– cariño, ¿lo conoces?
– ¿cariño, ese sujeto le acaba de decir cariño? – Así es Mike, lo conozco – su tono de voz sonó frío y distante – la última vez que lo vi fue cuando estábamos en un viaje en San Lorenzo y él había decidido quedarse a vivir con sus padres ahí.
– Oye preciosa, si quieres hablar con él Steve y yo podríamos esperarte afuera para que hablen tranquilos.
– ¡Mike, Geraldine! Disculpen la espera, no encontraba la salida del… gimnasio, ¿pasa algo? –había llegado el mismo chico que estaba con Michael en el partido.
– No tengo ni idea, nuestra princesa no habla y parece que ellos se conocen –decía Michael en voz baja.
– Helga yo…
– ¡Mi nombre no es Helga! – fueron las palabras de Helga en un tono con bastante molestia al interrumpirme – deja de llamarme así, Shortman.
– ¿Qué? Pero, ese es tu nombre, lo ha sido siempre, porque dices que…
– Mi nombre es Geraldine, y es bueno saber que regresaste a esta ciudad de perdedores Shortman, Mike, Steve, vámonos, aquí no hay nada que tenga que ver con nosotros.
– Helga se volteó y comenzó a alejarse de mí, pero ¿que fue eso, que estaba pasando?, instintivamente la tome del brazo con fuerza lo que provocó que ella volteara hacia mí y soltara un ligero grito de dolor – ¿Pero que es lo que te sucede Helga, porque me tratas de esa manera explícame?
– ¡Suéltala inmediatamente Arnold! – me dijo Michael al momento que me daba un empujón que consiguió así lograr separarme de Helga – ¿cariño estas bien?
– Si, descuida.
– ¿Quién es el Helga, porque te dice cariño? – no podía controlarme, estaba molesto con esta nueva actitud de ella y más porque este tipo le hablaba con tanta confianza, ¿Quién se creía que era? – exijo una explicación.
– En primer lugar, tu a mí no me exiges nada, y en segundo no soy Helga así que deja de llamarme así.
– Escucha chico, Geraldine no está sola, nos tiene a Mike y a mí para defenderla y…
– Basta Steve, no tienes porque explicarle nada, tú y Mike espérenme afuera del edificio, tengo algo pendiente por resolver aquí – le dijo Helga una vez que se acercó a él y lo tomo del brazo sin despegarme la mirada, la cual cambio a una fría.
– Ni creas que te voy a dejar con él después de ver cómo te trato, princesa eso es algo que no estará a discusión – le comento Mike quien ya se encontraba molesto y me brindaba una mirada de desafío.
– Oye – lo tomo del rostro con ambas manos, pareciera que lo iba a besar, ¿acaso este tipo era su novio? – estaré bien, soy una mujer fuerte que sabe defenderse, no te preocupes por mí, no me hará daño, te lo garantizo.
– Esta bien, princesa mía, pero te daré solo cinco minutos, ni uno más, si en ese tiempo no vuelves entrare por ti – tomo sus manos y las bajo, estaba que no lo creía, mi Helga ¿aceptando palabras dulces de este tipo?
– Bien, gracias.
– No te preocupes preciosa, me asegurare que tu príncipe no entre corriendo antes de tiempo, pero tu asegúrate de aclarar tus asuntos pronto, ya lo conoces.
– Gracias Steve, lo tendré en mente.
Una vez que los dos tipos se fueron y nos quedamos solos comencé con mi interrogatorio para obtener información ahora no solo de porque se había ido sino también de porque me odia tanto.
– Helga ¿Qué fue lo que te ocurrió?, ¿Por qué te fuiste así de Hillwood? y más importante ¿Quiénes son ellos?
– Escúchame claramente Arnold porque esto solo lo diré una vez, Helga G Pataki dejo de existir el día que puse un pie fuera de esta mugrosa ciudad, mi nombre es Geraldine, y ELLOS como tú les dices tienen nombre, Michael y Steven, son integrantes del equipo de básquetbol de la escuela a la cual asisto y a quienes les tengo un gran cariño, y lo que me ocurrió es algo que no tiene nada que ver contigo Arnold, tú te fuiste por dos años y ¿esperabas que mi vida se detuviera por ti? Que iluso eres.
– ¿Por qué nunca respondiste a ninguna de mis cartas?, creí que lo que había pasado entre nosotros significaba algo para ti.
– Arnold, no hay un nosotros y eso es evidente, si por nosotros te refieres al beso que nos dimos en San Lorenzo déjame decirte que estas muy equivocado, la razón por la que no quise responder a tus cartas es simple, no me dio la gana.
– ¿Y lo que decías sentir por mí que? ¿No significo nada para ti?
– Escucha bien cabeza de balón, ¡YO NO SIENTO NADA POR TI!, era solo una niña, los sentimientos si no se cultivan mueren o se superan y muy a tu pesar yo ya te he superado, no necesito más de tu lastima, tu compasión o de ti, simplemente he cambiado, la vida nos da muchas vueltas lo que nos hace cambiar.
– ¡No te creo Helga!, un sentimiento tan profundo como el que siempre me profesabas no desaparece de la noche a la mañana, la vida no funciona así y mucho menos el amor – le reproche molesto, como era posible que ella siempre me sacara de quicio.
– ¿La vida no funciona así?, por Dios Arnold, la vida nunca es fácil, si fuera fácil sería muy aburrida e insípida y para que te lo sepas me tiene muy sin cuidado el que me creas o no, yo YA NO TE AMO, eso termino hace mucho tiempo, sigue con tu vida como lo has hecho hasta ahora y olvídate de mí.
– ¡¿En serio quieres que eso haga?!
– Tú puedes hacer lo que te venga en gana, para mí no eres más que una persona de mi pasado el cual he superado y por fortuna no existe en mi presente y mucho menos en mi futuro, adiós.
Esta conversación no me la esperaba, ella no respondió directamente a ninguna de mis preguntas como yo esperaba, solo las cubrió de palabras sin sentido, ¿quién era esta mujer?, claramente no era la misma Helga que yo conocía, ella se fue alejando y poco a poco se perdió de mi vista, me tomo tiempo reaccionar y lo único que mi cuerpo supo hacer fue caer de rodillas y comenzar a derramar lágrimas, ella no era la chica de quien yo me había enamorado, era una completa desconocida, ¿acaso me había cambiado por ese chico?, después de unos leves momentos, me puse de pie, seque mis lágrimas y me dispuse a salir de la escuela rumbo a la casa, si lo que ella quería era que la olvidara, que así sea, si tanto quieres que borre tu existencia de mi vida, bien, lo hare, si Helga G Pataki murió hace dos años, en este momento Arnold P Shortman también ha muerto.
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Hola a todos, nuevamente gracias por seguir leyendo mi historia, esto se pone interesante, y ahora ¿Qué hará Arnold?, cuéntenme que piensan que ocurrirá en los próximos capítulos.
DavidC20OfficialWriter muchas gracias por seguir la historia, espero que hasta el momento sea de tu agrado.
ELISA LUCIA pues si y no, en si Helga no respondió de una manera específica a las interrogantes de Arnold, así es nuestra rubia, pero lo que ella acaba de hacer es abrir o un cielo o un infierno para nuestro rubio, por lo otro me encuentro bien, una perdida siempre es dolorosa, aunque en mi opinión, depende mucho de la persona en cuestión, si se tenían lazos fuertes o no.
Espero que todos se encuentren excelente, que inicien su semana llena de energía y buena vibra, nos leemos en el próximo capítulo, abrazos y besos.
