Sakura POV
Luego de haber hablado con Kakashi-sensei me había sentido más tranquila. Aún me abrumaba la idea de que mis acciones en el tiempo dibujaran una historia completamente distinta a la que yacía en mis memorias, pero entendía que era algo necesario para borrar el sufrimiento de varios inocentes, y detener la guerra que tomaba lugar en mi línea de tiempo.
Me había sentado junto a la pequeña fogata que habíamos armado, acepté gustosa la comida que Tazuna me ofreció, comí en silencio, me fui a dormir temprano. A la mañana siguiente me levanté antes que todos, a excepción clara de Kakashi-sensei quien se había mantenido despierto durante la noche para hacer guardia.
Lo saludé con un pequeño gesto de manos, comencé a ordenar mis cosas sabiendo que tan pronto como los demás despertaran reanudaríamos el viaje. Sacudí mi cabeza intentando con eso disipar, por lo menos de forma momentánea, mis preocupaciones… Este día necesitaba enfocarme más que nunca en esta línea de tiempo, pues hoy sería nuestro primer encuentro con Zabuza. Necesitaba ser lo suficientemente fuerte para evitar que mi equipo y Tazuna resultase herido, y lo suficientemente astuta para lograr que Zabuza me escuchase y evitar su fatal destino.
En cuanto Naruto, Sasuke y Tazuna despertaron, tomamos un pequeño desayuno. Luego empacamos todo y reanudamos el camino hacia la aldea de Tazuna.
Al igual que el día anterior Naruto hablaba con Tazuna en un tono tal vez demasiado alto, Sasuke los seguía de cerca en silencio, haciendo ocasionalmente algún comentario que ofendería a Naruto, y Kakashi-sensei y yo iríamos al final del grupo prestando atención a nuestro entorno, alertas de cualquier posible ataque.
Durante la mayor parte del camino las cosas se mantuvieron tranquilas, incluso cuando tuvimos que dejar de movernos a pie para abordar un bote que nos llevaría por el mar hasta el país de las olas. Aún así, tanto el jounnin peliplata como yo nos manteníamos alerta.
– Estaremos pronto ahí. –anunció el barquero desde el extremo trasero del barco, donde controlaba nuestro medio de transporte. – Tazuna, parece que hemos evadido la detección, pero, solo por si acaso, tomaremos la ruta que tiene vegetación. Así será más difícil que nos vean. –informó.
– Bien. –estuvo de acuerdo Tazuna.
Hasta el momento todo parecía transcurrir tal como en mis recuerdos, con excepciones obvias… Como el hecho de que yo no me comportaba como lo hacía en ese entonces, y el hecho de que ya sabía lo que nos esperaba una vez que bajáramos del bote.
Pasaron unos cuantos minutos más antes de que finalmente pudiésemos desembarcar. Naruto observaba todo con entusiasmo notable. Sasuke, por su parte, se mantenía más estoico, sin embargo, sabía que en el fondo también estaba igual o más sorprendido que el rubio. Después de todo, esta era la primera vez que ambos conocían alguna otra ciudad a parte de Konoha.
Comenzamos a caminar nuevamente. Cerré mis ojos sabiendo qué era lo próximo que venía…
Repentinamente Naruto arrojó un shuriken hacia unos arbustos, siendo rápidamente regañado por Kakashi y Tazuna por hacer algo tan imprudente y "estúpido". Pasaron unos segundos antes de que volviese a arrojar su arma en dirección a la vegetación.
– ¡Les juro que alguien nos está siguiendo, dattebayo! –exclamó antes de ser regañado de nuevo por Tazuna.
– Tsk, deja de actuar como un idiota, dobe. –Sasuke chasqueó la lengua mostrándose molesto ante el comportamiento de Naruto.
– ¡No me digas "dobe", teme! –se quejó Naruto, obviamente molesto por ser insultado por su "gran rival".
Mientras ambos chicos empezaban una batalla verbal, observé por el rabillo del ojo como Kakashi-sensei se acercaba a investigar la zona hacia donde Naruto había lanzado sus shurikens. Tal como aquella vez, un conejo blanco yacía muerto en la zona.
Vi al peliplata examinar el conejo antes de voltearse a verme disimuladamente. Di un pequeño y discreto asentimiento de cabeza para hacerle saber que sus sospechas eran ciertas, que no era casualidad que ese conejo se encontrase allí.
– ¡Todos agáchense! –exclamó Kakashi-sensei. Me apresuré para saltar hacia Sasuke y Naruto, obligándolos a tirarse al suelo, antes de que la espada de Zabuza, Kubikiribouchou, saliese disparada desde los árboles para atacarnos.
Pudimos evitar con suerte el primer ataque. La espada quedó clavada contra un árbol, y sobre la empuñadura apareció Zabuza, dándonos la espalda mientras nos observaba de reojo. Rápidamente me puse de pie para adoptar una postura de combate, Naruto y Sasuke se pusieron de pie detrás de mi con torpeza, aún un tanto estupefactos por lo que acababa de ocurrir.
– Ara, ara… ¿Qué no es el ninja perdido de Kirigakure? ¿Momochi Zabuza? –preguntó de forma retórica Kakashi-sensei como si estuviese hablando con un viejo amigo. Actuaba de forma relajada, aunque sabía que por dentro estaba serio y preocupado por la inminente batalla que se aproximaba.
Miré de reojo a Sasuke y a Naruto. No podía pelear frente a ellos, si veían mis habilidades se preguntarían por qué tenía la fuerza como para enfrentarme a un ninja de nivel Anbu. Tampoco podía pelear frente a Tazuna… Haciendo un sello de manos rápido, los sometí a los tres bajo un genjutsu. Por fuera parecerían dormidos, pero en sus mentes les haría ver la batalla tal y como había transcurrido en mi línea de tiempo.
Cree un clon para que los protegiese, y me posicioné rápidamente junto a Kakashi-sensei lista para combatir.
– Lo siento… No puedo dejar que ellos me vean combatir, levantaría demasiadas sospechas… Y Sasuke ya sospecha de mí. –murmuré por lo bajo al peliplata mientras que mi vista se mantenía fija sobre Zabuza.
– ¿Crees que podrás seguirme el paso? –preguntó Kakashi mientras que lentamente levantaba su diadema ninja para revelar su ojo izquierdo. Un oponente con el nivel de Zabuza, ameritaba que Kakashi-sensei usase sus mejores habilidades.
– Sé que me veo como una niña, sensei… Pero dentro de este cuerpo está el alma de la aprendiz de Senju Tsunade. –sonreí ladina bombeando chakra hacia mis puños.
Aún no tenía la condición física que había logrado después del entrenamiento con shishou, y mis reservas de chakra continuaban siendo bajas… Pero al menos había conseguido llegar a un estado mucho más aceptable que el de mi yo de once años original. Con mi conocimiento de las técnicas de combate de Zabuza, y el apoyo de Kakashi-sensei, esperaba que los resultados de esta batalla fuesen favorables.
– Realmente debes tener muchas agallas si crees que tienes más oportunidades que tus compañeros para enfrentarte a mí. –habló con sorna el ninja renegado de Kirigakure. Su mirada estaba fija sobre mi con cierto interés. – ¿Realmente crees que una gennin como tú puede hacer algo contra mí?
– No me subestime, Momochi-san… Creo que puede llevarse más de una sorpresa. –dije con confianza ganándome una estruendosa carcajada de su parte.
– Tienes actitud, pequeña… Pero eso no te servirá para derrotarme.
– Oh, realmente no planeo luchar con usted para derrotarlo ¿Le importaría si tenemos una pequeña conversación? –pregunté con un tono inocente. – Quiero evitar que un shinobi de buenas intenciones tenga un destino terrible al ser subordinado de Gatou.
Pude ver como frunció el entrecejo ante mis palabras. Parecía un tanto desconcertado.
– Siento molestarte, pero tengo un trabajo que hacer. –dijo con firmeza. – Voy a llevarme a ese viejo. –dijo refiriéndose a Tazuna. Su mirada se posó entonces sobre mi sensei peliplata, notando que este había activado su Sharingan. – Vaya, por fin contemplo con mis ojos el famoso Sharingan… ¡Que gran honor! Será entretenido luchar con ustedes.
A una gran velocidad, desclavó su espada del árbol y saltó hacia el lago que yacía a unos pocos pies de distancia de nosotros, quedando de pie sobre la superficie de este, y comenzó a concentrar su chakra. Sonreí ladina sabiendo lo que se venía… No dejaría que tuviese la ventaja.
Cargando chakra en mi puño izquierdo golpeé el suelo frente a mi haciéndolo añicos al instante. Una ola de destrucción continuó en línea hacia el lago. La tierra comenzó a temblar, y grandes olas se produjeron en el lago, haciéndole perder la concentración.
Sus ojos se abrieron con asombro mirándome, obviamente no esperando que no poseyese una técnica como esa.
– ¿Quién rayos eres, mocosa? –exigió saber.
– Solo una joven gennin que quiere evitar que usted y su compañero, Haku, sufran una muerte terrible… –respondí. A pesar de que mis palabras podrían ser tomadas como una provocación, mi tono de voz era serio y decidido, denotando que no estaba bromeando al respecto.
– ¿Cómo sabes…? ¿¡Estás bromeando conmigo!? –gruñó. Parecía molesto y desconcertado.
– Para nada…
– ¿Cómo es que sabes de Haku?
– Te sorprendería las razones por las cuales lo sé. Si prometes no atacar a Tazuna-san, te diré toda la verdad. –dije alzando mis manos en señal de paz.
– Cómo si fuese a hacer eso. –se burló Zabuza. – Solo estás tratando de jugar conmigo. –gruñó mientras tomaba su espada para lanzarse al ataque.
Antes de que incluso pudiese rozarme con su espada, Kakashi-sensei intervino, deteniendo su Kubikiribouchou con un simple kunai. Ambos intercambiaban miradas serias, mientras que forcejeaban con sus armas.
– Lo siento, pero no puedo dejar que le hagas daño a esta niña. –dijo de forma relajada el peliplata. – Hay más en juego de lo que tu y yo podemos imaginar.
– Podemos hacer esto de forma pacífica, Momochi-san… Realmente no tengo malas intenciones hacia usted. –dije con calma a pesar de que había estado al borde de ser decapitada por su gran espada. – Si tan solo pudiese escucharme, puedo cambiar su destino. Conozco lo que sucederá en tan solo unos pocos días… Usted y Haku morirán si no me escucha. –hablé con honestidad.
– ¿De qué mierda crees que hablas?
– Gatou lo está utilizando para sus sucios propósitos. Una vez que no le sirvas más se deshará de ti.
El me observó fijamente, aún forcejeando con Kakashi-sensei. Parecía estar buscando algún rastro de mentira en mí. Un suave gruñido escapó de sus labios mientras desviaba su mirada. Se veía pensativo. Entonces, muy para mi sorpresa, Zabuza se apartó de mi sensei y saltó hacia el árbol más cercano.
– No piensen que esto se quedará aquí. Nos volveremos a ver pronto. –dijo antes de desaparecer.
Dejé escapar un sonoro suspiro.
– Bueno… Eso resultó mucho mejor de lo que esperaba… –confesé mientras me dejaba caer al suelo. Mi cuerpo se sentía pesado, probablemente por el nerviosismo acumulado que no había notado hasta el momento. – Las cosas resultaron bastante distintas a como están en mi memoria. Ahora solo queda rezar que al final su destino también cambié. –murmuré.
– Supongo que sí. –estuvo de acuerdo el peliplata. Volvió a cubrir su ojo izquierdo con su diadema antes de dirigir su mirada a los tres muchachos que estaban bajo mi genjutsu. – ¿Ellos estarán bien?
– Sí. –asentí. – Es un genjutsu simple… Con el poco conocimiento que tienen no se darán cuenta que estuvieron bajo sus efectos.
– ¿Sobre qué es el genjutsu? –preguntó con curiosidad Kakashi.
– Para ellos, este combate será tal y como lo recordaba. Tejí ese genjutsu para que se pareciera a mi memoria. Ante sus ojos ellos serán los valientes gennins que se atrevieron a combatir a Zabuza con tal de ayudar a su sensei quien corría peligro. Y yo… seré el eslabón más débil del grupo. –murmuré.
– Sakura…
– Está bien. Creo que es mejor que recuerden eso a que sepan la verdad sobre mí. –dije con calma. – Ahora, creo que es mejor que los saque de ese genjutsu para que podamos continuar nuestro viaje.
Con un leve asentimiento de cabeza, Kakashi me dejó proceder. Disipé mi clon de sombras y me acerqué a los tres para luego hacer el sello que los liberaría del genjutsu.
– Kai. –susurré. Acto seguido vi como comenzaban a abrir los ojos.
– ¿Qué paso? –murmuró Naruto luciendo soñoliento. Inmediatamente sus ojos se abrieron más ampliamente y comenzó a examinar su alrededor. – ¿¡Dónde está ese ninja, dattebayo!?
– Se fue. –contesté. – Ustedes se desmayaron poco después por la adrenalina de la situación y el cansancio físico… –la mentira se resbaló tan fácil por mis labios que a veces me asustaba. – Sensei, y yo decidimos que era mejor dejarlos descansar así que me encargué de curar sus heridas. Cuando se sientan listos podremos continuar el viaje.
Naruto no parecía tener problemas con mis palabras, sin embargo, la intensa mirada de Sasuke sobre mí me ponía nerviosa. Estaba segura de que no se creía del todo mi historia, lo cual no era bueno… No podía dejar que sospechase más de lo que ya lo hacía. Tal vez en el futuro llegaría un momento en el que tendría que explicarle lo que sucedía a Sasuke, pero… ese momento no era ahora. Necesitaba mantener la mentira a su alrededor.
– Creo que podemos continuar, dattebayo. –habló con entusiasmo Naruto poniéndose de pie rápidamente y volteándose hacia Tazuna. – Vamos, viejo. Quiero ver tu aldea.
– ¿¡A quién le dices viejo, mocoso irrespetuoso!?
Y así, con una nueva discusión infantil, retomamos nuestro camino.
Esperaba que mis acciones de hace un momento tuviesen su fruto y Zabuza decidiese escucharme finalmente…
