Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.
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Llegamos a nuestro destino, el hotel donde nos hospedaremos parecía algo lúgubre como si habitaran fantasmas o demonios, daba algo de miedo, estaba seguro que a las porristas no les gustaría el lugar después de todo están comandados por Ronda, la nueva capitana del equipo y obviamente para ella solo puede existir lo mejor de lo mejor para su sequito de cabezas huecas, esto nos podría dar una ventaja, si a Ronda no le gustaba el lugar, era probable que buscara otro por sus medios y de esta forma no tendríamos problemas para llevar a cabo el plan "HxH", tendríamos que esperar a que llegaran para poder confirmar esta ventaja, cada uno fue a su respectiva habitación a desempacar, claro que Arnold y yo compartiríamos habitación y por fortuna Phoebi estaría en la habitación contigua a la nuestra, como las competencias iniciarían al día siguiente tendríamos parte de este día para conocer un poco de NY, tanto el entrenador como la profesora Smith nos había concedido el permiso de dar una vuelta a todos por los alrededores sin alejarnos mucho, esto nos serviría para relajarnos antes de nuestro gran día, según el itinerario que ellos tienen preparado, todo el equipo de básquetbol entrenaría en la mañana mientras el equipo de decatlón competía y en cuanto iniciara la competencia de porristas todo el equipo tendría que ir forzosamente a apoyar el equipo y claro está que la profesora Smith estuvo de acuerdo en que el equipo del decatlón también estuvieran presentes, claro está que Arnold y yo tenemos permiso para ir a apoyar al Phoebi y no tuvimos tanta suerte de evitar la competencia de porristas, esto deja en claro que los profesores son buenos para arruinar un buen viaje.
Aproveché el instante en el que Arnold se metió a la ducha y fui a la habitación de Phoebi para retocar algunos cabos sueltos de nuestro plan.
– ¿Dónde está Arnold? – pregunta Phoebi en voz baja.
– Descuida está en la ducha, ¿hablaste con Pataki? – le pregunte mientras iba ingresando a la habitación.
– Si, por desgracia dijo que tenía un compromiso que no podía quitarse de encima en estos momentos, pero que puede reunirse con nosotros en un café que está por central park dentro de dos horas.
– Es perfecto, convencemos a Arnold de que iremos al zoológico que está ahí cerca y justo cuando de la hora y claro esta Pataki te confirme que está en camino, le decimos que tenemos un poco de hambre y búala, nos encontramos en el café, ¿Qué te parece?
– Esta bien, le diré que me mande la ubicación del café con un mapa para así no perdernos.
– No olvides no mencionarme ni nada preciosa.
– descuida precioso – soltó una leve risita la cual me encanta debo decir, ella no sabe que ustedes están aquí.
– Perfecto nena, bueno regresare a la habitación para comentarle a Arnold del plan, te parece si nos reunimos en 15, tengo que ponerme más guapo de lo que ya soy para causar una buena impresión a los neoyorquinos.
– Que gracioso Gerald – dicho esto y después de una leve risita de Phoebi, nos despedimos con un leve beso y me dirigí de nuevo a la habitación viendo a Arnold completamente arreglado y tirado en la cama.
– No te pongas cómodo hermano, iremos al zoológico que está en central Park y no puedes despreciar la invitación, es el único momento que tendremos libres antes de ser prisioneros del entrenador.
– La verdad no tengo ganas de salir Gerald, pero viendo que no me das opciones creo que no tengo salida.
– Claro que no, bueno tomaré una ducha rápida para irnos.
Una vez que los tres estuvimos listos nos dirigimos a nuestro destino, viendo por el mapa que tenía Phoebi en su teléfono decidimos caminar pues no quedaba tan lejos, aunque después nos arrepentimos de eso, las manzanas aquí eran enormes, nos cansamos rápidamente de caminar que el tiempo se nos vino encima por lo que Phoebi me dio la señal de que Pataki estaba en camino así que tuvimos que cambiar drásticamente nuestro destino.
– Cielos de tanto caminar me dio hambre y aún falta para llegar al zoológico – comenté aparentando cansancio para ser más efectiva la actuación del año.
– No falta tanto, según el mapa de Phoebi, la entrada está dando la vuelta a esa esquina – comento Arnold tan positivamente como solía hacerlo.
– Miren ahí hay un café, podríamos comprar algo antes de entrar al zoológico, tengo un poco de hambre, a decir verdad.
– Está bien, no puedo interponerme entre dos estómagos hambrientos o terminaría siendo su cena y eso es algo que quiero evitar.
Entramos al café donde ocurriría la magia, nos acomodamos al final de la fila mientras veíamos el menú y decidíamos que pedir, Phoebi estuvo atenta a la entrada todo el tiempo por si veía a Pataki mientras yo me estaba asegurando de que Arnold no sé percatará de nada, de pronto sentí un jalón por parte de Phoebi, volteo discretamente y ahí estaba ella, por fortuna ha llegado sola lo cual era perfecto, dirigí mi vista rápidamente al menú para que no sé percatará de mi presencia y así Phoebi comenzaría con el plan, mi único miedo es que las cosas no salgan bien.
PROV ARNOLD
– ¡Oh por dios!, pero si son la pareja más adorable de todo Hillwood – mi mente me estaba jugando una mala broma en este momento, esa voz era parecida a la de Helga por lo que instintivamente volteo al lugar de donde proviene y mi sorpresa es magistral cuando veo a Helga entrar al café, luce tan… tan… por dios es hermosa, su cabello suelto y brillante como el sol, su ropa deportiva ajustada la cual reafirma esas hermosas curvas que están tomando forma en el cuerpo de una jovencita, la última vez que la vi no aprecie tanto ese cuerpo de mujer que ahora estaba desarrollando, sin duda alguna Helga se convertiría en una hermosa mujer y a pesar de haber dicho que me olvidaría de ella, la verdad es que quiero pasar el resto de mi vida con ella, ¿tal vez está sea una señal de que debo hablar con ella?
– ¡Geraldine! Que agradable sorpresa.
– ¿Geraldine? – tanto a Gerald como a mí nos sorprendió el nombre que Phoebi utilizo para dirigirse a Helga.
– Cielos Johanssen no puedo creer que sigas teniendo esa cara de tarado, la verdad no entiendo que fue lo que Phoebi vio en ti y Geraldine es mi segundo nombre por si tú diminuto cerebro no captó la información.
– Pataki te recuerdo que tú y yo no somos precisamente los mejores amigos como para que yo conozca esos datos.
– Tan lindo como siempre y para tu información ya no soy una Pataki, deje de serlo hace unos años.
– ¿De qué estás hablando Pataki?
– Luego te lo explico – sus ojos se posaron en mí, por todos los cielos, esos hermosos ojos azules que me han visto tantas veces, no pude interpretar lo que trataban de decirme hasta que su voz me saco de mis pensamientos – Shortman, ha pasado tiempo.
– Hola Helga - ¿Es enserio, "hola Helga" fue todo lo que mi boca pudo articular?, Debo parecer un tonto para ella.
– Y díganme chicos, ¿Ya saben que van a ordenar? – pregunta dirigiendo su vista al menú.
– ¿Qué nos recomiendas Geraldine?
– Bueno pues les diré que el té chai con unos waffles es lo mejor que podrán consumir que no sean tan pesado.
– Pues si Pataki lo recomienda yo estoy de acuerdo.
– Igual yo, ¿Tu qué dices Arnold?
– Amh, si estoy de acuerdo con eso.
Una vez que llegó nuestro turno y realizamos nuestro pedido, nos dirigimos a una de las mesas que estaban en un rincón pegada a la ventana, tomamos asiento y comenzamos a charlar amenamente o mejor dicho ellos lo hicieron, yo no sabía que decir, debo admitir que estaba muy nervioso por la presencia de Helga y de mi boca no salía palabra alguna, me siento como un niño tonto en estos momentos, podría preguntarle sobre su vida o sus padres, pero en lugar de eso solo había una pregunta en mi mente la cual salió sin previo aviso.
– ¿A qué te refieres con que no eres una Pataki? – silencio total, después de recapacitar me di cuenta de que los interrumpí de una forma muy grosera – oh yo… lamento haber interrumpido así.
– Descuida Shortman, nadie murió por eso.
– De verdad lo siento – estaba que me moría de la pena.
– No te disculpes tanto y contestando a tu pregunta, fui adoptado por una pareja hace tres años, ahora mi nombre es Geraldine Anderson, Helga G Pataki murió hace tres años si lo quieren ver así, fin de la historia.
– ¿Qué, no nos darás detalles de porque te adoptaron?
– No es un asunto del que tenga que hablar con ustedes, y agradecería que no le dijeran a nadie, es muy complicado y legalmente aún no termina el proceso y remarcó, fin de la historia.
– Bien Helga… digo Geraldine necesito saber algo que no me aclaraste la última vez que nos vimos, ¿Por qué no me respondiste a mis cartas? – Bien, era claro que mis labios y mi cerebro no estaban sincronizados, ¿Qué me estaba pasando?, No quiero dejar una mala impresión, me gusta tanto que ahora surge en mí el miedo de perderla y aún ni siquiera la tengo a mi lado oficialmente claro, un camarero nos trajo nuestra orden lo cual yo agradecí ya que sería una forma de cortar con esta conversación.
– Creo que Pataki… digo Anderson y tú tienen asuntos pendientes que aclarar por lo que Phoebi y yo nos sentaremos en esa mesa y cuando terminen su conversación nos hacen una señal, vamos cariño.
– Genial, Gerald y Phoebi me traicionan y ahora tenía que quedarme solo con ella, la última vez que estuvimos solos no salió tan bien como quería – si no quieres responder está bien por mi Helga.
– Soy Geraldine, y estás equivocado, leí y respondo a todas tus cartas, pero nunca te las envié, él porque antes de que me preguntes era por decidía.
– ¿A que te refieres?
– Escucha Arnold, después de que regresamos de San Lorenzo las cosas para mí se transformaron en algo horrible lo cual no pienso detallarte ya que es muy personal, después de analizar la situación y leer tus cartas me di cuenta de que realmente no tenía sentido mantener una relación contigo de esta forma, distante por eso decidí no enviarte respuesta alguna para que te rindieran y dejaras de escribir lo cual eventualmente paso.
– ¿Acaso no tomabas en cuenta que yo si quería saber de ti y que no podía ser egoísta y regresar cuando había encontrado al fin a mis padres?
– Si lo hice y no te culpo por tu decisión, escúchame y por favor no me interrumpan de nuevo.
– Está bien, disculpa.
– Yo no podía ser egoísta contigo y pedirte regresar porque sé cuánto trabajo te costó encontrar a tus padres es por eso que cuándo me dijiste que te quedarías entendí que era lo correcto y jamás te lo iba a reprochar – tomó un sorbo de su bebida – después para mí las cosas se tornaron complicadas tan es así que ahora pertenezco a otra familia a la cual he aprendido a querer y respeto mucho, cuando nos vimos en Hillwood yo te dije algo que no debo decirte de esa forma.
– Dijiste que – quite mi mirada y la dirigí a la mesa, no quería recordarlo, pero esas palabras no habían dejado de resonar en mi cabeza desde ese día – ya no me amabas.
– Arnold – tomó mi rostro con su mano levantando mi cabeza para que mi mirada y la suya pudieran encontrarse nuevamente – lo que te dije no fue mentira, realmente yo ya no te amo, al menos no de la misma forma, cuando un sentimiento como el amor no se cuida es lógico que este deje de ser amor para convertirse en cariño, el sentimiento que tenía por ti era hermoso y no te lo voy a negar pero ahora, tengo otra vida completamente diferente a como era en Hillwood, ya no necesito esconderme detrás de una máscara pues aquí todos me aceptan como soy.
– ¿Y que hay de mí?, Helga yo te amo, no puedo sacarte de mi cabeza, cuando me dijiste que no me amabas jure que te olvidaría y comencé a hacer tonterías, pero me di cuenta de que no puedo, estás justo en mi corazón y no soporto no tenerte a mi lado.
– Arnold – me brinda una sonrisa melancólica, ¿Acaso esto será el fin de lo nuestro? – tus palabras de brindan felicidad, pero, no es lo que quiero en estos momentos.
– ¿es por él verdad?
– ¿A quién te refieres?
– A tu novio, el capitán del equipo de baloncesto de la ESMS.
– Su nombre es Mike y no es mi novio, es mi mejor amigo y no, no es por él, es por mí, por primera vez en mi vida estoy experimentando felicidad plena de una familia verdadera que no estoy lista para una relación amorosa.
– Dame una oportunidad yo…
No lo dude ni un segundo, en mi desesperación me puse de pie y me acerque a ella, la tomé de la cintura y la bese, la bese como nunca podría besar a alguien, puedo sentir que ella me comienza a corresponder, este es el momento más feliz de mi vida y de repente siento un jalón de mi brazo izquierdo.
– Aléjate de ella maldito – sentí un golpe en la cara, dirijo mi mano hacia la zona del golpe y abrí mis ojos para ver a mi agresor y ahí estaba él, Mike.
…
Hola a todos, bueno no subí el capítulo el fin de semana, pero si entre semana y lo dividiré en dos partes, espero les guste y nuevamente gracias por leerlo, espero que tod s tengan una magnifica semana y nos leemos en el próximo capítulo.
