Sakura POV
Poco tiempo después habíamos logrado llegar a la casa de Tazuna sin muchos inconvenientes. Su hija, Tsunami, nos recibió amablemente ofreciéndose a preparar algo de comida para que pudiésemos recobrar energías del viaje.
Mientras los demás intercambiaban palabras en un ambiente dentro de todo familiar, no podía evitar que mi mente divagara acerca de las diferencias entre mi propia línea temporal y esta línea temporal alterada por mis acciones aquí.
En mis memorias, Kakashi-sensei había resultado herido por el enfrentamiento con Zabuza, pero a pesar de ello había sido capaz de hacerle frente al espadachín renegado, con la ayuda de Sasuke y Naruto, hasta que este mismo había fingido su propia muerte y Haku había entrado en escena llevándose consigo el cuerpo de su maestro, haciéndonos creer que era un Anbu de Kirigakure que venía a cumplir justicia por la traición de Zabuza a su aldea.
En esta línea alterada, Kakashi y yo nos enfrentamos a Zabuza, mientras que los demás dormían teniendo visiones del genjutsu que apliqué sobre ellos. El combate no terminó porque alguien saliese herido, muy por el contrario, Zabuza decidió ponerle fin al enfrentamiento afirmando que nos volveríamos a ver pronto. Haku no había hecho acto de aparición en ningún momento.
Este cambio de acontecimientos me hacía pensar ¿Qué tan distintos serían los acontecimientos que se avecinaban a raíz de mis acciones? ¿Y qué tanto afectarían al desarrollo de Naruto y Sasuke como shinobis?
Muchas de nuestras aventuras como parte del equipo 7 habían definido una gran parte del carácter de ambos, y también su historia ¿Seguirían siendo los mismos chicos que recordaba a pesar de lo que había hecho? Si bien había decidido aceptar cualquier cambio que se ocasionara por mis intervenciones en el tiempo, debía admitir que me sentía bastante asustada y afligida al pensar que podría afectar de forma negativa a las historias de ellos dos.
– ¿Estás bien linda? –la dulce voz de Tsunami me trajo de vuelta a la realidad. Ella se encontraba al lado mío, con una de sus manos colocada sobre mi hombro. – No has tocado tu comida.
– Lo siento. –me disculpé inmediatamente. – Me perdí en mis pensamientos. –expliqué antes de tomar el tazón de arroz situado frente a mi para comenzar a comer.
Mientras me alimentaba a mi misma, presté atención a la conversación que se estaba desarrollando entre mi sensei y mis compañeros de equipo.
– ¿Qué haremos ahora sensei? Si Zabuza sigue vivo probablemente vuelva a intentar atacar. –dijo Sasuke con seriedad.
Algo en mi interior se animó al oír la pregunta de Sasuke. No era exactamente el mismo escenario que se presentaba en mis memorias, sin embargo, parecía que la situación se encaminaba a algo bastante cercano. Tal vez, incluso si las cosas no eran exactamente verosímiles con mis recuerdos, la historia podría seguir un curso relativamente similar a lo que conozco.
– En efecto debemos esperar que vuelva a atacar pronto. E incluso si no es el, no sabemos si este sujeto "Gatou" tiene más ninjas fuertes entre sus filas. Debemos estar preparados para futuros enfrentamientos si planeamos completar esta misión. –afirmó Kakashi-sensei. Mi mirada se posó sobre él ante la expectativa de sus próximas palabras. – Por lo tanto, he pensado que lo mejor es que empiecen a entrenar.
Tuve que usar toda mi fuerza de voluntad para evitar que la inminente alegría que esas palabras me provocaban, tirase de la comisura de mis labios en una sonrisa. Debía actuar de la forma más natural posible.
Por su parte, podía prácticamente sentir como Naruto rebosaba de emoción ante la mención de un entrenamiento. Y si bien Sasuke no expresaba muchas emociones al respecto, podía imaginarme que también estaba interesado en aprender y volverse más fuerte, aunque no fuese por los mismos motivos que Naruto.
– ¿Eh? ¿Entrenamiento? –repetí intentando sonar impresionada. – ¿Está seguro que podremos estar a la altura solo con entrenar? –pregunté.
– No espero que puedan vencerlo, sin embargo, si espero que estén lo suficientemente preparados para defenderse y poder proteger a Tazuna de quienes buscan asesinarlo. –contestó el jounnin peliplata. – Los tres están aprendiendo muy rápido, se que podrán lidiar con esto.
No pasó desapercibido para mi el cómo intencionalmente había decidido no hacer ninguna mención en especial decidiendo en cambio impulsarnos a los tres por igual. Parecía que había tenido el efecto esperado pues Naruto parecía feliz y aún más entusiasmado ante el elogio de parte de nuestro sensei, e incluso podía ver como una pequeña y disimulada sonrisa surcaba en los labios de Sasuke.
E incluso yo podía sentir una extraña calidez recorrer mi pecho. En mis memorias de gennin siempre había sido el eslabón más débil del equipo, siempre siendo un mal tercio que retrasaba a Naruto y Sasuke, al punto que incluso Kakashi-sensei les daba más atención a ellos que a mí. Y si bien aquel acto de favoritismo no había hecho que le tuviese menos cariño a Kakashi-sensei, apreciaba bastante como estaba intentando cambiar esa parte. Estaba intentando ser un buen sensei para los tres de nosotros.
– ¡Entonces vamos a entrenar! –exclamó con entusiasmo Naruto, aunque también de forma un tanto precipitada. – ¡Esto se está poniendo cada vez más interesante!
– No se están poniendo interesantes. –la dulce e infantil voz de Inari se hizo presente interrumpiendo la conversación.
La mirada de mis compañeros de equipo se posó sobre el infante con sorpresa y confusión, extrañados de ver al niño a quien obviamente no conocían. Yo por mi parte seguí comiendo hasta dejar completamente vacío el tazón de arroz. Me volteé a darle las gracias a Tsunami por la comida.
– ¿¡Quién rayos eres tú!? –inquirió Naruto tomando las palabras del niño como una ofensa.
– ¡Oh, Inari! ¿Dónde andabas? –exclamó alegre Tazuna ignorando el mal humor del rubio mientras recibía en sus brazos a su nieto.
– Inari, saluda a estas personas. –Tsunami regañó a su hijo al notar la falta de modales del mismo. – Estos son los ninjas que han protegido a tu abuelo.
La mirada de Inari se posó sobre nosotros con clara desconfianza. Su ceño estaba fruncido y sus labios se contraían en una mueca demostrando el disgusto que sentía ante nuestra presencia.
El niño se apartó de su abuelo y se volteó a enfrentar a su madre mientras nos señalaba a nosotros con el dedo.
– Okaa-san, ellos van a morir. –dijo sin más tomando por sorpresa a mis compañeros de equipo.
Me quedé sentada en calma observando la esperable respuesta de Naruto quien rápidamente se puso de pie y comenzó a reclamarle al niño por sus palabras.
– Naruto, es solo un niño… –murmuré regañando al rubio por su actitud infantil. El hizo caso omiso a mis palabras y continuó con su pequeña rabieta.
– ¡Escucha Inari! –exclamó el rubio. – ¡Soy un superhéroe y algún día me convertiré en el ninja conocido como Hokage! No sé quién sea ese tal Gatou, pero te aseguro que no es rival para mí. –afirmó con confianza.
El niño se burló de sus palabras.
– ¿Eres idiota o qué? –preguntó, su voz cargada de enfado que intentaba disimular su dolor. – ¿Un héroe? Algo así no existe. Deberías irte de aquí si no quieres terminar muerto. –dijo antes de marcharse a su cuarto.
No pasaron muchos segundos antes de que me pusiese de pie con la excusa de ir al baño, para luego seguir a Inari mientras dejaba que los demás hablaran entre ellos.
Con cuidado de no alertar al niño, me adentré a su dormitorio. El estaba concentrado viendo al mar a través de su ventana, no notando mi presencia en el lugar. Me acerqué suavemente a él y me senté a su lado.
– Es una hermosa vista… –comenté posando mi vista sobre el mar.
Pude sentir como él se sobresaltaba a mi lado, obviamente no esperando que yo irrumpiera en su cuarto de este modo.
– ¿¡Q-Qué haces aquí!? –exclamó él.
Me encogí de hombros en respuesta.
–Simplemente quería asegurarme que estuvieses bien. Parecías realmente afligido allí afuera. –murmuré.
– ¿Y tú que sabes? –preguntó de forma brusca.
– El dolor de las personas se suele ocultar a través de la ira. Pude notar en tus palabras que había algo más que simplemente enojo o disgusto… Un niño de tu edad no diría todas esas cosas a menos de que haya vivenciado algo que lo haya marcado. –contesté. Pude notar por el rabillo del ojo como su cuerpo se tensaba, pues había dado en el clavo. – ¿Has perdido a alguien?
El parecía inseguro de responder a mi pregunta, pero finalmente habló.
– M-Mi padre…
