Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.
…
Que tanto mal le puedes hacer al mundo para que te cobre de una manera tan dura y con lo que más amas en el mundo, el amor de tu vida; hace unas semanas que Helga llego de sorpresa a Hillwood y acepto ser mi novia, todo iba tan bien, pudo arreglar sus problemas con sus padres y ahora vive con ellos de forma pacífica, claro que ella sigue argumentando lo difícil e incomodo que es volver a convivir con ellos después de tanto tiempo, pero hasta ahora lo está logrando, sin embargo cuando creía que las cosas iban a estar más que perfectas aparece Lila y destruye todo mi esfuerzo.
FLASH BACK
– Oh vamos cabeza de balón, será divertido o ¿acaso tienes miedo?
– Por supuesto que no tengo miedo Helga, ¿de dónde sacas esa idea?
– Pues de donde más, de tu falta de interés de subir a esa montaña rusa, vamos Arnoldo, llevo toda la semana deseando venir a este nuevo parque de diversiones como para que TÚ, mi novio no quiera subirse a una simple e insignificante montaña rusa por miedo.
– ¡¿Acaso estás ciega, no ves la altura de esa cosa!?
– No seas exagerado, solo son 150m no creo que mueras por subir y bajar de un juego mecánico.
– ¡150 m!, yo creo que no.
– Hazlo por mi… ¡siiii!... amor.
– Odio cuando usas ese método en mí, está bien, subamos, pero desde ahora te digo que no quiero comentarios sarcásticos cuando termine y hablo enserio Helga.
– Eres un llorón, pero así me gustas.
Acababa de llegar una nueva feria a la ciudad con atracciones realmente interesantes y claro está que cuando Helga se entero me estuvo insistiendo todos los días de ir pero con mis ocupaciones en la escuela no había oportunidad hasta el viernes, todo transcurrió normal en la escuela hasta la hora del almuerzo donde Lila se sentó en la misma mesa en la que estábamos Gerald y yo, cosa que nos extraño pues Lila no me había dirigido la palabra después de que volvimos de NY y menos cuando toda la escuela saco el rumor de que yo tenía novia, claro que ella fue un poco más discreta en averiguar quien era la afortunada a comparación de Ronda que siempre que tenía oportunidad me hacía preguntas sobre ella pero yo procuraba sacarle la vuelta, tampoco me entusiasmaba mucho que supieran quien era pues sabía que después del encuentro entre porristas en NY las cosas con las chicas no habían quedado del todo bien aunque Ronda no mostraba molestia ni nada, por alguna extraña razón estaba muy interesada en contactar a Helga y obviamente yo no quería ser el intermediario.
– Buen día Arnold, Gerald.
– Hola Lila, ¿Cómo estás?
– Estoy segura de que me encuentro perfectamente el día de hoy Arnold, muchas gracias por preguntar.
– Lila no es por ser grosero, pero puedo preguntar a que se debe tu presencia aquí.
– Oh Gerald, no quería incomodarlos, solo me gustaría platicar un poco con ustedes, saben escuche que llego una feria a la ciudad y el equipo de porristas junto con el de basquetbol van a ir juntos y vine a preguntarles si ¿ustedes también van a venir con todos?
– No lo creo Lila, Gerald y yo ya quedamos con otras personas para ir.
– Oh –No estoy seguro si fue idea mía pero claramente vi como los ojos de Lila se oscurecieron un poco lo cual me causo incertidumbre – ¿puedo preguntar con quienes irán?, es obvio que Gerald ira con Phoebe, pero ¿y tú Arnold?
– Yo iré con mi novia.
– Así que los rumores eran ciertos, estás saliendo con alguien –Lila reflejo un poco de tristeza lo que causo que me sintiera mal pues yo al termine ilusionando cuando Helga y yo discutimos el día del partido de novatos.
De la nada el ambiente se tornó bastante incomodo lo que ocasiono que Gerald se retirará de la mesa dejándome solo con Lila, realmente lo maldije por dentro pues el maldito me había dejado solo con ella y esto no pintaba nada bien.
– Sí Lila, estoy saliendo con alguien.
– ¿Puedo saber quien es?, nunca te he visto en la escuela con alguien que no sea Gerald.
– Ella no estudia en esta escuela, lo siento Lila pero no quiero que nadie más ajeno a mis amistades cercanas sepan quién es.
– Entiendo, Arnold… ¿Qué sientes por mí? –su pregunta me sorprendió mucho pues no la esperaba.
– Lila yo…
– Es que no entiendo que ocurrió, fuiste tu quien inicialmente me pidió una oportunidad y después de lo que ocurrió en NY de la nada te apartas de mi sin siquiera decirme nada, creí que eras un caballero, pero resultaste como todos los demás, solo jugaste con mi corazón Arnold, jamás lo creí de ti.
– Lila comenzó a llorar, esto no podía ser peor, ahora todos en la cafetería nos estaban mirando, no sabia que hacer – escucha Lila, lamento si te cause ilusiones, pero, la verdad no esperaba que las cosas sucedieran… pues de esta forma, créeme cuando te digo que mi intención nunca fue lastimarte, yo realmente quería intentar algo serio contigo pero… si te soy sincero cuando volví a ver a Helga me di cuenta que…
– ¿Aún sientes algo por ella verdad?
– No te lo voy a negar, la amo como jamás creí que amaría a alguien, ella está muy clavada en mi corazón y por desgracia no puedo sacarla de mi cabeza, se que ella ya no quiere saber nada de mí, pero tengo la esperanza de que vuelva y podamos estar juntos, es por eso por lo que no puedo darte una oportunidad Lila, realmente lamento si te ilusione y espero puedas comprender mis razones y perdonarme.
– Arnold… no puedes pedirme eso… crees que soy una especie de juguete, puedo entender que tu corazón nunca fue mío pues ya me habías dicho que te gustaba ella, pero… ¿cómo quieres que te perdone después de lo que me hiciste?
– Lila yo…
– ¡JAMÁS TE LO VOY A PERDONAR, ERES UN DESGRACIADO ARNOLD SHORTMAN! –Lila se puso toda histérica y de la nada me soltó una bofetada, todos en la cafetería se quedaron en silencio y estaban mirando hacia donde nos encontrábamos Lila y yo, quería que me tragara la tierra, fue el momento más incómodo, decidí mejor salir de ahí no sin antes escuchar los murmullos de todos preguntándose que había ocurrido, estaba seguro de que esta sería la peor semana y que ahora los rumores serían de otro tipo.
– Hermano ¿te encuentras bien?
– Gracias por abandonarme con Lila, de verdad eres un gran amigo Gerald – le dije con todo el sarcasmo del mundo pues si el no sé hubiese ido tal vez Lila no hubiera hecho el escándalo que hizo.
– Lo siento Arnie, pero algo me decía que ustedes tenían cosas que aclarar a solas, no era correcto que yo me quedara a escuchar y sin contar que era bastante incomodo todo.
– Lo sé, descuida puedo entender perfectamente, ahora mi problema serán los nuevos rumores que saldrán después de esto, será una semana muy difícil la que me espera.
– Ve el lado positivo de todo esto, Pataki no está aquí para matarte.
– ¡Gerald!
– ¡Qué!, es verdad y tú lo sabes.
Por una parte Gerald tenía razón, Helga es muy celosa y se que ella hubiera interpretado de mala forma lo que ocurrió en la cafetería, el resto del día transcurrió sin mayores problemas, Gerald y yo quedamos de ir a la feria en la tarde por lo que pasaríamos por las chicas después del entrenamiento a casa de Phoebe, jamás creí que ansiaría tanto a que terminara la práctica como ese día, estábamos practicando las jugadas nuevas que utilizaríamos para los próximos partidos; el entrenador estuvo corrigiendo algunos movimientos cuando es interrumpido por Lila, después de entablar algunas palabras ella se retira y minutos después el entrenador da por finalizada la práctica, por una parte estoy aliviado ya que podremos pasar más temprano por las chicas pero por otra parte el que Lila haya llegado de la nada a entablar una conversación con el entrenador me daba muy mala espina, por alguna extraña razón sentí que algo malo pasaría.
Después de arreglarnos un poco llegamos a la residencia Heyerdahl y esperamos a que las chicas salieran y debo decir que el no ver a Helga en todo el día valió la pena pues ella lucia hermosa, siempre ha sido hermosa pero hoy lucia radiante, llevaba unos jeans azules ajustados y una ombliguera rosa con una calavera en el centro, su cabello estaba recogido en una cola de caballo, lucia tan fresca y natural, sin duda alguna ella era el ser más hermoso que jamás he visto; una vez que las saludamos nos dirigimos hacia la feria, le conté a Helga todo lo que había ocurrido en la escuela y también lo que ocurrió con Lila, estaba seguro que si no le decía era muy probable que me trajera problemas con ella y lo que yo deseaba era evitar esos problemas.
– Escucha Arnoldo, tu no tienes la culpa de que la tonta de Lila creyera que te ibas a enamorar de ella a la primera, el amor no funciona de esa forma, el amor se cultiva, se cuida para que crezca, no llega así de la nada y menos por despecho.
– Yo… no me siento de esa forma Helga, realmente me siento culpable por haberla ilusionado como lo hice.
– Por dios cabeza de balón, entiende una cosa, si la ilusionaste al decirle que saldrías con ella, pero jamás le dijiste que seria tu novia y mucho menos que la amarías, solo le dijiste que se darían una oportunidad, eso fue todo.
– Si, pero…
– Escucha idiota, tu no controlas lo que siente tu corazón, si esta estúpida porrista cabeza hueca no es capaz de entender que los sentimientos no pueden ser controlados pues déjame decirte que la del problema es ella, no tú, deja de sentirte culpable Arnold por que no eres culpable de nada.
– Gracias Helga, tus palabras siempre me reconfortan.
– Lo sé, es por eso por lo que a partir de hoy te cobrare una cuota y no puedes negarte a eso.
– Lo que tú digas Helga.
Llegamos a la feria, nos subimos a algunos juegos pequeños, compramos comida para dejar los juegos más aterradores y grandes para casi el final cuando las filas fueran más cortas, curiosamente no nos topamos con ninguno de los chicos del equipo de basquetbol y tampoco con las porristas y eso que Lila nos había dicho que hoy vendrían a la feria, aunque esto me agrada más, de esa forma podremos disfrutar mejor de los juegos y no tendré que preocuparme de que Lila estropee las cosas o eso creía.
– ¡Arnold cariño! – escuché que alguien me hablaba, pero no lograba ubicar de donde provenía esa voz hasta que… – por fin te encontré amor.
– ¡¿Lila!?
– ¿Por qué tardaste tanto en llegar mi amor, te estuve esperando por horas?
– ¿Qué, pero de que estas hablando?
– ejem… ¿interrumpimos algo?
– Vaya, vaya, mira nada más lo que tenemos aquí, pero si es la mismísima Helga Pataki o mejor dicho Anderson.
– Que tal Ronda, es un gusto verte.
– Pues, aunque no lo creas a mi también me da gusto verte y debo decir que me encuentro algo molesta por no recibir la noticia que estabas en la ciudad.
– Lo siento querida, no me gusta acaparar tus apariciones en los espectaculares o en los diarios con una noticia tan simple como mi llegada a Hillwood, Lila es bueno ver que te recuperaste rápido después de lo de NY.
– Oh Helga, me da gusto verte de nuevo y no tienes por que preocuparte por mí, estoy segura de que me encuentro mucho mejor ahora que Arnold y yo estamos juntos.
– ¡QUÉ!
…
Hola a todos, lo sé, han pasado décadas desde la última actualización que tuve y por eso les pido una enorme disculpa, han sido unos meses difíciles, profesionalmente hablando pues como les había comunicado anteriormente, estoy por concluir mi licenciatura y la elaboración de mi investigación esta consumiendo todo mi tiempo sin contar que tenia dos trabajos y nada de tiempo libre, pero espero que ahora que ya tengo un poco de tiempo libre pueda terminar esta historia.
Muchas gracias a todos aquellos que aun la leen y que la siguen, espero no defraudar a nadie con los próximos acontecimientos que ocurrirán y les puedo garantizar que esta historia tiene MUCHO más que dar. Sin nada más que agregar, nos veremos en el próximo capitulo.
