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Llego el día en que ella debía viajar a aquella ciudad a la cual había jurado nunca volver, no volver a revivir el pasado que tanto le había hecho daño, aunque por una parte sabía que la había hecho más fuerte y que gracias a eso estaba donde estaba, la conversación con su amiga Phoebe le había tranquilizado un poco, el hecho de saber que su amiga oriental estaría esperándola en Hillwood era gratificante, además de que le dijo que tenía algo importante que decirle, así que estaba ansiosa por llegar por ese lado.
-Te amo, Geraldine –Michael había ido con ella al aeropuerto para despedirla, ella le abrazo mientras le daba un beso sincero y lleno de amor
-También te amo –Susurro mientras se separaba, aquello Michael no se lo esperaba, nunca le había dicho aquellas hermosas palabras, pero el decirlas le hizo el hombre más feliz del mundo.
Anunciaron el vuelo de Helga, por lo que rápidamente ella tomo sus maletas para dirigirse a la salida de su vuelo, se dieron un último abrazo y beso –Prometo alcanzarte lo más pronto posible –Murmuro antes de soltarla
-Lo sé –Le sonrió dulcemente, mientras se alejaba del joven, respirando profundamente para tomar el vuelo que la llevaría de regreso a Hillwood y de regreso a su pasado.
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Mientras tanto en una casona de la ciudad de Hillwood, se encontraba un rubio ya adulto, ojos color esmeralda, alto, con una maleta en mano, suspiro profundamente antes de ingresar al lugar.
-¿Mama? ¿Papa?
Se escuchó un estruendoso ruido de algo cayéndose en la cocina, para después ver a una mujer ya grande pero igual de hermosa y con su rostro gentil, dirigiendo apresuradamente hacia el recibidor -¡Hijo!
Arnold la recibió en sus brazos gustoso, mientras su padre también salía a recibirlo -¡Campeón! ¿Porque no nos avisaste para ir por ti?
-Quise darles una sorpresa –Susurro, su padre le sonrió dulcemente mientras le daba unas palmaditas en la espalda -¿Dónde esta Mike?
-Con la abuela, enseguida le digo…
-No, subiré a verlos –Susurro un poco apagado de pronto -¿Cómo está?
El semblante de Miles se entristeció –Sabes que tiene sus ratos, pero la veo mal desde que mi padre falleció solo repite lo mismo…
Arnold también se entristeció al recordar las mismas palabras que su abuela decía, al igual que su abuelo antes de fallecer, el había tenido que salir de viaje por unos meses después de la muerte de Phill, pero ahora que regresaba le pesaba tanto estar ahí…
-Bien, voy a verla –Fue todo lo que dijo
Al entrar a la habitación de sus abuelos, encontró a un pequeño de casi trece años, rubio, con ojos color castaño claro, tez clara, estatura media y con una gorra azul celeste como la que él tuvo; el pequeño le sonrió felizmente al verlo entrar.
En la cama se encontraba su abuela Puki, quien se veía bastante desmejorada desde que su abuelo había fallecido, algo que a él, le inquietaba pero trato de sonreírle a la anciana, como ella le sonreía feliz de volver a verlo. –Pequeño Simba, veo que has regresado victorioso de la batalla ¿Qué tal te fue?
-Bien abuela, la investigación fue muy interesante –Dijo acercándose
-Mi abuela estaba contándome de Eleonor y de las travesuras que hizo por ti –Dijo divertido el niño, quien sabía perfectamente bien quien era Eleonor, era fácil de adivinar.
-¿A si? –Arnold se incomodó por el tema de conversación que tenían ellos, miro a su abuela, quien le sonrió tiernamente.
-Deberías encontrar eso que perdiste, Simba
-No creo…dudo que sea tan fácil, abuela
-¿Cómo lo sabes? Ni siquiera has hecho el intento, Simba
-Yo…no…pero ¿Porque no cambiamos de tema?
-Moriré en paz cuando hayas resuelto el misterio –Dijo la abuela levemente molesta –Así que date prisa, Simba, para que pueda ir con tu abuelo
-¡Abuela! Por favor
-Es la naturaleza, pequeño
Arnold trato de contener las lágrimas, aquella era muy cierto pero lo odiaba –Bien, Mike, ya es hora de cenar, ve bajando…en un momento te alcanzo, voy a revisar a mi abuela
-Bien
-¡Oh vamos! Simba, estoy bien solo tengo estos problemas comunes de los viejos –Dijo molesta –Tendrás que vértelas con la reina de Inglaterra cuando venga, ¡Te enviara a la horca!
Arnold sonrió divertido mientras la revisaba, tomo su pulso para asegurarse que la presión de su abuela era la correcta, escucho su corazón, la garganta, en fin toda la rutina de un médico.
Al terminar su madre entro con una bandeja para que la abuela comiera, algo que a ella le molestaba, pues deseaba pararse un rato pero apenas estuvo delicada y ellos preferían que estuviera en reposo como el medico lo pidió.
-Arnold –El joven se sorprendió al llamado de su abuela pero se volteó a mirarla –Deberías buscarla…ella te amaba
El joven bajo la mirada cabizbajo –Yo termine con ese amor, ahora ya no puedo hacer nada
La anciana rodo sus ojos –Pensé que eras más listo y…pensé que sentías algo por ella
-Lo lamento abuela –Susurro –Además…yo estoy ahora con…
-No me la menciones, esa tipa es la culpable de lo que paso y también de lo que pasa ahora, Eleonor era mejor opción para ti
-Por favor abuela, te amo pero…no…no lo hare, vendré al rato para verte –Se acercó a darle un beso a su abuela, mientras esta le miraba seriamente –No te enojes
-No puedo morir hasta que hagas algo –Murmuro las mismas palabras que su abuelo decía antes de…Arnold sacudió de su mente aquello, pues no deseaba pensar que su abuela, debía ser fuerte, por sus padres…por su hermano y por él.
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Ya era de noche en la ciudad de Hillwood, cuando una joven rubia arribo en el aeropuerto, nerviosa por lo que se enfrentaría aquella noche, no sabía que pasaría pero sabía perfectamente que no podía dar marcha atrás y que sobretodo debería pasar en Hillwood dos meses, algo que realmente maldecía y que no entendía ¿porque demonios tanto tiempo? La feria literaria solo duraba dos semanas, tal vez durara tres en algunas ocasiones pero ¿Porque el otro mes? Su libro no sería tanto motivo para hacerlo alargar tanto al menos eso pensaba.
Sumergida en sus pensamientos no se percató de que alguien le había visto, un viejo conocido, un viejo amigo, sabía que en algún momento pasaría aquello pero no pensaba que tan rápido se esparciría la noticia de que la gran Helga G. Pataki estaba de regreso en Hillwood.
Al llegar a la salida para buscar un taxi, reconoció a una mujer alta, de rasgos orientales, hermosa y con unos pequeños lentes sonriéndole, Helga corrió hasta ella emocionada.
-¡Phoebe!
-¡Helga!
Ambas se abrazaron fuertemente, habían sido años desde la última vez que se vieron, aunque con la oriental mantuvo contacto durante la universidad a través de cartas, no era lo mismo, pues Phoebe había ido a Japón a estudiar, mientras que ella había ido a New York.
-Estas hermosa –Dijo emocionada la oriental, la joven rubia se sonrojo pero sonrió satisfecha
-También tu estas hermosa, Phoebs, casi no te reconozco
La oriental sonrió dulcemente -¿Vamos?
-Si
Subieron al automóvil de la orienta que se encontraba enfrente, comenzaron una amena platica dentro de este de todo lo que había sido sus vidas, la rubia le conto sobre su libro, sobre su trabajo, porque estaba en Hillwood, también le conto sobre Michael, quien había sido su novio desde la universidad, hasta la fecha y…el primero que tuvo desde que…
-Desde que mantecado te desilusiono
-Si –La rubia bajo la mirada triste, aquello aun le dolía
-Yo creo que debiste darle una oportunidad para…
-No
-Pero Helga, ¿Qué tal si no era tan culpable?
-¡Vamos Phoebs! Después de lo que me dijo cuándo…terminamos… ¿de verdad crees que podía confiar en él?
-¿Qué tal si la apuesta era una trampa?
-Ese día del baile de la preparatoria, el…antes me había dicho algo
-A eso me refiero, las circunstancias…
-No me importa ya –Le interrumpió
-¿Segura?
-¡Criminal Phoebe! No vine a Hillwood para hablar del estúpido mantecado
-Está bien, Helga no tienes que molestarte, hablemos de algo más
-Bien
-Sabes debo decirte algo pero…te lo quiero decir en un lugar especial
-Cursi –Murmuro la rubia
La oriental sonrió alegremente –Mañana ¿Chez Paris?
La rubia se sonrojo al recordar el restaurante -¿No puede ser en otro? –Pregunto nerviosa
-Lo lamento pero ya hice la reservación
-¡Criminal! Entonces ¿Para qué me preguntas?
-Es importante para mí, Helga
-Bien como sea ¿A qué hora?
-A las ocho
-Bien, te veo ahí –Dijo mientras se quitaba el cinturón de seguridad, pues habían llegado a su casa
-¿Estarás bien?
-Si no te preocupes, puedo manejar la situación incómoda que me espera en esa casa.
-Sabes nunca entendí ¿porque tus padres fueron así contigo?
-No hay gran ciencia, Phoebs, mi hermana perfecta tuvo un hijo perfecto y yo solo era la mancha de la familia
-Por eso decidiste aceptar la beca de la universidad para ir a New York
-Fue una de las razones
-Mantecado –Murmuro no como pregunta si no como afirmación, conocía muy bien a la rubia, esta solo ignoro su comentario para bajar después del automóvil.
-Nos vemos mañana Phoebs
-Nos vemos
Subió los escalones mientras respiraba profundamente tratando de controlar sus nervios, abrió rápidamente tratando de estar lo más relajada y normal, al ingresar vio a un pequeño niño ocho años, quien se encontraba enfrascado en su mundo, sin que nadie le prestara atención, aquello se le hizo conocido, se acercó al pequeño –Hola, Jake
-Hola ¿Quién eres?
-Soy tu tía, pequeño –Se acercó más para darle un pequeño beso en la frente, algo que sonrojo al niño pero que sonrió gustoso, hace tanto que nadie le prestaba atención -¿Dónde está tu madre?
El niño le miro un poco molesto pero respondió –En el cuarto con la abuela
-¿con quién diablos hablas…? –Bob iba bajando a la sala -¿Qué demonios haces aquí?
-¡Vaya manera de saludarme, papa! –Dijo molesta la rubia –Yo también te extrañe
-No estoy para sermones ahora, ni para tu mal humor, niña
-Yo tampoco, así que iré a mi cuarto si no te molesta
-¿Acaso se te olvido nuestra última conversación?
-No, la tengo muy presente siempre –Dijo la joven dolida y molesta -¿Me echas entonces?
-Tú lo decidiste, te fuiste porque quisiste y te advertí que no deseaba que volvieras a poner un pie en esta casa.
-Solo por lo que hice ¿No? –Helga tomo molesta la maleta, tratando de controlarse, no deseaba que su sobrino tuviera una mala impresión de ella –Es increíble Bob, lo único que hice fue ayudar a Olga y ve lo que paso, ella fue perdonada y yo soy condenada cuando no he hecho nada grave.
-Apoyaste un matrimonio que estaba destinado al fracaso
-¡Si el matrimonio de Olga fracaso, no fue por mi culpa!
-¡Claro que sí, porque siempre arruinas todo!
Helga le miro aún más molesta –Es bueno saber qué piensas, Bob
-No eres bienvenida en la casa
-Yo no fui la que te decepciono, papa, pero es a mí a quien siempre hechas, a quien siempre rechazas sin siquiera darte la oportunidad de conocerme –Las lágrimas amenazaban con salir, quisiera o no admitirlo el rechazo de su familia siempre le había dolido pero jamás imagino que llegarían a este punto -¡Soy una idiota! Nunca debí venir aquí, ¡jamás debí pensar que podíamos arreglar nuestras diferencias ahora que soy adulta, que ingenua fui al pensarlo, por confiar que el gran Bob Pataki había cambiado!
Tomo la maleta para irse, pero una pequeña manita le tomo de su ropa, ella volteó a ver de quien se trataba molesta, se encontró con un niño, se había olvidado de Jake –No te vayas, tía
-Tu madre quiere que subas –Bob iba a tomarlo cuando Helga se agacho para estar a su altura
-Te veré luego, ¿De acuerdo? Por ahora tienes que subir con tu mama, salúdamela mucho
-Dudo que quiera verme, ahorita solo tiene tiempo para Geraldine
Helga quedo algo confundida pero no fue difícil de adivinar que su hermana había tenido otro hijo, esta vez niña y que le había puesto su nombre, ¿Cómo si con eso la fuera a perdonar? –Nos vemos luego, Jake –Beso al niño, tomo su maleta y se dirigió a la puerta –Veo que su matrimonio no fracaso tanto, ¿no? ¿O es que mi perfecta hermana se volvió a casar? –Bob no respondió –Dile que felicidades y que gracias por avisarme del nuevo miembro de la familia Pataki, me siento tan feliz –Dijo dolida salió azotando la puerta sin mirar atrás.
Camino sin rumbo fijo entre las frías calles de Hillwood dejando que las lágrimas salieran de sus ojos sin intentar siquiera detenerlas, estaba harta de fingir que las cosas cambiarían, que la vida le sonreirá en algún momento, de engañarse y de haber ido de nuevo a aquel lugar, ¿a quién engañaba? Ella ya no pertenecía ni a Hillwood ni a la familia Pataki, su vida estaba en New York con Michael.
-¡Perfecto! –Grito al sentir las gotas de lluvia aterrizar sobre ella -¡¿Qué más?! Maldita sea, ni siquiera sé dónde está viviendo Phoebe para poder buscarla… -Siguió caminando –Estoy segura que los hoteles de Hillwood están llenos por la feria –Era algo cierto la misma empresa se lo comento antes de partir a la ciudad -¡Oh dios mío! ¡¿Qué fue lo malo que hice para merecer esto?!
-¿Helga?
Hola queridos lectores
primero que nada muchas gracias por leer mi fic ;D y por su tiempo para hacerlo :D
muchas gracias a todos :D
MacaG26 muchas gracias :D y asi es maldito cabeza de balon es un estupido y despistado, por sus tonterias ahora no esta con Helga jejejeje me alegra que te este gustando :D poco a poco nos iremos enterando de mas cosas del pasado, tambien de lo que pasara en cuanto estos dos rubios se vean :D espero te siga gustando ;D
si les gusta haganmelo saber y si no tambienn jejeje no hay limites ;D
saludos
