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Arnold cubrió a Helga con una manta en cuanto ingresaron a su habitación, la rubia estaba empapada pero le dijo que no deseaba nada, que no quería nada, solo deseaba descansar un rato, el entonces la guio hasta su alcoba.

-Ponte esto por favor –Le ofreció una playera y un pantalón que tenía, la joven solo tomo la ropa seca, sin mirarlo –Vendré en un minuto

La joven comenzó a vestirse lentamente después de secarse, Arnold volvió a la habitación sonriente, pues había ido a confirmar una gran sospecha, pero pensó que por una noche había sido suficiente.

-¿Cómo te sientes?

-Mal

-¿Me cuentas que paso?

-No…no tengo ganas –La rubia por fin lo miro, se perdió un instante en aquello ojos verde esmeralda que tanto le encantaban -¿Tienes algo fuerte de tomar?

-Claro –Dijo e rubio, se acercó a su refrigerador que tenía en su habitación y de ahí saco algunas cervezas y tomo también una botella de ron que tenía encima del mueble -¿Qué te gustaría?

-Si no te molesta, prefiero la botella

-Claro

Sirvió las copas y comenzaron a beber en silencio, Helga perdida en sus pensamientos y Arnold tratando de descifrar que le había ocurrido a la rubia, nunca la había visto tan mal, solo una vez y el…había sido el responsable.

Después de otras copas más, el ambiente comenzaba a relajarse por lo que el rubio se atrevió a comenzar una amena conversación, la joven le miraba sonrojada cada cuando el rubio la miraba intensamente, se divertían haciendo bromas, jugaban y platicaban, hasta que la botella llego un poco más de la mitad.

-Odio a mi familia –Soltó la joven ya algo tomada –Odio a todos, mi padre….Miriam y sobretodo…me odio a mí misma

Arnold quien comenzaba a sentirse también mareado pero aún estaba más consiente se acercó a ella y la abrazo –No digas eso, Helga

-Soy estúpida, Arnold, ¿por qué pensé que después de tantos años, ellos me perdonarían? Ni siquiera sé que rayos deben perdonarme –Dijo sollozando levemente

-Ya no llores –Limpio delicadamente sus lágrimas, Helga sintió su corazón arder en mil llamas con el tacto de la piel del joven.

-¿Porque?

-No me gusta verte llorar

-No a eso, Arnoldo, si no ¿Porque? ¿Porque decidiste terminar con…?

El rubio supo a lo que se refería –No te mentí…yo estaba confundido y…

-Te gustaba Lila

-Pero después, lo que te dije ese día…

-Olvídalo, yo lo olvide

-¿De verdad? ¿Me olvidaste? –Pregunto acercándose peligrosamente a la joven, quien no se quitó, deseaba tanto volver a besar esos deliciosos labios que le incitaban para ir a las puertas del paraíso.

Arnold la tomo de la cintura, mientras se dejaba caer suavemente sobre el cuerpo de la rubia, quien cerro instantáneamente los ojos, el termino con la distancia, besándola, la amaba, la deseaba, estaba loco por ella, por eso la había dejado aquel sentimiento tan fuerte e intenso no lo hacía sentir bien, pero ahora se daba cuenta que solo fue por miedo y cobardía que decidió terminarla, y fue un estúpido y se hacia el estúpido al no aceptar que esa joven siempre y por siempre le robaría el aliento.

Helga lo sujeto por el cuello correspondiéndole el beso, mientras el suavemente bajaba su mano para recorrer el cuerpo de la joven, ella no lo detuvo por lo que el rubio comprendió que le estaba dando permiso, el beso se tornó más apasionado, pronto necesitarían aliento, él puso su mano sobre el pecho de la joven, quien se sintió morir, pero al mismo tiempo sonrojada y nerviosa por ella, ella…bueno ella no había llegado nunca a algo tan íntimo con alguien…pese a que había tenido novio desde la universidad, nunca nada de nada.

Arnold noto el comportamiento de la rubia, se separó un poco de ella tomando aire, mientras la miraba, ella estaba con los ojos cerrados aun, no podía verle y menos tan avergonzada -¿Estás bien? –Susurro dulcemente

-Sí, solo…yo…

-¿quieres que siga? ¿Helga? Mírame por favor –La rubia le miro por fin a los ojos –Yo…te amo, nunca deje de hacerlo

La rubia se perdió nuevamente en esos brillantes ojos que la miraban con amor, al menos eso notaba, la sinceridad y el amor que le brindaban, por lo que sintió su corazón brincar de emoción para después asentir lentamente y besar esta vez ella al rubio, el inmediatamente le correspondió el beso pero…

Sonó el celular del rubio, provocando que el momento se rompiera, Helga tomo el celular del joven, más que nada por curiosidad ¿Quién le hablaba tan noche…más bien de madrugada?

Leyó y molesta se lo dio –Es Lila

El joven tomo el celular pero no contesto, colgó –No me interesa

-Deberías contestarle

-Deberíamos continuar –Quiso besarla pero la rubia se quito

-No…no puedo lo lamento –Dijo nerviosamente mientras se incorporaba

-Entonces, por lo menos concédeme esta noche

La rubia le miro asustada -¡¿Qué?!

-No de la manera que piensas, solo deseo tener tu compañía –Sonrió divertido al ver la cara de la joven, tal vez era su imaginación pero pensaba que tal vez…solo tal vez la rubia aun…no era poco probable si tenía novio.

-Yo…

-Por favor

Helga no pudo resistir y asintió levemente.

-Gracias, ¿Otra copa?

-Claro cabeza de balón –Dijo sonriéndole, aquello le hizo feliz a Arnold, además de que hacía años que no escuchaba el "Cabeza de balón" se sorprendió lo mucho que había extrañado aquello.

Siguieron tomando hasta que Helga comenzó a quedarse dormida, pronto terminaron en la cama, donde él la cobijo suavemente con la colcha, mientras observaba a la joven, tan hermosa, frágil, dulce y misteriosa como siempre, amaba tanto a esa mujer, miro su celular tenia mil mensajes de la pelirroja, los miro con fastidio.

"¡¿Estas con alguien, verdad, estúpido?!" Arnold leyó aquel mensaje molesto, por lo que se dejó llevar por su rabia y entonces tuvo una idea.

Termino de enviar el mensaje con una foto de Helga pero cubriéndole el ojo para que pareciera otra persona, aquello tal vez provocaría al fin la ruptura con la pelirroja pero era claro que Arnold no estaba pensando bien después de tomar tanto con Helga, porque se equivocó al pensar que eso alejaría a la pelirroja.

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A la mañana siguiente, Helga despertó con un horrible dolor de cabeza, mientras se daba cuenta de donde estaba sintió el brazo de un joven rubio, quien la tenía abrazada a él, su cabeza reposaba cerca de su hombro, aquello provoco el sonrojo de la rubia, lo bueno era que traía su ropa si no, pensaría muy mal de ella misma.

-Arnold –Murmuro pero el rubio solo la acerco más provocando que Helga se pusiera como tomate. –Arnold

-Aun no amanece

-Claro que sí, cabeza de balón –Susurro la joven al ver que el rubio estaba despierto

-No

-Arnold enserio, tengo que irme y…

-No te vayas, cancela todo lo que tengas que hacer hoy, por favor, quiero pasar el día contigo

-Arnold… -Se sonrojo, el joven abrió los ojos para verla y sonrió tiernamente –Yo…

-Me encanta cuando te sonrojas, te hace ver más hermosa

La joven no dijo nada –Vamos a divertirnos, solos tu y yo… ¿Qué te parece?

-Yo bueno…creo que….estas de suerte cabeza de balón, está bien

-Gracias, yo…

En ese momento alguien toco fuertemente la puerta -¡Arnold Phill Shortman, sal en este momento de tu habitación!

-¡¿Lila?!

La rubia miro confundida a Arnold, quien parecía asustado, pues se suponía que la pelirroja estaba en New York, pero al parecer tomo el primer vuelo para que la llevara de regreso…"A todo esto ¿Qué hora será?" pensó asustado el joven, pues el no había puesto el seguro de la puerta, eso detenía a la joven pelirroja a pasar.

-¿Qué significa esto, Arnold? –Pregunto suavemente la rubia al notar el semblante del rubio.

-No me odies –Suplico el joven, se acercó rápidamente a la puerta –Lo lamento Lila, pero ahora no puedo salir.

-¡Déjame entrar, voy a matar a esa tal Cecil!

-¿Cecil? –La rubia miro al joven quien le miraba suplicante, aquello no se lo esperaba, no esperaba que la pelirroja viniera precisamente a ver…un minuto "¡¿Qué diablos?! ¡Entonces Arnold ya se dio cuenta de que yo…soy Cecil…pensé que solo era broma!", Helga miro lentamente al rubio, quien le sonrió dulcemente y a la vez le suplicaba que no dijera nada y que obviamente no lo odiara, por haber provocado la furia y celos de su novia actual, pero también porque él la amaba, la amaba demasiado y esta vez…no la dejaría ir…

"Luchare para reconquistarte, Helga" pensó mientras trataba de respirar profundamente y abrir, ya que Helga asintió lentamente con la cabeza.

La pelirroja entro y se encontró con un rubio enfrente de ella y una rubia en la cama de su novio, quien le sonrió dulcemente –Bonjour, linda


Hola queridos lectores

primero que nada muchas gracias por leer mi fic, espero que les guste este nuevo capitulo ;D

MacaG26 Hola :D me encanta que en cada de mis fics siempre hay un review tuyo :D eso me hace feliz enserio me alegro el dia :D por eso escribi nuevamente jejejeje :D y asi es arnoldo es un tonto pero la verdad es que la familia de helga es mas tonta por no apreciar la hija que tienen pero no te apures como notaste al parecer miriam esta despertando claro tardara un poco pero lo hara ;D lo prometo, jejeje gracias a mi tambien me gusto meter a cecil jejejej ;D muchas gracias espero te siga gustando

Are muchas gracias :D espero te siga gustando :D

saludos