Para Jujo y MS. Y para todas las demás chicas que siguen la historia, mil gracias, un gran abrazo.
RAA 22
Iré yo…
Jajajajajaja, sabemos perfectamente que al único que le hará caso de subirse a un avión será a mí, y que si no me hace caso la subiré al avión sin miramientos… o la amenazaré con quitarle la custodia de Drew, no sé lo que sea necesario, pero tiene que venir, punto. –
¿Qué necesitas que haga? –
La declaración de prensa, lo que se necesite para mantener una imagen de solidez, control de daños…
Sí, todo eso lo tengo contemplado.
George sabe que más hacer, trabaja junto con Stear y él, supongo que Archie no estará disponible tampoco, y yo en cuanto la traiga acá… ¿qué necesita un bebé?
Eso es una buena pregunta…tal vez Rosemary…
No, no podemos, no hasta que esté seguro de que es mi hijo… no antes.
Bien… una cuna supongo… pañales, ropa, comida… pero ni idea de cual ni de que talla…
Tiene 10 meses… casi once.
Bien, fruta… ropa de 12 meses, y pañales de esa edad… lo demás será mejor que Candy lo traiga o nos diga que comprar, si consigues que te de una lista, yo me aseguro de que tenga todo aquí en cuanto llegue… bueno, no aquí… sino dónde sea que se va a quedar.
Sí es mi hijo, se quedará aquí-
¿Estás seguro?
No me mal entiendas, pero es la única manera por ahora, me he perdido casi un año de su vida Anthony…
¿Sí no lo es?
Una habitación en el Savoy… te aviso… se lo voy a preguntar de frente. –
Bien, me voy, convocaré a la rueda de prensa para mañana a primera hora, y suerte.
Albert se recargó en el sofá, tenía un hijo… ¿cómo no se le había ocurrido antes? ¿Qué había ella estado pensando? La verdad no importaba, no la dejaría explicarse, no le interesaba, solo le interesaba el pequeño… ¿sería legalmente hijo de Michael? Debía dormir algo, su avión saldría en cuatro horas… y después, después debía enfrentarla. Pensó en Allison… tratando de encontrar paz, pero no podía hacer a un lado el hecho de que tenía un hijo… se durmió sin soñar nada, y despertó sintiendo que solo había dormido diez minutos, pero era hora de levantarse, tomó una ducha, y dejó que el agua caliente corriera por su cuerpo, salió y se vistió, un par de pantalones de mezclilla oscuros, una camiseta blanca y un ligero sweater negro, a pesar de que pronto sería mayo… restos de un invierno testarudo estaban arraigados en el país, tennis Gucci casuales en piel color miel, y su gafas estilo aviador de Armani, su cabello estaba mas largo, producto de las prolongadas vacaciones.
Caminó hasta su garaje, dónde una docena de lujosos autos estaban estacionados, se subió en una SUV Mercedes, no tenía idea de cuanto espacio usaba un asiento de bebé, pero estaba seguro qué no cabía en un Lamborghini.
Llamó a su padre para tener noticias, Victor había pasado la noche sin contratiempos, pero su condición era aún delicada, y Katherine seguía sedada, su madre se había quedado con ella y él se había quedado con Victor. Albert se preguntó por cuantas cosas habrían pasado juntos ese par de matrimonios para ser más entrañables que los propios hermanos. Candice… destruiste su sueño… aunque tal vez ahora puedas darles la oportunidad de otro… no te voy a permitir que sigas haciéndolos infelices, quiero a mi hijo a mi lado… y quiero que mi hijo conozca a sus abuelos, así qué, si quieres irte, y vagar por el mundo serás libre, pero no con mi hijo.
Manejó con determinación al hangar y abordó el pequeño jet de lujo para el corto vuelo de una hora y 15 minutos a Paris, eran las 7 de la mañana, estaría ahí a las 8:15 y esperaba estar volando de regreso a las tres de la tarde. Revisó su agenda, habló con sus abogados, tomó un pequeño desayuno que le ofreció la azafata y pidió que un auto estuviera listo en el hangar, Anthony le había dado la dirección.
La ciudad se sentía aún fresca, caminó hasta el Volvo que esperaba por él y manejó siguiendo las indicaciones del GPS, entró en el estacionamiento del edificio y en el Lobby preguntó por el departamento de la señorita White- Rowan, le indicaron que era el del último piso, y que la señorita justo acababa de llegar… hacía poco más de un año que no la veía, desde la boda de Anne y Archie… se armó de paciencia y subió con seriedad los 6 pisos del edificio, llamó a la puerta y una joven mujer francesa vestida de negro le abrió.
Buenos días, ¿Está Candice?
Disculpe, pero…
Soy su primo, mi tío, el padre de ella está enfermo, y he venido a apoyarla… dígale que soy Anthony.
Bien… permítame. – le dijo la chica para cerrar la puerta, sin dejarlo pasar. Puntos para Candy por dar instrucciones correctas.
Madame le suplica esperar cinco minutos, pero le advierte que no tiene mucho tiempo.
Está bien, gracias.
¿Puedo ofrecerle algo?
Un café, por favor.
¿Espresso?
Claro.
Albert observó a su alrededor, un lugar primorosamente decorado, femenino… pero había algo en la atmósfera… estaba impecable, pero supuso que la chica que le abrió la puerta se haría cargo de ello, desde el pasillo que llevaba a las habitaciones escuchó la melodiosa voz de la rubia.
Lena, termina el bolso de Drew, por favor…
¿El tuyo ya está listo?
Sí, debo regresar en media hora, pero llegó una visita inesperada.
Yo termino, no te preocupes… sus vegetales y frutas ya están en sus recipientes también.
Gracias Lena, no sé qué haría sin ti.
Escuchó el sonido familiar de sus pasos, ella no llevaba tacones, al parecer calzaba zapatos cómodos… sabía por George y por Anthony que estaba trabajando desde casa… tal vez Drew dormiría.
Candy caminó por el pasillo, vestía Jeans ajustados, una camisa larga color blanco y calzaba loafers cómodos en color vino, no llevaba maquillaje ni joyas, su cabello estaba aún mojado, y en sus ojos había profundas ojeras, sabía que no se veía nada bien, pero no le importaba, esperaba poder deshacerse de Anthony pronto, no le extrañaba la visita, pero sabía cómo manejarlo.
Entró en la estancia, lo observó parado en la terraza, al parecer Charliee le había dado un café. Estaba de espaldas, observando desde el balcón la vista. Suspiró profundo y se preparó para enfrentarlo, debía deshacerse de él pronto… tenía que volver…
Anthony, lamento que hayas hecho el viaje en vano, pero estoy ocupada… llamé a mamá, y nadie me contesta, llamé a Anne, me dijo que ella ya va para allá, o más bien Archie me lo dijo porque ella se niega a hablar conmigo, te juro que el viernes salgo para allá. - le dijo en tono de voz que no debía dejar en duda que no había nada más que hacer.
¿Viajaras sola? – preguntó Albert en francés, consciente de que su tono de voz era distinto, pero que en francés su voz y la de Anthony se parecían un poco más.
No… bueno, no lo sé aún… - le respondió Candy con toda honestidad, había algo raro en el timbre de voz… su corazón se aceleró, el aroma de la loción… el hombre dio vuelta y entró en la sala… de espaldas podía hacerse pasar por él… por eso había hablado en francés, pero de frente… no había forma que ella no supiera que el que estaba parado frente a ella no era Anthony sino Albert…él clavó su mirada azul en la de ella. Y guardó silencio, completamente consciente de que ella sabía que él no era Anthony.
Dime, Candice… ¿quién se quedará con mi hijo si tú viajas sola?
Candy dio un paso atrás y ahogó un pequeño grito. Pero antes de que pudiera decir algo Lena entró con el teléfono.
Candy, dice Michael que es necesario que salgas ya para allá… o tendrán que empezar sin ti.
Gracias Lena, dile que ahí estaré. Dame un minuto con mi primo.
¿No me lo vas a negar?
No… y sé que seguirá toda una pelea y un sinfín de amenazas, y con gusto la tendremos, pero no ahora. – le dijo dándose la media vuelta, pero el atrapó su muñeca. Su contacto era firme, no la lastimaba, pero Candy estaba consciente de que tampoco la soltaría.
No puedes irte y dejarme así. - le dijo fríamente.
Ella volteó para encararlo, no supo de donde sacó valor, pero no podía perder el tiempo.
Mira Albert, tienes tres opciones, una soltarme y acompañarme, en el camino responderé parte de lo que quieras saber, pero en verdad debo irme en este momento. Dos quedarte aquí y esperar a que regrese, pero no será pronto… de hecho, no será sino hasta mañana a las 5 de la mañana…
¿Y con quien dejarás a mi hijo todo el día? – le preguntó Albert molesto y haciendo un esfuerzo sobrehumano por no levantar la voz. Dios esa mujer era exasperante.
Tu tercera opción es regresar por donde viniste y esperar al fin de semana, tal vez…
¿Irás con Drew? Demonios Candy, ¿qué es más importante que ir a ver a tu padre en estos momentos?
Creo que si podré ir con Drew… y…
¿Crees? – Albert sentía la vena de su cuello latir le estaba costando un esfuerzo supremo no gritarle, porque pensaba que Drew dormía.
Creo, no tengo una respuesta aún, y en verdad debo irme, así que haz el favor de soltarme.
¿Cómo te atreves a decirme que viajarás sin Drew? Por Dios Candice eres una inconsciente. –
Puedes decirme y pensar de mí todo lo que quieras y gustes, pero insisto suéltame. Lena, pídele a Pierre mi auto por favor. – dijo ella en voz alta.
Albert escuchó que la joven le respondía desde las habitaciones.
No te puedes ir, no puedes salir de aquí, al menos no con mi hijo. –
Esa es la parte que no entiendes… precisamente. – le dijo ella con desesperación.
No puedo entender algo que no me has explicado aún. –
Tengo que irme, no puedo dejar a Drew solo… me necesita. – ella estaba al borde de la histeria.
¿Dónde está Drew? - Albert comenzaba a alarmarse, y un aluvión de escenarios catastróficos vinieron a su mente, pero antes de poder añadir nada más, ella el contestó.
En el hospital, con Michael…
¿Por qué está con Michael?
¿Acaso no escuchaste la primera parte?
En el hospital, Michael trabaja en el hospital asumo… Candice, deja de hablar en claves. - le dijo desesperado.
No puedo perder el tiempo, está internado y hoy inicia su tratamiento, tengo que estar ahí, mi bebé necesita de su madre. ¿Entiendes? – le dijo ella con lágrimas en los ojos. Albert la soltó de inmediato.
Vamos.
Mi auto está abajo.
Me dirás en el camino lo que debo de saber.
No puedo discutir y manejar a la vez.
No te preocupes, yo sí, vamos. – le dijo tomando la bolsa que al parecer contenía las cosas de Drew. Y notando por primera vez el rostro demacrado de la rubia.
Bajaron por el ascensor en silencio, y abordaron el auto, de ella, una cómoda SUV color blanca, y Albert siguió las indicaciones de Candy sobre como llegar al hospital infantil.
Y bien, Candice, ¿qué es lo que tiene Drew?
Hace mas o menos dos semanas nos mudamos a Paris…
Creí que te habías divorciado.
Sí… Michael fue a casa a que firmáramos los papeles, iba a despedirse de Drew, Drew tenía fiebre, y había estado indispuesto, Michael me ayudó a bajarle la fiebre, y lo revisó… hizo una cita con otro pediatra y con un especialista…
¿Un especialista?
Pasamos toda la semana pasada en una cita tras otra, estudios, esperando resultados… todo fue en tiempo récord, Michael pidió favores, y movió influencias, normalmente todo el diagnóstico puede tomar cerca de un mes…
Diagnóstico de que exactamente, Candice.
Estaciónate ahí. – le dijo y nerviosamente miró su reloj. Sabía que no podía simplemente soltárselo así, ella misma aún no lo asimilaba, pero, además, en honor a la verdad, no había forma agradable de decírselo, y por lo que veía él ya estaba más que molesto con ella... Tomó aire y volteó a verlo. – Leucemia –
¿Leucemia?
Sí, hoy inicia su primera sesión de quimio, en 10 minutos para ser exactos, así que no puedo quedarme más. – le dijo mientras bajaba del auto con lágrimas en los ojos y tomaba los bolsos que llevaba con ella.
Albert le quitó los más pesados y la siguió mientras ella casi corría por los pasillos. Había mil cosas que quería gritarle y decirle, otras dos mil que quería reclamarle, pero no era el momento ni el lugar.
Subieron en incómodo silencio y llegaron a un área dónde Candy saludó a las enfermeras, había una especie de antesala, con lavamanos y batas.
Candy le pasó las cosas que llevaba a las enfermeras, quienes rociaron todo con algún antiséptico.
Tenemos que lavarnos y usar batas y cubrebocas, es una precaución extra, porque son tan pequeños que sus sistemas inmunes están muy vulnerables. – le dijo mientras se ponía la bata y lavaba las manos, Albert la imitó. Y estaban a punto de cruzar la puerta cuando la rubia se detuvo y lo encaró.
¿Qué sucede?
Hay algo que necesito que tengas completamente claro…lo que mi chiquito tendrá que pasar hoy no será para nada sencillo, y yo necesito todas mis energías para estar ahí para él, ahí dentro también está Michael, porque es el único padre que Drew ha conocido…y sí ya sé que eso es culpa mía, está bien, pero te digo todo esto, porque si hoy quieres estar aquí no tengo problema, pero no puedes generar tensión, ni esperar que yo discuta nada contigo, buscaremos tiempo para hablar mañana, si necesitas salir, hacer llamadas, lo que sea, está bien, pero no las hagas ahí dentro…
Candice…
No Albert estoy consciente de muchas cosas, pero hay algo que es real el día de hoy, Drew es mi hijo, no apareces como padre en ningún lado.
Eso es un delito.
Lo sé, y en su momento lo pelearemos en la corte si es necesario, no te estoy diciendo que no quiero que estés en su vida, solo te digo, que hoy, en este momento, la realidad es que si quiero sacarte del cuarto o del hospital puedo hacerlo…
Es una advertencia innecesaria.
Bien, vamos. –
Albert siguió a Candy a través de un pasillo con habitaciones privadas, entraron la última, y Albert pudo observar una enfermera frente a un hombre que cargaba a un bebé y le hablaba en francés.
No, ya estoy aquí… lo siento… ¿puedo?
Claro. – le respondió la amable mujer mientras se hacía a un lado.
Michael entregó a Drew a su madre quién le extendió los brazos y levantó la vista, esperaba a ver a Anthony Andrew, y en su lugar se encontró con la mira adusta de Albert… sentimientos encontrados lo asaltaron, por un lado, tristeza y dolor, porque su tiempo al lado de ellos estaba contado, pero por otro si era honesto, había alivio, al fin podría alejarse tranquilo de que alguien más se haría cargo… aunque a decir verdad en esa semana al lado de Candy se había dado cuenta que algo había sucedido dentro de ella, un temple diferente, una entereza que antes no había conocido. Tal vez ya no necesitaba que alguien se hiciera cargo en vez de ella.
Recuerda, debes sostenerlo con firmeza para que no haya necesidad de que lo piquen más de una vez. – Drew extendió su manita a Michael, y la enfermera le preguntó si quería poner el catéter.
No, hazlo tu Eliane… -yo solo ayudaré a distraerlo. – le dijo mientras hacia caras y arrumacos para voltear el rostro del pequeños hacia otro lado.
Le pondré un catéter para que durante la semana no tengamos que volver a picarlo. –
Gracias Eliane. – le dijo Candy con verdadero alivio, abrazó a su bebé con dulzura y le sonrió.
Albert podía ver que ella estaba estresada, y seguramente al límite de sus fuerzas, pero había determinación en su rostro. Drew lloró un poco ante el piquete, pero lograron calmarlo, lo conectaron a la máquina de quimio portátil.
Traten de mantenerlo distraído, vendré a monitorearlo, tomará algo de tiempo que pase todo el medicamento.
¿Los efectos secundarios? – preguntó Candy temerosa.
Probablemente unas dos horas después de que pase la quimio… no será sencillo Candy, y tal vez lo mejor sea que no lo tengas todo el tiempo en brazos… necesitas estar fuerte.
Está bien, Eliane gracias.
Nos turnaremos. – le dijo Michael.
Cuando la enfermera se fue Michael se acercó a Albert.
Michael.
Albert… que bueno que estás aquí. – le dijo con sinceridad el francés. – tengo que salir por unas horas…pero estoy seguro de que Candy no ha siquiera desayunado, ¿me acompañas a la cafetería para que conozcas el camino y le traigas algo?
Por supuesto.
Candy, no pasará nada, no en unas tres horas, te mando a Albert de regreso enseguida… estaré de vuelta para cuando empiecen los primeros efectos secundarios.
Gracias Michael.
Candy observó salir al par de hombres, sabía que Albert interrogaría a Michael, pero confiaba en que él podía darle mejor información del estado de Drew que ella.
Caminaron en silencio por unos momentos.
Debes tener preguntas.
Solamente sobre el estado de Drew. Lo demás ya no importa.
Bien, es Leucemia, la clase más benigna, pero eso no quiere decir que no sea Leucemia, esta semana harán quimio… los doctores diseñaron un tratamiento con el que creen podrán atacar la enfermedad, debe haber tres series de quimio antes de volver a medir resultados, es en intervalos regulares y después descansos, llevará mas o menos un mes poder tener resultados de nuevo y evaluar la situación… normalmente tres series de quimio no son suficientes, es un proceso largo… más o menos un año, y deberá irse evaluando poco a poco los pasos a tomar. ¿Dudas?
No puedo quedarme un año en Paris.
Lo sé, y también sé que Victor se puso mal… mira, a ella es a quien le corresponde tomar las decisiones…
Es mi hijo… ¿Cómo padre qué harías?
Cómo padre que he sido durante casi todo un año, si estuviera en mi mano, y contara con los recursos con los que tú cuentas, haría lo necesario para trasladarlos a Londres, porque allá está Victor, si te soy honesto, no se puede interrumpir el tratamiento, y será un proceso engorroso, pero seguramente puedes mover montañas, el viaje es corto, puedo ayudarte a que los doctores de aquí hablen con los de allá, y tal vez con mucha suerte puedas viajar esta misma noche, pero debe estar todo perfectamente coordinado, si gustas viajo con ustedes como apoyo, o bien contratas un equipo, o haces que el doctor que se hará cargo allá vuele para ir de regreso con ustedes, no dudo que puedas hacerlo.
Gracias, voy a poner a mi gente a trabajar en eso. –
No bromeaba sobre que Candy no ha desayunado, así que vamos a la cafetería, sé que en este momento no es la persona más te agrade en el mundo, pero Drew necesita que ella esté bien.
Me haré cargo de ambos.
Y tú también necesitarás estar bien.
¿Nos seguirás a dónde sea?
No. Me gustaría saber que va bien, pero no puedo seguir al lado de ella, y no puedo ser padre de un niño que tiene un padre… creo que volveré a África en unos seis meses.
Te agradezco lo que hiciste por ellos.
No soy nadie para dar consejos, pero puedo decirte que había una razón.
No me interesan las razones Michael, ella no quería seguir conmigo, y me privó de ver a mi hijo. La prioridad ahorita es Drew, y por supuesto, no dejaré de ver por ella, pero tengo una pareja, no estoy buscando una reconciliación.
Está bien, solo pensaba que si entendieras las razones… las cosas podrían ser más fáciles entre ustedes, pero al final del día no es algo en lo que me corresponda opinar. Ahí está la cafetería, yo le ordenaría un té y algo de fruta y una avena… odiará la avena y querrá café, sin embargo, es lo que necesita en este momento.
Gracias. – le dijo Albert mientras caminaba decidido hasta la cafetería.
Había mil y un ideas en su cabeza, ordenó la comida e hizo una llamada, a Anthony para que comprara lo que se necesitara, que mandara a alguien a empacar las cosas de Candy de inmediato. Y además para que consiguiera que el mejor oncólogo y pediatra del país tomarán el primer vuelo de ese día a Paris, sin importar el costo, o las influencias que tuviera que usar, y que la mejor habitación en el área de pediatría del mismo hospital dónde estaba Victor les fuera asignada. Después llamó al piloto para decirle que aún no sabía la hora de vuelo, pero que estuviera listo.
Consiguió que Michael le enviara el expediente de Drew a Anthony para los médicos, y caminó de regreso a la habitación de su hijo. Se había ido por alrededor de media hora. Candy le leía un cuento al pequeño en francés, y lo hacía reír. Mientras acariciaba sus cabellos.
Te traje el desayuno. –
Gracias… no…
No es opción, te vas a alimentar por él, además supongo que aún le das leche materna.
Sí… pero hay que sostenerlo.
Yo lo hago.
Ven… vamos a ver cómo funciona… Drew, mi amor…mira quién vino a verte, él es…papá...
¿No se va a confundir?
Michael es pére.
Albert se acercó por primera vez al pequeño…y sintió una oleada de amor correr por su cuerpo, era hermoso, aún enfermo, no había todavía el desgaste natural de semejante enfermedad, al verlo nadie pensaría que no estaba sano.
Hola Drew. Le dijo extendiéndole los brazos. – pero el chiquillo se pegó a su madre y bajó la mirada.
Tiene debilidad por los relojes.
¿Los relojes?
Sí… ama chuparlos… y jugar con ellos, pero me temo que debes desinfectarlo primero en esta situación. Allá hay un spray y toallitas especiales… y también el elefante que está en la cama es su muñeco favorito…
Cómo tú digas… - Albert se quitó el finísimo reloj Cartier que llevaba en la muñeca y procedió a desinfectarlo como Candy le indicó, regreso al lado de Drew y le mostró tentadoramente el reloj… el brillante metal llamó la atención del pequeño, y trató de quitárselo, pero Albert lo mantuvo fuera de su alcance, mientras hacia voces con el elefante a la vez, el bebé le sonrió, y por fin, después de unos 10 minutos se lanzó a sus brazos. Albert lo tomó y le entregó el reloj. Mientras Candy se ponía de pie y cuidaba de no salir del radio de visión de Drew.
Comió en silencio, lo más que pudo, pero Albert observó que solo terminó el té, no dijo nada, habría que hacerla comer más seguido. La sesión de quimioterapia concluyó, y les indicaron que era momento de alimentarlo, Candy le ofreció leche materna primero, y después algo de avena y fruta, el pequeño comió un poco, de la fruta y soñoliento pidió los brazos de su madre. Albert se lo entregó con cuidado a Candy y observó como ella le cantaba para arrullarlo una vieja canción de cuna en gaélico que Albert recordaba perfectamente Pauna Andrew les cantaba a Candy y a Rose cuando eran niñas para que durmieran cuando por alguna razón ambas se quedaban al cuidado de ella.
¿Cuántos idiomas le hablan?
Michael le habla en francés, yo en inglés, pero la canción de cuna es en gaélico… sabes que no se hablar mucho más que unas cuantas frases…-
Drew se durmió y Albert le recordó a Candy que lo mejor era acostarlo para que ella misma descansara un poco. Pasaron un par de horas, y Albert estaba sentado, velando el sueño de ambos, contestando mensajes a Anthony y haciendo todo lo necesario para el traslado, aún no se lo decía a Candy, tuvo que salir a tomar una llamada, y cuando regresó todo era un caos.
Candy tenía al pequeño en su regazo mientras este vomitaba y lloraba inconsolablemente. Por supuesto, por más que intentaba acercarle un bote de acero inoxidable a la boca era casi inútil, la enfermera la ayudaba, y Candy trataba de consolarlo, el episodio pasó, pero Drew siguió llorando.
Déjame tomarlo en brazos para que puedas cambiarte. – le ofreció Albert a Candy, pero en cuanto sintió que su madre lo despegaba de ella el pequeño lloró más. Candy lo paseaba y Albert se sentía inútil. En medio de todo eso llegó Michael, y entró discretamente.
Yo me hago cargo en lo que te cambias. – le dijo quitando al pequeño firmemente de los brazos de su madre a pesar de su llanto. – Ve, cámbiate, hay que cambiarlo a él también. – le dijo prácticamente el médico mientras llevaba al pequeño a la cuna. La enfermera había salido por cambios de sábanas. -Sí por ella fuera jamás lo soltaría, y Drew debe aprender que hay más personas además de su madre… ¿quieres intentarlo? – le dijo Michael con ligereza. Albert se acercó y siguió las indicaciones del médico, en poco rato, tenían un bebé limpio, y un poco más calmado, se acurrucó en el hombro de Michael y se calmó un poco. – Intenta tomarlo de nuevo. –
Llorará… -
Sí, pero a partir de mañana no me tendrá a mí, así que… -
¿Lograste que aprobaran todo?
Sí, bueno tu dinero e influencias lo lograron, pero digamos que los médicos de mi país no se sintieron tan ofendidos ya que yo se los di a conocer. ¿Ya se lo dijste?
No… aún no… ¿cuántos episodios más? Preguntó Albert con Drew en brazos, pero antes de que Michael pudiera responder todo comenzó de nuevo.
Para las cinco de la tarde todo parecía haber pasado, Drew dormía a gusto acurrucado en brazos de su madre, y ahora le correspondía a Albert comunicarle a Candy que viajarían esa misma noche a Londres, qué de hecho, sus maletas estaban siendo llevadas en ese momento al avión, y que a las 7 darían de alta a Drew, para trasladarlo en una ambulancia hasta el jet, dónde un equipo médico de Londres estaría esperando por ellos.
Michael tomó al niño de brazos de Candy para relevarla y así brindarle la oportunidad a Albert de hablar con ella.
Candice. –
No voy a comer nada más, no puedo. –
No… no era sobre eso.
¿Entonces?
Necesito hablar contigo, salgamos un momento.
Te dije que no hablaría de nada… -
Candy, ve, yo me quedo… - le dijo Michael.
¡Dios!… ¿es en serio que te pondrás de su lado?
No hay lados, solo hay un lado, y ese es el lado de Drew. – le dijo Albert con seriedad ante el silencio de Michael.
Bien. Vamos.
Salieron a una pequeña sala frente a la estación de enfermeras.
¿Y bien?
No hay forma fácil de decirte esto… no te va a gustar, pero es lo correcto a hacer por el momento.
Deja de hablarme como a una niña y dímelo de una vez.
Escúchame con atención, y déjame terminar antes de que digas nada.
No tengo problemas en escucharte, siempre y cuando cuides tu tono conmigo. –
Albert se armó de paciencia, pero la realidad era que no estaba para juegos.
Contacté a los mejores especialistas de Inglaterra, pedí la mejor habitación del ala de pediatría del mismo hospital donde está tu padre, ya los médicos franceses dieron su aprobación, el equipo de inglés viene en camino, tu asistente y tu nana empacaron lo necesario, las maletas ya van hacia el avión, ellas se quedarán para empacar lo demás, enviarlo, para cerrar el departamento y llevar tu auto ahí, no tienes que decidir nada en cuanto a ellos por ahora, volamos esta noche a las nueve rumbo a Inglaterra, antes de que me grites como se pretendes hacerlo, tan solo por ver tu mirada déjame pongo algunas cosas en perspectiva. Tu papá está muy enfermo, lo mejor es ir de una vez, Charliee y Lena volarán allá en cuanto todo esté terminado acá. No puedo quedarme un año en Paris, no voy a separarme de mi hijo, e iniciar una demanda legal por patria potestad y custodia en una corte extranjera con un niño enfermo será una pesadilla, además de que tengo el caso a mi favor porque ocultaste mi paternidad, no voy a proceder, y te garantizo que en su momento llegaremos a un acuerdo que sea en beneficio para Drew, pero por él ahora las cosas serán así… mis padres no han conocido a su nieto…ni mi hermana… nadie… no tiene porque pasar por todo esto sin el amor de una familia…
Me tiene a mí.
Sí, pero no es solo tú hijo, sino también mío, y por casi un año me privaste de verlo nacer, crecer, no lo conozco, y no me conoce, ¿cómo crees que me siento de que un extraño pueda consolarlo, y yo tenga que hacerme a un lado?
Tú eres un extraño para Drew...
Sí, porque tu decidiste, no porque hubiese tenido elección, sabes de sobra que de haberlo sabido jamás te hubiese permitido que te fueras y me alejaras de él.
No sabes el porqué y no te lo voy a explicar ahora.
Candice, la realidad es que no me interesa que me expliques nada, entre tú y yo no hay nada que arreglar, la verdad es que no pensé tener que volver a verte más allá de un encuentro inesperado, ni en mis mas locos sueños pensé que una vez más tendría que cruzar contigo nada más allá de un hola, por educación, claro está.
No me hables así.
No hay otra forma de hablarte, mujer, por una vez en tu vida, deja de hacerte la víctima y asume tus consecuencias, estamos en este punto, por tu tendencia a actuar sin pensar, tu impulsividad, y tú estupidez a la hora de tomar decisiones… en la mañana me trataste como un intruso, como nada… pero entiende una cosa, es mi hijo, y no hay nada que quedas hacer para sacarme de su vida.
Soy su madre, tengo derechos.
No me vengas con el juego de los derechos, ¿olvidas que al haberme negado la paternidad incurriste en un delito y podrías perder la patria potestad?
No serás capaz.
Ganas no me faltan, pero por Drew, y por el estado de salud en el que se encuentra estoy dispuesto a hacer cualquier sacrificio, y lo mejor es que te siga teniendo cerca…
No te voy a permitir que me quites a mi hijo.
Coopera conmigo entonces, creo que sabes de sobra que no soy un hombre con el que se pueda jugar. Alguna vez me tuviste a tu merced, sí, pero eso cambió en el segundo que te fuiste y te casaste con otro hombre, sin darme siquiera una explicación. Dime, ¿harás lo que te estoy diciendo y vendrás conmigo, o necesito entablar la demanda judicial y proceder legalmente?
Pasaríamos meses en los juzgados… Drew…
Veo que la sensatez comienza a llegar a tu cabeza… Candice… no sé cómo funcionará esto, y sé que te parezco egoísta e intransigente en este momento, pero estoy tratando de solucionar las cosas lo mejor posible para todos.
¿Michael lo sabe?
Michael me lo sugirió, ama a Drew, pero no es su padre Candice, es injusto para todos de otra forma. – Albert había cambiado un poco su tono de voz, pero Candy sabía perfectamente que no estaba dispuesto a ceder.
Está bien… ¿Cómo se lo diremos a tus padres? – preguntó ella abatida ante la perspectiva de tener que enfrentar a todos, avergonzada por lo que había hecho.
Se los diré yo, no eres precisamente santo de su devoción, y no lo serás mas cuando se enteren de esto…
Es mi hijo…
Sí y todos tendremos que ser civilizados por Drew, pero, no esperes que las cosas sean como antes. – le dijo el con frialdad.
Bien, haré reservaciones en un hotel, en lo que encuentro un lugar dónde vivir.
No, irás a mi penthouse por ahora… si tenemos dos casas, Drew pasará mucho tiempo separado de mí, aún no me conoce y tú aún le das pecho, no es una realidad vivir separados por ahora. –
Albert…
No me mal entiendas, no te estoy pidiendo que volvamos a ser pareja, hace mucho superé todo lo que pasó contigo, en este momento de mi vida, mis intereses son otros, y el acabar de descubrir que soy padre no cambia nada de lo que he planeado o decidido sobre mí vida, si bien no tengo obligación de decirte o aclararte nada con respecto a mi vida, así como tú no tienes obligación de decirme sobre la tuya, déjame dejar algo en claro, en este momento tengo una pareja estable, con quien tengo planes a futuro, no vivimos juntos por ahora, Allison ya está enterada de mi paternidad, y sabe que tú y Drew vivirán conmigo, hemos acorado mantener nuestra relación a distancia, por el bienestar de Drew, y para no complicar la estadía de mi hijo en mi vida, así que no te hagas ilusiones, sobre la marcha iremos viendo como solucionar lo que se vaya presentando. Ahora bien, Candy, quiero que quede claro que el acuerdo de vivir juntos solo será durante el proceso de recuperación de Drew, porque espero que todo salga bien, que él pronto esté sano, y entonces puedas dar inicio a tu vida, donde prefieras estar, y en su caso con quien lo prefieras, siempre y cuando radiquemos en la misma ciudad para poder compartir la custodia de Drew. Aclarado el punto, espero entiendas que no te estoy preguntando si estás de acuerdo con estos arreglos, sino que te estoy informando que en los meses que vienen debes hacerte a la idea de que haremos frente unido por nuestro hijo, ni sueñes con que puedes alejarme, a mí o a mi familia de estar a su lado durante todo esto, o de ser parte de su vida las decisiones que has tomado con respecto a tus padres son tuyas, pero no te permitiré lo mismo con respecto a mí y a los míos. No voy a seguir permitiendo que decidas todo sola, es mi hijo, y tengo derechos sobre él, aunque tu hayas decidido que podías negármelos. -
Había razones para negártelos…
No insistas, no me interesan tus razones…No quiero pasar meses en una corte, y no quiero que pases meses en una corte, ni que Drew tenga que quedarse solo, o con desconocidos, porque tú y yo no pudimos llegar a un acuerdo sensato provisionalmente. - el tono de voz de Albert de pronto había dejado de ser combativo, un mero cambio de estrategia, a decir verdad, pero eso la desarmó.
Candy lo miró de frente en silencio por un momento, una oleada de alivio la invadía… la verdad era que él estaba siendo considerado y bueno con ella, de pronto ternura, anhelo… se acercó para abrazarlo, pero él leyó sus intenciones y la detuvo.
Estamos muy lejos de ser siquiera amigos Candy, seremos aliados y cómplices por la felicidad de nuestro hijo, pero nada más… entre tú y yo no hay nada. ¿Te queda claro? – las palabras de él fueron contundentes.
Sólo quería agradecerte. –
No tienes nada que agradecer, es mi hijo… y es muy pequeño para estar sin su madre, a decir verdad, probablemente si otras fueran las circunstancias estaríamos teniendo un arreglo muy diferente. Debo hacer un par de llamadas. – le dijo él sin emoción.
Candy intentó hablar, decirle por lo menos que lo sentía, pero la ira, la frustración y el tono empleado por Albert le habían calado en lo más profundo de su ser, su intento de pedir perdón o al menos una tregua murió en ese mismo instante, el celular de Albert recibió una llamada de la que sin duda era Allisson, le escuchó decir en un tono afectuoso que alguna vez usara con ella.
Hola Amor…
Lo demás no pudo escucharlo no solo porque Albert se alejó con una mirada que reflejaba el reproche y el desdén que sentía hacía ella por haberlo orillado a la situación en la que se encontraban, sino porque los celos la inundaron, se quedó sola parada justo dónde él la había dejado por unos momentos, sintiendo la distancia y el rechazo que ella misma había sembrado en un momento de desesperación y completa estupidez.
Candice se dirigió a la habitación de su hijo sintiéndose más sola que nunca y con un peso del tamaño del mundo a sus espaldas ¿cómo reaccionarían todos? ¿cómo iba a vivir con el hombre que no había dejado de amar? ¿cómo lo vería con alguien más? ¿cuánto podría durar eso? Había demasiadas preguntas, lloró por un rato en el baño y después se lavó la cara, puso una valiente sonrisa en el rostro y entró a ver a su pequeño que ya había despertado y jugaba con "pére".
Michael levantó la mirada y la vio recargada en el dintel, sintió pena por ella, porque en verdad la había amado, y era momento de dejarla ir. Ella le sostuvo la mirada solo por una fracción de segundos y después se acercó al sillón donde ellos jugaban y se integró a su juego… por unos pocos momentos más pretenderían ante Drew que eran una familia feliz… esa sería su despedida.
