Hola chicas, wow, me emocioné con sus reviews... tenía rato de no leerlas así, y ya las extrañaba. Por aquí les dejo este cap.

Yagui, gracias por dejar mensajes linda, te pido una disculpa que no he subido YNTE, esta historia está avanzada, pero YNTE solo tengo un cap en proceso que aún hay que trabajar... espero pronto poder publicar regularmente de nuevo.

Bendiciones a todas.

Como siempre... Gracias a mi cómplice, aunque andaes queriendo renunciar y me mandes a buscar nueva cómplice.

RAA 23

Las horas pasaron volando, y cuando menos acordó, Candy iba en la ambulancia que por protocolo usarían para el traslado acompañada de Michael, Albert los seguía en el auto, estaba consciente de que necesitaban tiempo para despedirse, llegaron al hangar, y los médicos ingleses revisaron a Drew para recibirlo, antes de que Candy pudiera tomarlo en brazos.

Michael descendió de la ambulancia, y ayudó a Candy a hacer lo mismo, Albert indicó a los médicos que subieran al jet y se apartó media docena de pasos para darles un poco de privacidad.

Lo siento, en verdad lo siento Michael, no hay nada que pueda decir que compense todo lo que hiciste por nosotros en este tiempo, perdóname por hacerte miserable…

Candy, sabes que no soy un tipo que guarda rencores, hice lo que mi corazón me indicó en ese momento, y lo di todo, de mi parte, no hay preguntas, no hay hubieras pendientes ni cuentas por saldar.

Gracias, sé que serás feliz, y encontraras a la mujer que sepa amarte tal como tú amas.

Cuídate, cuida de Drew, y ten mucha paciencia… las cosas no serán fáciles. Adios. – le dijo.

Albert observó a Michael envolver a Candy y a Drew en un corto abrazo, y besar sus frentes, después se acercó a él, mientras Candy enjugaba sus ojos.

Gracias por tu ayuda.

No tienes nada que agradecer, y no me corresponde pedirte nada, sin embargo, si pudieras pedir a alguien, que me mantuviera al tanto de la evolución de Drew, te lo agradecería.

Yo mismo te mantendré informado. – le dijo Albert extendiendo su mano para despedirse, y reconociendo en el médico no solo un perfecto caballero, sino un buen hombre.

Gracias, que tengan buen viaje.

Candy se acercó, Albert la tomó del brazo para servir de apoyo en caso de tropiezo y para ayudarla a abordar el avión. Michael los observó alejarse… así es como siempre debió haber sido, pensó, esperaba de todo corazón, que ese par un día lograra reconciliarse, sabía bien que Albert no se la pondría fácil a Candy, estaba dolido, aún sorprendido con la noticia, luchando por crear una relación con su hijo, pero, aunque no lo admitiera, y luchara por mantenerla a distancia, Candice White-Rowan siempre tendría un espacio en su corazón.

A bordo acomodaron a Drew en su silla, el pobre pequeño estaba agotado, después de un día tan intenso y misericordiosamente ni siquiera sintió el despegue, Albert y Candy iban sentados juntos, dejando a Drew al alcance del médico y la enfermera, la verdad era que ambos estaban exhaustos. La azafata les ofreció una cena, que Candy comió bajo la mirada vigilante de Albert, pero no cabía mucho en su estómago, tan solo de pensar que al día siguiente se repetiría toda la faena, se le encogía el corazón.

¿Iremos a tu casa?

No, no podemos interrumpir el tratamiento de Drew, la idea sigue siendo que esté internado hasta el viernes… iremos al hospital, harán el ingreso, nos instalaremos en la habitación, y después te llevaré a visitar a tu padre… Anthony se quedará con Drew mientras tanto.

Él fue quien te lo dijo, ¿cierto?

Sí… mis padres estarán con los tuyos seguramente, tú madre está bien, ya no está sedada, hablaré con mis padres a solas y debes hablar con Katherine, Victor aún no recobra la consciencia, pero hazle saber que estás ahí… Tendrás que compartir a Drew con todos.

Lo sé… pero no será sencillo, y no quiero a todos en la habitación del hospital.

Lo entiendo, la peor fase la afrontaremos tú y yo, pero en los momentos de calma, permitiremos que lo vean.

¿Cómo va a funcionar esto Albert?

No lo sé, quemaste todos tus barcos cuando te fuiste a Francia… la verdad es que solo Anthony tiene esa debilidad incurable por ti.

Estaba muy molesto cuando fue a verme.

¿Esperabas otra cosa?

No… no puedo esperar otra cosa.

Candice, todos estarán molestos, serán fríos y secos, pero no serán groseros, y les dejaré claro que frente a Drew no quiero ningún desplante, así como te lo dejo claro a ti en este momento.

¿No quieres saber por qué?

No abras la caja de Pandora… ya no tiene caso… intenta dormir un poco, tengo que trabajar y revisar cosas.

Puedo seguir trabajando en Londres…

No…

¿No?

No tienes la necesidad, nunca la has tenido, y ahora lo más importante es Drew, yo me haré cargo.

Tú también necesitas pasar tiempo con él…

Y lo haré, George, Anthony, Stear, Patty y Archie serán el frente, incluso Rose y Anne tendrán roles que jugar.

Debo llevar mi parte…

Sí así lo quieres veremos que puedes hacer, pero la prioridad es mi hijo... lo voy a registrar con mi nombre.

Solo si lleva los dos apellidos

Drew Andrew White-Rowan.

Drew White-Rowan Andrew.

No lo discutiré en este momento… ¿sabías que Drew es básicamente un diminutivo de Andrew?

Sí…

¿Qué estabas pensando Candy? – por unos segundos un dejo de antaño brilló en los ojos de Albert, pero antes de que ella pudiera contestar se recompuso. – no, no quiero saberlo, como dije antes, ya no importa. Descansa, tienes unos cuarenta minutos antes de que aterricemos. – le dijo mientras se ponía en pie para sentarse en otro lugar y ponerse a trabajar.

A pesar de que su mente era un torbellino, las emociones del día pasaron factura a Candy y se sumió en un sueño profundo en cuestión de segundos.

Albert veló desde su lugar el sueño de su hijo y de Candy, cuando estaban por aterrizar le pidió a la azafata que la despertara para qué abrochara su cinturón de seguridad.

Todo se había hecho con la más absoluta discreción, y había un cerco alrededor del hangar, no podían permitir que hubiese prensa en el momento en que aterrizaran.

Llegaron al hospital sin contratiempos, Anthony los observó caminar uno al lado del otro, la tensión era palpable, pero Candy caminaba con orgullo y seguridad, aparentando una tranquilidad que seguramente no tenía, Anthony recordó su conversación, esa mañana ahora tan lejana en el café, su tono de voz, su desesperación, una cosa estaba clara, Candice aún amaba a Albert… pero él parecía haberla olvidado, o la menos la había dejado fuera, la mantenía a distancia.

Cuando estuvieron cerca, Candy titubeó por un momento, la realidad de lo que había sucedido, la golpeó, estaba sola… pero Anthony que la conocía a la perfección hizo lo que Albert no podía permitirse hacer, la envolvió en un abrazo consolador, estaba enojado con ella, y quería zarandearla por haber sido tan estúpida, pero en cuanto vio en su mirada reconoció a una mujer quebrada, deshecha, la vida de su pequeño estaba en riesgo, el hijo por el cual había dejado y dado todo… eso era lo único que Anthony tenía claro, en algún lugar de los enredados caminos de la mente de Candy, la fuerza para irse y dejar a Albert había venido de su bebé, y ahora ese mismo pequeño presentaba batalla por su corta vida.

En cuanto Candy sintió los brazos de Anthony alrededor de ella se desmoronó en silencio, su padre se debatía entre la vida y la muerte en algún lugar de ese hospital, y su hijito tenía una larga batalla por presentar.

El suave llanto de Drew interrumpió el abrazo.

Es su hora de comer… - le dijo con sencillez a los hombres y fue a sentarse en el cómodo reposet del cuarto para tomar a su pequeño en brazos y ofrecerle el único consuelo que podía darle en ese momento, el pequeño se calmó de inmediato al sentir el pecho de su madre y ambos encontraron paz y confort el uno en el otro.

Anthony llevó a Albert afuera por un momento, para darle privacidad a Candy, y para preguntar como estaba, sabía que su primo había vivido el mismo infierno en un día.

¿Cómo estás?

Aún no lo proceso. Todo el día ha sido instinto, anticipación, reacción, y sentirme inútil… no puedo consolarlo, no soy su fuente de paz, y me niego a consolarla a ella.

Es normal… ¿se lo dirás a tus padres?

Sí… en cuanto Drew se duerma iremos a ver a Victor, y aprovecharé para hablar con mis padres, se quedarán con Katherine esta noche, y mañana los relevará Anne.

Yo me quedaré con el pequeño… ¿no crees que debes prepararlos?

¿Para ver a Candice y enterarse que hace casi un año tienen un nieto que no han conocido ni en fotografía? No creo que haya preparación para eso.

¿Te dijo por qué?

Jajajajaja, será la eterna pregunta al parecer… no quiero saber porque Anthony, no quiero pensar como ella, ni racionalizar lo que hizo, mucho menos justificarlo… no caeré mi querido primo, no puedo bajar la guardia, debo asegurarme de que no pueda salir con mi hijo corriendo a las primeras de cambio, pero no me interesan sus razones, como le dije a ella, es la madre de mi hijo, solo eso… por cierto, debo llamar a Allisson. Avísame cuando termine, ¿quieres?

Claro.

Katherine, Pauna y William estaban sentados haciéndose compañía en la habitación de Victor, era tarde, pero los Andrew habían decidido quedarse con Katherine una noche más, en la mañana serían relevados por Anne y Archie, Pauna pensaba que con suerte podrían convencer a Katherine de ir a descansar unas horas a la casa.

La puerta se abrió y en el dintel se dibujó la figura de su adorado hijo mayor, Pauna le sonrió, no podía quejarse, sus hijos eran todo lo que había soñado que fueran.

Albert, hijo, pasa. – lo saludó Katherine, recordando cuando lo había sostenido en brazos por primera vez en ese mismo hospital… eran todos tan jóvenes entonces, y Albert había sido el primero de todos, Katherine había compartido con Pauna muchas cosas de su embarazo, así como los primeros años de vida de Albert, ya que ella y Victor no consiguieron embarazarse sino hasta pasados varios años.

El joven entró y entrecerró la puerta tras de sí, se veía un poco nervioso.

Eres muy amable en venir hijo, es un poco tarde… - le dijo Katherine, al tiempo que depositaba un beso en su mejilla y recibía un cálido abrazo de él.

Albert saludó a sus padres, y después volvió a Katherine.

Te tengo una sorpresa.

¿Una sorpresa?

Sí… espera. – se dirigió a la puerta y habló con alguien. -Pasa –

En cuanto Albert se hizo a un lado pudo ver a su hija parada en la entrada, se veía menuda, luchando por mantener la compostura, y evidentemente preocupada.

Candy… hija. – le dijo Katherine envolviéndola en un abrazo, no podía creer que estuviera ahí, estaba molesta con ella, pero era su hija, y su corazón de madre se derretía al verla. Cuando la abrazó la sintió delgada, incluso frágil, pero no dijo nada. Los Andrew guardaron silencio, después de un poco Katherine la alejó y sin quitar su brazo de sus hombros le dijo. - ¿No saludas a William y a Pauna?

Candy volteó a ver a la pareja que en su momento había sido casi tan constante en su vida como sus propios padres, estaba consciente de que también a ellos los había herido, y que lograr su perdón, después de lo que Albert iba a decirles, sería un camino largo.

Por supuesto, William, Pauna, gracias por acompañar a mis padres… por estar aquí… -

En pocas palabras gracias por hacer tú trabajo. – le dijo Pauna suave pero contundentemente.

Así es… lo siento… - respondió ella con humildad.

William observó a la joven mujer que tenía frente a él, y algo en su pose le hizo recordar las tantas veces que de niña había pedido perdón por alguna travesura, la nostalgia le hizo abrir un poco su corazón para la chiquilla, que al parecer no había tenido un día o tal vez unos meses nada sencillos.

Lo bueno es que ya estás aquí, Candice, tal vez quieras quedarte con tus padres, y nosotros nos retiramos… - le dijo con fría amabilidad.

Este… no… - los tres notaron que la mirada de ella vagó hacia Albert, y por supuesto tampoco pudieron dejar de notar que él le correspondió la mirada.

Pauna estaba que no lo creía, su hijo podía ser muy inteligente y demás, pero al parecer cuando se trataba de Candice White-Rowan la inteligencia se iba a otro lado.

Papá, mamá, ¿porqué no les damos un momento a solas a Katherine y a Candy, de hecho, necesito hablar con ustedes.

Los Andrew salieron sin decir nada más, y a Albert no le pasó inadvertida la mirada acusadora que su madre le lanzó a Candy, y mucho menos la de incredulidad que le lanzó a él mismo.

Katherine y Candy se quedaron a solas por primera vez en casi un año.

¿Cómo fue que te encontraste con Albert?

No me encontré con Albert madre…

¿Entonces?

Él fue por nosotros. –

Trajiste a Drew contigo… ¿dónde está? ¿por qué fue por ustedes? No están juntos de nuevo…

Son demasiadas preguntas a la vez… no estamos juntos, y fue por nosotros porque cuando Anthony me llamó ayer le dije que no podría venir sino hasta el viernes, y por supuesto que eso lo puso furioso.

¿Hasta el viernes? ¿qué acaso no te dijeron que tú padre…?

Sí, mamá… pero no podía… - Candy hizo un gesto de desesperación y entró en la habitación donde su padre yacía rodeado de tubos y máquinas, se veía pálido, y frágil, Candy siempre había pensado que Victor era un hombre imponente, alto, de anchas espaldas, elegante… pero el hombre que tenía frente a ella ese día era muy distinto, tomó su mano y la acaricio con delicadeza mientras las lágrimas corrían por sus mejillas… - lo siento papá… ya estoy aquí… -

Katherine le dio unos momentos, y después regresó al interrogatorio.

Candice White-Rowan, explícate.

Bien, escúchame, no puedo darte todas las respuestas ahora…pero, me divorcié de Michael…

Por eso no podías salir del país… él no te permitía sacar a Drew…

No mamá, Michael jamás haría eso, además, Drew no aparece como su hijo en ningún registro legal.

¿Qué dices? ¿porqué?

Porque Michael no es el padre de Drew. – le dijo su hija fijando su intensa mirada esmeralda en ella.

Candice… ¿Albert lo sabe?

Sí… por eso fue por nosotros… hubiera ido, aunque no le hubiese pasado nada a papá seguramente. Pero eso no es todo, hay algo más… mamá… no es el mejor momento… bueno, no hay un buen momento para decir esto en realidad… nos dieron un diagnóstico…

Estás enferma…

No mamá, no, es mi bebé… Drew…tiene leucemia.

Hija, mi niña… - le dijo Katherine llena de compasión, mientras tomaba su mano, ella sabía lo que era perder un hijo, y entendía como el alma de Candy estaba destrozada ante esa posibilidad. -todo va a estar bien, tú padre se pondrá bien, y Drew también, vamos a luchar juntas, pediré que te preparen habitaciones en la casa… iniciaremos los tratamientos…

Hoy fue su primer día de tratamiento…

¿Cómo lo pudiste traer?

Albert… movió cielo, mar y tierra como si fuesen una nada… como siempre.

Como tu padre y el suyo.

Sí…

Cuéntamelo todo, mi niña, ven, vamos a sentarnos.

Katherine y Candy se sentaron cerca de Victor, y Candy comenzó a contarle todo lo que había sucedido en el último par de semanas. No le hablaría de sus razones, no ahora, aún había cosas que tal vez un día le preguntaría a su madre, pero todavía no era tiempo.

En la sala de espera afuera de la suite, Albert y sus padres sostenían una conversación similar.

¿Qué estas pensando? – le preguntó Pauna directamente a su hijo mayor. - ¿no aprendiste la lección?

Madre, toma asiento, por favor, no sé de qué hablas.

¿Crees que nací ayer? Por supuesto que lo sabes… ¿Candice de nuevo?

Madre…

Es hermosa, es nadie te lo va a negar… pero… es una mujer casada… y…

Pauna, deja que tu hijo se explique, creo que todo eso ya lo sabe él.

Primero que nada, Candice y yo no estamos juntos.

¿Te la encontraste en la puerta y decidieron jugarnos una broma?

No mamá, fui por ella, porque le contestó a Anthony que no podía venir sino hasta el viernes, y porque… necesitaba preguntarle algo.

Después de más de un año y medio ¿qué necesitas saber? Creo que todo era más que claro.

Pues, eso mismo pensaba yo mamá, pero… ¿has visto una foto de su hijo?

¿Qué tiene que ver una foto de su hijo?... – Pauna guardó silencio ante el apretón de manos de su esposo.

¿Estás seguro? – le preguntó William con seriedad.

No he hecho una prueba de paternidad, pero ella me lo confirmó…

Esa chiquilla insolente, William… quiero los mejores abogados, vamos a llevar a nuestro nieto a casa. – le dijo Pauna verdaderamente furiosa, sin detenerse a pensar en que ese mismo niño era nieto de Katherine y Victor también.

Querida, deja que Albert termine de hablar.

No es tan sencillo mamá, pensé lo mismo que tú, pero es tan solo un bebé, y la necesita… además… Drew no está bien…

¿Qué quieres decir? – le preguntó Pauna preocupada.

Fui allá pensando en traerla de regreso para que viera a sus padres y para poder entablar una demanda de patria potestad y custodia en suelo británico… pero me topé con una realidad que me deja claro algo, no puedo separarlo de su madre… y no puedo separarla a ella de él… mi hijo la necesita… - le dijo Albert desolado, por fin dejando salir un poco del estrés del día.

¿Dónde está?

En el ala infantil de este mismo hospital, Anthony está con él.

¿Qué tiene?

Leucemia.

La ira de Pauna se esfumó en cuestión de segundos, y solamente abrazó a su hijo. William Andrew conocía de sobra a Albert y sabía que debía tener todo un plan trazado.

Albert, ¿qué has planeado hijo? ¿cómo serán las cosas? – le preguntó con su acostumbrada forma directa.

Ellos pueden venir a vivir con nosotros… - ofreció Pauna generosa, no porque quisiera a Candice en su casa, sino porque quería facilitarle la vida a su hijo

Gracias mamá, apreció tu oferta, sobre todo porque se que ella no te agrada, pero no será necesario.

¿Irá a vivir con Katherine?

No mamá, la realidad, es que Drew pasará mucho tiempo en el hospital probablemente, al menos por el próximo año, esto no es algo que será a corto plazo, y necesito que él me vea como una constante en su vida, que me conozca, convertirme en una fuente de seguridad y consuelo para él, eso no podrá ser si solo soy un visitante ocasional en su vida, así que mientras todo esto pasa, y hasta que no esté recuperado, Drew y su madre vivirán conmigo. Es solo por el bienestar de Drew, le he dejado claro a Candice que entre ella y yo no hay ni habrá nada.

¿Te dijo porque se fue?

No quiero saber porque se fue, y les pediría que ustedes tampoco le pregunten y de paso que informen todo esto quien haya que informar, no quiero repetir la misma historia otras 15 veces.

¿Cómo es posible que no le hayas pedido una explicación?

¿De que sirve la explicación ahora madre? Eso no me regresará el tiempo perdido, hay cosas que es mejor dejar por la paz… ¿quieren verlo? Anthony se quedó con él.

Por supuesto que los Andrew no se negaron, y Albert los llevó a conocer a su nieto, quien aún dormía profundamente. No había forma de negar que el pequeño fuese hijo de Albert.

¿Podremos pasar tiempo con él? – preguntó Pauna ansiosa.

Sí, pero no en la mañana temprano… mañana y pasado tiene las otras dos dosis de quimio, y lo más sensato es que Candice y yo seamos los que estemos en ese proceso, después de que pase los efectos secundarios con gusto podrán verlo… por ahora Candice es el puente entre él y nosotros, pero conforme nos vaya conociendo, podemos pensar en otra dinámica…

Se hará como tu nos digas hijo. Supongo que estás agotado, y casi son las 12, regresemos con Katherine… ¿dónde dormirán?

Aquí, en los sofás de la suite de Drew.

¿Necesitas que hagamos algo en tu departamento?

No, Anthony ya contrató gente para eso, y Candice tiene dos chicas que deben llegar en un par de días, no tienen de que preocuparse.

Estamos para apoyarte, respaldaremos tus decisiones… pero por favor no vuelvas con ella… date una oportunidad de ser feliz. – le dijo Pauna con seriedad.

Madre, soy feliz, las cosas están bien con Alisson, tengo un hijo, y voy a luchar por su bienestar, no te preocupes, mi debilidad por ella terminó el día que se marchó con Michael. –

Pauna abrazó a su hijo y después esperó junto a su marido a que Katherine regresara de conocer a Drew.

¿Qué piensas amor? – le preguntó a su esposo que había guardado silencio desde hacía un rato.

Serán tiempos difíciles…

¿Crees que logre superarlo sin caer en sus redes de nuevo?

Pauna, debemos dejarlo tomar sus propias decisiones, y si en algún punto del camino decide que ella es lo mejor para él, y que la ama, no podemos intervenir, porque lo perderíamos a él… tampoco me gusta pensar en esa posibilidad, pero Albert es un adulto, odio la forma en la que están sucediendo las cosas, pero agradezco que al fin ella esté aquí, donde le corresponde, junto a sus padres… no puedo evitar ponerme en el lugar de ellos y pensar que sentiría si Rose nos hiciera eso…

Ni lo digas, algo sucedió, William, algo… tal vez…

No lo digas en voz alta, es algo que no nos corresponde.

¿Crees que se arrepientan?

No… la adoran. Si no fuera así no les hubiese dolido tanto todo lo sucedido en este tiempo.

Es un bebé hermoso… y se parece tanto a Albert.

Sí… supongo que por eso se mantuvo lejos.

¿Qué ganaba con mantenerlo lejos de nosotros? Albert no le hizo nada, ella fue quien hizo un desastre…y …

Pauna, no tengo respuestas a esa pregunta, y tal vez nunca lo sepamos debemos respetar la decisión de Albert.

Katherine regresó a la habitación acompañada de Albert.

No tenías que acompañarme de vuelta, hijo, también necesitas descansar... Gracias por traerlos a casa… no tengo forma de agradecértelo… –

No tienes nada que agradecer Katherine, si bien las cosas han cambiado con ella, tú y Victor son parte de la familia, y puedes estar segura de que haré todo lo que este en mi mano por que se queden cerca. Descansa, en los próximos días veremos como iremos estableciendo rutinas, y sobre todo, ir conociendo a Drew, que sepa que tiene una enorme familia que lo ama sin condiciones… -

Gracias. Así será, tienes nuestro apoyo… ambos tienen nuestro apoyo– le dijo Katherine dándole un abrazo.

Sé que es tu hija Katherine y jamás te pediría que la trataras diferente. –

Lo sé, Albert… lo sé, buenas noches, espero que descansen.

Albert caminó de regreso a la suite, Anthony se había retirado y todo estaba lo más oscurecido posible en la habitación, Candy salió del baño con un par de yoga pants y una enorme sudadera, se había duchado y se veía cansada.

¿Qué sofá prefieres? –

Toma el que está más cerca de Drew, si se despierta querrá verte a ti, no a mí… - le dijo Albert sin poder evitar del todo el tono de reproche y decepción en su voz.

Candy no le respondió nada, simplemente se acomodó en el sofá y trató de encontrar la mejor posición posible, no tenía energías para responder absolutamente nada. Cerró los ojos y pretendió dormir, fue extraño sentirlo volver a la habitación, los aromas familiares inundaron sus sentidos, su jabón, el detergente con el que lavaban su ropa, el shampoo que usaba… seguía siendo igual, y ella recordó cuantas veces se había dormido disfrutando de ellos, y cuantas veces había despertado con el aroma de él impregnado en su piel, en el fondo de su ser sentía tanta familiaridad con ciertos detalles, pero a su vez, tanta lejanía en su mirada y en el tono de su voz, le dolió el trato con ella, esa indiferencia en todo lo que ella hacía, decía y hasta representaba para él en ese momento, se sentía lejana, ajena, ni siquiera cuando se había alejado por tantos años fue tan extraña para todos, sabía en el fondo de su alma que si un día añoró distancia la había conseguido y si alguna vez pensó en sepultar todo sentimiento de Albert hacia ella, lo había logrado, por las razones equivocadas y con creces, ese hombre que un día la miraba con devoción, hoy la observaba con reclamo, desprecio, dolor e ira, lo más triste para ella en ese momento resultaba descubrir que todos los intentos por dejar de amarlo habían sido inútiles, lo amaba, aún más que antes, la ausencia de dos años en su vida la habían hecho infeliz y a la luz del ahora, no había nada que rescatar del desastre que había hecho de su vida y la de él, solo por su insensatez e imprudencia, había arrastrado a dos familias completas al caos, a la desesperanza, había enfermado de tristeza a su padre, había herido al único hombre que había amado desde siempre, lastimado a otro hombre maravilloso cuyo único crimen había sido amarla y perseguir un sueño, pero lo más triste de todo, había robado a su hijo la oportunidad de conocer a su padre, de iniciar su vida a su lado y solo rogaba a la vida tener el tiempo de compensarlos a todos, rogaba por su hijo y porque el despecho de Albert no fuera tan grande que un día decidiera impedirle estar al lado de su hijo, verlo crecer sobre todo anhelaba desde lo más profundo de su ser que todo estuviera bien y que sus pecados no tuviera que pagarlos con quien más amaba, en el fondo estaba completamente arrepentida y lo peor de todo es que sentía que a nadie le interesaba las razones o lo que ella tuviera que decirles, después de uno de los peores días de su vida,pero estaba demasiado agotada como para pensar mucho más. Así que se sumió en un sueño sino reparador, al menos razonablemente profundo.