Disclaimer: Hey Arnold no me pertenece, todos los derechos corresponden a Craig Bartlett y Nickelodeon salvo la idea de la historia y los personajes inventados.

...

Después de mi platica con Eli, estaba decidida a hablar con Helga sobre nuestra amistad, sobre mis inseguridades, todo, aprovecharía que el día de mañana estaríamos libres en la escuela para reunirnos y poder platicar.

– ¿Qué hay Phoebs? – escuchaba a Helga del otro lado de la línea telefónica bastante calmada.

– Hola Helga, me preguntaba si ¿estarías libre el día de mañana por la mañana? – por alguna extraña razón comencé a ponerme nerviosa.

– Claro, no tengo planes.

¿Cómo que no tienes planes? ¿y nosotros que somos para ti?

Escuche del otro lado de la línea, por su tono de voz, deduzco que era Steve – ¡Callate zopenco, si digo que no tengo planes es porque no los tengo!

– Si estas ocupada, lo podemos posponer para otro día, no es urgente ni importante.

– Descuida Phoebs, este tarado debe aprender a vivir sin mí.

– De acuerdo, nos vemos mañana en Central Park a las 11 de la mañana, ¿te parece bien?

– Claro, ahí nos vemos.

– Hasta mañana.

Espero que ella no tuviera que cancelar ningún plan debido a esto, sé que en gran parte la culpa es mía por alejarme sin razón alguna de ella, por extraño que parezca, no me sentía cómoda en algunas ocasiones cuando estábamos todos juntos, la forma en como Helga se expresaba con sus amigos en aquellas ocasiones era completamente distinta a como nos tratábamos nosotros, en parte podría justificarlo como parte de la edad, uno no piensa igual cuando es un niño a un adolescente, en aquel entonces las cosas no eran tan intensas como lo son ahora; debido a que no quería quedar mal ante nadie, decidí apartarme, pensaba que ese tipo de amistades no eran para mí, pero la realidad era muy distinta, deseaba tener ese lazo con ella, recuperar nuestra relación, quiero recuperar a mi amiga.

La atmósfera en el departamento fue un poco extraño, Arnold aún poseía esa mezcla de molestia y tristeza por no hablar con Helga, Stella ya estaba enterada de su pleito más que nada por mí y por Gerald, se le veía muy preocupada cuando Arnold se la mantenía encerrado en su habitación que, tuvimos que contarle todo, ninguno de nosotros ha querido insistir en el tema con él, al final de cuentas es algo que ellos dos deben arreglar a solas, ninguno de nosotros puede interponerse en su relación, por mucho que queramos ayudarlos.

Le hice el comentario a Gerald sobre mi reunión con Helga mañana, pude notar su mirada extrañada por lo que opte por comentarle sobre mis inseguridades, se que él y ella no se llevan muy bien, pero Gerald es mi novio y no quiero ocultarle nada, además, deseo tener un apoyo extra solo por si acaso; después de nuestra charla el me solicito un favor a lo que accedí concederle.

– Escucha Phoebe, se que esto no nos corresponde, pero, si puedes intentar que Pataki hable con Arnold para que se arreglen las cosas, creo que es algo que nos beneficiaría a todos, no solo permitiría que Stella este más tranquila, también evitará más problemas en la relación de esos dos.

– Estoy de acuerdo contigo, la verdad si quería mencionarlo con ella – suspire ante la idea de lo que pudiera pasar al tocar el tema – veré que puedo hacer al respecto.

– Eres increíble nena.

Después de eso, Gerald y yo nos dimos un tierno beso y nos dirigimos al comedor para la cena, al terminar de cenar, nos pusimos a hacer la tarea, tanto para Arnold como para Gerald les resulto ventajoso que estuviéramos viviendo bajo el mismo techo ya que, así podría ayudarles a resolver sus dudas en algunas materias, al terminar Arnold se fue a su habitación como siempre y nosotros nos quedamos a ver un poco de televisión con Stella; después de unas cuantas horas, nos fuimos a descansar, mañana tendría un día lleno de emociones.

Al despertar, tome un baño rápido, comencé a arreglarme eligiendo un conjunto de jeans y una blusa casual de botones, algo realmente sencillo, al terminar me dispuse a bajar con los chicos para desayunar, salude a todos y comenzamos con nuestros alimentos.

– ¿Qué van a hacer el día de hoy chicos? – nos preguntó Stella mientras bebía un poco de su café.

– Yo quede de salir con una amiga, creo que pasare gran parte del día con ella.

– ¿Y ustedes chicos?

– Arnold y yo iremos al centro comercial a dar una vuelta, después iremos al cine.

– Suena divertido.

– ¿Tú que harás mamá? – pregunto muy animado Arnold, parece que hoy se despertó de mejor humor, lo cual es bastante bueno para él.

– Tengo que ir a las oficinas gubernamentales para terminar con algunos trámites que me pidió tu padre para su traslado a esta ciudad.

– ¿Traslado?

– Así es Arnold, tu padre vendrá a vivir con nosotros.

– ¿Qué pasará con los abuelos?

– No te preocupes por ellos, decidieron vender Sunset Arms para venir con nosotros, al principio no estuve de acuerdo, ellos han vivido gran toda su vida en esa ciudad, pero tu abuelo dice que ya era momento de pensar en descansar, quiere viajar y conocer distintos lugares, así como tu padre y yo lo hacíamos.

– Pero ¿están seguros de esto?

– Es algo que se ha hablado incluso antes de que ustedes decidieran venir a Nueva York, no quisimos decirte nada para evitarte preocupaciones innecesarias; además es decisión de ellos Arnold, nosotros no podemos hacer otra cosa más que respetarla.

– Entiendo.

Al terminar nuestro desayuno, termine de preparar mis cosas para reunirme con Helga, los chicos me acompañarían hasta Central Park y de ahí ellos partirían al centro comercial, puedo ver en la mirada de Arnold que tiene ganas de hablar con Helga, pero en este momento sería una muy mala idea, se que él quiere aclarar todo, pero conociendo como es, terminarán alterándose de nuevo.

– ¿Estás segura de que prefieres esperarla aquí tu sola? – me preguntaba Gerald un poco preocupado.

– Claro, no te preocupes, estaré bien, además hay varios policías por aquí, si llegará a ocurrir algo, puedo acudir con ellos y solicitar su ayuda.

– Eso no me deja tranquilo, pero esta bien, confió en ti.

– Lo dices como si fuera a hacer algo malo, no te preocupes, todo estará bien.

– Me mandas un mensaje cuando te reúnas con Pataki.

– Claro amor, nos vemos más tarde chicos – me despedí con un tierno beso de Gerald y con una sonrisa de Arnold asegurándole que hablaría con Helga de su asunto.

– Nos vemos Phoebe y gracias – alcance a escuchar a Arnold decir, conforme me iba alejando de ellos.

Conociendo a Helga, supuse que llegaría un poco tarde por lo que decidí prepararme y compre dos helados, uno de chocolate y otro de vainilla para cuando ella llegará.

– Veo que me conoces muy bien Phoebe.

– Claro, llevamos muchos años conviviendo – ella tomo su helado de chocolate y me brindo un abrazo, el cual yo correspondí gustosa.

– Bien, dime ¿qué es ese asunto tan misterioso que te acongoja?

– Bueno, ammm… puede ser una tontería, pero es sobre nuestra amistad.

– ¿Qué tiene nuestra amistad? – pude notar un tono en su pregunta algo peculiar, lo que me hizo pensar que tal vez ella ya sabía lo que quería decirle.

– Veo por tu tono de voz que ya sospechabas algo cierto – le respondo con una leve sonrisa nostálgica.

– Si creías que no iba a notar que de la nada te alejaste de nosotros, o de mí, mejor dicho, estas muy equivocada, no puedo verlo TODO Phoebs, pero no quise presionarte y fui muy paciente en esperar hasta que tu estuvieras lista para hablar de tus celos con los chicos.

– ¿Celos?

– No me vas a venir a decir que no eran celos lo que te llevo a alejarte.

– En realidad si, después de meditarlo mucho y entablar una pequeña conversación con alguien más, debo admitir que sentía celos por el tipo de relación que tenias con Steve, Eli y Mike, siempre había querido que nuestra amistad fuera algo parecido a la que llevas con ellos, pero…

– Phoebe, ¿sabes por qué nunca lleve ese tipo de relación contigo en Hillwood?

– No.

– Creo que para ti no es un misterio que yo tenía unos sentimientos profundos por Arnold, de hecho, te conté cuando surgieron, pero jamás te dije porque lo maltrataba tanto. Eso se debe a que cuando éramos niños, por un gesto amable de Arnold, mostré un suspiro romántico el cual fue tomado por burla por parte de Harold y los demás, esto sucedió cuando estábamos en preescolar.

– Imagino que para ti no fue agradable recibir esas burlas.

– No, no lo fue, es por eso por lo que decidí que nadie se volvería a burlar de mí, por lo que actúe ruda con todos desde ese momento, no podía permitir que se burlaran de mis sentimientos así de fácil, si yo hubiese tenido una amistad tan cercana contigo o con cualquier otra persona, sería la burla de todos y jamás habría logrado que me respetaran.

– Entiendo tu punto – no pude evitar sentirme mal, aunque comprendía lo que me decía, eso no me hacia sentir mejor, al contrario, sentía que realmente no era importante para ella.

– No quiero que crees cosas en tu cabeza que no son – su comentario me tomo por sorpresa por lo que levante la mirada por inercia – yo moría por tener una relación cercana con alguien, pero tenia miedo, no solo por todo lo que ocurría en mi casa, también era por sentirme rechazada.

– Yo jamás te habría rechazado Helga.

– Lo sé, tu siempre has sido mi apoyo incondicional Phoebe, cuando ocurrió todo lo de Bob y Míriam, no pude evitar sentirme mal por no poderte contar nada en el preciso momento en el que estaban ocurriendo las cosas, sin embargo, sentí un enorme alivio cuando Hannah y Dylan me dijeron que podía proporcionarte el numero para que pudiéramos hablar; aunque yo…

– Nunca me proporcionaste tu número, solo me decías en tu carta que tenias que marcharte de la ciudad y que no sabias cuando volverías; en un principio creí que era porque no sabias en donde te hospedarías y que eventualmente me proporcionarías ese dato, pero eso nunca paso.

– Lo que yo deseaba en ese momento era borrar todo mi pasado, eliminar lazos con Hillwood para así olvidarme de Arnold fácilmente.

– ¿Te funciono?

– No – veo como Helga va agachando la cabeza y muestra una sonrisa nostálgica – no pude hacerlo, con el paso de los años, ya no pensaba en él, de hecho a no recordaba en su totalidad como había sido mi vida en Hillwood, hasta que llego la competencia de novatos y tuvimos que viajar a la ciudad para enfrentar a la P.S. 119, fue duro volverlo a ver, pero fue aún más difícil verte a ti, muy en el fondo me sentí culpable por haberte abandonado, no puedo imaginar como termino tu vida estando yo lejos de ella.

– Fue solitaria, realmente te echaba de menos, cada semana que había correspondencia, corría para ver si había alguna carta tuya, pero nunca la hubo, poco a poco perdí las esperanzas de recuperar a mi amiga, seguí con mi vida, por suerte no estaba sola, un tiempo después de tu ausencia Gerald y yo nos volvimos cercanos, después él me pidió que fuera su novia, ya no me sentía sola, y después llego Arnold de San Lorenzo y ahora éramos nosotros tres.

– Debo confesarte que, cuando los vi a los tres juntos el primer día de clases, tuve sentimientos encontrados, por una parte, me sentía feliz por volver a verte, por saber que estaríamos juntas de nuevo, pero por otro, estaba molesta con ustedes, ¿Cómo era posible que decidieran renunciar a su vida, su familia en Hillwood para venir a estudiar conmigo?

– No lo hicimos enteramente por ti, los tres sabíamos cuales serían nuestras aspiraciones universitarias, investigamos las opciones para ingresar, vimos que nuestra mejor opción era egresar de una preparatoria que tuviera un excelente nivel académico y, siendo realistas, Hillwood no posee un nivel académico así de notorio para el ingreso a las universidades del país.

– Eso tiene más sentido ahora.

– Helga, quiero pedirte una disculpa por mi comportamiento, desafortunadamente, los celos en el ser humano nos ciegan de tal forma que, actuamos de formas inadecuadas; lo siento.

– No seas tan formal Phoebs, yo debería pedirte también una disculpa, no tome en cuenta tus sentimientos por estar siempre con los tres chiflados, pero quiero que sepas una cosa, tu siempre serás mi mejor amiga, la más especial de todas, eres irreemplazable en mi corazón y lamento mucho haberte lastimado.

– Yo también lo lamento mucho Helga.

Nos fundimos en un gran abrazo, no pude evitar soltar lágrimas de alegría, aunque no pude decirle lo que había estado practicando mentalmente, salió mucho mejor de lo que había imaginado, sentí que pudimos abrirnos y expresar todo aquello que estaba oculto en nuestro corazón.

– Bien, basta de lloriqueos, parecemos viejas dramáticas.

– Claro, por cierto, hay otra cosa de la que me gustaría hablar contigo si me lo permites.

– Ese "me lo permites" acaba de terminar con tus intenciones, si es con respecto al cabeza de balón, no me interesa hablar de él.

– Pero Helga, claramente puedo ver que los dos están sufriendo por la ausencia del otro, ¿no podrías hablar con él solo una vez?

– Escucha Phoebe, ni Arnold ni nadie tiene derecho a decirme que clase de amigos debo tener, a quien debo a poyar en los juegos deportivos o cualquier otra cosa de mi vida, soy una mujer independiente, no una esclava del hombre con bochornos de macho.

– Eso lo entiendo, pero creo que les hará bastante bien hablar de manera honesta, así como lo hicimos nosotras.

Helga soltó un suspiro de resignación – no tienes ni idea de como odio cuando todos ustedes confabulan a favor del estúpido cabeza de balón, está bien, me rindo.

– Entonces deja le mando un mensaje a Gerald de… o no.

– ¿Qué ocurre?

– Olvide mandarle un mensaje diciéndole que ya me había reunido contigo, estaba algo paranoico de haberme dejado sola.

– Descuida, ya se le pasará, vivirá otros mil años más sin ti.

– Helga, nunca cambias – le mande un mensaje a Gerald primero disculpándome por no haberle avisado que Helga ya había llegado y agregando que ella estaba dispuesta a hablar con Arnold para aclarar las cosas – listo.

– Bien, mientras Geraldo te responde, vayamos al centro comercial, hay unas donas que tiene mi nombre escrito.

– Claro.

Nos dirigimos al centro comercial, recibí la respuesta de Gerald, iban rumbo al cine por lo que le respondí que fueran al puesto de donas que se encontraba en la plaza de comidas que se encontraba en el segundo piso, que ahí nos encontraríamos Helga y yo, dicho esto, ella se fue a formar mientras que yo buscaba una mesa donde sentarnos, logre encontrar una cerca del local de donas, a lo lejos pude ver a Gerald y Arnold acercarse.

– Hola preciosa, ¿Dónde está Pataki?

– Haciendo fila para comprar una donas.

– ¿Pudiste hablar con ella?

– Si y no Arnold, hablé con ella sobre unas inquietudes que tenia sobre nosotras, pero de ustedes no pude, ella no me lo permitió, aunque si acepto a hablar contigo.

– Lo vez viejo, es una buena oportunidad que no puedes desperdiciar.

– Arnold, solo quiero pedirte un favor.

– Claro Phoebe.

– No te alteres, tu y yo sabemos que cuando Helga se altera, es imposible hablar con ella, estoy muy consciente que el tema que van a tratar es un poco delicado, por lo que antes de juzgarla, te pido que la escuches hasta el final.

– No te prometo nada, pero tratare de estar lo más calmado posible.

– Pero miren que trajo la ola de muchedumbre aquí, el cabeza de balón y el pelos de espagueti.

– Tan amable como siempre ¿no Pataki?

– Y tu tan sentido como siempre Johanssen.

– Helga, ¿podemos hablar un momento?

– Al menos déjame disfrutar de mis donas ¿no?, aquí tienes la tuya Phoebe.

– Gracias Helga, Gerald y yo nos tenemos que ir.

– Te maldigo Phoebs, recibirás tu castigo.

– Claro, mándame la factura Helga, nos vemos.

Gerald y yo decidimos irnos para que ellos pudieran hablar con tranquilidad, si es que se podía, y así aclarar todo este asunto de una vez por todas.

PROV ARNOLD

Por fin se me presentaba la oportunidad para hablar con Helga y aclarar las cosas con ella, se que ella puede ser un poco difícil, pero ya no podía seguir lejos de ella, la necesitaba a mi lado, quería crear recuerdos nuevos a su lado, yo… quería recuperar a la chica que amo a como diera lugar.

– Escucha Helga yo…

– No digas nada Arnold, quiero ser la primera en hablar.

– De acuerdo.

– Antes que nada, no entiendo a que viene tus celos enfermizos, que yo recuerde, tu jamás has celado a la estúpida de Lila ni a Ruth Madugal, ¿por qué empezar a celarme a mí?

– A Lila y a Ruth nunca las cele porque jamás sentí algo tan profundo y especial como lo que siento por ti, tu eres una chica diferente.

– ¿Confías en mí?

– ¡Por supuesto que confió en ti!, es en él en quien no confió.

– ¿Por qué?

– ¿Qué? – su pregunta me saco un poco de contexto.

– ¿Por qué no confías en Mike?

– No lo sé, siento que se esta tomando atribuciones que no le corresponden.

– ¿Y a ti sí?

– ¡¿Qué, claro que no?!

– ¿Entonces?

– ¿Qué quieres que te diga?

– La verdad, es todo lo que pido, si quieres "aclarar" esto, debes ser sincero conmigo.

– Estoy siendo completamente sincero contigo.

– Si no vas a hablar lo mejor será que me largue de aquí.

Comenzó a ponerse de pie, mi reacción instintiva fue ponerme de pie y tomarla del brazo para que no se marchara – No espera, no te vayas.

– ¿Por qué no?

– Aun no hemos terminado de hablar.

– Yo ya terminé de escuchar tu verdad a medias, si no vas a ser completamente sincero conmigo, no le veo el caso quedarme a escuchar tus excusas.

– Pero si me has bombardeado con preguntas sin sentido.

– ¿Lo son?

– ¿Qué?

– Escucha, yo no tengo que decirte lo que debes de decirme, las preguntas que te estoy haciendo son simples, si no puedes responderlas es porque no quieres hablar con la verdad, ¿acaso te duele en tu orgullo de macho?

– ¿De qué estás hablando? – comencé a alterarme, claramente ella no estaba cooperando en nada.

– No quieres admitir que desconfías de Mike porque estas celoso de sus sentimientos abiertamente declarados por mí y así yo termine dejándote por él; listo, acabo de poner tus sentimientos en mi boca, eso es lo que TÚ no te atreves a decirme.

No podía creerlo, ¿tan obvio era mi miedo? – Yo… no quiero perderte.

– Pues lo estas haciendo al no querer abrirme tu corazón.

– Por favor, no te vayas – sonaba triste, realmente no quería que ella se fuera de esta manera.

– Bien, tienes cinco minutos para convencerme de que realmente quieres hablar.

– Escucha, tienes razón, la razón por la que no confió en Mike es por celos, ustedes se ven tan cercanos, no quiero perderte por él o ningún otro chico, tu significas demasiado para mi como para permitir que te alejen de mi lado.

– ¿Te das cuenta de lo que dices? ¿crees que soy alguna clase de premio?

– No, no creo que seas un premio, se que pareciera que no te trato como un ser humano, pero es solo que… esta es la primera relación seria que he tenido en mi vida y yo…

– ¿Primer relación seria? Es enserió lo que estas diciendo, en primer lugar, yo no soy tu primera relación seria, que no se te olvide que aun existe Lila en tu vida, aunque tu no la tomaste enserió al principio porque según tú no tenías esa clase de sentimientos por ella, resulto que si los tenías cuando terminaste con ella, y todo para que al final terminaras convirtiéndote en un rogón.

– ¿Rogón?

– Así es Arnold, terminaste siendo el perrito faldero de Lila, tenías la esperanza de que ella algún día terminaría enamorada de ti, pero resulto todo lo contrario, termino enamorada de tu primo Arnie.

– Escucha, lo de Lila fue algo pasajero, realmente no significo nada para mí.

– ¿Hasta cuándo?

– Hasta… que hicimos el viaje a San Lorenzo y me ayudaste a recuperar a mis padres.

– Justo hasta que estuvimos a punto de morir en manos de La Sombra fue que te diste cuenta de la clase de persona que era, fue hasta ese entonces que realmente me viste – esto ultimo lo dijo más calmada, pero con un reflejo de tristeza en su mirada.

– Helga – la tomo de la mano – Yo siempre creí que había algo especial en ti, tu siempre fuiste mi ángel de la guarda, siempre estuviste al pendiente de mi felicidad y lamento mucho no haberte correspondido antes, lamento haberte lastimado tanto con mi obsesión con Lila.

– Hasta que dices algo bien – suelta una ligera risita – escucha Arnold, la razón por la que preferí brindarle mi apoyo a Mike fue simple, desde que me había mudado a esta ciudad, vi todos sus partidos, es un gran jugador, me atrevo a decir que incluso aquellos jugadores profesionales tendrían problemas en ganarle, así de bueno es Mike, en cambio, tú y Gerald solo jugaban softbol en Hillwood o incluso futbol americano, jamás los vi interesados por el basquetbol, por eso mi apuesta no era a su favor.

– Si lo pones así, tiene sentido.

– Lo que me disgusto fue el hecho de que asumieras que por ser tu pareja tendría la obligación de apoyarte en tus partidos y, la verdad es que las cosas no son así, soy tu pareja, pero ni tu ni nadie tiene derecho sobre lo que pienso y lo que decido hacer con mi vida.

– No quería que te sintieras así, en ese momento estaba molesto más que nada por la presencia de Mike ahí.

– Hay una cosa que debes entender, no soy de tu propiedad, puedo tener a los amigos que yo quiera y hasta donde yo sé, ni tu ni Gerald eran mis amigos en Hillwood, solo Phoebe y eso que ella tampoco tiene derechos sobre mí.

– Helga, hemos tenido muy poco tiempo para disfrutar de nuestra relación que… tengo miedo de realmente perderte.

– Seguiremos teniendo poco tiempo si lo desperdicias por tonterías.

– Mi intención no es pedirte que te alejes de tus amigos.

– Y aunque lo pidas, es algo que no pienso hacer, pero si quiero aclararte el tipo de relación que tengo con ellos; confió plenamente en ellos dos con mi vida, pareciera que ellos son mis novios por lo cercanos que somos y eso se debe a que en mi primer día de clases en la secundaria, Mike me ayudo a deshacerme de un bravucón que buscaba algo más conmigo, como Steve es su mejor amigo, habían momentos en los que Mike no podía estar conmigo y Steve tomaba su lugar, te aclaro que no necesitaba de su ayuda, la vieja Betsy aun tenia lo suyo, pero tampoco quería meterme en muchos problemas.

– Ya veo.

– También es necesario que sepas que Mike esta enamorado de mí, me lo confeso cuando estuvimos en la pequeña fiesta que había organizado Eli por la victoria que tuvimos en la competencia de porristas – ¡Qué! ¿A caso escuche bien? Él esta enamorado de ella – antes de que digas una tontería, yo hable con él y le aclare que en mi corazón solo había lugar para una persona, tú.

– ¿Y lo acepto, así como así?

– Por supuesto, Mike es un gran chico y realmente deseo que pueda encontrar a la chica indicada.

– ¿Y qué hay de Steve?

– No te asustes, el no tiene esa clase de sentimientos por mí, más bien es por Eli, aunque el no quiera admitirlo, se que siente algo por Eli.

– ¿En serio?

– Sí, pero bueno, ese no es asunto nuestro.

– Helga, te amo, eres toda mi vida.

– Y tu la mía, por lo cual te pido que confíes un poco más en mi y sobre todo que confíes en ti mismo, no quiero más escenas de celos.

– De acuerdo, lo haré.

Nos fundimos en un maravilloso beso, aquel beso que tenia tiempo que deseaba darle, sus labios eran música para mi corazón, el cual latía con una velocidad que sentí que se saldría de mi pecho; claramente no pude hablar de más cosas con ella, pero al menos lo importante ya lo aclaramos, me siento un poco tranquilo y también siento que debo disculparme con Mike por mi actitud con él, espero que nunca más tengamos otro pleito como este.