Hola chicas, quiero dedicar este capítulo a la amiga de Nina, y a la amiga de Mary, así como a todas aquellas mujeres que han luchado y siguen luchando contra esta terrible enfermedad. Les mando un abrazo.

Por otro lado quiero decirles que me tienen sin palabras con sus respuestas, extasiada de tanto review y apoyo,por supuesto que Rebeka, Jujo y enamorada me han hecho reír enormemente, y cada una de ustedes me han conmovido, unas creen que Albert es el mas terrible de los canallas en este momento, otras que en realidad tiene razón, unos tres capítulos atrás querían desgreñar a Candy-

Me encanta leerlas. Reeka 21, thanks for writting. Alessandra Grazzie mille per le tue parole.

Esto se vuelve cada vez más dicertido e intenso, la mentablemente comoe stoy super metida en la historia no me he podido sentar a escribir YNTE, sobre todo porque además tengo muchísimo trabajo.

En cuanto a la narración en You Tube, ya hablé con Jean Pérez quien ha sido muy amable y linda en sus respuestas, y hará una pausa en el trabajo que está haciendo. Enamorada, no es necesario desgreñar a nadie, la verdad es que Jean ha sido super amable en todo momento, y pues estamos hablando para aclarar cosas, gracias a todas por preocuparse, y es cierto, estoy revisando lo de derechos de autor.

Gracias por su tiempo, por sus palabras, por todo y espero de todo corazón que les guste este capítulo.

Bendiciones.

Key Ag.

RAA 26

A la mañana siguiente Albert manejó de regreso al hogar que hasta ese día compartía con Candy y con Drew, no había pasado la noche con Allison como seguramente Candy lo había pensado, había ido al Savoy, simplemente porque no podía quedarse en el mismo espacio dónde ella estaba, no podía enfrentar su mirada suplicante, su belleza que dolía en el alma, había creído que podría vivir con ella sin problemas, tenerla a su lado como su mera compañera, la madre de su hijo, pero se había tratado de engañar a sí mismo, no podía… seguir a su lado sabiendo que tarde o temprano las cuidadosamente construidas barreras alrededor de su corazón serían derrumbadas por ella… la amaba, sí, pero hoy no estaba dispuesto a ceder a ese amor, y a todo lo que aceptarlo implicaría. Había tomado una decisión, una que iba a dolerle a ambos en lo más profundo de su ser, pero que ante lo sucedido la noche anterior, era obvio que no podía aplazarla más.

Entró en su departamento, aún tratando de decidir como hablar con ella, y se encontró con una tierna escena Candy jugaba con Drew en la alfombra de la sala, vestía sencillamente, pero se había arreglado un poco el cabello y usaba discreto maquillaje, estaba sentada animándo a Drew a caminar, y Albert llegó justo a tiempo para ver a su hijo dar tres pasos bamboleantes por su cuenta.

¿Lo viste? – preguntó ella con su mirada cargada de puro deleite.

Por supuesto que lo vi, no demorará mucho más en caminar solo. – le dijo él con él mismo nivel de entusiasmo consciente de que no era el momento de hablar, sino de disfrutar de un logro de su hijo.

Pensaba llevarlo al parque a jugar… - le dijo ella buscando su aprobación con la mirada, o más bien queriendo saber sí él iría con ellos.

Bien, sí eso es lo que quieres vamos… el aire fresco le hará bien, podemos ir a algún otro lado… no sé, algún pueblo cercano… - le respondió Albert con una sonrisa.

¿Estás seguro? -

Puede ser divertido para él, está teniendo un buen día, y estímulos nuevos le vendrán bien, pide a Lena que prepare sus cosas…

Ella se puso en pie como impulsada por un resorte , evidentemente feliz ante su respuesta y le sonrió.

Gracias, tendré todo listo en unos 15 minutos, ¿te puedes quedar con Drew en lo que me cambio?

Sí, ve. – esa era la mujer encantadoramente traviesa que él había conocido, de la que él se había enamorado…

Albert iba a hablar con ella, y decirle que las cosas debían cambiar, pero tal vez egoístamente quería un último día de pretender, un día de disfrutar de ella, de su felicidad, de sus locuras, de todo lo que alguna vez lo había atraído, solo un día más, de lo que hubiera podido ser se dijo, después la dejaría ir… o más bien, él se iría.

La observó bajar vestida en pantalones skinny y un maxi sweater ligero color azul eléctrico, llevaba un enorme brazalete dorado en su muñeca izquierda, aretes bohemios de flecos y una enorme sonrisa en el rostro, el día era fresco, pero soleado. Sin embargo, su sonrisa y la de Drew iluminaban más que mil soles.

Manejaron hasta una aldea cercana, uno de esos lugares anónimos, bellos y típico de la campiña inglesa, encontraron un carrusel y subieron junto con Drew, Albert grabó en su memoria la imagen de ella riendo a su lado mientras montaba un unicornio al lado de Drew, a quién él sostenía montando un dragón. El deleite en su mirada era arrebatador, el aire en su rostro arrebolaba sus mejillas, y la adoración en su mirada hacia su hijo conmovió su corazón, en parte era algo que había visto en ella antes, dirigido a él, pero en estos días Candy tenía mucho cuidado de no mirarlo de esa forma.

Mira lo feliz que está… - le dijo él.

¿Cómo no va a estarlo? Va montado en un dragón y su héroe está a su lado… ¿qué más puede pedir?

Jajajaja, ¿así que eres su héroe?

No, tú eres su héroe, yo soy el amor de su vida hasta ahora. – le dijo ella con una sonrisa.

¿Por qué hasta ahora?

Porque un día crecerá y se enamorará de alguien, pero mientras tanto, lo soy yo. ¿No es así pequeño Drew? – preguntó con una sonrisa la rubia a su pequeño que le devolvió la mirada con evidente adoración, ella parecía una chiquilla más, montada en el unicornio, disfrutando de la vuelta en el carrusel.

Jugaron en el césped, ella haciendo mil y una maromas para hacer a su hijo reír, sencilla, desbordante de vida, vibrante, había algo, algo nuevo, decidido, desafiante, era ella, ella antes de los dieciséis y de todo lo que había sucedido, libre, alegre, llena de vida.

Te vas a marear con tanta vuelta. – le dijo él cómodamente tumbado sobre una manta observándola dar vueltas de carro mientras Drew se desternillaba de la risa.

Me hacía falta hacer ejercicio, apenas puedo recobrar el aliento.

Tal vez es tiempo de que retomes tus hábitos saludables.

Jajajajaja, ¿es una forma amable de decirme que me he convertido en una floja.

No te has convertido en una floja, es solo que en seis meses no te he visto hacer ni un minuto de yoga, pero seguramente es normal, te desvelas mucho, y las cosas con Drew no han sido sencillas, solo digo que si el diagnóstico es favorable deberías considerar retomar las cosas que te gustan.

Tampoco te has ejercitado mucho que digamos…

Lo sé…

Candy pudo percibir la camaradería y complicidad de antaño, Albert estaba relajado, jugando con ella y con Drew, la persiguió por el prado mientras ella cargaba al niño, y cuando los alcanzó los levantó en brazos a ambos para hacerlos dar un par de volandas. Los tres disfrutaron del contacto, no hubo reacciones de tensión de parte de ninguno de los dos ante la cercanía era simplemente algo natural en ese momento.

Compró helados, estuvo atento, cariñoso, no solo con Drew, sino con ella misma, nunca había sido francamente grosero en esos meses, pero el contraste del antes y el ahora siempre había pesado en su relación, era cortés, pero nunca se desvivía o anticipaba a sus necesidades como antes, y ese día lo estaba haciendo, no solo ayudándola, sino mimándola un poco. Le compró una flor y se la dio a Drew para que se la diera. Se adelantó a pagar un collar que le había gustado en la feria callejera, y compró un vaso de café tal cual le gustaba, sin pretender que no lo recordaba como solía hacerlo. ¿Sería que había reconsiderado las cosas? ¿acaso habría un futuro?

Encontraron un artista callejero y le pagaron porque los dibujara a los tres, en forma de caricatura, un pequeño souvenir de un día perfecto, le había dicho él con una sonrisa, mientras pasaba su brazo sobre su hombro por unos segundos para que el artista dibujara sus siluetas.

Comieron un par de emparedados sobre una manta, y disfrutaron de una copa de vino mientras Drew dormía la siesta en medio de ellos. Era una tarde tan perfecta, tan deliciosa que ella no se atrevió a preguntar nada, hablaron sobre libros que ambos habían leído, películas que disfrutaban, Drew, y sus sueños para él. la próxima gala de la tía Elroy por su cumpleaños, fue un día tranquilo, sencillo, sin interrupciones, Albert había apagado su celular y Candy había perdido la costumbre de cargarlo con ella. Cuando llegaron a casa, pensaron que Drew estaría demasiado cansado, pero al ponerlo en el suelo lo vieron ponerse en pie y caminar hacia Albert con los brazos extendidos como sí siempre hubiese podido hacerlo. Eran los primeros pasos de su hijo, y estaban ahí, juntos, para compartirlos… Albert se preguntó por un momento si valía la pena seguir negándose a ceder a lo que era evidente…

Ese es mi pequeño guerrero. – dijo él mientras lo alzaba en brazos y lo hacía reír.

Ella levantó su luminosa mirada hacia él, feliz de lo que Drew había logrado, y feliz de poder compartirlo con Albert.

Él le sostuvo la mirada por un momento, y después la esquivó, por temor a qué ella leyera en ella algo de lo que había decidido. Candy sintió la tensión regresar de pronto, algo había sucedido…

¿Qué sucede? – le preguntó ella poniéndose seria de pronto.

Nada, lo logró, ahora tienes que prepararte para correr detrás de él. - le respondió él en tono ligero tratando de retener un poco más la perfecta armonía.

Albert… sé que algo sucede… - le dijo ella, la perfecta dicha del día se había roto.

Tenemos que hablar. - le respondió él renuente.

Bien, dime que sucede. – contestó la rubia armándose de valor

No ahora Candice, tal vez más tarde cuando Drew esté dormido…

Es obvio que has tomado una decisión. Te conozco, aún puedo leer en tu mirada…o más bien en la forma en la que esquivas la mía que tienes algo que decirme – le dijo ella por lo bajo, mientras pedía a Lena que llevara a Drew a su habitación y a dormir una siesta.

Albert caminó hasta el bar se sirvió una copa para él y otra para ella, Whiskey y un Martini para Candy, después se dirigió a uno de los cómodos sofás de piel y tomó asiento, Candy tomó el Martini y se sentó a su lado preguntándose a dónde había ido toda la felicidad de ese día.

Necesito que me escuches con calma… - le pidió el tranquilamente, al parecer no podría aplazar la charla mucho más… el tiempo de pretender dicha absoluta había llegado a su fin.

Albert… quiero que me escuches también. – le respondió ella, dispuesta a luchar por su amor, a hacerlo ver que todo había sido un error, una estupidez de su parte, pero también un engaño… ella había sufrido, no le había roto el corazón solo porque sí, sino que había roto su propio corazón en lo que ella pensó era el intento de salvarlos a todos.

No quiero escuchar tus razones. No las necesito. – le respondió él seco, sabiendo a lo que ella se refería.

¿Entonces cómo puedo… conseguir tu perdón? – su tono era suplicante. El rostro de él se había endurecido, y a pesar de estar muy cerca la distancia era evidente.

Candice, no es por falta de conocimiento de tus razones que no te he perdonado...sé porque te fuiste. - le dijo él encarándola, y dejándole saber la verdad que había callado desde hace meses, él sabía lo que había sucedido.

Según tú, amaba a Michael. ¿No es eso? – respondió la rubia desafiante, dispuesta a echar por tierra lo que ella creía era la verdad.

No. Sé por qué te fuiste, dé lo que has callado y que crees que hará cambiar mi forma de pensar en cuanto me lo digas, esa explicación mágica que según tú me hará olvidarlo todo y amarte de nuevo, pero debo decirte de antemano que no será así. – le dijo él fijando su mirada en ella… él conocía la razón por la que ella se había ido… Su corazón se quebraba, había pensado que en cuanto lo supiera todo se arreglaría, que entonces el entendería y le abriría los brazos para consolarla, pero se había equivocado… eso no podía estar sucediendo, pero así era…

¿Cómo lo sabes? – le preguntó incrédula, titubeante, lo había apostado todo por ese momento, esa era su carta secreta, su posibilidad de triunfo, y él la había echado a tierra sin miramiento alguno.

Contraté un investigador hace poco… alguien que tú también conoces…

Le pagaste a mi investigador. - lo acusó ella.

Sí querida, debes hacerlos firmar cláusulas de confidencialidad para que no vayan por la vida divulgando lo que encontraron. – le respondió el sarcástico… la guerra frontal había comenzado, Albert no podía tener piedad, era tiempo de decirlo todo, de sacarlo todo, de dejar claro que no había más posibilidades, la esperanza había muerto.

¿Entonces entiendes? – preguntó ella con un pequeño rayo de esperanza, consciente de que era el momento de apostarlo todo y ver si algo podría rescatarse. Pasando completamente por alto el tono de voz que él había empleado.

La respuesta la sorprendió como un golpe en el estómago que la dejó sin aliento. Albert le habló con franqueza, de frente y sin miramientos.

No Candice, no hay forma de que entienda tú lógica y supuestas razones, porque yo no te hubiese dejado, hubiese encontrado la forma de luchar juntos… a lo mejor tocaba aprender a ser amigos de nuevo, no digo que no hubiese sido doloroso o difícil, pero largarte con Michael, pretendiendo que lo amabas, ser su mujer… mientras estabas embarazada de mi hijo… es ridículo que me importe, pero he descubierto que así de machista soy, imaginarte en sus brazos, saber que él sintió sus primeros movimientos, que él lo vio nacer…que si hubieses sido más lista hoy seguirías casada con él… no puedo con eso, lo siento, pero no puedo pretender que nada de eso sucedió y que te perdonaré todo, porque no es cierto, sí hoy le hago caso a ese pequeño instinto o rastro de amor si lo quieres llamar así… terminaré por destrozarnos, a ti porque nunca dejaré de culparte, de reclamarte de odiarte un poco por lo que hiciste y a mí, porque no me habré respetado como hombre, como ser humano… y hacerte miserable por no querer amarte como te amaba terminará por destruirnos…¿qué clase de vida le daríamos a Drew? - sus palabras fueron como puñaladas al corazón de Candy…

¿Puedes negarme algo de lo que te dije? ¿acaso me equivoco en lo referente a ti y a Michael?

Es estúpido que te enfoques en eso, en todo caso tú también tienes una relación con Allison.

Sí, pero mi relación no surgió de la noche a la mañana, ni me largué dejándote sin explicación alguna, dime que no tuviste nada que ver con él.

¿Es en serio que en eso se reduce todo, en un estúpido instinto primitivo, en celos machistas?

No es eso Candice… solo me pregunto como pudiste pasar de mis brazos a los suyos, así, sin más como un mero trámite. Y no me digas que lo mismo hice con Allison, porque no fue así, tú estabas casada, y tenías un hijo de otro, ¿qué esperabas que hiciera? ¿Qué esperara por ti? Tú ya habías decidido.

Albert… podemos solucionarlo. Iremos a terapia… trabajaremos juntos…- intentó ella una vez más, desesperada, porque veía que lo que había logrado se le escapaba de las manos, en algún momento tenerlo cerca y presente se había convertido en un consuelo, disfrutaba de su presencia, de los pequeños roces y momentos involuntariamente íntimos.

Ese es el punto, no quiero que lo solucionemos…no quiero luchar por la relación, por el hubiera, quiero hacer mi vida justo como la había planeado y diseñado… ser feliz, porque logré serlo, aprendí a vivir sin ti, y estos meses he aprendido a vivir sin enojo o rencor, pero hay días en que te creo culpable hasta de la enfermedad de Drew, y eso no es vida. - le dijo él con calma y contundencia. Tenía que hacerla entender y ceder, porque si seguía insistiendo él podría ser quien se diera por vencido…

Nunca dejé de…

No lo digas… - le respondió encogiéndose de hombros, de nada valía escucharla decir que lo amaba, lo mejor era evitarse eso

Estaba desesperada, dolida…- intentó hacerlo entender, ver su posición, su voz se quebraba, se sentía sensible, en carne viva, con los sentimientos a flor de piel, la desesperación amenazaba con ahogarla… pero él la cortó nuevamente.

Por unas estúpidas fotos y por las pruebas que Eliza te dio… ¿cómo pudiste caer en eso? ¿Cómo pudiste pensar que yo te sería infiel? ¿creer que nuestros padres habrían apoyado nuestra relación si en verdad hubiésemos sido hermanos? No solo es estúpido, es denigrante, inverosímil…– su temperamento comenzaba a encenderse a pesar de que estaba decidido a no perder control de sus emociones, pero aún hoy le enojaba que ella hubiese dudado de él y de sus padres y preferido creerle a una arpía amargada.

Sé que no soy hija de Victor, esa prueba yo misma la mandé a hacer hace años…. – le respondió tratando de sorprenderlo, de hacerle ver lo que la había atormentado por tantos años, pero la sorprendida fue ella ante su respuesta.

No quiero estar presente el día que sepas porque esa prueba salió negativa… - le respondió Albert con compasión que ella pasó por alto… eso no era importante ahora... Albert se iba, iba a hacer una vida con Allison…se llevaría a su hijo la mitad del tiempo, no solo tendría que compartir a Albert, sino a Drew…con una mujer contra quien lo único que tenía era que se había robado el corazón de Albert.

¿Tú sabes? – preguntó a pesar de que su atención no estaba en ello… tal vez Albert tenía respuestas.

Sí, pero no me corresponde, solo puedo decir que sería bueno que hablaras con tu madre. – su respuesta fue tan firme que ella sabía que no tenía caso insistir.

Albert me equivoqué… - intentó ella de nuevo con mirada suplicante, y poniendo su mano en su brazo. Él clavó su fría mirada en ella y le respondió.

Sí, y mucho, y de nada sirve para mí que reconozcas tus errores…

Eliza.. Sonia…

Dos perras que te odiaban por tenerlo todo, a ellas fue a quienes les creíste, en lugar de a la pareja que te cuidó y demostró amor toda la vida. En lugar de creerme a mí, el hombre que te amaba con locura, me creíste capaz de engañarte con la mujer que tú misma trajiste de regreso a nuestras vidas… en verdad creo que deberías ir con un psicólogo y tratar de encontrar el trasfondo de tu enorme necesidad de autodestrucción, de sabotaje… por ti y por Drew… porque quiero que seas feliz, qué él tenga una madre equilibrada, capaz, lo que todos esperábamos pudieras ser… - su respuesta no le dejaba lugar a decir mucho.

Ella se puso en pie, y caminó hasta la ventana, en silencio, era evidente, ella le había roto el corazón, había destruido su confianza en ella, y por eso era qué no podían seguir juntos.

Candice, no puedes simplemente dejarme hablando. – le reclamó él.

Ella volteó a verlo, acallando su corazón y sus deseos…encontró palabras para responder, aunque su mente parecía estar vacía en ese momento. La realidad caía a su alrededor, destruyendo sus esperanzas sin compasión alguna.

No te estoy dejando hablar solo, simplemente te estoy escuchando… y es mucho más de lo que tú has hecho por mí en estos seis meses… en Paris había decidido recomponer mi vida, tomar las riendas, hacer lo que me correspondía, convertirme en una mujer de la cual mi hijo pudiera sentirse orgulloso… pero no tuve tiempo, Drew se enfermó, llegaste, te hiciste cargo… y te lo agradezco, reconozco tu esfuerzo, tu trabajo, tu presencia de ánimo, la verdad en esos momentos no tenía cabeza para nada, y no había aprendido a manejar los recursos y contactos a mi favor… y aún no lo aprendo del todo, pero, un día no muy lejano lo lograré… - era una mezcla entre reclamo y conversación.

Siempre estaré para Drew, y por lo tanto para ti en cierta forma…nuestro acuerdo era que no te irías sino hasta que él estuviera bien…

Lo sé, y ahora vienes a decirme que eso no podrá ser. – le dijo ella con tristeza y dolor en la mirada.

Así es. -

Es por ella… -

¿Ella?

Allison, mientras, no me preocupé por cómo me veía no hubo problema, pero supongo que ayer no le hizo gracias verme llegar arreglada, fue una declaración de guerra ¿no? ¿piensa que quiero reconquistarte? – claro que quería reconquistarlo, y claro que estaba siendo irracional al hablar así de frente con Albert sobre su novia, pero, ¿qué más quedaba?

Candice, no tengo porque darte explicaciones sobre mi relación con Allison. Me voy porque me doy cuenta de que ya no es lo más saludable que sigamos juntos, pero si quieres saber, te diré que mi relación con ella es una relación estable, madura, ella es una mujer extraordinaria, inteligente, con metas claras, que aporta a mi vida justo lo que quiero que aporte, la amo, no estoy con ella por olvidarte a ti, estoy con ella, porque te olvidé y me di una nueva oportunidad, cuando te fuiste quedé destrozado, solo pude recomponerme porque no podía dejar que las empresas se fueran en picada por el bien de tu padre y el mío, por meses me pregunté que hice mal… me culpé por haberme enojado por el dinero, por las malas inversiones, por haberte presionado, porque tal vez lo sensato hubiese sido quedarme… pero entonces llegaste a la boda de Anne y Archie, embarazada y aparentemente feliz con Michael… en ese momento supe que no podía seguir esperando por ti, que tú habías decidido como querías vivir tu vida, y que lo mismo me correspondía a mí… es cierto que te veo y no puedo evitar recordar, es cierto que te admiro, que tu belleza me conmueve, que adoro que tengamos un hijo juntos, pero a la vez me destroza por completo que tengamos que tenerlo en estas circunstancias… y tú eres la responsable de ella, tú eres la responsable de que no podamos disfrutarlo juntos, de que tengamos que estar separados, de que mi hijo, no tendrá la familia que tú y yo tuvimos, la que te dije claramente soñaba con tener un día… rompiste mis ilusiones y mis sueños, y ahora solo me queda vivir con lo que hay, perdonarte, pedirte que seas mi esposa, y pretender compartir una vida contigo terminará por destrozarnos, de una forma u otra ya rompiste la armonía, ya sembraste discordia, ya hiciste imposible lo que tanto amaba y admiraba de nuestras familias…¿no te das cuenta? Quedarme contigo sería a costa del bienestar de mi familia.

¿Por qué si puedes admitir que aún sientes algo por mí, no nos permites luchar por esto? Por nosotros, por Drew… Pauna y Rose me perdonarán si tú me perdonas… todo puede volver a ser como antes… -

Tal vez porque sé que será inútil, entiende, no puedo dejar de verte como la mujer hermosa que eres, como la niña encantadora que un día fuiste, pero tampoco puedo olvidar que te fuiste… que me robaste la oportunidad de ver a mi hijo nacer… no puedo… te amé con locura... por supuesto, lo sabes…

Aún debe quedar algo de ese amor… podemos rescatarlo…

No Candy… no hay nada que rescatar…Creo que no es posible amar igual dos veces, siempre serás la ilusión del amor y la vida perfecta, eso serás, el recuerdo de lo que pudo ser, de lo que soñé que sería… pero hoy las condiciones son diferentes, hoy no quiero una princesa a la cual mimar, hoy quiero una mujer fuerte, que me ame, pero que no dependa de mí y que no me necesite a su lado, pero a pesar de ello quiera estar conmigo, caminar juntos, y forjar nuestros futuros en paralelo.

Yo puedo ser esa mujer… - el rostro de ella estaba bañado en lágrimas.

Por eso es qué no quería que habláramos, no quería lastimarte… pero no, querida mía, no puedes ser esa mujer… no serías tú...- le dijo él con un enorme dejo de tristeza, consciente de que le decía la verdad, Candice era una princesa, siempre lo sería, y en él siempre evocaría sentimientos y reacciones que Allison no evocaba.

Estaba destrozada Albert… no sabía que pensar, ni que hacer… ni a donde ir… temía por mi hijo, por su futuro, no quería que sufrieras, ¿qué tal si nacía enfermo? ¿si no sobrevivía? ¿si Eliza cumplía su amenaza y gritaba a los cuatro vientos que tú y yo éramos hermanos?

Candy… eras tan niña… aún hoy, con todo lo que ha pasado crees que hiciste lo correcto…pero detente a pensar por un segundo… ¿crees que se lo hubiese permitido? ¿Acaso te ha molestado en este tiempo que has estado a mi lado? Jamás te hubiese dejado sola, habría estado a tú lado, y si nos tocaba enfrentar lo peor lo haríamos juntos, pero tú decidiste por ambos… no me permitiste estar ahí para ti, me dejaste fuera, como un perro, cortaste todos tus lazos… ¿qué esperabas? ¿qué pensaste que iba a suceder? – no era la primera vez que escuchaba esas preguntas, en ese tono compasivo, Michael también las había hecho…y esa compasión la quebraba más que él enojo de Albert.

Ella guardó silencio derrotada, comprendiendo el enorme dolor que le había causado, todo lo que había roto, ser consciente de que había cavado su propia tumba no era sencillo, quería tirarse a sus brazos y abrazarlo, convencerlo con besos y caricias lo que sus palabras no podían, hacerlo olvidar su traición, convencerlo de que le amaba más que antes, que hoy a seis meses de vivir juntos comprendía que nunca había hallado paz al lado de Michael, porque Albert le era necesario, era su sol. Pero también sabía qué si hacían el amor en ese momento, sería un error, y que sí el cedía lo haría por compasión, y después se odiaría a sí mismo, y la odiaría a ella, por haberlo orillado a serle infiel a Allison.

Quiero seguir a la disposición de mi hijo… pero debes admitir que el seguir juntos se volverá insostenible en algún punto...cercano… - su voz la sacó de sus pensamientos.

Intentó hacerlo ver lo que ella había estado dispuesta a hacer, la forma en la que había tratado de conseguir su perdón, de demostrarle amor, de estar ahí por él y para él.

En un principio entendí que era necesario que tú y yo viviéramos juntos no podía dejarte a Drew a que llorara y tú te las arreglaras con él, yo te había quitado la oportunidad de conocer a tú hijo desde mi vientre, me correspondía ayudarte a conocerlo, a cuidarlo, enseñarlo a él a amarte… y eso fue lo que me dediqué a hacer… y no me arrepiento… no me arrepiento de los seis meses que hemos pasado juntos, ni de haber compartido una cama por última vez…porque lo hice no solo porque era lo correcto, o para conseguir tu perdón, sino por amor, no sabes cuantas veces había soñado presentarte a tú hijo, y ver tu rostro iluminarse al tomarlo en tus brazos, observar tu ternura con él… - sus palabras parecieron conmoverlo un poco.

Y te lo agradezco, agradezco de todo corazón lo que has hecho, sé que lo diste todo, que aguantaste mis silencios, mi intrusión, a mi familia, pero… - Albert no tenía otra respuesta que la que ya le había dado, las cosas debían cambiar, y punto.

Pero la realidad es que estamos muy lejos de que me perdones… me quedé porque era lo correcto, pero también me quedé por ilusión, por esperanza, de un día lograr que me amaras de nuevo… pero queda claro que es imposible, así que si esa es la decisión que has tomado… perfecto, buscaré un lugar dónde irme… - intentaba ser madura, y mantener la calma, aunque las lágrimas que rodaban por sus mejillas y el dolor de su mirada la delataban, había un dejo de amargura en sus palabras.

No tienes que buscar un lugar, he puesto este a nombre de Drew, yo soy quién se va… te pido que te quedes al menos por un tiempo, no hay prisa, y por supuesto se queda todo lo que está amueblado, solo vendrán por mis cosas… eres libre de cambiar la decoración o adaptarla… no importa, pero creo que mientras Drew esté enfermo conviene no mover nada…

Te vas y me dejas con un lugar lleno de tú personalidad… -comenzó el reclamo, pero se calló recordando que ella ni sus cosas había sacado de su hogar en Mahattan. – lo siento, no sé cómo me atreví a decir eso…

Justamente eso pensaba...

¿Cómo lo superaste? – preguntó ella.

Albert suspiró profundo, recordando la pesadilla de esos primeros días, de lo que había implicado regresar a un lugar vacío, lleno de ella, dónde no encontró ni una nota de despedida… el dolor de su abandono vino de nuevo, reunió valor y le contestó.

Viví en un hotel hasta que cada rastro de tu presencia fue sacado del departamento… pero la verdad es que en cada esquina había un fantasma de ti, un recuerdo… así que terminé por venderlo, una redecoración no bastó, tú, nuestro amor, estaba tatuado en ese lugar… respondió con sencillez, evidenciando la herida que si bien había sanado, aún estaba tierna.

Albert, perdóname mi amor… - le dijo apenas capaz de respirar, el peso de sus errores, de como lo había tratado, de como lo había sometido a un dolor innecesario, .de su inconsciencia e impulsividad la aplastaban. No podía respirar, la culpa y el dolor atenazaban su garganta. Albert se sentó a su lado de nuevo y acarició su espalda amigablemente, tratando de que se calmara.

No te cargues con eso, no vivo con rencor, solo sé que tú y yo somos pasado… - le dijo tranquila y compasivamente, sabía que por primera vez ella comenzaba a verlo todo con claridad.

Dame una oportunidad… - no podía dejarlo ir así nada más… aunque eso significara humillarse.

No puedes pedirme eso… no después de la forma en que te fuiste… Candy, de nada sirve que de diga que te amo… no voy a ceder, no voy a derribar la barrera… un nosotros ya es imposible. - le dijo él con objetividad y tristeza, ahí estaba la barrera imposible de escalar, debía rendirse y ceder. Albert era inconmovible cuando así lo decidía… -por favor no lo hagas más difícil, no puedo quedarme… es lo mejor para los tres… lo sabes…terminaremos por hacernos más daño, y no es una realidad pensar que dejaremos de vernos… -

Está bien…tienes razón, es cierto que no puedo seguir viviendo contigo todo lo que un día soñamos, pero sabiendo que soy una intrusa en tu vida… una carga involuntaria. – respondió ella haciendo acopio de dignidad, sabía que estaba siendo injusta, pero su orgullo estaba herido, por primera vez en la vida no había conseguido justo lo que quería de Albert Andrew… lo había perdido.

Candy…

No, por favor, regresa al Candice y pensemos que no hay más, que no somos nada, aún deberemos ir al médico juntos, y pasar todo lo de estudios y hospital al lado de Drew… porque tenemos que estar informados de primera mano… - tal vez el enojo le ayudaría a superar ese día…

Albert calló por un momento… lo había pensado, lo cierto es que había pasado la noche trabajando en ello, quería lo justo para ambos, y lo mejor para su hijo.

Lo sé, he redactado un acuerdo… creo que lo mejor será que Lena vaya con él de un hogar al otro, por supuesto que por un par de semanas en lo que termino de adaptar el nuevo departamento… vendré por él y pasaré tiempo con él en casa de mi madre, o en mi nuevo hogar, pero no se quedará a dormir, sé que no será un proceso automático ni sencillo… pero es mejor que vaya entendiendo que nos tiene a su lado, que cuenta con nosotros, pero que no estaremos juntos, es pequeño, se adaptará… - sus manos se habían rozado sin querer y un escalofrío había recorrido el cuerpo de la rubia, y ella estaba segura que el de él también, sino no se hubiese sobresaltado, como siempre lo hacía.

Aún hay química entre nosotros…el día de hoy fue perfecto… - dijo ella en voz baja.

Dime, si honestamente crees que la química es suficiente para sostener una relación...Te amé tanto…lo fuiste todo… y me dejaste sin explicación alguna… lo siento, pero un nosotros ya no es opción. Y la química no será suficiente. -

Es claro que nunca me perdonarás, no importa cuántas veces te lo pida… y tal vez no debo seguir intentando pagar penitencia, todo mundo tiene derecho al perdón, a la redención, pero queda claro que eso no sucederá para mí… no contigo, ni con Rose, ni con tu madre… y está bien, es válido… y al parecer queda claro que no puedo seguir saboteándome a mí misma… solo quiero que sepas que no me arrepiento de nada de lo que vivimos juntos, que Drew siempre fue un niño deseado, el cumplimento de mi nuestros sueños y anhelos… la materialización de un gran amor que de no ser por él hoy estaría en el olvido. – le dijo ella con dolor y amargura.

Albert se permitió entrelazar sus dedos con los de ella, y la miró a los ojos… había cariño, y amor en su mirada… tal vez eso era lo que más dolía saber que era una decisión consciente a pesar de su amor por ella, decidía alejarse.

Candy, Drew es el mejor regalo que me has dado… - sus límpidos ojos azules estaban húmedos.

¿Aún mejor que el Rolls Royce? – le preguntó ella con una sonrisa triste, con un dejo de travesura del pasado.

Millones de veces mejor que el Rolls Royce, Drew es la materialización de nuestro hubiera… pero ya no importa… crece, madura, sé la mujer fuerte, digna, encantadora de la que tú hijo se sentirá orgullosa… sé feliz…no puedo siquiera decirte que seremos amigos…porque la realidad es que debemos asumir las consecuencias de nuestro presente… y seguir adelante…no dejaremos de vernos, seguiremos andando en pos de la misma meta, y haré lo posible por apoyarte… pero también debemos hacer hasta lo imposible por separar nuestras vidas, y alcanzar la felicidad lejos el uno del otro.

Está bien…te amo, lo suficiente para dar la vuelta a la hoja para que puedas ser feliz, pero sobre todo he decidido amarme a mí misma primero… no puedo seguir torturándome. – ella limpió las lágrimas valientemente y le dio un apretón a la fuerte mano varonil que aún sostenía la suya. -Tienes todo redactado por los abogados asumo…-

No, no con los abogados, ayer puse en papel lo que creo es un acuerdo justo para todos, háblalo con tus abogados, fírmalo si te parece o has los cambios que quieras y dámelos a revisar, supongo que será un estira y afloja constante por un par de semanas…no creo que tenga la energía para discutirlo hoy mismo… debo irme…alguien vendrá por mis cosas…pondré un auto a la disposición de Lena para que ella me lleve al niño…quiero verlo a diario…-

Está bien, déjame leer lo que propones y te daré una respuesta lo más pronto posible… no voy a ceder las terapias ni el hospital…

No espero que lo hagas, tendremos que seguir haciendo eso juntos…te prometí que nosotros seríamos su fuente de fortaleza y así será…un fin de semana contigo y uno conmigo…las festividades que pasemos juntos como familias no son problema, claro mientras planees asistir…es una realidad que separar a nuestros padres no es precisamente una posibilidad.

Candy ser recargó en su hombro por unos momentos se sentía sin fuerzas, él la abrazó, pero por alguna razón se sentía más como un abrazo que Anthony le daría, algo había cambiado, entre ellos.

¿A qué hora vendrán por tus cosas? – por más que quisiera quedarse en su abrazo toda la noche, sabía que no debía…

Te aviso… con horarios calculados podemos también planear nuestros tiempos de trabajo… necesitas reincorporarte a los negocios, debes saber manejarlo todo por Drew…por cierto, inicié acciones legales en contra de Sonia y Eliza, por las inversiones falsas y los desfalcos… todo fue a parar a sus manos… lo hice hace mucho, antes de saber de Drew…

Entonces las sospechas de Tía Elroy eran acertadas.

Nada se le pasa… sí, pero ya he tomado pasos en el proceso de recuperación del dinero... pero, en su momento hablaremos de negocios cuando sea necesario, y con todo el consejo presente… me voy, se me hace tarde.

Albert…

¿Sí?

Te amo… un día dejaré de hacerlo tal vez… pero hoy esa es la verdad, te amo, y me arrepiento de todo lo que te hice pasar, te pido perdón, aunque tú perdón no signifique que estaremos juntos… -

Candy… No puedo negarte lo evidente, también te amo, y te perdono, pero no puedo olvidar, y debo seguir adelante…sé feliz. Debes madurar, crecer como persona, convertirte en una mujer con la que tú misma puedas estar orgullosa de serlo, una mujer capaz de sacar adelante a Drew sola si eso fuese necesario, y no porque piense irme o no estar para Drew, sino porque ser así de fuerte te permitirá estar segura, le dará a Drew estabilidad y fortaleza… piénsalo… – le dijo mientras depositaba un beso en su frente y daba media vuelta para caminar hacia la puerta.

La rubia lo observó andar con paso decidido, y él en el último segundo volteó a verla era difícil decir adiós, dar la espalda al sueño que había atesorado durante esos meses juntos, el tiempo en el que casi había podido ver esa ilusión cumplida se había acabado, ella era la mujer que definía para él fascinación, puro e in-adulterado amor, porque la había amado sin reservas, esperándolo todo, y dándolo todo, y su hijo, la materialización de ese sueño, un sueño que ahora entendía era un imposible, clavó su mirada en ella una vez más, y después dio la media vuelta y salió. Dando la espalda a lo que un día pudo ser.

Su mirada sobre ella le dijo lo que necesitaba saber, enfrentado con el hecho de perderse el uno al otro para siempre, la respuesta seguía siendo la misma, para él ella estaba perdida desde el momento en que lo había abandonado.

Candice enderezó los hombros y le dedicó una sonrisa, era tiempo de reinventarse, y de ser la mujer que le correspondía ser. Las palabras de Albert resonaban en su mente, y reconoció que nadie más que ella era responsable de todo lo que había sucedido, excusarse ya no era suficiente, quedaba claro que había actuado estúpidamente, que no había estado a la altura de las circunstancias, que había perdido al amor de su vida por ahogarse en un vaso de agua… era tiempo de pedir perdón, de habar con sus padres, acercarse a los Andrew y tratar de enmendar sus errores, por ella, por Drew…por su familia, por aquellos a quienes había lastimado…y por Albert… el ruido de la puerta al cerrarse tras de él fue la señal, dejó que las lágrimas corrieran, esa noche dormiría acurrucada con su hijo, envuelta en el sweater que él había dejado, aspirando su aroma y soñando que eran sus brazos los que la rodeaban, pero mañana sacaría de su interior la fuerza necesaria para caminar… mañana pensaría, hoy solo quería olvidar y soñar que estaban juntos.