Realmente una nueva vida siempre es o debe de ser sagrada para cualquier persona pero ¿realmente siempre es así? ¿Realmente siempre toda la gente lo sabe? Realmente la maldad es demasiado grande en muchas ocasiones, pues no les importa ni la vida de otro ser.

La maldad, realmente siempre ha sido tan grande en este mundo no por los sentimientos sino más bien los actos, actos que son los que marcan más la delgada línea que hay entre el bien y el mal, cada persona decide que hacer el bien y el mal, aquella delgada línea que cada persona puede cruzar en cualquier momento…

P.H.


"No puedo creerlo…Helga…acabas de darme una gran idea" pensaba la pelirroja caminando en dirección contraria de la casa de huéspedes.

-¿Sera? –Escuche lejanamente la voz de Miles, eso me parecía, mientras trataba de abrir mis ojos

-Estoy…casi segura de que si –Aquella debía ser Stella, su voz era inconfundible

-Yo también creo lo mismo –Susurro nuevamente la voz de aquel hombre por fin pude abrir los ojos –Arnold…debe saberlo

-Si

Trate de enfocar aquellas imágenes borrosas -¿Qué…? –Pregunte mientras enfocaba más aquel cuarto donde me encontraba -¿Señora Shortman?

-Helga, que bueno que ya despertaste hija –Dijo la mujer castaña sonriéndome –Ya te había dicho que me llamaras Stella

Me incorpore rápidamente y Miles me sostuvo -¿Te sientes mejor?

-Me siento…mareada aun –Respondí algo débil, escuchar mi voz en aquel momento era como escuchar a alguien desconocido me dio algo de escalofrió

-Es normal… -Stella me miro inquisidoramente -¿Has comido bien, Helga? En tu estado no…puedes…no debes mal pasarte

-¿En…mi…estado? –Pregunte tratando de sonar normal e inocentemente

-Vamos Helga –Miles se me acerco –No puedes engañarnos

-Yo…

-Dime algo hija –Stella me miro un poco más seria -¿Arnold lo sabe?

En aquel momento sentí un sudor frio caer por toda mi espalda, no podía mentirles ¿O si? Realmente yo había ido con la intención de ir a decirle la verdad a Arnold, pero después de saber lo que el estaba planeando con Lila, me enfurecí bastante y más que eso…no podía dejar a un ser inocente sin su padre, pero también estaba mi hijo de por medio así que…

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-Gerald debemos hacer algo –Comento la oriental a su prometido

-Si nena pero ¿Qué podemos hacer?

-Debemos decirle la verdad a Arnold –Phoebe estaba realmente preocupada por lo que pasaría con sus amigos –Debemos decírselo ya porque…

-Nena no podemos meternos en la vida de nuestros amigos amor

-Pero es injusto que…

-Lo se princesa pero Arnold y Helga deben aprender a resolver solos sus problemas y vivir también con sus decisiones –Gerald tomo la mano de su novia sonriéndole –Mira Arnold cometió un grave error en el pasado cuando lastimo a Helga y lo pago caro…lo sigue pagando porque ahora Helga desconfía mas del amor que dice que renació en su corazón, es lógico que Helga no le crea, después de lo que paso.

-Eran más jóvenes, Gerald, Arnold cometió un error lo sé y no le perdono que haya roto el corazón de mi hermana ni que haya ocasionado que ella terminara por querer irse lejos –Comento la oriental repasando un poco la vida de su amiga –Pero eso no quiere decir que no tenga derecho a saber que será padre…que en verdad será padre porque dudo mucho que Lila en verdad este embarazada de él.

-Te comprendo pero te repito amor, que es mejor no meterse –Gerald le miro seriamente –Es mejor dejarlos solucionar sus problemas

-Pero…

-Ya nena, mejor hay que ver lo de la boda ¿no?

-Bien –Dijo la oriental molesta pero sonriéndole dulcemente a su futuro esposo, mientras sacaban los papeles donde realizaban los preparativos de su boda.

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Helga se encontraba en el cuarto de la casa de huéspedes recogiendo lo que había dejado ahí, al día siguiente tendría que partir a New York nuevamente, lejos de Arnold, lejos de su felicidad nuevamente, lejos del amor no correspondido como siempre, lejos de todo lo que pudiera dañar a su futuro bebe.

-Lo lamento mucho bebe –Susurro la joven tocándose el vientre mientras una pequeña lagrima salía de sus ojos azules como el mar, el cual era tan inmenso como el dolor que estaba sintiendo en aquel momento

En aquel momento recordó algo que pensaba que era necesario hacer para que una persona estuviera mejor y más tranquila, se encamino hacia la habitación de la abuela de Arnold, quien nuevamente estaba en su cuarto pues había enfermado de gripe nada grave como la última vez pero debía estar en reposo por recomendación de Arnold.

-¿Puki?

-¡Oh es mi valiente y hermosa princesa de Troya! ¡Elena! Adelante hija ¿Cómo está todo en la gran aventura y batalla? ¿Ya ganaste verdad?

-Lamento mucho decirle mi general –Dijo la joven tristemente –Que…me rindo –Dijo soltando unas lágrimas –Yo abandono la batalla

-¿Qué?

-Lo siento mucho Puki, se que te estoy decepcionando pero…ya no puedo más –Abrazo fuertemente a la anciana quien coloco una mano en el hombro de la joven mientras miraba con asombro aquella niña que siempre vio tan poderoso, imponente y fuerte ante cualquier tempestad pero igual que ella…se podía quebrar

-¿Por qué, Helga?

La rubia sorprendida le miro, era la primera vez que Puki lucia tan seria e interesada en una conversación normal, además de que era la primera vez que le llamaba por su nombre, la rubia sonrojada le miro avergonzada –Porque…Arnold se casara…con Lila –Susurro lentamente mientras sentía su corazón quebrarse

-¡¿Qué?! ¡Eso no puede ser!

-Si lo es, ella me lo dijo hoy y el no dijo nada…no dijo nada –Dijo la rubia molesta y triste

-Debe de haber un error

-Puki no quería irme sin confesarte algo

-¿Qué es?

-Puki…tendré un hijo

La anciana sonrió tiernamente –Es de él… ¿verdad?

La rubia solo le sonrió en complicidad mientras se sonrojaba totalmente pero ambas estaban tocando la parte del vientre de la rubia, ambas se miraron tierna y en complicidad, estaban felices porque ambas se comprendían era como si las dos supieran lo que ambas dirían o harían en aquella situación.

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Llego el sábado, Arnold se encontraba preocupado, sus padres no quisieron contarle lo que Helga tenia, al menos pensaba eso pues sabía que ellos sabían lo que la rubia tenia, no era la primera vez que se desmayaba y él ya lo había visto con anterioridad pero ahora…¿Qué rayos podía hacer? La rubia no le había dirigido la palabra el día anterior, ella salió ese día muy temprano, sabía que tenía una cita con la prensa acerca de su libro, lo supo gracias a Gerald, aquella entrevista estaba por terminar si sus cálculos eran correctos, esperaba que volviera a la casa de huéspedes.

-¿Qué es lo que pasa Helga? –Se preguntaba el rubio mirando alrededor de su cuarto hasta que… -¿Y esto? –Tomo una carta rosa que estaba sobre su almohada, la cual era de… -Helga

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La rubia estaba ya camino hacia el aeropuerto de Hillwood, pensando solo en lo que realmente le importaba y dejaba atrás en aquella ciudad, aquel amor que realmente no renació de las cenizas, pues nunca hubo amor correspondido, solo amor de parte de ella.

"Tal vez ahorita ya leíste mi carta, Arnold, sé que me odiaras cuando leas la verdad" pensaba la rubia cabizbaja bajando del taxi e ingresando al aeropuerto "Es mejor así…"

-¿Estas segura de esto? –Pregunto Phoebe mirando a la rubia seriamente

La joven volteo a verla mientras caminaba hacia la entrada del aeropuerto bajo la lluvia –Es mejor así Phoebe

-¿Para quién Helga? ¿Hasta cuándo seguirás sacrificándote? ¿Sacrificando tu felicidad y la de Arnold? ¿Hasta cuándo seguirás huyendo de tus miedos?

-Arnold esta mejor sin mí y yo estaré mejor sin el –Dijo la rubia tratando de controlar el frenesí de su corazón mientras escuchaba las gotas de lluvia golpear con fuerza su sombrilla como su corazón su pecho –Es mejor así y no estoy huyendo –Alguien le observaba de cerca

-Si claro

-Nos vemos Phoebe

-Espero que no te arrepientas

-No lo hare –Ambas se miraron seriamente un momento y después la rubia le abrazo tratando de relajar la situación aunque su amiga no correspondió el abrazo –Lo lamento mucho

-Helga cometes…

-Nos vemos Phoebe –La rubia dio media vuelta y se retiró de ahí, sin mirar atrás camino hacia su destino mientras la oriental le miraba tristemente desde lejos, sin percatarse de que alguien miraba desde lejos siguiendo a la rubia.

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-Helga –Susurro mientras el rubio corría camino por el aeropuerto pero había llegado tarde….el avión de Helga había salido ya desde hace un par de minutos… -No… -Las lágrimas se hicieron presentes –Helga…no… -Tomaba la carta de Helga entre las manos lleno de coraje, dolor e impotencia, mientras cerraba sus puños y se dejaba caer de rodillas.


Hola queridos lectores

primero una gran disculpa mi internet esta fallando tengo otros capitulos de mis otros fics pero anda fallando y solo he podido subir este por mi celular :( pero espero que les guste mañana al medio dia estare subiendo los demas capitulos de los fics que tengo ya hecho y no pude subir hoy, hoy ya dormire lo siento es que ya tengo sueño ye l internet se tarda mucho :'( ademas mi cel esta por morir :'(

pero en verdad espero que les guste mucho y prometo que a las doce ya estaran subiendose las actualizaciones lo juro :D

voten por su fic favorito recuerdenlo ;D

saludos