WOW! 200 reviews, no lo puedo creer, y de esas en realidad pocas son pelea...
Bien chicas hermosas, un saludo a todas, un enorme abrazo, pido una disculpa porque este capítulo es algo largo, como siempre no quiero apresurr nada, ya sé que si por mucas fuera ya Candy o Albert hubiesen sido apedreados, pero una vez más quiero contar una historia sobre los errores humanos, las reacciones, las emociones, la vida no es perfecta... pero creo que hay belleza en el dolor, belleza en los sinsabores, belleza en donde estemos dispuestos a encontrarla... y siempre existe la posibilidad de redención...
Por otro lado les cuento que Alexa90 y yo por fin terminamos el one shot prometido que esperamos publicar pronto en honor al cumpleaños de Albert, y no soy la persona indicada para decirlo, pero es divino, fue una experiencia increíble, trabajar a su lado.
Les mando un abrazo, siento que tal vez olvido cosas que debo decir, pero la verdad ha sido una semana super ocupada,así que mi mente esta medio dispersa, perdónenme si he pasado por alto algo importante, les mando un abrazo.
A mi querídisima Candyfan777 que aún con sus millones de cosas por hacer se tomo el tiempo de ayudarme con este capítulo esta semana, te quiero mil millones, y no quiero otra tú... siempre logras que llegué a donde tengo que llegar con cada capítulo, eres única... en serio, no sé que haría sin ti.
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RAA 27
Albert se percató de pronto en donde estaba, había manejado hasta ahí como un autómata, se sentía vacío, destrozado, fuera de la realidad, como si lo que acababa de suceder no le hubiese sucedido a él, cómo si un camión lo hubiese arrollado, no tenía fuerzas ni energías para nada, pero también sabía que no podía dejarla sola, no había podido quedarse a su lado, porque lo único que quería era tomarla en sus brazos y rendirse, pero entonces la ira lo invadía, el enojo, la impotencia, el recuerdo de lo que sintió cuando la supo casada con Michael, de cómo su corazón se detuvo cuando la vio llegar a la boda de Anne y Archie embarazada, los flasbacks de todo ese dolor e impotencia enterrados tiempo atrás más no sanados lo asaltaban como pequeños demonios con quemantes tridentes, respiró profundo, ella debía estar igual o peor que él, y aunque no podía estar a su lado, al menos podía enviar a alguien para que no estuviese sola, tomó su celular y marcó un número, una voz femenina le contestó.
Hola, no tengo ánimo de explicarte, pero necesito que vayas al departamento para que Candice no pase la noche sola. – le dijo con voz grave y desangelada.
¿Todo bien? – preguntó ella con preocupación ante el tono de voz de él.
No, nada está bien, y tal vez nunca lo estará… pero, le he dicho que ya no podemos seguir viviendo juntos… entre otras cosas, y después simplemente me fui… -
Y supongo que no fuiste precisamente suave.
No…
¿Dónde estás tú? – preguntó ella de pronto preocupada ante el susurro apenas audible que obtuvo por respuesta.
En casa de mis padres.
Bien, yo me hago cargo de ella… descuida. – respondió la morena con alivio al saber que al menos él no iba a cometer una locura.
Gracias Patty.
Me debes una charla…
Lo sé, pero no ahora.
Ok, despreocúpate salgo para allá ahora mismo.
Albert inhaló profundamente y descendió, de su auto, no tenía ánimo de estar solo, pero tampoco acompañado, a decir verdad, no tenía ánimo de nada, no estaba seguro de como seguía respirando, cuando el pecho le dolía, y estaba seguro de que su alma se había roto en mil pedazos, así que entró al hogar de su infancia, sorprendiendo un poco al mayordomo, que con sus años de experiencia pudo disimularlo perfectamente.
Joven Andrew, buenas noches, ¿pido que preparen su habitación? – preguntó el hombre con aplomo, no era común tener visita de Albert a esas horas, además se veía enfermo.
Buenas noches Miles, gracias, ¿mis padres? – preguntó como autómata.
Están en la biblioteca, ¿gusta que lo anuncie?
No Miles, yo voy. -
Pediré que le preparen algo de cenar.
Gracias Miles. – Albert no tenía hambre, su boca se sentía amarga, y las náuseas lo acosaban, pero sabía que no tenía caso negarse, Miles lo conocía desde que era un niño, y aun ahora tenía la tendencia de tratarlo como tal.
Caminó hasta la biblioteca, llamó, y entró más no sorprendió a sus padres, alguien ya les había avisado de su llegada, seguro los guardias de la entrada. Antes de poder decir nada su madre lo recibió.
Albert hijo… - lo saludó Pauna poniéndose de pie con una sonrisa ante la inesperada visita, pero en cuanto vio el rostro desencajado de su hijo se interrumpió a sí misma, el pánico lo asaltó por un momento y preguntó con cautela. - ¿Todo bien con Drew?
Sí madre, disculpa por asustarte, en realidad hoy tuvo un buen día, dio sus primeros pasos. – Albert respondió a duras penas, había un nudo en su garganta, el recuerdo del perfecto día que había pasado junto a Candice y a su hijo lo abofetearon en el rostro, todo había sido maravilloso, y debía reconocer que justo eso era lo que él un día había soñado tener con ella.
Su padre le ofreció un trago doble de whiskey y Pauna lo besó en la mejilla.
Los dejo para que hablen. - se despidió de su esposo con un beso en los labios y salió de la imponente biblioteca, su sabiduría de madre le decía que su hijo necesitaba una conversación hombre a hombre, y que ella solo estrobaría.
Albert dio un largo trago a su bebida y tomó asiento en uno de los imponentes sillones orejeros tapizados en fino terciopelo color púrpura. Ese había sido su refugio de niño, porque por ser el sillón favorito de su madre olía a ella.
¿Qué sucede hijo? O más bien ¿qué sucedió entre Candice y tú?
¿Tan obvio es?
Te ves peor que cuando ella se fue… y sé que estos seis meses no han sido sencillos.
Le dije que no podíamos seguir viviendo juntos, que mi indiferencia terminará por matarnos, que la odio y la amo a la vez, que hay días que hasta la culpo de la enfermedad de Drew, días en los que verla duele, días en los que quisiera poder olvidar que me rompió el corazón, porque tenerla a mi lado, tener a mi hijo, lo compensan todo, pero no puedo deshacerme la ira, de la impotencia de los hubieras, me estoy volviendo loco papá…de la noche a la mañana mi vida cambió, adoro a Drew, pero saber que lo puedo perder en cualquier momento es un puñal en mi corazón, tenerla a ella a mi lado a diario, y ver como yo mismo cedo, y como mis sentimientos cambian… y verla a ella… creo que no puedo sufrir más, y que ella no puede sufrir más tampoco, no tenemos fuerzas, debemos concentrarnos en Drew… no sé papá, ¿acaso algo de lo que acabo de decir tiene sentido? ¿estoy siendo indiferente, o de plano me estoy volviendo loco?
¿Indiferente? No lo creo… cuando uno es indiferente hacia una mujer no trae la cara que tú traes el día de hoy, ni piensa todo lo que estás diciendo… ¿hablaste con ella? ¿escuchaste por fin sus razones?
Son ridículas papá… vergonzosas, y en cierta forma muy íntimas…
Debieron ser muy contundentes para que ella se fuera así, porque después de todo no se fue porque estuviera enamorada de Michael, se fue para esconderse de todos… ¿por qué?
Contraté un investigador para saber sus razones, o más bien le pagué al investigador que ella empleó… y descubrí porque se fue.
¿Para qué empleó un investigador? – le preguntó su padre extrañado.
Eliza Leegan le hizo creer que ella y yo estábamos emparentados. – le dijo Albert tratando de darle vuelta a decir abiertamente las cosas, era vergonzoso.
¿Emparentados? – preguntó William alzando una ceja.
Le dijo que éramos hermanos, le presentó supuestos exámenes de laboratorio, ella y yo habíamos peleado, acababa de descubrir que estaba embarazada, yo me había ido y no respondí llamadas en cuatro días… -
Entró en pánico y se fue… por Dios, Eliza es… bueno, no puedo decir que es porque no es de caballeros, pero… no sé ni que decir… supongo que Eliza también descubrió que estaba embarazada…
Sí.
¿Según las pruebas yo era su padre?
Sí, le presentaron una prueba de paternidad, y fotografías tuyas y de Katherine abrazados, años atrás ella hizo una prueba de paternidad con Victor, porque todo esto comenzó después de su cotillion.
Pero salió negativa… - la mente de William trabajaba aceleradamente, tratando de acomodar las variables.
Así es…
Sabes porque, ¿no es así?
Recuerdo vagamente, estaba en el internado, pero seguro escuché alguna conversación que no debía escuchar y guardé esa información en algún lugar.
¿Se lo dijiste? – preguntó de pronto alarmado, ante la posibilidad que el secreto de sus queridos amigos se hubiese visto comprometido.
No, no me corresponde.
¿Qué es lo que te tiene así hijo? ¿sería tan terrible perdonarla? No digo que vuelvas con ella, pero por salud mental, porque comparten un hijo…por humanidad…
Se fue quitándome la posibilidad de ser padre, se fue decidiendo por los dos, decía amarme y me abandonó, ¿cómo le perdono que no me haya dejado saber de Drew? ¿cómo le perdono que haya estado con Michael? ¿qué me haya dejado en ridículo? ¿qué nos haya dejado con un desastre? ¿cómo le perdono que me haya roto el corazón papá? ¿cómo se perdona eso?
Tal vez debas comenzar por preguntarte que de todo esto te tienes que perdonar a ti mismo… analizar la situación, sus consecuencias, los errores de ella los tienes claros, pero ¿y los tuyos?
¿Qué fue lo que hice yo?
Comencemos por, ¿Por qué te enojaste con ella al grado de poner un océano de distancia por haber hecho las malas inversiones? – le preguntó William neutralmente mientras le rellenaba el trago.
Papá, había hecho un desastre, y en vez de hablarlo y reconocerlo me regresó el anillo de compromiso… tú sabes lo que me costó dar ese paso, pedirle que fuera mi esposa… y de pronto en la primera pelea deshizo todo…
Pero tú lo tomaste y te desapareciste por cuatro días, ni siquiera contestaste llamadas, te perdiste en no se dónde y nadie te podía encontrar.
¿Qué debía hacer? ¿rogar?
La amabas o decías amarla, ¿no valía la pena quedarse y solucionarlo? No hablo de rogar, aunque debo decirte que ha habido veces que me ha tocado hacerlo con tu madre, mira, sé que no estaban en una situación fácil, no eran solo pareja, sino socios, la familia, todo estaba ahí metido, revuelto…
Exacto, necesitaba tiempo, espacio, además si ella ya no quería estar conmigo, ¿qué caso tenía? Pensé que lo mejor era calmarnos, darnos espacio, solucionar las cosas por partes, pensé que necesitaba silencio para poder ver que era rescatable…
Y no te has preguntado ¿Si ella ya no quería estar contigo porque te llamó constantemente? ¿No habrá descubierto que estaba embarazada y quería decírtelo? Pero antes de poder hacerlo Eliza y Sonia hicieron de las suyas.
¿Sonia? ¿cómo sabes de Sonia?
Tu tía Elroy habló conmigo ayer. Pero ese no es el punto piensa lo que te digo, ¿si tu hubieras estado ahí, pudiesen haber sido distintas las cosas? – William le planteaba las preguntas que miles de veces se había hecho el mismo, y respondió con el mismo tono defensivo con el que respondía al aire cuando esas dudas lo asaltaban.
Los hubieras no existen
Albert, reconoce tu parte… dime, hoy te fuiste, ¿porque te fuiste? Ya habías decidido que lo mejor para Drew era que estuvieran juntos, pero hoy decidiste no más, ¿porqué no más? ¿qué cambió?
Porque no puedo seguir a su lado, han sido seis meses de darlo todo, yo tenía una relación, una vida cómoda, un plan, me había hecho a la idea de que ya no estaríamos juntos, que si me topaba con ella sería como una conocida más, y de pronto irrumpió en mi vida, la puso de cabeza… y simplemente puse mis sentimientos y emociones en pausa, pero ahora se niegan a quedarse ahí…
Tú le dijiste que debían vivir juntos, no te lo pidió ella, hasta dónde sé tú pusiste las condiciones… y estás en tu derecho de cambiar de opinión, y tal vez sea lo más sano, pero lo que quiero es que aprendas de todo esto, para que no vuelvas a cometer los mismos errores. ¿Sabes hijo? Hay algo que me llama la atención, no puedo dejar de ver que, si bien eres un genio en los negocios, un hombre astuto, e incluso taimado cuando hay que serlo esto de las relaciones personales aún es un misterio para ti, creciste creyendo que tu madre y yo tenemos la relación perfecta, la familia perfecta…
Tienen la relación perfecta.
Tal vez… si es que eso existe, pero no es de gratis, hay cosas de las que tú y tu hermana jamás se enteraron porque tu madre y yo decidimos que solo nos pertenecían a nosotros, pero debo decirte que fácil no ha sido, que el tener la relación que hoy tenemos nos ha costado lágrimas, nos ha costado ceder, nos ha costado morir a nuestro orgullo y egoísmo, hemos estado ahí el uno para el otro, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, y sé que lo haríamos en la pobreza así como lo hemos hecho en la riqueza, porque hemos sembrado día a día, hemos luchado hombro con hombro, por nuestra relación , por ustedes, por los negocios, por la familia, ella es mi compañera, mi igual, y sus miedos y deseos son igual de importantes que los míos. Dime, ¿qué fue lo que construiste con Candy? ¿qué hiciste cuando el primer gran problema se presentó?
Me fui… porque…
Porque necesitabas distancia, y ella salió huyendo, así como lo hizo después de que Eliza le dijo lo que le dijo en el cotillion… ¿sabes cuál creo que es el problema de los dos?, ninguno de los dos sabe en realidad lo que cuesta mantener una relación, o en todo caso no saben lo que es luchar por lo que quieren, todo se les ha dado en bandeja de plata, tienes el toque de Midas en los negocios, y ella tiene una gracia que provoca que la gente le abra las puertas y le ponga alfombra, tan es así que consiguió que su exnovio se casara con ella, sabiéndola embarazada de otro, y le ofreciera una vida sin preguntas. Los dos tienden a huir, en vez de a enfrentar.
Yo no huyo, yo me hice cargo de los negocios…
Sí, hiciste un magnífico trabajo en los negocios, pero no la buscaste, no preguntaste, ¿hace cuánto sabes la razón?
Un par de meses… y me ha estado volviendo loco.
¿Por qué callaste?
Por Drew… y porque no sabía que hacer con eso… porque en cierta forma me puse en su lugar, pero también me encolerizó que ella pudiera creerlo… porque hablar significaría separarnos…
No tenía que significar eso. ¿Qué le dijiste?
Que no podíamos seguir viviendo juntos… ella no lo sabe papá, pero, me conmueve hasta los huesos….
¿Y eso que tiene de malo? Siempre ha sido así.
Tengo a Allison.
No soy nadie para decirte que hacer, pero como tú padre tengo la prerrogativa de ser honesto, ¿en verdad tienes a Allison? Más aún ¿en verdad te tiene ella a ti? ¿O simplemente son convenientes el uno para el otro? Tu realidad ya no es la que era, ya no vas a poder vagar por el mundo en busca de aventura, tienes un hijo, y aunque te cueste reconocerlo necesitas a tu lado una mujer que te acompañe por el sendero que vas a recorrer, no una que quiere seguir viviendo como si las circunstancias no hubiesen cambiado y que pregona orgullosa por la vida que ella no tendrá nada que ver con Drew, que Drew es todo tuyo, no sé en que momento les parece que ese es motivo de orgullo. Te vuelvo a preguntar ¿qué le dijiste? Porque dudo que la conversación haya sido civilizada, y veo en ti los efectos del remordimiento.
Le dije que sus razones no eran válidas, le dije que había sido una estúpida, una inmadura, una egoísta, que daba gracias por ahora estar con una mujer completamente opuesta a ella, y que no podía perdonar que hubiese sido mujer de Michael mientras estaba embarazada de mi hijo, la mandé a ver a un psiquiatra, a madurar, a crecer…
Fuiste un cabrón… perdón… pero lo fuiste… aunque también entiendo por qué… -
¿Qué debía hacer? ¿abrirle los brazos y decirle no pasa nada solo porque eres la madre de mi hijo, y este está enfermo? ¿decirle toma, aquí está mi corazón, pisotéalo a tu antojo de nuevo, ¿qué más da?
No, pero hay formas de decir las cosas, lo sabes, y en todo caso abrirle los brazos y decirle te perdono porque te amo no es ningún pecado…
Estoy con Allison.
Interesante elección de palabras, no me respondes amo a Allison, sino que estás con ella.
Papá, no voy a regresar a vivir con Candy…
No te estoy diciendo que lo hagas, te estoy diciendo que analices tal cual lo haces con los negocios, porque tus relaciones no funcionan, y creo que cuando lo hagas encontraras que el común denominador es que no las construyes, viviste con Sonia, sí, pero cuando ella dijo hasta aquí tu orgullo herido te impidió buscar opciones, entre Sonia y Candy hubo unas cuantas con las que no querías nada en realidad, nada más que pasar un buen rato y con Candice no tuviste problemas en la fase de conseguirle un hogar, ropa, carro, subirla a un jet privado, mandar a construir un domo para ver la aurora boreal en Finlandia, ni mover cielo mar y tierra para traer a Drew a Londres….
Papá, eso fue lo que siempre hiciste por nosotros, lo hice por amor, porque creí que era lo correcto…– le respondió Albert un poco huraño y confundido.
Mover cielo mar y tierra por quienes amo, por supuesto, pero no espero que eso sea suficiente, porque no lo es, y no es lo importante, en todo caso lo importante es estar ahí para y por ella cuando está cansada, cuando le duele la cabeza, negarme a irme cuando me odia porque fui un idiota y la ofendí, escuchar sus miedos, pero en verdad escucharlos no solo decir no pasará nada, porque es obvio que ella piensa que sí pasará. – le explicó su padre con paciencia.
Debo pedirle perdón…por lo que me toca de mis errores… y tal vez un día escucharla… - le dijo con convicción pasando sus dedos entre sus cabellos y revolviéndolos más.
En algún momento, pero no ahora, no estás listo para ello, y creo que el que puedan estar separados será bueno para ustedes, también considero que sería bueno que busques ayuda profesional, para que saques lo que necesitas sacar, ahora bien, si me preguntas creo que también debes poner en pausa tu relación con Allison.
Allison ha sido paciente… No sé papá, tal vez tengas razón… pero esta noche, la verdad no lo sé, estoy agotado. Y comienzo a creer que tal vez el amor no fue hecho para mí…
El amor fue hecho para ti, nunca dejes de creerlo, es solo que tomará tiempo y esfuerzo lograrlo…vayamos a descansar, solo quiero que pienses en lo que te he dicho, y que la próxima vez que necesites sacar las cosas te calmes antes de hablar, no sirve de nada hablar para terminar con remordimientos, estabas furioso, por supuesto, es entendible, pero también es importante hacer un balance, reconocer nuestros errores y enmendarlos, si no quieres volver con Candy no lo hagas, pero tampoco permitas que tu orgullo te haga perder a la mujer que amas si ese es el caso…
Estoy confundido, dolido, destrozado, a decir verdad, tengo un hijo al que amo con locura, y al cual puedo perder de un momento a otro... papá, ¿cómo se enfrenta uno a la posibilidad de perder a un hijo?
No lo sé Albert, nunca tuvimos que pasar por ello, y Drew nos duele, pero no puedo ni imaginarme lo que su enfermedad significa para ustedes, ahora, en cuanto a la confusión es normal, no has tenido tiempo de pensar realmente, tómate el tiempo, analiza, pasa tiempo en soledad, para reflexionar, y entonces tal vez sepas que hacer. Creo que debes quedarte por un tiempo.
Unos días, pero buscaré mi propio lugar.
Claro, no esperaba que regresaras a vivir aquí, solo que te tomes un tiempo.
No le digas nada a mamá.
Se lo dirás tú cuando estés listo.
Gracias papá.
William Andrew palmeó el hombre de su hijo y lo abrazó con fuerza, después caminaron juntos en silencio cada uno a su habitación.
William entró a la habitación conyugal Pauna esperaba por él leyendo un libro tranquilamente.
¿Se quedará?
Sí, por unos días, en lo que consigue un lugar para vivir.
¿Está bien?
Está luchando, pero es un hombre inteligente, ya encontrará la forma de salir adelante.
Bien, supongo que él me contará cuando esté listo.
Así es.
Gracias mi amor. – le dijo ella mientras lo besaba con ternura.
¿Por qué?
Por ser un buen padre y un gran esposo.
Es un trabajo en equipo amor mío, en todo caso gracias por ser prudente y respetar la privacidad de tú hijo.
Te amo William Andrew.
Y yo a ti Pauna Andrew.
¿Me abrazas para dormir?
Por supuesto ven acá.
William envolvió a su mujer en sus brazos tal como lo hacía cada noche que pasaban juntos desde hacía 38 años.
Departamento de Candy.
Patty observó el elevador abrirse en el imponente vestíbulo del departamento, y pudo divisar a Candy sentada en la alfombra, con las rodillas abrazadas, en completo silencio viendo hacia la nada, Dorothy le hizo un gesto para que pasara y Patty caminó en silencio hasta la rubia.
¿Candy?
Patty… ¿qué haces aquí? – le preguntó la rubia sorprendida.
¿Qué sucedió?
Albert se fue… -la voz de Candy se quebró.
Lo siento mucho. – le respondió su amiga sentándose a su lado y ofreciéndole una caja de kleenex y otra de sus chocolates favoritos. Candy esbozo una leve sonrisa y se aclaró la garganta.
Creí que cuando él supiera porque me fui todo se arreglaría… que iba a escucharme, que podíamos volver a estar juntos… aunque una parte de mí sabe que renuncié a él el día que me fui con Michael… Patty… fui una idiota…
¿Quieres contarme?
¿Por qué estás aquí? – preguntó la rubia extrañada de pronto ante la oportuna visita de su amiga.
Albert me llamó. – admitió la morena.
Me odia… no me soporta, Patty lo perdí para siempre…
Pues, creo que tal vez le diste un par de razones para hacerlo, Candy, amiga mía, lo dejaste, lo destrozaste, le quitaste el privilegio de ver a su hijo nacer, es difícil para él, lastimaste su orgullo, y no digo que él no tenga responsabilidad, pero si sé que si quieren algo de nuevo les vas a costar y mucho, tendrán que reconstruir su relación desde cero, no puede ser de otra forma, ¿acaso esperabas que por arte de magia todo volviera a la normalidad?
Creí que estos seis meses juntos servirían… para acortar la distancia, para sanar cosas… no sé… pero todo ha sido inútil.
Han servido, pero la profundidad de la herida no facilita las cosas… ¿Por qué te fuiste Candy? así, nada más, sin permitirnos acercarnos, sin responder llamadas, tratándonos como intrusos, ¿por qué?
Porque creí que era la única forma de mantenerlos a todos a salvo, a mi familia, a Albert… no podía cargarte con un secreto horrible que no te correspondía… ni a ti ni a nadie.
¿Cuál secreto?
Creí que Albert y yo éramos hermanos.
¿Cómo llegaste siquiera a semejante conclusión? – le preguntó Patty horrorizada.
Eliza me dio "pruebas"
¿Eliza? Y le creíste… pero Candy ¿qué estabas pensando? ¿Por qué no viniste a mí? Debió ser horrible pasar por todo eso sola… -
Patty…Victor no es mi papá, eso es una realidad, yo misma mandé a hacer las pruebas de paternidad, y Eliza me envió laboratorios que probaban la paternidad de William…
Dios y le creíste… tus padres jamás… William… los Andrew... Candy, nadie hubiese permitido su relación.
Pensé que tal vez William no lo sabía, y que mi madre no decía nada por no destruir la amistad y los matrimonios
¿Has hablado con tus padres?
No…
Tienes que hacerlo.
¿Y sí destruyo su matrimonio?
Candy, creo que entre tus padres no hay secretos… pero si lo prefieres habla a solas con Katherine. ¿Qué te dijo Albert?
Fue horrible Patty… descargó su corazón, me comparó con Allison, me reclamó haber estado con Michael estando embarazada y se negó a escucharme… y en parte tiene toda la razón del mundo Patty…
¿Qué le respondiste?
Traté de pedirle perdón, de hacerle ver que aún podemos arreglar las cosas… pero todo fue inútil… y hay cosas que no puedo negar, no puedo negarle que estuve con Michael, no hay justificación lo sé, pero fueron meses tan difíciles, en los que me sentía tan sola, deshecha, perdida, y Michael siempre fue tan bueno, tan paciente, comprensivo, en verdad pensé que podíamos construir un futuro, si no podía estar con Albert, debía hacer lo posible por que las cosas funcionaran con Michael, él siempre me amó, habíamos sido pareja antes, y en cierta forma era natural…
No le contestaste eso ¿verdad? – le preguntó Patty tratando de imaginar en que momento responder eso a un hombre despechado podía parecer sensato.
No, por supuesto que no, pero es la verdad…y también en honor a la verdad debo decir que nunca fui feliz, me sentía miserable, miserable por usar a Michael, por extrañar y desear a Albert, por tener terror a cada cita del médico, temiendo escuchar lo peor, que me dijera que mi bebé había muerto, que tenía alguna malformación, cada mes, cada examen fue una tortura, el día del parto… Patty, yo me quería morir, todo parecía estar bien, y a simple vista lo tomé con ecuanimidad, pero me sentía tan sola, tan aterrada, tan expuesta, vulnerable y luego cuando vi que Drew estaba bien, que no tenía nada, que era una copia de Albert… sentí alivio, y deseo de compartirlo con él, de que el estuviera ahí, ver a Michael con Drew me producía sentimientos encontrados, porque era excelente, pero no podía acallar la voz que me decía, pero no es su padre, y Albert hubiese dado la vida por él…- todo el dolor y la impotencia guardada durante tanto tiempo fluyó a caudales, Patty simplemente la abrazó, no sabía que decir, nunca imaginó todo el dolor y la incertidumbre que Candy había pasado, durante su embarazo.
Candy… no sé que decirte, no puedo ni imaginarme lo que debió ser…
¿Cómo le explico todo eso? ¿cómo lo hago entender? Fui una estúpida, hice sufrir a todos, y sigo creyendo que puedo arreglarlo, aunque ya no sé ni que arreglar…
Candy, tal vez es tiempo de que te arregles a ti misma, que renazcas tú, y después ya verán si pueden rescatar lo que ambos han derribado con sus propias manos… ambos tuvieron errores, pero no hablaré de los de él, solo te diré que es tiempo de levantarse y de ser esa hermosa mujer inteligente, segura de sí misma que sé que eres. Tienes un hijo hermoso por el cual luchar y salir adelante… pero sobre todo hazlo por ti, no por Albert, hazlo por que tú necesitas ser feliz, ya basta de permitir que otros te hagan menos y te pisoteen, siempre se lo permitiste a Anne, y a Eliza, y nunca entendí porque… ¿qué necesitas? ¿Qué puedo hacer por ti? Tú dime y lo haré… ¿buscarás otro departamento? -
No, ha puesto este a nombre de Drew… y la verdad no tengo cabeza para buscar otro lugar.
Bien, sé que me he mantenido alejada… pero Candy, eres mi amiga, y estoy aquí para ti… Stear también… solo no sabíamos que querías… seguimos sin saberlo…
Gracias Patty, los quiero cerca, los he extrañado…
Yo también te he extrañado…. ¿me perdonas?
No tengo nada que perdonarte… en todo caso…
Perdonémonos mutuamente. – le dijo la morena.
Candy se recargó en su amiga y dejó que las lágrimas siguieran fluyendo.
¿Habrá un mañana? – preguntó con voz apenas audible
Siempre hay un mañana mi querida amiga, y tú te encargarás de construirlo con la ayuda de nosotros, nos tienes a Stear, a mí, a Isabella, a Anthony, a tus padres, no estás sola, Candy, nunca lo has estado…
Me duele…
Por supuesto que duele, no sé en que pensaba ese bruto, hay formas de decir las cosas… pero también tiene seis meses callando Candy, no debió ser sencillo, compartiendo día a día contigo, siendo padre de un niño que adora, pero que le era un perfecto desconocido, y que además está enfermo… no lo justifico, pero si me pongo un poco en su lugar.
Drew lo extrañará.
Y él a Drew seguramente… y a ti aunque le cueste admitirlo.
Yo no le importo Patty.
Si eso fuera verdad no hubiese tenido problema con que siguieran viviendo juntos.
No me soporta.
Le es difícil tenerte cerca, lo cual es algo completamente a distinto a no soportarte.
¿Crees que algún día logre perdonarme?
Solo el tiempo lo dirá, pero debes empezar por perdonarte tú…sin embargo, hoy tienes que dormir, Drew no esperará para despertar temprano.
Hoy dió sus primeros pasos. – le dijo ella con una luminosa sonrisa recordando ese maravilloso momento en medio de sus lágrimas.
Dime que lo grabaste.
No los primeros pasos, pero si tenemos video de todos los que siguieron… ¿puedes quedarte esta noche? No estoy lista para estar sola.
Puedo quedarme una semana, si me aceptas… estaré aquí para ti, para lo que sea necesario.
Gracias Patty, siempre has sido como mi hermana… bueno en realidad tú has sido mi hermana.
Y tú la mía Candy, anda vamos a descansar, tendrás que prestarme ropa.
¿No llamarás a Stear?
¿Para?
Avisarle que no irás a dormir…
No, no es necesario, lo deducirá por sí mismo…
Patty.
Es un genio.
Llámalo.
Le dije que probablemente no regresaría, así que no tienes de que preocuparte. Por ahora debes descansar, mañana veremos que más sucede…
Patty la abrazó y después ambas se dirigieron escaleras arriba para dormir. Al día siguiente Patty despertó y observó a Candy sentada en la mecedora con Drew…
¿Cómo amaneciste?
No sé por dónde empezar…
¿A qué te refieres?
¿Cómo recojo los pedazos de mi vida?
Candy, no tienes que empezar hoy…
No tengo tiempo para perderlo Patty, ya he perdido demasiado, y no puedo seguir así…
Bien… tengo una amiga que es psicóloga, tal vez pueda ayudarte a poner cosas en perspectiva.
¿Puedes hacerme una cita?
Por supuesto Candy, solo recuerda que todo es un proceso y tomará su tiempo…
Necesito hacer yoga… hace mucho que no hago yoga… - parecían ideas inconexas, pero Patty estaba segura de que en la cabeza de la rubia tenían sentido.
Pues vamos a hacer yoga entonces, anda, vamos a la terraza, Drew se divertirá…
Patty se quedó con Candy por un par de meses, durante ese tiempo, la ayudó a desarrollar una rutina, y a seguir las indicaciones de la psicóloga, Drew estaba en un tiempo estable, parecía que su enfermedad perdía terreno, y eso le permitió a Candy retomar cosas, y asistir fielmente a terapia diariamente, retomar cosas en la empresa, y seguir su camino en búsqueda de sanidad, a las dos semanas de que Albert se marchó, por fin reunió fuerzas y habló con sus padres, y después con Pauna y William, ninguna de las conversaciones habían sido sencillas, pero hablar y conocer la verdad resultó extrañamente liberador.
Un día la rubia se levantó con un objetivo claro en la cabeza y salió sigilosamente de la habitación dejando a Drew dormido, caminó directamente a la habitación que había sido de Albert y la contempló, Patty que estaba despierta escuchó los pasos de la rubia y salió para ver si se le ofrecía algo.
¿Qué sucede Candy? – pre preguntó cuando la encontró de pie dentro de la habitación.
Necesito cambiar este lugar.
¿La habitación?
Todo, sabes, estos seis meses me sentí como una invitada no querida aquí, pero creo que ya es tiempo de hacerlo mío, de formar un hogar… -
¿Por dónde quieres que empecemos?
Por empacar esta habitación y enviársela a Albert a dónde él diga.
Me parece sensato, ¿Quieres hacer algo en especial de este lugar?
Un cuarto de juegos para Drew… tengo algunas ideas guardadas en el ipad, cosas que soñé hacer cuando tuviera mi propio hogar con Drew…
Pues hagámoslas realidad… - le dijo la Patty con una sonrisa.
Patty se hizo cargo junto con las muchachas y mensajeros de desaparecer todo rastro de Albert del departamento, y para el fin de semana, ya se había hecho cargo de que la Candy volviera cada una de las imágenes que tenía en mente una realidad.
Cuando al fin se despidió porque tenía que viajar a New York, abrazó fuertemente a Candy y le recordó que no dudara en llamar. Se iba tranquila y confiada de que dejaba a una mujer más fuerte y segura de sí misma, con aplomo y sentido de dirección, pero, sobre todo, agradecía haber recuperado a su hermana.
Candy observó a su alrededor, el lugar estaba lleno de luz, los tonos beige y crema que antes habían predominado ahora eran complementados con elegantes toques de color, había flores en todos los espacios, muebles a su gusto, y la que antes fuera la recámara de Albert ahora era un paraíso lunar diseñado especialmente para Drew, Candy contempló su hogar, bebiendo los detalles, por primera vez desde la universidad iba a vivir independiente, y sola… construiría un hogar pacífico y lleno de amor para ella y para Drew, un lugar fresco, luminoso, que gritara a los cuatro vientos que Candice White-Rowan había sido derrotada, más no destruida. Aún faltaba mucho por recorrer, pero lo que había logrado en un par de meses no era nada malo, a decir verdad…
A unos veinte minutos de ahí.
Albert entró en su departamento, la soledad del lugar pesaba sobre él, aquí no escucharía su risa cantarina cuando jugaba con Drew, ni su melodiosa voz flotar en el aire mientras hablaba con alguna de las muchachas, tampoco podría respirar esa embriagante fragancia que en automático lo hacía pensar en su suave piel de rosas.
Recordar el dolor en los ojos de ella le hacía sentir como si una daga atravesara su corazón, había tenido que hacer acopio de todas sus fuerzas para no tomarla en sus brazos por más tiempo del necesario, para no ceder ante aquello que le gritaba que en realidad aún la amaba, que estaba siendo cruel innecesariamente, que estaba dolido.
Su orgullo había obtenido lo mejor de él, la había herido, en parte con la estúpida lógica de ayudarla a mantenerse lejos, porque se sabía débil, sabía de sobra que si hoy se mudaba no era porque no soportara su presencia, sino más bien por todo lo contrario, amaba su presencia, tenerla para sí a diario, pero no era justo, ni para ella, ni para él, y tampoco para Allison.
Él había visto el gesto de su madre y de Rose, había visto la incomodidad de Candy una y otra vez, y en parte sabía que mientras ella no tuviese su espacio tendría que lidiar con ellas, y Candy se merecía mucho más que eso, merecía estar en paz y él por estúpido sentido del honor no estaba en posición de dárselo, así que se había hecho a un lado, aunque era consciente de que dejaba parte de su corazón con ella y con Drew.
Se sirvió un trago, y lo bebió de un sorbo, caminó por el lujoso penthouse consciente de que de ahora en adelante sería solamente él, no pensaba invitar a Allison a vivir ahí, seguía creyendo que Drew era su prioridad, y tomaría tiempo para buscar sanar él mismo, tal vez algún día debería comerse las palabras que había pronunciado… pedirle perdón a la hermosa mujer que por más que quería olvidar llevaba tatuada en su corazón.
Sin embargo, hoy esta era su decisión, caminar alejado de ella, y por más que trataba de racionalizarla, simplemente seguía sin lograrlo… se dirigió a su baño y se sumergió en la tina tratando de borrar las imágenes de lo que había sucedido tan solo una semana atrás, pateándose mentalmente por haber sido tan duro, y tratando de convencerse a sí mismo que era lo mejor para los dos.
La plática con su padre le había abierto los ojos, y estaba consciente que había destruido mucho, y que le tocaría reconstruir de a poco la relación con Candy… porque al final del día, el universo había decidido que ella fuese una constante en su vida, y eso era algo que a Albert le agradaba más de lo que estaba dispuesto a reconocer.
Se tomó su tiempo, llegó a acuerdos de custodia a través de los abogados con Candice, buscó un terapeuta y regresó a la disciplina de montar casi todas las mañanas, eso le permitía despejarse.
Retomar la convivencia con Candy no había sido sencillo, pero a un par de meses de haberse separado, a la distancia podía observar que ella se encontraba más fuerte, mejor, pocas veces coincidían, ya que habían coordinado horarios de tal forma que siempre alguno de ellos estuviese con Drew. Solo coincidían en las citas quincenales con el médico. Poco a poco lograron una pseudo normalidad, tierra neutral, ambos eran conscientes de que algún día tendrían que hablar, pero por ahora se conformaban con tener paz entre ellos.
En ese tiempo no había visto a Allison, ella había tenido que hacer un viaje largo por trabajo, y tal como era su costumbre cuando eso sucedía solo enviaban uno que otro correo, o hablaban una que otra noche para ponerse al día, sus llamadas lo sacaban de la rutina en la que vivía, las fotos de ella haciendo locuras le recordaban un tiempo no tan lejano cuando él era todo eso, pero entonces la añoranza se mezclaba con la realidad, y todo se volvía más difícil, más complicado.
Albert había intentado hablar con Allison, pero ella le había respondido con dulzura.
- Albert, sé que todo esto ha sido un infierno, que tu vida sigue siendo sumamente complicada, que estos pequeños momentos robados es todo lo que puedes ofrecer, y está bien, dame la oportunidad acompañarte en medio de todo esto, nunca te he pedido que definamos nuestra relación de otra forma, estamos juntos cuando podemos estarlo, y cuando no, tratamos de estar al pendiente, déjame ser el bálsamo que necesitas ahora, la válvula de escape… eres un hombre maravilloso, inteligente, astuto, y te amo… a lo mejor no es la manera convencional, pero nunca lo he sido…
Ante sus palabras suaves y tranquilas Albert no pudo negarse, era cierto, Allison era una magnífica amiga.
En uno de esos momentos de silencio y soledad que disfrutaba, logró aterrizar una idea que había dado vueltas en su cabeza por algún tiempo, algo que dejaría huella, algo en lo que podía enfocar sus energías, comenzó a diseñar y calcular costos del proyecto, tomó tiempo para desarrollarlo, y después convocó a junta de consejo.
Observó a todos tomar sus lugares, su padre, Victor, sus tíos Cornwell, la tía Elroy, Pauna y Katherine también estaban ahí, en fin, todos menos Patty que aún no era oficialmente parte de la familia, todos incluidos Candy, que entró de último minuto perfectamente arreglada, con un traje sastre negro, y su cabello cuidadosamente recogido en un rodete, se disculpó por ser la última y tomó su lugar al lado izquierdo de su padre.
Familia, gracias por venir… aprecio que hayan tomado su tiempo y hecho los arreglos necesarios para coincidir, o que quiero presentarles un proyecto importante, y cercano a mi corazón que he echado a andar con fondos personales pero que estoy consciente que el alcance y magnitud que deseo lograr con él no podré alcanzarlo por mí mismo, entenderé si no están de acuerdo con mi visión y buscaré fondos en otros lugares, pero, quise darles la primicia. – dijo Albert con la famosa sonrisa y aplomo que le conseguían la mayoría de los contratos.
Bien Albert, dinos de que se trata. – le dijo Victor entusiasmado, conocía el poder creativo y visionario del joven hombre que tenía frente a él.
Bien, permitánme comenzar con un video… debo advertir que son imágenes difíciles de ver, pero es mucho más difícil vivirlas… así que… sin más.
Albert procedió a mostrar un video de 10 minutos que planteaba su sueño de crear una fundación que financiara la investigación para la cura de la leucemia infantil y a la vez proveyera de apoyo a familias con niños enfermos y en necesidad. Las estadísticas eran devastadoras, las pocas imágenes reales de lo difícil que era la enfermedad y la vida de aquellos que a diferencia de Candy y Albert no tenían la solvencia que les había permitido prácticamente dejar de trabajar, tener apoyo 24 horas, contratar el mejor hospital, etc… cuando el video terminó los ojos de las mujeres tenían lágrimas y los hombres tenían un nudo en la garganta, Albert volteó a ver a Candy, quien le sostuvo la mirada y le sonrió levemente, había expuesto la lucha que ellos mismos habían vivido y vivían día a día, eso que no habían compartido con sus familias y que habían enfrentado solos, Albert la miró tratando de descifrar su mirada, de ver si estaba furiosa, triste… y lo sorprendió tomando la palabra.
-¿Cuáles son los beneficios para el corporativo aparte de los alicientes fiscales que sabemos conlleva apoyar a desarrollar una obra de esta magnitud? No es nuestra línea de negocios…
- Albert sonrió era una pregunta inteligente, una pregunta correcta, porque el proyecto que él plateaba podía ser un pozo sin fondo.
- Cualquier avance científico será patentado en favor del corporativo…y se puede desarrollar un proyecto de clínicas y hospitales exclusivos cuyas ganancias terminen financiando la asociación y el apoyo social. En sus carpetas pueden encontrar las proyecciones y estrategias que proyectaré a continuación.
Albert les contagió su sueño durante los siguientes 40 minutos, cuando estaban por votar, Candy preguntó una cosa más.
- ¿Cómo llamaras a la fundación? –
- Fundación DAWR…
- Drew Andrew White- Rowan. – musitó la rubia con la voz entrecortada.
Sobra decir que la votación a favor del proyecto fue unánime, la sala se vació y Albert y Candy se quedaron solos por primera vez en meses.
- ¿Qué piensas en realidad?
- Es perfecto Albert… simplemente perfecto…gracias… sé que no lo haces por mí, pero, es una forma de que Drew trascienda en este mundo, cuando sea adulto, lo que logres será un legado para él.
- Lo que logremos Candice… - Albert iba a añadir algo más, pero ella se puso de pie.
- Me voy, Patty se quedó con Drew, solo quería decirte que me siento orgullosa de ti, y te admiro, yo aún no logro terminar de pensar en el día a día, y tu planteaste todo esto… por nuestro hijo, y por muchos otros niños que no tienen lo que nuestro Drew tiene, gracias. –
Ella se acercó y besó su mejilla suavemente, para después salir del lugar dejándolo envuelto en una nube de perfume, una fragancia nueva, no usaba el perfume de siempre, no era el que él había escogido para ella años atrás… y eso sorprendió a Albert.
Cuatro meses después de la separación.
Candy se miró en el espejo una vez más, tenía sentimientos encontrados, por un lado, estaba extasiada ante lo que habían logrado en un mes, y la importancia de lo que hoy iban a llevar a cabo, era una gala en beneficio de DAWR. Y no iba a faltar, si bien dejar a Drew solo no le hacía gracia, sabía que era importante que todos asistieran.
Candy caminó sigilosamente hacia la escalera, se sentía extraña, esa noche era definitivamente su regreso a la escena social, hacía más de dos años que no asistía a un evento de esa magnitud, y la última vez que lo había hecho, había sido del brazo de Albert, con los reflectores sobre ellos, eran la pareja del momento, hoy descendía lentamente las escaleras, la suave y exótica seda de su vestido fluía a su alrededor con esa cualidad líquida que solo la más fina seda posee. El color era un magnífico verde esmeralda que complementaba perfectamente su tono de piel y dorado cabello, el cual iba magistralmente recogido en un clásico chignon dejando sus hombros y cuello al descubierto, el engañosamente sencillo corte de su vestido estilo griego amoldaba su delgado talle, resaltaba elegante y discretamente su busto y caderas, las zapatillas eran una obra de arte color azul zafiro. Se miró en el espejo, sus joyas era un sofisticado juego estilo art deco de diamantes y zafiros, digno de una princesa y enviado por la tía Elroy con una nota que no era una sugerencia sino una orden directa.
Por primera vez en su vida iría a una de esas recepciones sola, y como representante de los White-Rowan, quien lo hacía normalmente era Anne, pero Anne ya no era una White-Rowan, sino una Cornwell, por lo tanto, recaía en Candy hacer los honores.
Abordó el lujoso Rolls Royce clásico color plateado que la tía Elroy rara vez usaba, y saludó a la matrona con una gran sonrisa.
-¿Paso la prueba? – preguntó la rubia que de pronto se sentía cómoda y tranquila junto a la imponente mujer que alguna vez la había intimidado.
-No solo la pasas, sino que la superas. La elección de todo es perfecta. Ahora bien, llegaremos, un poco tarde, pero es intencional, y pretendo que seas el centro de atención, James nos ayudará a descender, pero no quiero que aceptes el brazo de nadie, quiero que camines segura, y con la cabeza en alto a lo largo de esa alfombra, sonreirás y posarás, pero te negarás a contestar preguntas.
-Vengo contigo…
-Nadie quiere fotos mías, quieren fotos de la hermosa mujer que hace casi tres años no engalana sus portadas de esta forma. Después si es necesario programaremos entrevistas, contesta sobre la salud de Victor, si quieres, pero nada sobre Drew, ni sobre Albert. ¿Dónde estabas? Dedicándote a tu pequeño. Y una de tus dulces sonrisas mientras sigues caminando.
-Tía, deberíamos tenerte en el departamento de relaciones públicas de la empresa.
-Por Dios, niña quién crees que hizo de ese departamento lo que es hoy, hemos llegado, y justo cuando quería que llegáramos.- Le dijo la matrona mientras observaba a la prensa desvivirse por una pareja de celebridades.
-James, espera justo un par de minutos y luego te acercas para que les llame la atención el auto y ayudas a Candice a bajar. Por cierto, no permitas que te fotografíen en pareja con nadie, solo tres personas o más.-
Como buenos sabuesos los paparazis respondieron ante el imponente Rolls Royce que se acercó, casi todos los invitados habían llegado, el chofer con librea de gala de los Andrew les hizo saber que se trataba de madame Elroy Andrew, pero cuando la puerta se abrió, y una blanca y torneada pierna de mujer calzada en artísticos zapatos color zafiro quedó al descubierto el mundo pareció volverse loco, los paparazis se dirigieron en parvada hacia la menuda rubia que descendía del auto con su acostumbrada elegancia y sonrisa.
Albert que se encontraba en lo alto de la escalera recibiendo a los invitados como buen anfitrión. La observó y no pudo evitar compararla con Afrodita descendiendo a la tierra consciente de que ante su belleza ninguno podía resistirse, sin importar si era dios o mortal. Se veía arrebatadoramente bella, imperiosa, inalcanzable.
Candy sonrió ante las cámaras y contestó un par de preguntas, después esperó por Elroy para que entrasen juntas al recinto.
Había una mesa de honor reservada para los Andrew y los White-Rowan, y Candy tomó su lugar en medio de ellos con naturalidad, bailó una pieza con Archie, Anthony y Stear, y otro par con su padre, pero en general rechazó la mayoría de las invitaciones, solo aceptó bailar con un par de inversionistas amigos de Victor, no estaba ahí para aparentar algo que no era o llamar la atención, estaba ahí para apoyar el proyecto que se había anidado en su corazón casi como si fuera propio, tal vez porque era terriblemente real para ella.
Observó a Albert elegante, imponente, seguro de sí mismo y terriblemente guapo, dar su discurso y presentación, aplaudió con todo el corazón, para su sorpresa no pudo divisar a Allison por ningún lado, y le sorprendió que Albert también evitó bailar con nadie que no fuera de la familia, pero no se hacía ilusiones.
Candice fue recibida con agrado, su mundo volvía a su órbita correspondiente, había limpiado el aire con sus padres y con los Andrew, dos conversaciones infinitamente difíciles que al final del día habían valido la pena.
Candy disfrutó genuinamente de esa noche, brillando con luz propia, ajena al revuelo que su presencia causaba o a los chismes que corrían sobre su persona. Estaba por retirarse temprano, no soportaba estar más tiempo alejada de Drew, y no veía el caso quedarse más, caminó por el vacío vestíbulo de mármol, el sonido de sus finos tacones retumbaba en el techo abovedado, su vestido flotaba alrededor de ella, y era completamente inconsciente de lo que su andar por ahí provocaba. Cuando estaba a punto de llegar a la entrada una profunda y melodiosa voz la sorprendió.
-¿Ya te vas?
-Sí, no quiero estar lejos de Drew por más tiempo…
-¿Quieres que te lleve? – se escuchó a sí mismo preguntar como si no hubiese al menos tres choferes de la familia a disposición de la rubia, pero ella provocaba cosas que ya ni siquiera intentaba racionalizar.
-Gracias, pero James me llevará, además eres la estrella de la noche.
-Jajajajaj, brinda conmigo antes de irte.
-¿Por qué brindamos?
-Triplicamos la cifra meta, me lo acaban de decir… estaba aquí afuera tratando de procesarlo, porque no puedo creerlo… y deseaba alguien con quien compartirlo…
-Tal vez…
-Vamos Candy, no me dejes celebrar solo.
-Lo anunciarás ¿no?
-Sí, pero este momento es solo nuestro…
-Tienes el don de Midas, Albert, no deberías estar sorprendido. – le dijo ella con una sonrisa extendiendo su mano para tomar la copa que él le extendía.
-Por Drew. – le dijo él mientras chocaba el fino cristal de su copa contra la de ella.
-Por nuestro niño. - bebió un sorbo del excelente champagne y le devolvió la copa. – debo irme, felicidades por tú éxito.
-Nuestro éxito mi querida socia.
-Jajajajaja, no bebas más, me acabas de llamar querida y socia en una sola oración, eso es señal de que debes parar, por favor has tu brindis con agua.
-Usas un nuevo perfume…
-Sí… era tiempo de que eligiera un perfume, y este me encantó…
-Te sienta maravillosamente… -
-Buenas noches Albert. – le dijo ella dando la vuelta y dejándolo en el enorme vestíbulo de mármol, Albert estuvo a punto de ir tras de ella, pero George llegó justo en ese momento.
-Albert, es tiempo de que anuncies la cifra de las donaciones…
-Bien, vamos, toma. – le dijo entregándole una de las dos copas que llevaba en la mano.
-Creo que te has equivocado de copa. – le dijo George señalándole que la que llevaba en la mano tenía un rastro de labial.
-No George, esta era justo la que quería. – le dijo el rubio enigmáticamente y regresó al recinto.
-A la mañana siguiente, Elroy Andrew tomó cada uno de los periódicos y tabloides que le llevaron junto con su café, los había pedido todos, y confirmaba que su plan había sido un éxito, DAWR estaba en boca de todos, pero además cierta rubia de ojos verdes engalanaba las portadas junto con Albert, no había fotos de los dos juntos, pero las fotos individuales eran magníficas.
Aún faltaba mucho por recorrer, pero ella se encargaría de regresarla al lugar que le correspondía.
Candy bebió un sorbo de su café, mientras revisabas las publicaciones que la tía Elroy le había enviado, Patty e Isabella desayunaban con ella ese día.
Te veías increíble.
¿Viste la cara de Anne cuando te vio llegar? – preguntó Isabella a quien la morena no le caía precisamente bien.
No, y no importa, no tengo porque probar que soy más que ella, ni quiero que todo esto se vea como que estoy compitiendo, porque no lo estoy, simplemente quiero recuperar mi camino, eso es todo. Además, ambas saben que la razón de la noche era DAWR… y era la noche de Albert, no mía. – respondió la rubia con serenidad, los últimos meses no habían sido precisamente fáciles, entre abogados, las charlas correspondientes con sus padres, los Andrew, regresar al trabajo, parecía haber vivido una eternidad, pero al menos el yoga y la terapia le ayudaban a mantenerse serena.
Tía Elroy es un genio. – le dijo Patty con una gran sonrisa.
Claro que lo es, la mujer es quien llevó las riendas del corporativo por muchos años, no es una simple dama de sociedad. – le aclaró Isabella.
Gracias por hacerme compañía el día de hoy…-
Patricia y yo nos dedicaremos a distraerte para que no sientas la ausencia del pequeño, ya verás como nos vamos a divertir, tengo reservaciones en el spa...
Dime Candy, ¿sabes dónde está Allison? – preguntó Patty discretamente
Es más fácil que tú le preguntes eso a Albert a que yo lo sepa mi querida Patty…
¿Crees que terminó con ella?
No lo sé… ¿Isabella?
Creo que de ser así ya lo sabríamos, pero no hablemos de ellos, terminen el desayuno que no debemos llegar tarde a nuestras citas.
Las tres mujeres rieron de buena gana, y continuaron con su charla como solo las mujeres saben hacerlo, hablando de todo y de nada a la vez.
Departamento de Albert.
Albert estaba sentado con una humeante taza de café, Lena le había llevado a Drew muy temprano y ahora el niño caminaba alegre por la estancia mientras Albert lo observaba de reojo juguetear, estaba midiendo sus medicamentos, solo estaban él y Drew, fiel a su promesa Allison no era parte de esas visitas, era un tiempo para él y para su hijo, más tarde lo llevaría con sus abuelos.
El pequeño tomó una portada de periódico y encantado gritó mamá y besó la foto, se acercó entusiasmado a Albert y le enseñó lo que tenía en sus manos.
Mamá – le dijo a su padre
Sí, hijo es mamá. –
Beso a mamá. – le demandó el chiquillo acercándole el papel al rostro, a lo cual Albert no tuvo opción mas que besar la fotografía.
Bonita mamá.
Sí Drew, tú madre no solo es bonita, sino hermosa, ven acá campeón, toma tus medicinas, y después vamos a darnos un baño, iremos con tu abuelo William para que te enseñe los caballos, y con tu abuela Pauna para que te mime como si no hubiese mañana. –
Mamá… -
¿Quieres que pongamos la fotografía de tu madre cerca de tu cuna? –
Sí. – le respondió el chiquillo con decisión.
Bien, tráela contigo.
Drew besó una vez más la fotografía, y después le extendió los brazos a su padre, Albert lo levantó y lo llevó con él, dispuesto a pasar un día divertido y alegre con su hijo. De su mente no podía sacar a cierta rubia de ojos verdes que el día de hoy lo perseguiría por todos lados, ya que su rostro no solo adornaba medios impresos, sino que la noticia de su regreso a la escena social era trending topic, en los medios nacionales e internacionales.
Allison tomó los periódicos que le habían dejado junto con su desayuno, y observó incrédula la portada, ahí estaba él, arrebatador, un sueño de hombre, con ese porte y elegancia que quitaban el aliento, posando para los medios en una gala… Albert no había asistido a una gala desde que Candice y Drew habían llegado a vivir con él… y ahí estaba ella también, ¿sería que el niño estaba mejor?
Buscó la página interior donde se encontraba la información y leyó…no podía creerlo, habían hablado un poco y él nunca le había mencionado su proyecto… un proyecto que a todas luces se había vuelto un asunto familiar y un éxito como todo lo que Albert iniciaba.
Allison era consciente de que le había dicho una y otra vez que Drew y todo lo concerniente a él era tema privado de Albert… y ahora veía su gran error, ella misma le había dado las herramientas para que la dejara fuera de gran parte de su vida, analítica como era sopesó sus posibilidades y sus acciones ante todo lo que había sucedido en los últimos meses, y llegó a la inevitable conclusión de que había pasado demasiado tiempo lejos, a pesar de que estaba feliz con su vida y con la forma en que llevaban la relación, porque nunca se había visto a sí misma de otra forma y amaba su trabajo, Allison comenzaba a comprender que si no quería perder a Albert Andrew tendría que actuar con inteligencia y celeridad. Que era tiempo de ser un poco más la compañera de vida que Albert buscaba, y si eso significaba poner de lado por un tiempo su trabajo tendría que hacerlo, no podía seguir perdiendo terreno.
Observó una vez más la foto de Candice, no solo se veía hermosa, sino radiante, un poco más madura y había algo en ella, un brillo diferente al que había visto en todos esos meses, incluso un aura de seguridad que Allison no había visto en ella ni cuando era pareja de Albert, y eso la perturbaba.
